[R-P] Un fiscal energúmeno y un par de pichiruchis

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Jun 28 13:33:47 MDT 2009


Me tocó votar en una mesa de La Boca donde había dos fiscales nomás.
Una, casi seguro de la lista de Heller, hacendosa y aplicada. Otro,
que no supe al principio para quién fiscalizaba, parecía aburrido, y
con ganas de irse o apolillar.

El tipo que entra a votar antes que yo, presenta el documento.
"Septuplicado", dice el presidente de mesa. Y se larga una breve
conversación sobre los documentos perdidos, si a partir del décimo
perdido te cobran un fangote de guita como multa o no.

Yo digo "Bueno, a veces los documentos se arruinan porque son de mala
calidad. A mí me pasó muchas veces. Y una vez me lo robaron".

El fiscal de ignota dependencia dijo entonces "Y claro, cómo no le
iban a robar, en la Argentina"

Allí quedó escrachado en mi caletre: el tipo no solo fiscalizaba para
el PRO. Era del PRO. Solo el PRO desprecia de tal manera el país del
que vive.

Contesté, con compostura poco frecuente, que las estadísticas de
criminalidad indicaban todo lo contrario.

La fiscal del oficialismo nacional puso cara de asombro y me dijo
sinceramente "Ah, no me diga" (o sea que ella también se creía el
discurso mediático de la "inseguridad").

"Claro", contesté mientras esperaba que saliera el tipo que estaba
votando, "fíjese en Río, por ejemplo".

"Ah, claro, eso es verdad", respondió la mujer avivándose quizás de
cómo le habían comido el coco los reaccionarios de la Argentina.

El que nada de quizás, evidentemente sí se había avivado de hacia
dónde apuntaba la conversación era el palurdo brutal (ahora verán
porqué) del PRO.

Ladra de golpe "yo estuve cinco años en Maceió y no me robaron nunca;
en cambio aquí me robaron dos veces". Bastaba verle la facha para
comprender que había estado bastante más de cinco años en la
Argentina, por lo menos doce veces cinco años, y que probablemente si
hubiera pasado en Maceió tanto tiempo como en Buenos Aires le hubieran
robado bastante más de dos veces. Además no quedaba claro de su
afirmación si había "estado viviendo cinco años" o "estado cinco años
yendo como turista" a Maceió.

Pero no importaba, porque de lo que se trataba era de prepotear con la
zoncera al primer atisbo de un razonamiento capaz de desmontarla. El
argumento de autoridad de los palurdos. "Glielo dico ío", como decía
burlonamente Arturo Jauretche. "Se lo digo yo, y punto!"

Como ya me tocaba entrar a votar y no quería además hacer quilombo al
pedo, le dije: "Usted está transformando todo esto en una discusión
política. No voy a permitir que me impugne el voto respondiéndole como
merece". Entré al cuarto oscuro y voté.

Lo que importa no es el comportamiento brutal del partidario del PRO.
Es de esperar en esa gente. Lo que importa es que ni la fiscal de
Heller ni las autoridades del comicio tuvieron suficientes reflejos
como para cortarle el chorro al fiscal del PRO.

Nosotros parece que seguimos en carreta, ellos ya traen sus tanquetas.
Al menos en la cabeza de quienes laburan para ellos...

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría




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