[R-P] "La Nación" "enojada" con la TV. pública.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Jun 8 11:28:29 MDT 2009
[Algo bueno debe estar pasando en Canal 7 para que "La Nación" salga a
denostar al canal del estado.
Seguramente la preferiría pasando un partido de basquet como ocurrió
en el primer cacerolazo, que difundiendo los discursos de la
presidenta...]
LA NACIÓN.
Editorial I
Función de la televisión pública
Un canal de TV en manos del Estado no puede ser un instrumento al
servicio de las conveniencias políticas del Gobierno
Noticias de Opinión: anterior | siguiente
Lunes 8 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa
Cuando el Canal 7 comenzó a definirse a sí mismo como el exponente
natural y emblemático de una supuesta "televisión pública", la novedad
fue recibida en distintos sectores de la población con genuino
optimismo. La utilización de ese prometedor eslogan invitaba a suponer
que la tradicional emisora del Estado se iba a comprometer por fin con
la defensa del auténtico interés cultural en beneficio de todos. Y
muchos concibieron la ilusión de que el Canal 7 dejaría de operar como
un instrumento al servicio de las exclusivas conveniencias políticas
del gobierno de turno.
Lamentablemente, los hechos demostraron que esa visión optimista
alentada por muchos era totalmente infundada. El canal oficial de
televisión no modificó prácticamente nada y siguió emitiendo programas
concebidos con una evidente intención panfletaria, a través de la cual
se aseguraba la defensa de los intereses políticos e ideológicos del
oficialismo y de sus seguidores.
Con posterioridad, la designación de Tristán Bauer al frente de la
emisora generó una nueva expectativa de cambio e invitó a suponer que
se produciría una mejora efectiva en el nivel de calidad de los
programas del canal oficial.
El público no olvidaba la eficiente labor cumplida por Bauer en la
conducción del canal Encuentro, producido en el ámbito del Ministerio
de Educación de la Nación, que hasta hoy se distingue como un aporte
altamente estimable en el espectro de la televisión local. Pero
tampoco en esta oportunidad las buenas expectativas respecto del Canal
7 quedaron satisfechas. La emisora ha continuado brindando una
programación que en forma descarada satisface únicamente el interés
político y el oportunismo de los gobernantes de turno, especialmente
en lo que atañe al contenido informativo de las emisiones.
Está claro que sigue existiendo en nuestro país una lamentable
equivocación respecto de la finalidad que deben tener los medios de
comunicación que conduce el Estado. Se confunde el legítimo interés
cultural o educativo del conjunto social con el efímero y transitorio
beneficio político del sector que ejerce ocasionalmente el gobierno de
la República.
La participación del Estado en la explotación directa de espacios
radiofónicos o televisivos sólo se debería justificar cuando existe la
clara intención de transmitir al público un conjunto de mensajes e
informaciones de naturaleza cultural, que contribuya de manera notoria
a su mejor formación educativa e intelectual, o que coadyuve a su
elevación y dignificación espiritual.
La presencia del Estado en los medios de comunicación se desnaturaliza
y se envilece, cuando detrás del material que se difunde asoma el
propósito evidente de divulgar consignas ideológicas o políticas que
se corresponden neta y claramente con las necesidades específicas del
gobierno de turno.
Es de esperar que el profesionalismo y la autoridad probada de quienes
ejercen hoy la conducción del Canal 7 sean más fuertes y convincentes
que las presiones generadas desde lo alto del poder político en
defensa de sus conveniencias ocasionales. Es de desear también que se
cumpla alguna vez el anunciado propósito de convertir a ese
estratégico medio informativo del Estado en un instrumento
representativo de los intereses generales de la comunidad. Y que se
concrete la existencia de una auténtica "televisión pública",
identificada con la difusión de los valores y elementos culturales que
elevan y dignifican al conjunto de la sociedad.
Es necesario que se comprenda la distancia profunda que media entre el
interés permanente del Estado y el beneficio transitorio y pasajero de
quienes sólo están procurando defender un espacio de poder
político-partidario que se agota en los límites de su propia
parcialidad.
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular