[R-P] D.N.I.: Elecciones del 28-06-09
Facundo Cano
dnifacundo en yahoo.com.ar
Jue Jun 25 17:14:36 MDT 2009
PARA CONTINUAR CON EL MODELO
El 28 de junio
CON LOS CANDIDATOS DEL GOBIERNO, CONTRA LOS CANDIDATOS DEL ESTABLISHMENT
Las actuales elecciones tienen un perfil claramente diferenciado con
relación a las que hemos vivido desde 1983. Era normal y habitual hasta
ahora que la gran antinomia nacional entre la acumulación interna de la
riqueza con el Estado como agente recaudador, o su transferencia al exterior
con los ricos como agentes recaudadores, quedara completamente subsumida por
otras cuestiones de coyuntura. Es más: hasta la crisis del 2001 el sistema
conducido por los medios de comunicación nos presentaba en cada turno
electoral una opción mitrista, de entrega lisa y llana del patrimonio
público y de enriquecimiento de los agentes locales del capital extranjero,
y una alternativa sarmientina, que coincidía en todo con la propuesta
anterior pero la matizaba con una verbosa apelación a brumosas indignaciones
cívicas de diverso tipo e intentos de impartir instrucciones morales a los
más pobres. La población en su inmensa mayoría se dividía dócilmente entre
ambas boletas en el cuarto oscuro, dejando al resto de los partidos
políticos con mínimos resultados, correspondientes a similar volumen de
espacio que los medios masivos les habían concedido en los meses previos.
No siempre había sido así, sin embargo. El esquema descripto es el
mismo que había regido al país en la Década Infame, pero la irrupción del
peronismo lo había dejado a un costado. Los medios, durante los años en que
el General tuvo peso en la política nacional, no pudieron borronear la
dicotomía entre acumulación de nuestra riqueza y transferencia al exterior,
entre gestión estatal y gestión privada, entre país industrial y país
agrícola y de servicios, entre mercado interno y comercio exterior, etc. En
consecuencia, en cada elección los sufragantes elegían entre la nueva opción
nacional y la vieja opción mitrista, dejando a los sarmientinos y sus
indignaciones cívicas relegados a un tercer y cómodo puesto. Éstos,
naturalmente, se reunían y rumiaban a posteriori contra el "pueblo inculto"
que "necesitaba educación". Pero con el retorno de la democracia en 1983 el
justicialismo rápidamente se integró al viejo sistema de dos variantes que
no cuestionaban el rumbo colonial del país. Y así estuvimos durante veinte
años. Sin embargo, durante el gobierno de Néstor Kirchner se sucedieron
medidas que configuraron un alejamiento nítido respecto al modelo de
transferencia de recursos argentinos al exterior; medidas que son conocidas
y no vamos a repetir aquí. Poco a poco se convirtió en el líder de un modelo
de acumulación de recursos y de firme intervención del Estado que se
emparentaba mucho con el de Juan Domingo Perón; pero el sistema lo miraba de
soslayo y no se decidía a enfrentarlo abiertamente. Para las elecciones que
consagraron en la presidencia a Cristina Fernández el consenso mayoritario
en aprobación al modelo de acumulación nacional era tan fuerte que el
establishment, a través de sus títeres de la gran prensa, se limitó a
presentar la opción sarmientina (Elisa Carrió), colocando al mitrismo en un
prudente desván. El poder tenía ilusiones de que la nueva presidenta iba a
"repensar" esta cuestión de los dos modelos, e iba a "entender" que la
economía debía ser dejada a cargo de los banqueros y los grupos económicos,
como "pasaba en los países serios" y había pasado en el nuestro durante un
cuarto de siglo. Pero pronto advirtieron que Cristina Fernández no tenía el
menor propósito de intercambiar entrega del manejo de la economía nacional
por tranquilidad en la gestión (tal la propuesta que le habían hecho a un
riojano veinte años antes), y no se asustó con el affaire Antonini Wilson
como sí se había asustado el otro con la hiperinflación. De inmediato y sin
darle respiro, la gran prensa y los holdings multimediáticos le lanzaron un
violento y persistente ataque desde varios ángulos. Y si tuvieron
repercusión en un estrato de la sociedad, fue porque este último ya venía
virando a la derecha desde que pudo recomponer sus ingresos. Este sector de
la clase media, educado en un ambiente colonial en el cual ciertos axiomas
se maman desde la cuna, había exhibido simpatía hacia la clase alta votando
a Mauricio Macri en Capital Federal y luego a Elisa Carrió en las
presidenciales del 2007. No advertían que su integración a tal sector
socioeconómico era más que improbable, y que alcanzaba con ser víctimas del
despido para pasar en poco tiempo a integrar la clase pobre, de la cual la
clase media está mucho más cerca.
Y bien: para ese sector, que ha aprendido desde la más tierna infancia
que hay países provistos de razas superiores a las cuales debemos vasallaje
por una cuestión genética, que nuestro destino es ser un campo llano
completamente abierto a las incursiones filosas del capital extranjero
nutriente y salvador, y que es justo que por ser una raza inferior nos
limitemos a proveer alimentos a las razas industriosas de otras latitudes,
para este sector el conflicto del Gobierno con los propietarios y patrones
rurales significó la amenaza de desplome de todo lo que creían seguro. Una
sombra horrible y no del todo definida los rodeó. ¿Nos encaminábamos hacia
otro mundo? Desde cuando eran niños se les había exigido la composición
sobre la vaca, y los taxistas les habían dicho una y otra vez: "El mundo
siempre va a necesitar alimentos; ¡hay que producir alimentos, papá!" ¿Y
ahora este gobierno nos quiere encaminar hacia un modelo basado en la
industria, y encima determinando que la renta extraordinaria surgida no del
trabajo rural sino del precio de la soja en la timba de Chicago, merecía ser
apropiada por toda la sociedad y no por los dueños de la tierra?
Industria... Obreros... Gente de piel oscura merodeando nuestras veredas
otra vez, y con plata para gastar... ¡Horror! se dijo el pequeño burgués,
¡ahora sí que salgo! Y fue a las esquinas y caceroleó como lo había hecho
durante el corralito, sólo que ahora a favor del sistema: "¡La riqueza es
para los ricos!" era la pancarta. "¡Esperen el derrame y nada de tocar la
renta del señor rural!". Se veían señoras de invariables anteojos negros
(sí, las mismas que despotrican contra los piqueteros embozados) pasándose
el dedo por el cuello en alusión a Cristina ante las complacientes cámaras
de televisión, que a estas reuniones de pequeños burgueses las consideraban
"la gente". Y a las concentraciones de simpatizantes del proyecto industrial
y estatal, las consideraban piaras disciplinadas con choripán.
Pero ni aún con esto (que hubiera hecho zarpar en helicóptero a más de
un mandatario) el establishment logró que Cristina Fernández torciera el
rumbo. Pocos meses después ella procede a renacionalizar los fondos
jubilatorios, en la medida más justa y patriótica que toma un gobierno
democrático desde los tiempos de Perón. Y asimismo estatiza Aerolíneas
Argentinas y la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba. El enfrentamiento con
los dueños del poder no tiene retorno.
Ahora volvamos al sofisma expuesto por el taxista. Es una clásica
zoncera que nos deja en el papel de granja miserable de la potencia en
ascenso de turno. Antes Inglaterra, ahora China. Un proyecto restaurador que
enriquece a cuatro personas y para el cual tres cuartos de la población
están de más. En la década de 1950 Estados Unidos era la gran potencia
industrial. Japón no vio en ello ninguna "oportunidad" de hacerse un país de
servicios orientado a la potencia dominante, sino que se puso a fabricar
esos mismos artículos que hacía Estados Unidos. Veinte años después, en los
'70, Japón pasaba a ser la primera potencia industrial en todos los rubros
de alta tecnología. El Made in Japan invadió el mundo. A su vez, ni en China
comunista ni en China capitalista en esos mismos '70 se les hizo caso a los
gurúes que seguramente les habrán hablado de la "oportunidad" de orientarse
al campo y venderle arroz a la potencia emergente que era Japón. No, señor:
se pusieron a fabricar esos mismos artículos que hacía Japón. Al principio
les salían realmente mal: los famosos paraguas de Taiwán. Pero veinte años
después China es la gran potencia del momento. ¿Cómo lo consiguió? Como lo
había hecho Japón frente a Estados Unidos cuarenta años antes, como a su vez
EE.UU. y Alemania lo habían hecho frente a Inglaterra a fines del siglo XIX:
rechazando la "oportunidad" de ser proveedores de alimentos o servicios y
consagrándose a la industria.
Agreguemos a la orientación industrial la preferencia por el mercado
interno. Si, como viene eligiendo el Gobierno, se alienta a los industriales
a volcar su producción al mercado interno, ello redundará en un círculo
virtuoso en el cual se deberán pagar buenos salarios para que la población
pueda adquirir esos productos, y esos sueldos se gastarán íntegramente en la
economía nacional. Asimismo tras la estatización de las AFJP y el retorno
del sistema previsional solidario, el Estado precisa generar y mantener
fuentes de trabajo en blanco y bien pagas para que se mantenga el flujo de
fondos desde los trabajadores activos hacia los pasivos, año tras año. Y en
ese marco es que Cristina Fernández ha llevado adelante medidas de alta
progresividad, como la jubilación a los 55 años para los trabajadores de la
construcción, un simple acto de justicia para una actividad insalubre y
postergada pero que en el marco de la noche neoliberal precedente adquiere
un carácter histórico. O el otorgamiento de la jubilación a 1.800.000
personas que no habían tenido la posibilidad de reunir los años de aportes
completos que requiere la ley, dado que los gobiernos favorables a la
patronal nos hicieron vivir décadas de empleos en negro, en gris y
desocupación durante largos períodos de nuestras vidas activas.
Y es por eso que estos comicios tienen ese sabor tan particular. Por
primera vez en mucho tiempo presenciamos un choque directo entre dos modelos
de país en unas elecciones. Para las jóvenes generaciones, es la primera vez
en absoluto en presenciar este fenómeno. El establishment no presenta, desde
luego, a Ernestina Herrera de Noble, a Mariano Grondona ni a Hugo Biolcati
como candidatos. Pero nos prescribe mediante los medios entre quiénes
elegir: la opción mitrista del PRO y la opción sarmientina moralista del
Acuerdo Cívico y Social. Y aún con todo su poder no logra ocultar la opción
industrialista y nacional de los candidatos del Gobierno. En Capital
Federal, en una maniobra de las últimas semanas que revela cuánto temen
perder sus privilegios, le han dado múltiple presencia mediática a un
patriota como "Pino" Solanas, cuyo discurso siempre les resultó tóxico, para
minimizar la votación al Gobierno.
Y aquí cabe una aclaración. Nuestra agrupación, en octubre del 2007,
propuso combinar el sufragio a Cristina Fernández para Presidenta con el
voto a Fernando Solanas para senador nacional por la Capital Federal. Fuimos
los únicos en proponer tal opción combinada, y naturalmente ignoramos
cuántos ciudadanos la eligieron. Ahora nos aliviamos de que no hayan sido
los suficientes para consagrar a "Pino". Porque si durante la votación por
las retenciones él hubiera ocupado una banca en el Senado, hubiera sufragado
en contra y el incalificable Julio Cobos no hubiera tenido necesidad de
ejercitar su voto no positivo. La agrupación de Solanas votó junto a la
Sociedad Rural mediante su diputado, Claudio Lozano, y ejerció fuerte
influencia sobre un senador fueguino para que también se inclinara por la
reacción. ¿Y por qué Solanas procedió de una manera tan opuesta a toda su
trayectoria? No fue por un cambio de convicción ideológica, ni por temor a
Clarín. Nada de eso. Fue por el motivo más fútil y superficial que se pueda
concebir: para no afectar la calidad de su amistad personal con Eduardo
Buzzi, éste sí un auténtico renegado del campo popular sin retorno posible.
Eso es todo. Más allá de que el sr. Buzzi posea una personalidad
evidentemente viscosa y pegajosa (pregúntese si no al PCR, que al calor de
su relación con él se ha convertido en el Partido Conservador Rural) ¿merece
confianza un dirigente como "Pino", que puede dejarse influir por cuestiones
tan sutiles como las relaciones personales? Para nosotros ya no.
Por una decidida opción por un país superior, convocamos a votar los
candidatos del Gobierno en todos los distritos. En Capital Federal a Carlos
Heller para diputado nacional y a Francisco "Tito" Nenna en el ámbito local.
En Provincia, Néstor Kirchner diputado nacional.
Buenos Aires, 25 de junio de 2009
D.N.I. DEFENDAMOS NUESTRA INDEPENDENCIA
Junta Promotora Nacional
Facundo Cano
Presidente
Carlos Testado
Secretario
(15) 4536-4378 dnifacundo en yahoo.com.ar / dnifacundo en fibertel.com.ar
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