[R-P] [Bernardo Alberte] 9 de junio de 1956.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Jun 8 21:19:49 MDT 2009
Levantamiento del 9 de junio de 1956. Posturas y posiciones
En el verano de 1957, la colonia de exiliados argentinos en Río de
Janeiro está conmovida por un artículo publicado en el diario
brasileño O Mundo, donde aparece confirmada la posición de Perón
respecto del levantamiento del 9 de junio de 1956.
Uno de los exiliados, Juan Carlos Irigoyen, ex secretario privado de
Valle, escribe al ex presidente, ahora refugiado en Caracas,
Venezuela, una carta en defensa de los propósitos de la fracasada
revolución y de sus protagonistas.
La misiva es del 15 de marzo y Perón se apresura o contestarla. Con
fecha 26 de marzo, expresa que "el general Valle siempre fue un
soldado leal al Gobierno constitucional y un buen amigo mío" y
califica a los participantes como "valientes argentinos que han
expuesto sus vidas por la libertad de la patria", pero defiende la
posición del Comando Nacional Peronista encabezado por Raúl
Lagomarsino y César Marcos, de oposición a una táctica que califica de
golpista. Argumenta, además, que en la proclama preparada al efecto no
había alusiones explícitas al Peronismo y añade que cuando se enteró
"de lo que se proyectaba, mis primeras palabras fueron van a
fracasar". Asegura haber previsto "muy malas consecuencias" y lamenta
que por las circunstancias y el tiempo que mediaban, yo no podía hacer
nada para detener la revuelta".
Alberte sabe de la carta de Irigoyen, pero no espera o no quiere
esperar la respuesta de Perón a su compañero. Está demasiado enojado e
impaciente para eso. La contestación del General, quien por cierto ya
no es tal para los registros del Ejército Argentino, donde figura
expulsado por inmoral, se cruza con la larga requisitoria que le envía
su antiguo edecán. Tampoco tardará, en este caso, la réplica desde
Caracas firmada por Pecinco, seudónimo frecuentemente usado por Perón.
En la requisitoria del Mayor, se alude al contenido de una directiva
emitida el año anterior por un Comando Peronista Número 1 de Caracas,
cuyo responsable es el dirigente Rodolfo Martínez. La directiva esta
basada en el principio al enemigo, ni justicia. Un párrafo por demás
elocuente pretende ordenar a la Resistencia el rapto de niños hijos de
antiperonistas. El enojo de Bernardo se explica mejor si se tiene en
cuenta su reacción al conocer la mencionada directiva, la cual, en
honor a la verdad, cuenta con un aval del General y de Pablo Vicente,
quien cohabita con el líder en su exilio caraqueño. Acaso Alberte
ignore que en Buenos Aires, el R. P. Dr. Hernán Benítez, el confesor
de Evita, está más que enojado indignado.
Carta de Alberte al General Raúl Tanco
Río de Janeiro. 14-XI-56.
Sr. General de División
Dn. Raúl Tanco
Venezuela
De mi consideración:
Habiendo tomado conocimiento del contenido de una directiva del
Comando Peronista N° 1 y que su autor responsable es el Sr. Rodolfo
Martínez radicado en esa, ruego a Ud. quiera tener a bien
representarme, junto con el sr. coronel D. Fernando González a fín de:
* plantear la correspondiente cuestión caballeresca por
considerarme ofendido por los conceptos vertidos en la mencionada
directiva, en especial en su párrafo vigésimo primero.
* exigir la más amplia reparación, incluso por medio de las armas.
En caso de llegarse a esta situación exijo que el duelo sea a sable.
La presente tiene el carácter de carta-poder a los efectos
manifestados precedentemente.
Bernardo Alberte
Mayor (R.E.)
Avda. Copacabana 1344 - Ap. 303
Copacabana - Distrito Federal - Brasil
Carta de Alberte a Perón
Río de Janeiro, 25 de mano de 1957.
Al Señor General
Juan Domingo Perón
Caracas - Venezuela
De mi más distinguida consideración:
Tengo el honor de dirigirme a Ud. y de manifestarle que estaba
dispuesto a no escribirle, puesto que no quería apartarme de vuestra
norma "mejor que decir es hacer", y porque yo no soy hombre de
palabras o discursos: además de gustarme la acción me reconozco con
una manifiesta incapacidad para aquello.
Pero ya cuando los hechos y los acontecimientos no están bajo el
propio control, sino de otras personas a quienes separa la distancia
que acostumbra a menudo a deformarlos, pues ellos se presentan
cargados de la subjetividad del relator, cuando no de la pasión y del
interés personal, se hace necesario el discurso.
No pretendo con el distraerlo de su tiempo, que tanto necesitamos esté
libre de perturbaciones, ni tampoco molestarlo con lo que diga. Sólo
hacerle llegar mi opinión, sobre ciertos aspectos del movimiento que
pretende recuperar el país, para el pueblo todo de la Patria y
reconquistarlo de las manos asesinas que lo desgobierna y lo sume en
la desesperación, en la vergüenza, en la esclavitud y en la
injusticia.
1. PERONISTAS Y COLABORADORES
Aquí existe un grupo de asilados argentinos, todos ellos muy
peronistas, luchando cada uno como puede y como sabe. El único
problema es que algunos se sienten demasiado peronistas, al punto de
interpretar que ellos, y sólo ellos, con Ud., por supuesto, son los
únicos que dan fisonomía al peronismo. Basta divergir con ellos para
adquirir el titulo de "antiperonistas", puesto que en efecto, ellos
son el peronismo.
No comprenden que los hombres no son nada, y menos en este movimiento
que ya liberó al país de la ignominia y del Imperialismo y que
despertó a su pueblo del largo letargo en que lo había sumido la
oligarquía para mejor satisfacer sus planes de entrega, de
colonialismo y de satisfacción de sus exclusivas necesidades y
apetitos. Y que tanto lo recuperó, que resultarán vanos los esfuerzos
de los traidores que pretenden sumirlo nuevamente en el estado
primitivo en que lo encontró el Justicialismo.
De ese movimiento que está sustentado por tan grandiosas obras que,
todo él, y hasta alguna de ellas aisladamente ha sobrepasado la
estatura de sus artífices. Incluso la suya, mi General, para su
gloria.
Y ellos creen que para servirlo mejor a Ud. no deben hacer otra cosa
que mantener permanentemente la mirada en Perón, sin reparar que su
luz los deslumbra y los enceguece y, hasta, la generalidad de las
veces "pensar con la cabeza de Perón". Ellos viven preocupados en
averiguar cuál es su opinión con respecto a algún asunto, y cuando lo
descubren, felices, se dedican a servir ese pensamiento con todas sus
energías. Y así lo hacen, no porque sean especuladores u obsecuentes,
sino porque creen sinceramente servir mejor, ya que al considerarlo a
Ud. infalible, ellos al proceder así se sienten seguros de no fallar.
Si alguna vez divergen en algo, con el pretexto de la disciplina,
proceden en contra de las ideas propias. Y lo hacen con tanta
naturalidad, que creen posible y fácil "disciplinar" el pensamiento de
todos y obligar a todos a regir su conducta, a alguna idea que,
algunas veces, hasta se duda de su origen.
Y con este concepto hasta se nos aparecen "peronistas extranjeros*,
como si a ellos les preocuparan, o tan sólo les interesaran, los
problemas del pueblo argentino.
Por eso considero que el concepto "peronista" ha sido desvirtuado o no
ha evolucionado al par de su doctrina y de su obra. Se olvidan que Ud.
dijo un día que "iba a ser el Presidente de todos los argentinos", y
no ya tan sólo el jefe de un partido político. A este término ya lo
considero anacrónico y hasta perjudicial porque se lo ha utilizado y
se lo sigue utilizando para crear una división, a veces
malintencionada y otras especuladora, de los argentinos.
Ese es el motivo por el cual, así como algunas personas abogan por un
"peronismo con Perón" yo, sin discutir este concepto que no admite
discusión (como el caso del "guiso de liebre") abogo por un "peronismo
sin peronistas".
Su doctrina, mi General, ha sobrepasado los límites de un partido o de
un sector y así corno pretendemos que esa doctrina dicte normas para
una más feliz convivencia entre todos los pueblos del mundo, no
podemos finalizar con que ella no deba o no pueda dictarlas para una
feliz convivencia de todos los argentinos.
Le aclaro que no soy partidario de la paz cuando la guerra es el medio
inevitable para conquistar el objetivo, que luego de un concienzudo
análisis se haya determinado orientador de la acción. Y que menos dejo
de ser partidario de la guerra sin cuartel, a muerte, cuando el
enemigo así lo impone o se lo merece.
De lo que no soy partidario, es de ciertos procedimientos para
realizar esa guerra. Y ante la posibilidad de que alguien me salga al
cruce, intentando recordarme aquél conocido principio de la conducción
"los fines justifican los medios", le respondo que él también tuvo sus
restricciones y que las "leyes y usos de la guerra" lo limitaron a un
campo bastante bien circunscripto de la ética y de la moral.
Quizás ellos no conozcan aquella anécdota, que yo bien conozco y que
mucho me impresionó: cuando alguien a Ud. le propuso que hiciera
rehenes a las familias de los marinos que amenazaban bombardear Buenos
Aires y destruir la Destilería de Eva Perón, el 19-IX-55, para tomar
con ellos represalias si así lo hacían, Ud. les contestó: "eso no lo
hago yo; yo la guerra la hago con los procedimientos éticos a que
estoy acostumbrado".
Por eso me alarmó, mi General, cuando alguien (a quien no ataco
personalmente), respaldándose en la autoridad que Ud. le dio al
nombrarlo jefe de un comando regional, lanzó en directiva escrita la
sorprendente orden de "raptar niños, y cuanto más pequeños mejor’’. Y
el inconsciente lo hizo precisamente invocando una doctrina que hizo
célebre el concepto de que "en Argentina los únicos privilegiados son
los niños". Escalofriante símil de "Doctrina Monroe" para los niños de
nuestra Patria.
Pero más me alarma, mi General, que Ud. no los desautorice ni los
sancione y tan sólo se limite o manifestar que esos son conceptos que
no son suyos y que la responsabilidad corre por cuenta de quienes así
se pronunciaron. Por supuesto que ellos son responsables; pero la
mayor responsabilidad le cabe a Ud., por cuanto Ud. es quién orienta y
dirige un movimiento inspirado en elevados fines y, además, debe
cuidar que esos fines no se desvirtúen por la acción de quienes deben
llevarlos a la práctica, o acaso, ¿no es un fin del Justicialismo
hacer "únicos privilegiados" a los niños de Argentina?
Este es sólo un ejemplo, en el que he utilizado a estos actores
solamente para poner de manifiesto una falla que siempre tuvo el
peronismo: colaboradores y funcionarios desprovistos de razonamiento y
de conciencia propios, y tanto, que ha fundamentado bastante bien la
crítica de nuestros opositores de que el peronismo estaba plagado de
"obsecuentes y chupamedias" (perdóneme la licencia, pero he querido
mencionar la crítica literalmente). ¡Desconfíe, mi General, de los que
todo asienten y en todo están de acuerdo con Ud.! No serán
obsecuentes, condición degradante en el hombre, pero se hacen
sospechosos de inservibles, de faltos de carácter o de juicio
independiente.
Creo que esta carta será leída por muchos de sus colaboradores que le
secundan. También sé que ellos a veces han discutido con Ud. Si el
temor de caer envueltos en este ataque, por causas que sólo son
atribuibles a la condición humana, los hace más prevenidos y atentos y
un poco más "discutidores" habré cumplido con lo que me propuse al
escribirle así.
2. ATAQUE A MILITARES
Hay otro concepto que en parte salió de Ud., que sigue siendo
utilizado y pregonado para satisfacerlo exclusivamente a Ud., en la
creencia que pregonar todo lo que Ud. dice es hacer "Peronismo" y sin
pensar que pudo haber estado errado cuando lo emitió o que pudo haber
cambiado de opinión en el presente.
Se ataca y con bastante insistencia a los militares, sin
discriminación de ninguna clase, manifestando que "tocos son
ambiciosos y sectarios y no persiguen otra cosa que el poder, el lucro
y la ostentación" o que son antiperonistas, como los que intervinieron
en el movimiento revolucionario del 9-VI-56.
Se olvidan los que así lo hacen, que fueron militares los que
sofocaron los movimientos subversivos que ocurrieron durante su
gobierno; que fueron militares los que atacaron a la marina rebelde
del 16-VI-55 y tomaron el Ministerio de Marina; que fueron militares
los que defendieron la Casa de Gobierno ese día y se aguantaron el
bombardeo artero y criminal de la aviación naval; que militares eran
los constituían la masa del Ejército que le permaneció leal hasta el
último día de su gobierno, pese a las defecciones y traiciones
conocidas, de las que no se escaparon de cometerlas también civiles;
que ese Ejército que le era leal, con la cooperación del pueblo, con
la que siempre se sintió estimulado, pudo haber vencido a los rebeldes
si se hubiera dispuesto enfrentar la guerra civil y sufrir los
bombardeos y destrucciones que estaba dispuesta a realizar la Marina.
Guerra civil y destrucciones o algo similar que ahora, muy
probablemente tengamos que aceptar como única solución para librar a
la Patria de los sátrapas que la quieren gobernar.
Ellos no saben lo que Ud. no olvidará, que fueron militares los que le
propusieron continuar la lucha a costa de todo eso, cuando estaba por
disponerse la "capitulación".
Se olvidan que fueran militares, junto a civiles, los que continuaron
después de la derrota esa lucha sorda que llevó al gobierno de los
criminales a la desesperación que ahora los perturba y los aterra. Que
fueron militares, también, los que murieron frente a pelotones de
fusilamiento vivando a Dios, a Perón y a la Patria.
Que son militares junto a civiles, quienes llenan las cárceles de la
Patria y que en ella se mantiene la misma fe y la misma intransigencia
que los impulsó a esta lucha, ajenos a la injusticia que ahora intenta
cometerse, quién sabe respondiendo a qué designio inconfesable.
Que fueron civiles de probada e insospechada fe peronista los que
secundaron a aquellos héroes-mártires del 9-VI y que, como muchos de
estos, ellos también murieron gloriosamente o fueron a parar a la
cárcel, ante el fracaso provocado en gran medida, por las traiciones y
defecciones de quienes no tuvieron el coraje de jugarse la vida y que
ahora intentan justificarse con la infamia y la calumnia.
¿Qué otro objetivo que no sea satisfacer a quien dice ser su amigo
puede perseguir ese "peronista extranjero" que invoca como única
prueba de su ataque contra los militares del 9-VI, una carta que dice
haber recibido de Ud. en la que un mes antes Ud. manifiesta que ese
movimiento no era peronista? Esa es su única prueba. A Ud. lo
considera infalible y no considera necesario investigar la verdad
antes de lanzar el infundió que a esta altura de los acontecimientos
ya se transforma en calumnia y perjudica la causa del pueblo de la
Patria, por injusta y desconcertante.
Él no piensa, que muy probablemente Argentina necesita de Pueblo y
Ejército unidos para librarse del flagelo que la azota o que, en caso
de que tal cosa no fuera necesaria, que Perón para gobernar, cuando
regrese necesita de fuerzas armadas leales a la causa del pueblo.
Posiblemente crea que la solución será borrar de un plumazo esas
instituciones, armar milicias y que la Argentina dé al mundo el
espectáculo de esas republiquetas que a la postre caen bajo las garras
de cualquier imperialismo.
Pese a ese ataque, no trepidan en manifestarse amigos de los militares
que circunstancialmente están a vuestro lado, olvidando que ellos
también son militares y que, además intervinieron en el movimiento del
9-VI.
¡Cuidado con esos "peronistas", mi General! Son respetables como
personas y, en especial, como amigos vuestros y así los respeto yo.
Pero como "peronistas" los desconozco. No le serán traidores a Ud.;
por el contrario han dado ya acabadas muestras de su lealtad y las
seguirán dando. Pero, no son "peronistas"; han personalizado tanto el
concepto que sólo piensan en lo que Ud. hace, piensa, escribe, cuando
se levanta o se acuesta, qué come, dónde vive y cómo vive; pero no
piensan ni les interesa todo eso del pueblo de Perón (sus
descamisados).
¿Cree Ud. por ventura, que cuando Ud. desaparezca, ellos demostrarán
el mismo entusiasmo por el "peronismo" o se enrolarán en la causa del
pueblo argentino?
Por eso, ellos no son "peronistas", salvo que crean que ser amigos de
Perón es suficiente para merecer ese título, que sólo corresponde a
los que sienten, viven y luchan por la causa de ese pueblo. Tan
acertado como ellos estaría yo. si por considerarme amigo de algunos
brasileños me creyera con derecho a sentirme también brasileño
3. GENTE NUEVA
Todos estos "peronistas", nacionales y extranjeros, han dado, sí, una
fisonomía al peronismo, pero que conviene liquidar.
Por eso, creo, mi General, que Ud. debe recurrir a gente nueva, no
"quemada" pues no sé qué diría el pueblo si viera o se enterara que
junto a Ud. están aún aquellos que ni siquiera estuvieron para empuñar
un arma cuando había que pelear (pese a que habían prometido mil veces
dar la vida por Perón) o a aquellos a quienes repudió por su
inoperancia o por su falla de idoneidad.
4. LA REVOLUCIÓN DEL 16-IX-55. SUS CAUSAS O PRETEXTOS
La revolución del 16-IX tuvo sus causas: injustificadas o no; no entro
a analizar este aspecto del problema. Ud. mismo lo reconoció, cuando a
un grupo de sus colaboradores que quedábamos con Ud. en aquella triste
noche del 19-IX nos expresó: "Yo debo irme; no quiero para mi Patria
ni la guerra civil ni la destrucción, y estos bárbaros van a destruir
lo que tanto sacrificio y trabajo me costó para levantar. Yo he sido
durante 10 anos la solución para el país; ahora ya no lo soy más. Hay
mucho odio en el pueblo. Alguien vendrá que solucionará el problema"
El poco tiempo transcurrido demostró que Ud. no tenía razón. Ni vino
alguien que solucionara el problema, ni Ud. dejó de ser la solución
para el país. Así lo considero, pero, considero también que hay que
corregir los factores que dieron lugar a aquella desgraciada
revolución.
Repito que serán o no justificadas las causas, pero me mantengo en que
fueron causas, o por lo menos pretextos para llevar a una parte
importante del pueblo a luchar contra nosotros. Quién tendrá la razón,
la historia lo dirá, pero si vuelve al gobierno del país como todo lo
hace prever, repare en esas causas y elimínelas.
No crea que el aniquilamiento físico de la oposición será posible.
Por otra parte, no lo creo a Ud. capaz de hacer lo que hicieron los
asesinos que ahora detentan el poder, y a pesar de ello observe Ud.
los resultados.
Por eso considero que es hora de encarar y de hablar de aquellos
problemas. No basta con criticar la obra funesta de la camarilla, ella
habla por sí sota. Debemos planear también la acción para solucionar
aquellos problemas que la oposición tan bien empleó para combatirnos.
Uno de ellos, el más antiguo, y contra el que debió luchar desde los
primeros días de su gobierno, fue el de los funcionarios que se
enriquecieron, pese al ejemplo de austeridad que Ud. siempre les dio.
No tome partido por ellos, no se deje gobernar por su corazón y deje
que sea el pueblo quien decida su suerte. No los imponga
favoreciéndolos con su amistad. Habrán sido muy leales, pero pienso si
esa lealtad no tenía el precio de aquel enriquecimiento.
Toda regla tiene su excepción, pero ella podrá concretarse luego del
análisis y no al impulso de los sentimientos, siempre propensos al
perdón.
¡Cambie los hombres, mi General!
Brasil nos dio un ejemplo reciente. Vargas volvió pero rodeado de la
misma gente. Y volvió a caer.
Otro asunto conmovió al país. El asunto religioso. Fue explotado en
nuestra contra e influyó poderosamente en el estallido de la
revolución del 16-1X.
¿No cree Ud que seguirá influyendo para evitar que Ud. regrese al
país? Yo creo que sí. Por eso considero debe encararse de frente el
asunto y poner en práctica la solución que su corazón de católico le
dicta. Por lo pronto, no se muestre ateo, porque no lo es. Yo podría
hacerlo, Ud. No.
¿Acaso no recordará la Iglesia todos los beneficios que Ud. Le otorgó
antes de que se planteara el conflicto?
Mi incapacidad me impide hablar de la solución, Ud. ya la tenía
pensada cuando ya no había tiempo de corregir errores que fueron más
de procedimientos que de objetivos, y que no fue producido por causas
que tenían que ver ni con la religión, ni con la fe ni con la Iglesia.
Reconstruya aquellos días, piense en quienes lo aconsejaron, más aún
en quienes lo impulsaron, repare en las consecuencias y en los
resultados.
Creo haberlo distraído bastante y muy probablemente molestado un poco.
Pero tenía necesidad de desahogarme así. Sé que tengo muy pocos
derechos para esto, pues no considero suficiente aún, haberme jugado
por el "peronismo" durante 12 años; haber entrado en las cárceles ya
un día antes de que a Ud. también lo encarcelaran, en 1945, por la
misma causa; haber luchado siempre por esos principios a costa de
bastantes dolores de cabeza; haber sido su edecán y haberlo acompañado
hasta el último minuto de su gobierno; haber estado luego preso en
cuanta cárcel flotante y de tierra firme crearon los asesinos;
continuar teniendo fe en Ud.
Por ello le pido mil disculpas.
Se también que me echaré encima a muchos "peronistas" influyentes,
pero ellos no me preocupan, aunque soy consciente de las
consecuencias.
Pero, por sobre todas las cosas, creo haber cumplido con mi deber y
con eso me basta.
Le abraza
Bernardo Alberte
Carta de "Pecinco” a Alberte
4 de abril de 1957.
Al Señor Mayor D. Bernardo Alberte
Río de Janeiro
Mi querido amigo:
Contesto su larga carta del 23 de marzo pasado y tengo el agrado de
decirle que veo en ella una cierta ofuscación muy natural por las
cosas que allí ocurren entre ustedes. Toda la rivalidad tiene su
origen en las "Directivas" que llegaron allí como emitidas por el
Comando de Exilados de Caracas y firmadas por el "Comando Peronista
N°l". El autor de estas directivas fue el Señor Rodolfo Martínez que
en ese entonces era su jefe. Esas directivas fueron desautorizadas por
mí y prohibí su difusión y remisión y han sido, entre otros razones,
la causa por la que el mencionado compañero Martínez haya sido
separado de su cargo y exonerado de toda función en nuestras
organizaciones.
También remití en esa oportunidad una larga carta el Comando de
Exilados en Río de Janeiro, en la que ponía las cosas en su lugar y
que, según entiendo, les fue leída a lodos.
Cuando me he referido a militares que han traicionado al pueblo he
hecho siempre la salvedad que, afortunadamente, muy pocos fueron los
del Ejército que cometieron semejante felonía. Y, como usted cree que
yo inicié el asunto, le transcribo lo que decía en mi libro "La Fuerza
es el Derecho de las Bestias" ya en 1955: INTRODUCCIÓN - PALABRAS
PREVIAS (primera y segunda página del texto): "El tremendo mal que
estos hechos arrojan sobre el concepto y buen nombre de las fuerzas
armadas de la República, no tiene remedio. Sin embargo, no todos los
jefes y oficiales tienen la culpa. Por fortuna el Ejército ha
permanecido fiel al deber, salvo casos excepcionales" y agrega en un
segundo párrafo aclaratorio: "Cuando me refiero a los jefes y
oficiales lo hago sobre los que faltaron a la fe jurada a la Nación y
en manera alguna a la Institución que no tiene nada que ver con ellos.
Es peor en cambio la reacción institucional en defensa de los
prestigios comprometidos por los ambiciosos que la usaron en su
provecho y beneficio personal".
Usted comprende que pensando así no puedo ser yo de los que tratan en
la actualidad de arrojar indiscriminadamente el baldón de traidores a
todos los que visten de uniforme militar.
Cuando se esta en una situación como la mía, lo más difícil es
mantener la ecuanimidad en el juicio de los hombres y de las cosas.
Sin embargo yo, en beneficio de esa ecuanimidad no debo hacer
diferencias entre militares y civiles sino entre amigos y enemigos.
A ello me limito, por las dudas. Me habrá sentido muchas veces decir
en la Casa de Gobierno que el que se encuentra en mi situación se
mueve entre dos legiones de hombres despreciables, una de enemigos
innobles y otra de adulones y alcahuetes Ambos tratan de desviarlo a
uno del objetivo. La sabiduría consiste en pasar sonriente entre las
dos y dirigirse imperturbablemente hacia el objetivo deseado. Es lo
que trato de hacer aunque no siempre he sido comprendido por mis
mismos amigos. Esta campaña de divisionismo entre los peronistas de
civil o de uniforme puede achacarse a muchas causas pero no a mí que
he tratado de pasar sobre ella sin que se me pegara nada de sus
insidias y ligerezas.
Lo que dice Don Gerardo en su articulo, que yo le escribí en mayo una
carta que le decía que el movimiento anunciado no era peronista, es
cierto. Y esa carta contenía realmente mi idea en ese momento porque,
se me hablaba de un movimiento peronista y yo no tenía la menor
noticia que existiera porque los hombres que lo preparaban no habían
tomado contacto ni siquiera con los fuerzas peronistas que existían
organizadas en el Gran Buenos Aires o, por lo menos, yo no sabía que
lo hubieran hecho. ¿Cómo podía pensar que se preparaba un movimiento
peronista del que yo no sabía una palabra?, menos aún si se anunciaba
entonces que Bengoa y Uranga andaban en esa empresa. Yo tuve
conocimiento del movimiento en los primeros días de junio cuando el
señor Morales de los Comandos Peronistas de la Capital, llegó a Panamá
y me comunicó que el General Valle había hablado con ellos pero que se
trataba de un movimiento exclusivamente militar en el que Perón no
tenía nada que ver por lo menos hasta que el Pueblo no lo decidiera de
otra manera. Piense que si yo en mayo podría haberle dicho a Don
Gerardo una cosa contraria a lo que le dije y si eso se hubiera
producido un mes después podría haberle dicho la verdad de distinto
modo.
Naturalmente cuando las primeras manifestaciones divisionistas se
produjeron, como consecuencia del fracaso, yo intervine para evitar
ese divisionismo, pero así y todo no me fue fácil hacer que las
fricciones cesaran y los electos llegaron a perjudicar la cohesión que
entre nosotros debe existir.
Aquí me ha ocurrido lo mismo: lo más difícil ha sido mantener mi
prescindencia en el divisionismo de ese tipo. Cuando llegó el General
Tanco y algunos militares que lo acompañaban, comenzó por declarar que
ellos eran militares y que no querían de manera alguna que se los
mezclara en política. Naturalmente que yo traté por todos los medios
de respetar su decisión y como venían sin medios gestioné los fondos
necesarios, que se le entregaron hasta tanto pudieran conseguir
trabajo y defenderse, para lo cual también gestioné ante las
autoridades venezolanas puestos, etc. Su conducta ha sido luego
correspondiente a su declaración que yo respeto pero, no han podido
evitar, naturalmente, un cierto distanciamiento con el Comando de
Exilados, de aquí. En cambio el Mayor Vicente que vive y trabaja
conmigo, aunque no ha podido escapar a algunas molestias similares, se
mantiene unido en la lucha que sostenemos.
En los momentos actuales lo que se necesita son hombres que luchen por
nuestra causa y en ello sí hay que proceder indiscriminadamente porque
lo que se necesita es que luchen de cualquier manera, hasta la
decisión es un proceso cuantitativo. Si llega el caso de que el
Peronismo tome de nuevo la responsabilidad del Gobierno, el que lo
presida tendrá la responsabilidad también de la selección porque ese
es un proceso cualitativo. De modo que mi tarea en esta lucha se
reduce mas a evitar que las pequeñas cosas dividan a los hombres que
se encuentran empeñados que a realizar una selección inútil e
inoperante como no sea restar elementos al esfuerzo. Todo lo demás que
se piense es estar vendiendo la liebre antes de cazarla.
Sobre la forma y manera en que ha de decidirse el actual pleito es
sólo cuestión del pleito que se está dilucidando en la Patria, ni
podremos imponer nuestros deseos, ni estos serían quizá los mas
apropiados debido a las circunstancias que se conjugan allí. Será lo
que el destino quiera y no lo que queramos nosotros. Lo único que no
podemos dejar de hacer es luchar porque lo contrarío es entregarse a
las fuerzas obscuras que hoy dominan a la Nación y esclavizan al
Pueblo. Llegará la época de autocrítica y de las medidas consecuentes
pero, si ahora dejamos la lucha o luchamos entre nosotros por
pequeñeces o amor propio, estamos destruyendo toda posibilidad de
arreglar lo de ahora por proyectar lo que arreglaremos después. La
grandeza de este momento reside en la lucha y no en los proyectos de
depuración que quien sabe aún si tenemos ocasión de realizarlos.
Lo del "peronismo sin Perón" he dicho muchas veces que soy el primero
en propugnarlo. Ya en 1946, al hacerme cargo del Gobierno manifesté
claramente que creía que el proceso natural era comenzar por un
Movimiento gregario para transformarlo doctrinariamente en
institucional para consolidarlo, ya que lo único que vence al tiempo
es la organización, ya que el hombre aún no ha conseguido vencerlo.
Durante diez anos hemos luchado por adoctrinar al Pueblo con ese fin
pero, no ha sido posible realizar la transformación humana frente al
fenómeno del caudillismo arraigado profundamente por la historia
nativa. En esas circunstancias llega la revolución "libertadora" y los
hechos me convencen que ahora es más difícil que nunca. ¿Cree usted
que en este momento es posible hacerlo? Imagínese que si yo me
mantengo en la lucha y paso todas las amarguras que paso, no lo hago
por espíritu deportivo, sino porque lo creo una obligación moral
irrenunciable, Desde que salí de Buenos Aires no he recibido sino
promesas de soluciones personales para mi, si renuncio a esa lucha y
abandono el Movimiento. ¿Usted imagina lo que representaría hoy para
los gorilas que yo anunciase que me retiro de la lucha? Y que acepto
sus propuestas y abandono el Movimiento en manos de cualquiera. ¿Ha
pensado quién es ese en cuyas manos puedo yo dejar el Movimiento?
¿Imagina que la masa lo aceptará? Si usted me dice de uno que la masa
lo acepte y produzca el efecto de aglutinación que yo encarno, yo seré
el más agradecido porque entonces usted me habría dado la clave para
disfrutar del descanso que creo haberme ganado.
Es muy fácil decir "peronismo sin Perón" pero desgraciadamente es muy
difícil realizarlo, para mal de mis penas. Yo estoy viejo y cansado
Nada sería pana mí más agradable que poder entregar esto a un joven
con nuevas fuerzas que me proyectara en el tiempo pero
desgraciadamente eso no depende de mí sino de una inmensa masa a la
que no es posible hacerle hacer lo que uno quiere.
Es indudable que también influye en el ánimo de ustedes los deseos de
un procedimiento que nosotros hemos querido evitar: el golpe militar.
Las directivas que se impartieron eran contrarias a todo golpismo
porque ello aparte del peligro que representa, al justificar las
medidas graves de la tiranía cuyo ejemplo del 9 de junio debe
aleccionamos, no es una solución sino política y circunstancial de la
que el Pueblo está generalmente ausente. Usted habrá leído las
directivas al respecto. Se trata de alcanzar una solución que tenga la
trascendencia que imponen las necesidades de alcanzar objetivos de
consolidación y no de efectos circunstanciales y nada habrá definitivo
que no sea la palabra y la acción del Pueblo.
Estoy bien informado al respecto y tampoco las soluciones que vengan
por combinaciones políticas satisfarán los verdaderos designios que el
Peronismo persigue porque cualquier cosa que se haga en ese campo será
aceptar una burla a la opinión pública al respaldar el fraude para
entrar en combinaciones a espaldas y en perjuicio del Pueblo. La
posición intransigente es la única posible y la única conveniente en
el actual pleito político que no busca llegar a soluciones más o menos
ingeniosas a base de subterfugios políticos, sino a alcanzar
soluciones definitivas que apoyadas en el quehacer histórico tengan
proyecciones históricas que son las dominantes y son las permanentes.
Encarar el actual momento político argentino dentro de las formas
clásicas de la política criolla es cometer un grave error que ha de
traer terribles consecuencias futuras a la Nación.
Ni golpismo ni componendas políticas. El Pueblo debe defender por sí
sus derechos y ganar su libertad, a no había demostrado que merece la
esclavitud. Yo les he dado una doctrina, una mística, una organización
y les he enseñado el camino mediante diez años de felicidad y
grandeza, en el marco de lo posible, ellos deben ahora hacer el resto.
Si no fueran capaces o no quisieran, no serían dignos de ello y
pagarían un caro precio a su cobardía. Yo no puedo aconsejarles otra
cosa ni hacer otra cosa porque sería engañarlos, de acuerdo a lo que
yo creo y aprecio. No entro en la pequeñez de las formas y
deformaciones lógicas en toda acción multitudinaria pero sí, en el
fondo de un asunto que es fatal e irremediable.
Los que sostienen la pacificación se me presentan como "pajaritos en
polenta" porque la siembra del odio que estos canallas han realizado
tiene que tener sus frutos y no somos nosotros los encargados de
impedirlos. Cuando ese odio salga a la calle no tendremos sino tiempo
de lamentarlo pero, convengamos que se lo han ganado bien. Por otra
parte nuestro Movimiento tenía el ideal, pero no tenía odios. Ese fue
un gran defecto porque el ideal, si bien asegura continuidad en el
esfuerzo, carece de la intensidad en la lucha que sólo da el odio. La
canalla dictatorial nos ha dado ahora odio por toneladas mediante la
masacre y la persecución más cruel y despiadada, no vamos a ser
nosotros tan estúpidos de no aprovecharlo en la lucha que estamos
librando. Algunos han dicho que mis palabras no son de un estadista,
cuando han leído estos palabras, pero olvidan que ahora no estoy en
estadista sino en revolucionario porque el Pueblo lo ha dispuesto así.
Yo sé colocarme en cada una de las misiones que me tocan.
Bueno amigo, creo haberle contestado su carta, con las ideas que he
sostenido siempre, que están lejos de descender a las discriminaciones
subalternas en los hombres que me acompañan en esta lucha y sin
haberme creído propietario del Movimiento que encabezo por el hecho de
haberlo formado. Como, asimismo, no creerme indispensable ni
irremplazable en nada, sino viendo una realidad indestructible que se
manifiesta a través de los hechos mismos que vivimos. Jamás he
perseguido tener amanuenses, ni obsecuentes incondicionales, para
servirme de ellos. Si los ha habido en el Movimiento es porque,
desgraciadamente, si hubiera querido sólo gobernar con los buenos y
los puros, no lo habría podido hacer. Y porque, a pesar de todo el
gobernante es como el albañil que debe construir sin prejuicios sobre
los ingredientes que el ladrillo contiene, estiércol, barro y fuego al
final. Sin embargo no hay quién no cante a su hogar que así es
construido. Los peronistas, con todos sus defectos, dieron diez años
de felicidad a nuestro Pueblo y una grandeza a su obra que nadie que
no sea injusto puede negar.
Aunque algunos de ellos hayan sido malos están justificados por los
hechos a la vista. Si todos los que se enriquecieron fueron como, a
quien la canalla dictatorial atribuye los 800 millones de dólares, que
soy yo, no ha de haber tanto robo como ellos dicen y sí mucha infamia
y calumnia, como me consta a mí.
De cualquier manera me gusta antes de decidir ajustar mi juicio a la
realidad y hoy no dispongo de una realidad sino de una cadena de
mentiras y calumnias con que la dictadura ha querido justificar una
revolución inexplicable. Dar por aceptada semejante realidad sería
aceptar lo inaceptable y para juzgar, no es esto lo mas indicado
precisamente. Se puede decir una mentira pero no se puede hacer una
mentira sino para los fáciles de engañar, porque la realidad es la
verdad y porque no se puede fabricar una realidad con lo mentira por
más repetida que sea y más ingeniosa que parezca. Por eso espero una
realidad que aún no puede conocerse sino a través de juicios
interesados y maliciosos.
Lo que ustedes deben hacer es evitarse complicaciones inútiles y
tratar de seguir adelante sin pelear con la sombra. No olviden que
todas tenemos un enemigo enfrente que representa nuestro objetivo
principal y al que debemos subordinar todos los objetivos secundarios
por mucho que parezcan de importancia.
Un gran abrazo.
Pecinco
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PARTIPACIONISMO CON UNIFORME ( mes de marzo de 1969)
En 1969, Alberte rechazaba acogerse a un decreto del dictador Ongania,
que permitía la reincorporación de militares peronistas dado de baja -
como el – luego del derrocamiento de Perón, esta demás decir que el
propio Gral. Perón no estaba contemplado en ese beneficio, esta
posición irreductible le trajo grandes desilusiones y discusiones con
sus propios compañeros que acudían en masa a recibir el jugoso
beneficio, entre otros algunos que habían estado muy ligados al Gral.
Valle en su intento de sublevación, es en ese momento que emite un
comunicado firmado por él llamado “Participacionismo con Uniforme”:
“Un grupo de ex -militares que tuvo activa participación en el
Peronismo ha recuperado sus grados, sus sueldos y sus privilegios como
consecuencia de una amnistía que excluye a Perón y a otros. Esta
exclusión no invalida el decreto. Por el contrario, reafirma
nuevamente que este gobierno configura una cruda dictadura militar y
que no se diferencia, en cuanto a su antiperonismo, a ninguno de los
gobiernos que sucedieron a Aramburu y Rojas. Lo que invalida el
decreto es el concepto de que la medida esta justificada por motivos
puramente castrenses, como se infiere del Art. 1º y de los resultados
discriminatorios de su aplicación. Esta concebido con la más completa
mentalidad gorila, pues se continúa considerando que ser Perón y ser
peronista sigue siendo un delito. Así lo consideran los gobiernos que
detentan el poder en nombre del imperialismo y la oligarquía exigiendo
desperonizarse previamente para ser considerado ciudadano, excluyendo
de su entidad una de sus dimensiones principales: el sentimiento
peronista. El análisis en particular debe cerrarse con la
consideración del papel que asumen los beneficiarios. Casi todos
fueron participantes del golpe del 9 de junio de 1956, cuyo fracaso
significo el fusilamiento del Gral. Valle, de Cortines, Ibazeta,
Irigoyen, Cogorno, Costales, Videla, Noriega, Cano, Abadie, Quiroga,
Paolini, Garecca, Rodriguez, Rojas, Costa, Pugnetti, y muchos civiles
mas. Los sobrevivientes han buscado la gracia que los restituya a la
institución armada, a la misma que impuso la feroz y sangrienta
represión a sus camaradas. Y así, mientras en 1956 un General se
presentaba para hacerse responsable del fracaso y de la derrota
enfrentando el fusilamiento, hoy otro General se presenta a solicitar
el grado y el sueldo. Valle lo ha de contemplar desde la inmortalidad
con la misma serenidad con la que afronto la muerte. Los
sobrevivientes de ayer fueron fusilados hoy con un decreto de
amnistía.
No podemos pasar en silencio este episodio, no podemos colocarnos en
la repugnante situación de los obsecuentes que acostumbran a
glorificar a las fuerzas armadas, no cuestionando jamás sus atributos
inmarcesibles ante el temor de malquistarse con un factor permanente
de poder, dueño de la fuerza, ejecutor exclusivo de la represión,
poseedor innato de cualquier veto político.
Incorporarse a este ejercito es aceptar todo aquello, o como dijo uno
de los beneficiarios "cumplir la orden". Es el participacionismo con
uniforme.
Nosotros les prevenimos que algún día vendrá el hombre sencillo de la
Patria a interrogar a sus militares en actividad y en retiro. No los
interrogaran sobre sus largas siestas después de merienda, tampoco
sobre sus estériles combates con la nada, ni sobre su antológica
manera de llegar a las monedas, no sobre la mitología griega ni sobre
sus justificaciones absurdas crecidas a la sombra de la mentira.
Un día vendrán los hombres sencillos de esta tierra, aquellos que
fueron sus soldados, a preguntar que hicieron cuando la Patria se
apagaba lentamente, que hicieron cuando los pobres consumían sus vidas
en el hambre y la de sus hijos en la enfermedad y la miseria, que
hicieron cuando los gringos vinieron a imponernos esa nueva forma de
vida “occidental” que todo lo corrompe y compra el dinero.
Quizás para ese momento, la vergüenza que provoque el silencio como
respuesta, no sea suficiente como castigo”.
Bernardo Alberte
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Carta de Bernardo Alberte a la esposa del Gral. Juan Jose Valle.
Una breve esquela que Bernardo Alberte le escribe a la esposa del
Gral. Valle a fines de los 60: “He recibido por manos de su hija
Susana el mas emocionante homenaje que jamás imagine merecer. Usted me
hace depositario de un símbolo que compromete mi vida hasta la muerte:
las charreteras del General que le fueran arrancadas de sus hombros,
al degradarlo, antes de fusilarlo, por intentar defender la causa del
Pueblo y de la Patria. Las charreteras del general Juan José Valle, su
esposo y compañero, nuestro general y nuestro ejemplo de patriotismo,
valor, sacrificio, camaradería, abnegación….”
Bernardo Alberte
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