[R-P] [Alcira Argumedo] Almas bellas o bocas cerradas.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Jun 22 09:26:05 MDT 2009
[Página 12]
Almas bellas o bocas cerradas
Por Alcira Argumedo *
En su artículo “El voto de las almas bellas” (Página/12, 15-06-09),
Mario Toer nos invita a reflexionar sobre las próximas elecciones
legislativas y se ocupa en especial del voto de las almas bellas, de
aquellos que “quieren lo mejor para sí y para sus semejantes, pero
padecen de una crónica aversión para repasar y comprender la historia
y les cuesta entender la dimensión de la política”. Al igual que
Carlos Heller (Página/12, 14-06-09) cuando dice “el voto romántico es
un voto perdido” es fácil percibir que se convoca a votar con realismo
político ante opciones supuestamente claras: “O se es protagonista con
las mayorías consolidando el curso que se ha abierto o se persiste en
los antiguos cenáculos que rondan el 1 por ciento en algunos distritos
o, a lo sumo, en la variante nutrida de fantasías de celuloide que se
conforma con contar con alguna presencia tan sólo en la ciudad que
siempre ha sido esquiva a las mayorías con incesantes reclamos por
todo lo que resta por hacer”. Durante los últimos seis años, el
celuloide de Pino Solanas no registró fantasías sino realidades
dramáticas, con información que nunca nadie pudo desmentir. Fue
precisamente el contacto directo con esas realidades, con el potencial
humano sufriente de la Argentina profunda, lo que nos llevó a formar
Proyecto Sur y a la decisión de tener voz en el Parlamento. Porque no
se trata sólo de “todo lo que resta por hacer” sino además de lo que
hay que deshacer.
A modo de ejemplo, sin dejar de reconocer las cosas buenas que
apoyamos del actual gobierno, en el próximo celuloide –Tierra
sublevada– se aborda el tema de la minería a cielo abierto. Es
conocido el veto a la Ley de Protección de Glaciares por parte del
matrimonio Kirchner y el posterior aval a ese veto de un Parlamento
sumiso, que antes había votado la ley casi por unanimidad. Tal
decisión favorece sin duda a la empresa Barrick Gold y al gobernador
kirchnerista de San Juan, José Luis Gioja, junto a sus socios o
amigos; pero es preciso interrogarse si favorece a la inmensa mayoría
de los argentinos, a sus hijos y a sus nietos. La información
periodística señala que en el proyecto Pascua-Lama para la explotación
de oro y plata a cielo abierto, la empresa utiliza 370 litros de agua
por segundo: sacando cuentas, esto significa que en doce meses gasta
el agua potable que una población de 40 millones de personas bebería
en 24 años; y el agua que esa cantidad de población podría beber
durante un siglo, la liquida en cuatro años. A ello se suman 17
camiones con cianuro por mes, que son volcados en tierras y aguas,
además de 200 camiones de explosivos mensuales, destinados a la
destrucción de montañas y glaciares: es el Potosí o La Forestal de
nuestros días. Las almas bellas saben que el agua potable es un
recurso indispensable para la vida y tiende a escasear en un futuro no
muy lejano; la resistencia popular crece a pesar de las
intimidaciones, pero los realistas políticos prefieren mantener la
boca cerrada. Este es uno de los problemas que vamos a intentar
deshacer desde el Parlamento.
A fines de 2006, el presidente Kirchner promovió la modificación de la
Ley de Hidrocarburos mediante la llamada Ley Corta, por la cual los
yacimientos de petróleo pasan a las provincias y se prorrogan las
concesiones: esa decisión significó entregar a las corporaciones
petroleras reservas por un monto aproximado de 600.000 millones de
dólares, equivalentes al doble del PBI actual del país. Apoyada por el
presidente, la ley posibilitó la entrega de Cerro Dragón a la
Panamerican Energy hasta su extinción total en el 2047. Sobre esta
base se prorrogaron o se entregaron nuevas concesiones en el resto de
las provincias petroleras: el por entonces amigo gobernador Julio
Cobos otorgó la mitad de los yacimientos mendocinos al grupo
Vilas-Manzano (el mismo que robaba para la corona). Las almas bellas
saben que esto es un latrocinio, pero los realistas políticos cierran
su boca porque de eso no se habla en la Casa Rosada. Es otro de los
problemas por los que vamos a luchar para deshacer desde el
Parlamento.
Entre lo mucho que queda por hacer, ante todo afirmamos que el hambre
es un crimen en tanto es evitable y estamos dispuestos a promover una
ley para garantizar el ingreso universal por hijo. Debe mencionarse
que quienes pagan impuestos a las ganancias o son tributarios de AFIP
ya lo reciben, porque lo descuentan de sus aportes; mientras a los
trabajadores en blanco se les suma al salario. El desafío es
extenderlo a los trabajadores precarios y en negro, a los desocupados,
a las familias en condiciones críticas. Se calcula que el otorgar 350
pesos por hijo, permitiría –junto a otras medidas de mediano plazo–
eliminar la pobreza y la indigencia, disminuyendo sensiblemente la
mortalidad infantil. Por razones obvias, la suma se entregará
directamente a las familias, sin intermediarios. El monto calculado
para erradicar este flagelo gira en un 2 por ciento del PBI, unos 7000
millones de dólares: las cifras comparativas indican que esto
significa menos de la tercera o la cuarta parte de la renta energética
–unos 25.000 a 30.000 millones de dólares por año– que queda en manos
de las corporaciones y sus amigos; sin contar que se han venido
otorgando subsidios del orden de 10.000 millones de dólares anuales a
las grandes empresas locales o transnacionales.
Considerando que durante los últimos seis años la economía argentina
creció a las tasas más altas de su historia, nos preguntamos por qué
millones de compatriotas continúan sufriendo en la miseria; por qué,
junto a otros cambios, no se ha impulsado la reforma de un perfil
impositivo de alta regresividad, no se tocó la ley financiera de
Martínez de Hoz ni se eliminó el IVA para los artículos de la canasta
familiar. Mencionemos también una revisión de la legitimidad de la
deuda: si la acción delictiva de los capitales financieros
especulativos llevó al derrumbe de Wall Street y de las economías de
la Unión Europea y Japón, imaginemos su accionar en nuestros países.
Las almas bellas se indignan, pero los realistas políticos prefieren
mantener sus bocas cerradas.
Estas son sólo algunas de las propuestas que Proyecto Sur llevará al
Congreso ante la magnitud de la crisis mundial, que marca un cambio de
época al conjugarse con los impactos de la Revolución
Científico-Técnica. Dado que se trata de una crisis de sobreproducción
por carencia de demanda, el único camino para superarla es una
redistribución en gran escala de la riqueza: continuar con políticas
que benefician a los poderosos a costa del sufrimiento de los más, no
solamente es injusto; significa estar a contramano de la historia. En
consecuencia, no es cierto que debemos elegir entre la derecha y un
oficialismo que representa al movimiento popular. La verdadera opción
es entre la continuidad de las políticas que privilegian al bloque de
poder dominante, conformado por las corporaciones y los grandes grupos
económico-financieros –con sus tensiones y conflictos internos– o
impulsar un giro en el rumbo de nuestro país, con un proyecto en favor
de las mayorías sociales y de los intereses nacionales, dispuesto a
frenar el despojo al que nos ha venido sometiendo ese bloque de poder.
Al margen de las retóricas de oficialismos y oposiciones (González,
Página/12, 16-06-09), demasiadas veces hemos sido extorsionados por
una espuria polarización, donde las amenazas del mal mayor fueron
frustrando la construcción de una fuerza política, decidida a revertir
décadas de saqueo e impunidad y a promover un proyecto nacional y
latinoamericano capaz de dar respuestas frente a los desafíos de un
nuevo tiempo histórico. Por eso hoy se necesitan muchas almas bellas y
no tantas bocas cerradas.
* Segunda candidata a diputada por Proyecto Sur en Capital.
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