[R-P] [Soliz Rada] Cirugía petrolera
Fred Fuentes
fred.fuentes en gmail.com
Jue Jun 11 07:26:49 MDT 2009
Cirugía petrolera
Andrés Soliz Rada
http://www.hidrocarburosbolivia.com/bolivia-mainmenu-117/analisis-y-opinion/381-cirugpetrolera.html
Si un grupo de cirujanos realiza con éxito un trasplante de corazón,
el paciente no está aún fuera de peligro, ya que necesitará de
rigurosos cuidados hasta su lograr su rehabilitación total. Con la
nacionalización de los hidrocarburos del 1-V- 06, el país cambió su
anquilosado corazón neoliberal y lo sustituyó por otro, lleno de
renovada energía. Infelizmente, como en el ejemplo inicial, el
tratamiento postoperatorio fue deficiente.
Después de la histórica medida, voceros del despojo nacional, entre
ellos un ex presidente de la República y agentes de las petroleras,
sostienen que el nuevo corazón es idéntico al anterior y que, por
tanto, la nacionalización fue una farsa. Lo que no se dice es que el
decreto del 1 mayo puso los cimientos para que el país recupere la
propiedad de los hidrocarburos, lo cual, como establece su artículo
séptimo, debió concretarse, de manera inmediata, con el control
accionario del 50 por ciento más uno de las empresas “capitalizadas”
por Sánchez de Lozada (Chaco, Andina y Transredes), de las refinerías
y de los depósitos de almacenamiento, enajenados por Hugo Banzer y
Jorge Quiroga. Año y medio después de la medida, YPFB no controla
ninguna de las “capitalizadas”.
En cumplimiento del decreto, la poderosa Petrobras depositó en la
cuenta de YPFB la participación adicional del 32 por ciento, con ello
los ingresos de Bolivia en los megacampos de gas ascendieron del 50 al
82 por ciento. La consolidación de la misma dependía de auditorías a
los campos, las que debieron ser la base para suscribir contratos de
operación, que convertían a las transnacionales en prestadoras de
servicios por el trabajo en pozos en producción, en tanto que los
campos en exploración y en retención debían retornar a YPFB.
Infelizmente, sin esperar sus resultados se suscribieron contratos de
producción compartida, no previstos en la legislación vigente, por los
que se reconoció a las empresas derecho propietario sobre parte de la
producción, no se las obligó a cumplir un programa de inversiones para
exploración y desarrollo de campos, a fin de industrializar al país,
abastecer el mercado interno en condiciones adecuadas y cumplir los
compromisos de exportación a Brasil y Argentina.
Pero ¿cómo la débil Bolivia podía imponer sus condiciones a Petrobras?
La respuesta reside en que Brasil no podía prescindir de nuestra
materia prima. Y así como el caos mundial sería inevitable ante la
súbita desaparición del petróleo, el monstruo industrial de Sao Paulo
se desplomaría sin el gas boliviano que lo abastece en un 50 por
ciento. Esta situación está cambiando de manera acelerada. Brasilia ha
adoptado medidas para ser autosuficiente también en gas, lo que
conseguirá con el incremento de agrocombustibles, explotaciones
submarinas de petróleo y energía nuclear, ya que, como se sabe, no hay
energía más cara que la que no se tiene.
Bolivia debió completar la nacionalización mediante la refundación de
YPFB. Para ello, el Gobierno pudo recurrir a los mejores técnicos que
trabajaron en las auditorías, en lugar de descabezarlas. Estaba en
condiciones de aceptar la inversión de 1.300 millones de dólares
ofrecida por Argentina y dirigir las ofertas venezolanas a la
explotación de los campos recuperados por YPFB en zonas tradicionales.
Evo fue engañado cuando le dijeron que el gran logro de la
nacionalización fue la suscripción de malos contratos y que las
auditorías debían ser manejas de espaldas a la ciudadanía por un miope
entorno palaciego. También se equivocó al impedir que las petroleras
sean enjuiciadas por los graves delitos que cometieron.
El retroceso pretendió ser encubierto con actos de beneficencia y
enarbolando la existencia de 36 naciones, con autodeterminación y
territorios propios, con lo cual la histórica lucha del MAS en favor
de los excluidos cayó en una espantosa confusión. Infelizmente, vuelve
a equivocarse al aceptar la donación de ambulancias del reino de
España, patrocinador de Repsol. El trueque espejitos por oro, como en
la Colonia, es la antítesis del decreto de nacionalización. Pero la
nacionalización puede ser revitalizada con los acuerdos suscritos con
Irán, siempre que no se reduzcan a meros anuncios, como sucede hasta
hoy con convenios entre YPFB y PDVSA.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular