[R-P] [Obama en El Cairo] El abismo entre dichos y hechos

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Jun 8 10:43:25 MDT 2009


Gentileza Lista Marxmail

[El autor de la siguiente nota es un marciano, quiero decir judío, 
israelí. Para colmo, además es marxista. Y osa afirmar que el principal 
interesado en las tropelías israelíes en Medio Oriente es nada menos que 
EEUU. Agente inglés, seguramente...]

Fuente: http://monthlyreview.org/mrzine/kaminer070609.html

El abismo entre dichos y hechos, cada vez más grande
Por Reuven Kaminer

Algunos círculos y comentaristas políticos viven al segundo. Para ellos, 
cada gemido de un líder mundial es una especie de terremoto, una 
verdadera revolución. Nunca más cierto ahora que estamos frente a un 
presidente de EEUU que combina elegancia, coherencia y hasta elocuencia. 
El origen de la actual excitación manipulada son dos no-noticias: que 
Barak Obama está en contra de los asentamientos [ilegales de israelíes 
en territorio palestino, N. del T.] y que apoya la solución de los “dos 
estados” para el conflicto palestino-israelí. También le parece 
importante mejorar la arruinada imagen estadounidense en los mundos 
árabe y musulmán. ¿Quién podría pedir más?

No desdeño la importancia de las declaraciones; pero hay que tamizarlas 
con cuidado, para encontrar los cambios en el discurso usual. La 
repetición de viejos deseos piadosos tiene poca significación, mientras 
que merece atención la aparición o desaparición de fórmulas o elementos 
diferentes. Pero aún antes de ver cómo se mantiene Obama a la altura de 
sus recientes declaraciones, que en Israel se ven como una crítica a la 
política israelí, hay un nuevo elemento que él introduce y merece un 
análisis urgente.

El gambito de la normalización

Obama acaba de agregar una nueva dimensión, problemática y peligrosa, a 
la fórmula de resolución del conflicto. Ha llamado tanto a los 
palestinos como a los países árabes a que den pasos inmediatos, antes de 
la paz con Israel, para normalizar sus relaciones con Israel. Ahora 
bien: esta exigencia es bastante incómoda para los países árabes 
conocidos como “moderados”, los proestadounidenses: ya sostienen un alto 
nivel de coordinación geopolítica con Israel, pese a la ocupación. Es 
más, Obama le exige a un pueblo ocupado, los palestinos, que den pasos 
hacia la normalización de sus relaciones con la potencia ocupante: para 
ser benévolos, solo podemos decir que se trata de un planteo cómicamente 
ridículo. A los palestinos se les niegan los derechos más elementales a 
la existencia. Con esta idea de su factura, Obama podría estar indicando 
cierto grado de incomprensión del conflicto. Israel y sus aliados 
siempre han interpretado las expresiones de moderación de los palestinos 
como un signo de debilidad, y si se logra normalizar por completo la 
región antes de la paz quedará demostrado que el argumento israelí, 
según el cual la ocupación no es un impedimento para la paz, era válido.

Esta escandalosa exigencia de una normalización previa a la paz hace 
temer que la normalización regional deba servir ante todo a las 
necesidades de la política estadounidense, y si esta normalización 
anterior a la paz se opone a los intereses de la paz entre israelíes y 
palestinos, entonces los palestinos tendrán que esperar… La derecha 
israelí ya tiene lista una larga lista de medidas que –en nombre de la 
confianza– exigirá inmediatamente al mundo árabe y a los palestinos. 
Serán condiciones para avanzar, y la factura se le pasará a Obama. 
¿Estamos ante un accidente, o se trata de una nueva vía de escape del 
proceso de paz, disponible en caso de necesidad?

La farsa de los asentamientos avanzados: ¿quién se burla de quién?

Al igual que Bush, Obama se oponje a los asentamientos porque destruyen 
a gran velocidad la base territorial para el establecimiento de una 
entidad palestina, en vías de desaparición. El área que se discute 
corresponde a un mero 22% de Palestina: atiborrada con centenares de 
pueblos y aldeas (literalmente, centenares), se espera que borre un país 
y un pueblo. Se trata de borrarlo del mapa en el sentido más literal. El 
gobierno de Netanyahu, al igual que el de Olmert, es una coalición de 
anexionistas entusiastas, que aprovechan cada oportunidad para arrebatar 
tierras y expulsar a la población local. Las recientes protestas de EEUU 
contra los asentamientos deberían verse como una exigencia a Israel: que 
deje de crearle problemas a Obama todos los días, especialmente cuando 
está tratando de mejorar la imagen de EEUU en el mundo islámico.

La última fase del embate de asentamientos, cuyo resultado final fue el 
establecimiento de una oleada de docenas de puestos de avanzada 
ilegales, la encabezan grupos de jóvenes fanáticos religiosos 
enloquecidos; en Israel se los conoce como “los jóvenes de la punta de 
la loma” (hilltop youth). No reconocen autoridad secular alguna en su 
tarea de reconstruir, simplemente, las villas miseria que va demoliendo 
el ejército israelí… pero cargan armas de ese ejército. Los rabinos de 
la Banda Occidental, que –oh sorpresa– resultan ser empleados del 
gobierno, les brindan apoyo entusiasta; y son la niña de los ojos de los 
políticos de derecha. El ejército israelí actúa bajo la premisa de que 
las chapas y la madera son la parte culpable. Las topadoras militares 
tiran abajo las villas miseria, el comando declara la victoria, y 
vuelven a casa. Los “jóvenes de la punta de la loma” reconstruyen las 
villas miseria y mientras se dedican a construir villas miseria (en 
tierra árabe) y a ejecutar pogroms seriales contra los campesinos 
palestinos de la región quedan prácticamente inmunes de toda acción 
judicial.

Hace unas pocas semanas, un grupo de activistas por la paz de Nuevo 
Perfil sufrió una degradante investigación policial, bajo la sospecha de 
que estaban alentando a los jóvenes a cuestionar su ingreso a un 
ejército de ocupación y opresión nacional. Los rabinos de los 
asentamientos inspiran una total ausencia de la ley y el ejercicio de la 
violencia contra el estado, mientras que las provocaciones de los 
asentados continúan sin un solo arresto.

No hay el menor signo, más allá de las declaraciones, de que Obama 
piense en ninguna acción contra la responsabilidad israelí en el tema de 
los puestos avanzados, ni en el del “crecimiento natural” de los 
asentamientos ya consolidados.

Llegados a este punto, hay que retornar a la casilla uno. La ocupación, 
en su esencia, no es un asunto exclusivamente israelí sino un proyecto 
estadounidense-israelí. La gerencia, de hecho, es local, pero la 
propiedad es de los EEUU, que actúan como soporte financiero y proveedor 
de cobertura política y militar para toda la operación. EEUU es el dueño 
de la ocupación, y es moral y políticamente responsable por la represión 
continua y violenta de los más básicos derechos palestinos.

Por ahora, Netanyahu sigue temiendo más a los asentados que a Obama, a 
no ser que Obama se ponga serio. Puede moverse contra los puestos de 
avanzada con el solo fin de demostrar que se trata de una acción de 
enorme dificultad y costo político. Alberga esperanzas razonables de 
modificar la prohibición de Obama al “crecimiento natural”, dado que 
Obama no dejó en claro que los asentamientos, como tales, tengan que ser 
desmantelados (en vez de “regulados”). La existencia misma de un solo 
asentamiento más allá de la frontera de 1967 es ilegal, y debería ser 
desmantelado en forma sumaria. Así se resolvería el “dilema del 
crecimiento natural”.

Hasta ahora, Netanyahu está un poco preocupado, al igual que Barak. Su 
plan consiste en arrastrar el asunto hasta que EEUU pierda interés o 
prefiera evitar cualquier enfrentamiento con Israel, táctica que, hay 
que hacer notar, tuvo éxito en el pasado.

Obama en El Cairo

Cabe temer que el “dramático” discurso de Obama al mundo árabe y al 
Islam tenga más que ver con la cosmética que con la política. Tiene toda 
la razón en lo que hace a la necesidd de mejorar la imagen de EEUU, 
pero, desgraciadamente, no es asunto que pueda resolverse con retórica.

El triángulo Washington-Riyad-El Cairo es una de esas alianzas 
decadentes de poder que sostienen la fortaleza EEUU. Los socios de Obama 
en el Medio Oriente no le hacen ascos a torturar y encarcelar sus 
opositores. Mubarak y el rey saudita Abdullah encabezan regímenes 
reaccionarios y brutales. Son hijos de puta, claro, pero son los hijos 
de puta de Obama: ¿qué hay de nuevo, entonces? La verdad es que ni 
siquiera desde el punto de vista del discurso hubo nada sustancial en el 
aria de El Cairo. Especialmente, si uno vive en Anápolis [localidad 
próxima a Washington, donde está la academia naval de EEUU, N. del T.]

Estamos otra vez ante el abismo que se tiende entre las palabras y los 
hechos. El equipo de propaganda de Obama está trabajando horas extras 
para presentar los problemas del momento en el marco más limitado, casi 
en un contexto de insignificancia. Tengámoslo claro entonces por enésima 
vez. El problema no son los veintidós puestos avanzados; tampoco lo es 
la necesidad de restringir el “crecimiento natural” de los asentamientos 
más consolidados. El problema no es la falta de un proceso, indefinido e 
interminable, de paz. El problema ni siquiera está en que Netanyahu 
tenga que adoptar la fórmula de Olmert y Bush sobre los dos estados. Oh, 
por favor, ¿acaso ahora nos vamos a entusiasmar porque Obama podría ir 
empujando a Netanyahu a la mesa de negociaciones?

El traje que mejor le queda a Obama es la retórica; aún allí está lejos 
de lo requerido. El conflicto palestino-israelí no enfrenta dos 
formaciones nacionales transidas de celo patriótico a las que la 
comunidad internacional y su líder tengan que enseñarles modales y buena 
educación. Hace más de cuarenta años que Israel, aprovechando las 
ventajas excepcionales que le brinda el apoyo militar, político y 
económico de EEUU, viene descremando derechos y tierras palestinas, como 
comisión por los servicios que brinda a EEUU. Obama no es un negociador 
honesto. Ni siquiera es un negociador unilateral. Es uno de los 
involucrados en el conflicto, y lo seguirá siendo hasta el día en que se 
comprometa a no seguir enviando los fondos y las armas que sirven para 
ejecutar las políticas que él, ostensiblemente, dice rechazar.

Reuven Kaminer tiene un blog en <http://www.reuvenkaminer.blogspot.com/>.




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