[R-P] "La Nación" le da una ayudita más al Pino...

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Jun 21 07:45:33 MDT 2009


[¿De pronto, LN se hizo patriota? Ni por las tapas. De lo que se trata
es de "demostrar" que el gobierno Kirchner ha sido el más beneficioso
para el capital imperialista de los últimos treinta o cuarenta años.
La Unión Democrática en acción.

Por lo demás, el gobierno K haría bien en sacar las conclusiones
adecuadas de estos datos.

Lo mejor a lo que se puede aspirar en la Argentina es a una "burguesía
PyME". El resto, o lo chupa el mediopelo o lo hace el Estado. Es la
forma local que adquiere la "ley del desarrollo desigual y
combinado"...]

Escenario
Desnacionalización de empresas
/El progresivo proceso de extranjerización del mapa corporativo local,
que comenzó en los 90, no muestra síntomas de agotamiento pese al
objetivo oficial de crear una "burguesía nacional" sólida, que hasta
ahora sólo se logró en los servicios públicos/
Noticias de Economía
Domingo 21 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa  Rafael Mathus Ruiz
LA NACION

Nunca antes en la era kirchnerista las multinacionales giraron tantas
ganancias al exterior como el año pasado. Este fenómeno, fogoneado por
un puñado de eventos coyunturales, fue también la contracara de un
proceso progresivo que cuenta ya con casi dos décadas de vida y no
muestra síntomas de agotamiento: la extranjerización de la economía.

Lamentable para algunos, con matices positivos para otros, e
indistinto para el resto, el traspaso de capital nacional a manos
extranjeras comenzó en la década anterior con el polémico proceso de
privatizaciones impulsado por el gobierno de Carlos Menem. La debacle
y la caída de la convertibilidad abrió una nueva etapa en la que
prevaleció el ritmo del samba. La "brasileñización" del mapa
corporativo tiene fecha precisa de nacimiento: abril de 2002. Ese mes,
el grupo dueño de Brahma puso un pie en Quilmes. Las negociaciones de
la familia Mastellone con el grupo francés Danone pueden, ahora, sumar
a La Serenísima a la lista de empresas extranjerizadas.

La llegada del kirchnerismo al poder trajo también la promesa de crear
un empresariado o "burguesía nacional" sólida. En algo más de seis
años de gestión, la avanzada santacruceña logró algunas
nacionalizaciones en el entramado corporativo a través del Estado o
alentando a firmas de capital nacional. Así como las privatizaciones
fueron íconos de la era menemista, las renacionalizaciones, que a
veces se conjugaron con estatizaciones, se convirtieron en íconos de
la era kirchnerista. Se intentó de esta manera equilibrar la balanza,
apelando en ocasiones a una cuota no menor de presiones desde el
poder. Y se habla de "intento" porque algunas evidencias marcan que
aún se está lejos de lograrlo, y menos aún de revertir el proceso.

Este contrapeso tuvo una característica: se concentró en los servicios
públicos, uno de los sectores más castigados por la devaluación y por
la pesificación, que además sufrió las consecuencias del prolongado
congelamiento tarifario impuesto por la Casa Rosada. Era también donde
se habían realizado las privatizaciones en los 90.

La presencia extranjera quedó así concentrada en los sectores más
redituables de la economía o, por lo menos, los más redituables del
último quinquenio. Basta un dato para verificarlo: las ganancias
extranjeras alcanzaron el año pasado los US$ 7418 millones, un nuevo
récord histórico.

Las empresas de capital extranjero giraron utilidades y dividendos a
sus casas matrices o a sus accionistas radicados fuera de la Argentina
por US$ 3552 millones el año pasado, casi el doble que en 2007 y el
mayor monto desde, por lo menos, 2003. El dato está plasmado en el
balance cambiario que elabora el Banco Central.

Hubo elementos que aceleraron esos giros. A las turbulencias locales,
se sumó la crisis global, que llevó a muchas multinacionales a
absorber los excedentes de sus filiales para cubrir sus necesidades
financieras. Vale aquí otro dato: la reinversión de utilidades, que
había sido récord en 2006, cayó el año anterior a tan sólo US$ 396
millones, el nivel más bajo desde 2004.

No dejan de ser elementos de tinte coyuntural. La progresiva
extranjerización corporativa aparece como la principal razón de fondo
de esos giros. Que haya una fuerte presencia extranjera en el
procesamiento o la extracción de materias primas como petróleo, soja,
maíz, oro o cobre, cuyos precios volaron hasta la mitad del año
pasado, también explica lo abultado de ambas cifras.

Un informe del Instituto de Estudios Económicos de la CTA, elaborado a
partir del ranking que elabora la revista Mercado con las 200 empresas
que más facturan en la Argentina, indica que, entre 1997 y 2007, la
cantidad de compañías extranjeras pasó de 104 a 128. Como
consecuencia, su participación dentro de la facturación total de ese
grupo pasó del 65,5% al 77,3% en esos diez años. "Lo que pasó a manos
extranjeras fueron las empresas más dinámicas", sintetiza el diputado
y economista de la CTA, Claudio Lozano. El informe concluye que se
profundizaron la concentración y la extranjerización, y que eso
empeoró la distribución del ingreso.
El primer paso

La apertura de la economía y las privatizaciones abrieron el juego a
las compras y ventas y al aterrizaje de grupos extranjeros en los 90.
La primera oleada de ventas, que incluyó la mayoría de las
privatizaciones, ocurrió entre 1993 y 1995. Luego hubo otro gran
período de ventas, entre los años 1996 y 1998.

En esos años, holdings, fondos de inversión y empresas se quedaron con
marcas emblemáticas como Villavicencio, Terrabusi, Bagley y Canale,
petroleras como Comercial del Plata y EG3, bancos como el Río, el
Francés o el Roberts, automotrices como Sevel, la refinería Astra, la
fábrica de pinturas Alba, y bodegas como Peñaflor, Trivento, Norton,
Navarro Correas, Etchart y Graffigna.

Empresas europeas como Repsol, Telecom, Telefónica, Endesa, Gas
Natural, Electricité de France (EDF) y el grupo Suez coparon el
mercado de servicios públicos. Las dos últimas ya se fueron del país.

La avanzada brasileña se quedó con Loma Negra, Alpargatas, Quilmes,
los frigoríficos Swift, CEPA, Quickfood y Col-Car y la petrolera Perez
Companc, que fue absorbida por la estatal Petrobras. El banco Itaú se
quedó con el Buen Ayre, y la siderúrgica Acindar, que pertenecía a la
familia Acevedo, fue absorbida por la brasileña Belgo Mineira. Ambas
forman parte ahora del grupo Arcelor Mittal. La firma agroindustrial
Los Grobo, con el fin de expandirse en el Mercosur, incorporó como
socio al grupo PCP. Fue la primera firma en recibir capitales
extranjeros durante la presidencia de Cristina Kirchner.

La combinación de un tipo de cambio favorable y la posibilidad de
acceder a una fuente de financiamiento como el Banco de Desarrollo de
Brasil (Bndes) jugaron a favor de los brasileños. Pero hubo también
grupos chilenos y mexicanos que avanzaron en el país.

La cadena de materiales para la construcción Blaisten pasó a manos de
la chilena Cencosud, que controla también las cadenas Jumbo, Disco,
Easy y Súper Vea. Otra cadena trasandina, Falabella, se quedó con
Pinturerías Rex. Dentro de la industria alimenticia, el grupo chileno
CCU se quedó con las cervezas Bieckert, Imperial y Palermo, y otra
empresa del país vecino, Bethia, adquirió la láctea Milkaut.

La incursión mexicana tuvo un actor excluyente: Carlos Slim, el hombre
más rico del mundo. A través de Telmex, se quedó con la compañía de
telefonía celular CTI, Techtel y Ertach. No fue el único que realizó
compras en la Argentina. Otra empresa mexicana, Bimbo, compró la
panificadora Fargo; Televisa le compró a la familia Vigil la Editorial
Atlántida, y otro empresario mexicano, Angel González, le compró Canal
9 a Daniel Hadad.

La lista podría estirarse más aún con las operaciones que tuvieron
menos trascendencia mediática. Rubén Ordóñez, consultor de estrategias
de negocios, dice que existe una extranjerización menos visible, más
silenciosa, que toca a las pequeñas y medianas empresas. "En los
campos esto se ve muchísimo, pero también se percibe en la industria",
completó. Claudio Mejía, de la Compañía Argentina de Tierras, dice que
la venta de campos a extranjeros se mantiene en los niveles
históricos, pero creció mucho la incursión de fondos de inversión en
la producción. Mejía no ve esto como una extranjerización: "Compran y
alquilan. No tienen el amor a la tierra que tenemos los argentinos. Es
un activo más, y cuando tienen que hacer toma de ganancias, si tienen
que salir, salen".
Dos emblemas

Quedan dos grandes grupos de capitales nacionales: Techint y Arcor. Ya
sea por cansancio o hartazgo, el cúmulo de situaciones adversas en las
últimas tres décadas o las ideas y venidas de la política económica
-un poco de todo esto empujó a La Serenísima a las negociaciones-, lo
cierto es que el establishment ha mostrado una importante vocación de
venta en las últimas décadas.

Es en este punto que la discusión cambia. "Habría que mirar por qué la
tasa de nacimiento y consolidación de empresas no es mayor. Esto tiene
que ver con la carga y la continuidad de las políticas públicas y los
vaivenes de esas políticas en los últimos 30 años. Es uno de los
aspectos que diferencia a Brasil y que afecta la estabilidad de los
grupos empresarios", señaló Dante Sica, director de abeceb.com.

El profesor de la UBA e investigador del Cedes, Nicolás Salvatore,
coincidió al señalar que, más importante que el origen del capital, es
el rol regulatorio del Estado. "No haría una defensa de lo nacional
sobre lo extranjero. El problema es cuando las reglas se cambian en
forma discrecional", dijo.

Crítico del papel de los grandes empresarios, Salvatore concluyó que
lo relevante es alentar la inversión, incluso la estatal, con buenas
regulaciones: "Eso no ahuyenta al capital, lo atrae. El tema pasa por
ahí más que por el origen del capital. Hay mucho talento y pymes
exitosas y pujantes, pero no tenemos una gran burguesía nacional
pujante. Y ante esa falencia, alguien tiene que invertir".
Más concentración en las 200 grandes

    * De las 200 empresas que más facturaron en el país en 2007, 128
eran de capital extranjero. Diez años antes, eran 104. Esas 200
compañías facturaron $ 455.547 millones en 2007, de los cuales el
77,3% fue de empresas extranjeras, según un informe elaborado por la
CTA.


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Néstor Gorojovsky
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