[R-P] "Causa nacional" con Pino Solanas.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Jun 5 21:12:50 MDT 2009
VOTEMOS por la NACIÓN
contra la COLONIA
Las anodinas campañas de los candidatos para las próximas elecciones
desnudan un trasfondo de miseria ideológica y política llevado al
extremo como máscara para cubrir una ausencia total de patriotismo y
de intenciones transformadoras. Ninguno de los contendientes
considerados como los más probables ganadores ha expuesto ante la
ciudadanía no ya un plan de gobierno sino, cuanto menos, breves líneas
directrices de algún proyecto que tienda al logro de objetivos
trascendentes para la Nación.
Pero se entiende, ya que sus programas reales resultan imposibles de
presentar ante el pueblo argentino pues son los de siempre: beneficios
para el capital más concentrado y costos sobre los hombros de las
mayorías populares.
Por eso deben hablar de otra cosa. Con ese fin, la casta
partidocrática ha adoptado, sin excepciones y sin titubeos ni
remordimientos, el principio cínico de Solá: «hay que hacerse el
boludo», en las propias palabras de su divulgador. Una doctrina
conservadora y torpe, hecha para el mantenimiento del status colonial
y para beneficio de los sectores hegemónicos privilegiados por los
gobiernos de las últimas décadas, eternos servidores del poder
económico y consecuentes sólo con la traición al Pueblo.
Frente a tanta vacuidad, cinismo y podredumbre, la patriótica voz de
Pino Solanas acerca un vivificante mensaje reparador con el lenguaje
casi olvidado pero impostergable de la Causa Nacional: recuperar los
recursos de la Argentina para los argentinos y, desde allí, iniciar
una transformación que beneficie a las mayorías postergadas,
reinstaurando la independencia económica para establecer la justicia
social y recuperar la soberanía plena. Hay pues una alternativa
nacional y popular; votemos por ella.
Curiosas elecciones las del 28 de junio próximo. En los dos distritos
más importantes del país, los espacios (ya dejaron de ser partidos
políticos) que se perfilan con más chance tienen como referentes a dos
millonarios. Ambos hicieron, juntamente con el anacrónico radicalismo,
una virtual alianza con los sectores más retrógrados de la vida
política y económica argentina: los terratenientes y los sectores
empresarios más reaccionarios y liberales.
No decimos nada nuevo. Liberales, conservadores y radicales forman
parte desde hace décadas de una misma familia política. Ahora se ha
incorporado a la hermandad el peronismo disidente. Y todos compiten
por el voto gorila. Recordemos: ¿No boicoteó el radicalismo el
proyecto de Ley Agraria de Perón y Giberti, que proponía aumentar la
productividad del campo? ¿No fueron golpistas en 1955 y 1976 y
colaboracionistas con el Proceso? ¿No prohibieron durante el gobierno
del Dr. Illia el regreso de Perón? ¿No huyeron del gobierno dejando
—en 1989 y 2001— un tendal de muertos y heridos y un país quebrado?
Y ahora está Don Cleto, paradigma moral que hizo de la deslealtad
política un puente de oro para llegar al 2011.
El así llamado peronismo disidente de Macri, de Narváez y Solá, por su
parte, con varios millonarios poco presentables a la cabeza, no puede
ocultar su carácter de excrecencia neo-liberal y de partido de los
negocios (de los peores negocios), portando una careta justicialista
que sólo puede validar porque el peronismo del gobierno va quedando
irreconocible a fuerza de renunciar a su proyecto histórico con su
permisividad hacia sectores que nunca terminarán de aceptarlo.
¿Qué decir del oficialismo? Tiene como principal referente a un
banquero. Lo dramático de la hora no es que el gobierno pierda las
elecciones, sino que los dos grandes movimientos nacionales del siglo
XX, el yrigoyenismo y el peronismo, han desaparecido, después de
abandonar banderas y tradiciones.
Como ya ha observado CAUSA NACIONAL, constituye un lugar común en la
política argentina que las campañas electorales transcurran en una
considerable orfandad ideológica y política, provocando así la
indiferencia ciudadana y la crisis de representatividad de la
dirigencia política. Salvo Pino Solanas, de Proyecto Sur, la
abrumadora mayoría de los candidatos, nada dicen y nada proponen para
dar respuesta a los graves problemas que perturban a la Argentina.
¿Quién recuerda hoy aquella definición de Perón: «Primero la Patria ,
después el Movimiento y por último los hombres»? Se explica: el
peronismo ya no existe y Perón y su proyecto nacional son los grandes
olvidados por los políticos profesionales que se llaman sus
seguidores.
Esta pérdida de memoria sobre el Proyecto Nacional, impulsado por
Perón en 1974, en momentos como el presente, ha llevado al gobierno,
ante la perspectiva de sufrir una derrota electoral (de hecho así
ocurriría en la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza,
Córdoba y en alguna otra provincia) a recorrer el camino de la ciega
arbitrariedad: adelanta sin consulta las elecciones de octubre a junio
e inventa las candidaturas testimoniales. ¿Le darán resultado tales
maniobras? Lo dirán los hechos. Pero el todo vale oficialista no
constituye una política que permita generar un futuro de
institucionalidad y democracia. La oposición gorila se alimenta de
tales errores y hace su agosto en la clase media, siempre proclive a
mirar la acción política con patrones moralistas.
La política como ejercicio movilizador y protagónico de la comunidad,
con concentraciones masivas, debates programáticos, militancia
dinámica, forma parte de un acervo que está en la historia y no en la
realidad de las campañas electorales. Esta desmovilización de los
sectores populares coadyuva de manera franca a debilitar la
reafirmación de una política de contenidos nacionales y populares.
Hoy el eje electoral pasa por la vacuidad y la desinformación de los
medios de comunicación, que con el falaz argumento de la libertad de
prensa (en realidad libertad de empresa antinacional), orientan e
ideologizan a la ciudadanía en función de los intereses de las grandes
corporaciones locales y foráneas. Se impone una nueva ley de medios
que los regule y que apunte a democratizar el acceso a la información.
Proyecto Nacional: una alternativa olvidada
En la mañana del primero de mayo de 1974, el Presidente Perón delineó
ante el Parlamento las bases del Modelo y Proyecto Nacional. Dado que
el mismo contiene conceptos fundamentales para la Argentina de hoy,
transcribimos algunas de sus reflexiones:
«Argentina necesita un Proyecto Nacional con la participación de todos
en la elaboración del Modelo, ya que nuestra Patria necesita
imperiosamente una ideología creativa y una doctrina que sistematice
los principios fundamentales de esa ideología… se debe tener en cuenta
que la conformación ideológica de un país proviene de la adopción de
una ideología foránea o de su propia creación. Los argentinos tenemos
una larga experiencia en esto de importar ideología. Es contra esta
actitud que ha debido enfrentarse permanentemente nuestra conciencia…
la carencia de un modelo de referencia ha causado en nuestro país
graves efectos sociales, económicos y políticos… ha habido complicidad
de sectores internos cuyos objetivos coinciden con los de los
imperialismos… las plataformas políticas no siempre definieron fines
conjuntamente con los medios para alcanzarlos. Esto trajo como
consecuencia que los ciudadanos carecieran de la información completa
para ejercer su derecho al voto y a las críticas constructivas de los
actos de gobierno. El concepto de democracia pocas veces fue
debidamente especificado para que el pueblo supiese de qué se trataba…
la participación externa en las decisiones que afectaba al país fue
creciendo consciente y inconscientemente. En lo político, liberación
significa tener una Nación con suficiente capacidad de decisión
propia, en lugar de una Nación que conserva las formas externas pero
no su esencia. La Nación no se simula. Existe o no existe… el capital
externo se concentró en gran medida en el aporte tecnológico y también
en la compra de empresas existentes en el país… no hubo una conciencia
adecuada para la utilización de los recurso financieros del país…
analizando el proceso se ve que cuando una sociedad incrementa el
grado de sofisticación del consumo aumenta a su vez su nivel de
dependencia… ´las recetas´ internacionales que nos han sugerido, bajar
la demanda para detener la inflación, no condujeron sino a frenar el
proceso y a mantener y aumentar la inflación. Por épocas se bajó la
demanda pública a través de la contención del gasto, olvidando el
sentido social del gasto público, se bajó la demanda de las empresas a
través de la restricción del crédito olvidando también el papel
generador de empleo que desempeña la expansión de las empresas, y se
bajó la demanda de los trabajadores a través de la baja del salario
real… fueron las espaldas de los trabajadores las que soportaron el
peso de estas políticas de represión de demanda para combatir la
inflación, que el país aceptó y que repitió aunque su ineptitud quedó
bien probado por la historia… lo mismo aconteció con el recurso
formidable que significa el capital intelectual, científico y técnico
nacional, emigrado por falta de oportunidad de trabajo en el país… en
la función empresarial del Estado tendrá un papel protagónico o
complementario de la acción privada, según las circunstancias. Debe
destacarse como un deber ineludible la idoneidad con que el Estado
asuma dicho rol, materializado a través de la gestión empresarial. La
empresa del Estado no es un vehículo para alimentar una desocupación
disfrazada… es el camino para satisfacer necesidades básicas de la
comunidad… la tenencia de la tierra implica la responsabilidad de no
atentar contra la finalidad social… la tierra no es básicamente un
bien de renta sino un bien de trabajo… la intervención directa en el
proceso de comercialización interna y externa, así como también en la
fijación de precios que aseguren un beneficio normal y una eliminación
de la incertidumbre del futuro, son también responsabilidades que el
Estado no debe bajo ningún concepto delegar y menos aún olvidar.»
Es imprescindible cambiar el rumbo
El proceso electoral se da en un contexto harto problemático. El mundo
atraviesa una gravísima crisis económica donde verdaderos gigantes
empresariales han quebrado y otros van en camino de sucumbir si el
Estado no los protege. El peligro de una muy dura recesión está a tiro
de cañón. Para los países periféricos como la Argentina, la presente
crisis, como la de 1930, podría significar, si se desarrolla la
política adecuada, la posibilidad de generar una Patria soberana,
justa e industrial. Hasta el presente, el gobierno pareciera no haber
escuchado el llamado del proyecto nacional histórico. Su déficit en
materia de reformas estructurales es manifiesto y es la fuente de su
incapacidad para generar un polo de fuerte apoyo popular que le
permita enfrentar a una oposición cada vez más gorilizada y cebada en
sus ambiciones corporativas.
Numerosos problemas atenazan a la presidenta. Uno de ellos es el
conflicto con el campo, que ya le generó una muy dura e inédita
confrontación. A pesar de que, en lo esencial, la razón le asistía al
gobierno, sus errores políticos no sólo posibilitaron la unificación
de los rebeldes sino que les regaló el apoyo de vastos sectores
urbanos y agrarios del país. Resultado: salió herido y debilitado de
tan imprudente contienda. En el fondo la cuestión también pasa porque
el gobierno no ha sabido conquistar a la clase media, alineada
objetivamente con la oligarquía.
El conflicto sigue latente. Está ahí, a la expectativa, con los
ruralistas integrando la lista de candidatos de la oposición más
gorila. Reclaman pero no producen. ¿Por qué nadie ha preguntado a la
Sociedad Rural las causas por las cuales el sector ganadero sigue
produciendo la misma cantidad de vacunos que en 1955? Exigen pero son
improductivos. La encrucijada alevosa en que colocan al país los
ganaderos es perversa: si la población consume carne no se podrá
exportar; si, por el contrario, se exporta, no se podrá consumir con
los parámetros con que está habituado a hacerlo el pueblo argentino.
Corresponde también puntualizar que en la Cumbre de Londres, la
Presidenta apoyó las críticas que se hicieron a la desregulación y a
la ausencia del Estado. Estuvo bien, pero no pasó de las palabras a
los hechos, como ha ocurrido tantas veces. Trascendió que el Estado
intervendría en el comercio de granos a través de una agencia estatal.
Después, silencio de radio. Pino Solanas fue el que puso las cosas en
su lugar al manifestar: «Lo único que no puede hacer el Gobierno es no
intervenir en el comercio exterior.» Demás está decir que el campo
rechazó la iniciativa gubernamental. Quizá por eso, la Presidenta
archivó ese impostergable proyecto.
Es inadmisible que todavía no se haya derogado la funesta ley
financiera de Martínez de Hoz (que supo tener de aliado a la Sociedad
Rural ), pues permite a los bancos de la Argentina obtener obscenas
ganancias al amparo de tasas usureras. ¿Cómo es posible que los Bancos
estén cobrando tasas siderales en momentos en que las economías
centrales en crisis están bajando drásticamente sus tipos de interés?
Otro gran negociado, merced a la desregulación del sistema, lo
constituye la fuga de capitales, donde los banqueros tienen mucho que
informar sobre el tema: entre mediados de 2007 y marzo de 2009 se
habrían fugado 41 mil millones de dólares. Debe agregarse, asimismo,
que existen en bancos del extranjero y en los paraísos fiscales más de
150 mil millones de dólares, de empresarios argentinos. ¡Y después
dicen que no hay capitales en la Argentina y se mendigan inversiones y
préstamos del exterior!
¿Qué decir de la fraudulenta deuda externa? Otro gran negociado de los
banqueros. Consúltese a Alejandro Olmos Gaona, a Daniel Marcos y otros
patriotas y ellos informarán sobre el latrocinio que tiene por víctima
a la Argentina. ¿Por qué no se alienta la formación de un club de
deudores con los países de la región para negociar con más
posibilidades con el imperio? ¿Se ha tomado nota de que el progresista
Obama se propone apretar el cuello de la Argentina? El sistema
financiero en manos privadas es un tumor maligno que es menester
erradicar nacionalizándolo, si se quiere que la economía funcione
solidariamente, para que no sean los haberes de los jubilados a través
del ANSES los que financien al Estado saqueado por los depredadores de
cuello blanco y uñas largas, muchas veces eximidos de pagar impuestos
o receptores de subsidios que sólo sirven para incrementar sus
ganancias ya abultadas a costa del Pueblo.
Debe darse público y enérgico apoyo a la iniciativa de la comisión de
Legislación Laboral de la Cámara de Diputados, elaborada por el
diputado Héctor Recalde, que «postula gravar con una alícuota
adicional las rentas extraordinarias empresarias» (Página/12,
03/05/09), pues no sólo financiaría al Estado sino que podría ser el
punto de partida para cumplimentar de una vez por todas el artículo
14bis de la Constitución Nacional que determina la participación de
los trabajadores en las ganancias de las empresas. Debe repararse este
incumplimiento de la norma constitucional que lleva ya cincuenta años.
No se puede negar que los gobiernos K implementaron algunas medidas
positivas, pero es igualmente cierto que una verdadera política
nacional pasa por erradicar la pobreza, el desamparo social en que
viven millones de argentinos (especialmente en las provincias y en el
conurbano), la precarización laboral, el trabajo en negro (que gira en
el 40% de la población económicamente activa), por respetar el 82%
móvil a los jubilados (los fondos del ANSES lo permiten, sin necesidad
de recurrir a la Justicia ), por recuperar el poder adquisitivo de los
salarios, resolver el urticante problema de la inseguridad (que es un
tema de la política y no de la policía), consecuencia de una sociedad
enferma, degradada social y económicamente.
Desde luego, tales conquistas sólo serán posibles si se nacionaliza el
sistema financiero y el comercio exterior, se establece el control de
cambios, se suspende el pago de la deuda externa hasta tanto no
concluya la investigación de la misma —cuyos antecedentes duermen
desde el año 2000 en el Parlamento—, se reformula el retrógrado
sistema impositivo y se recuperan las estratégicas empresas
privatizadas por el menemismo/duhaldismo y —tema mayor— se desarrolla
una campaña internacional (muy especialmente en la Asamblea de las
Naciones Unidas) y una política de Estado para ponerle punto final a
la usurpación inglesa en las Islas Malvinas y en la Antártida.
Esos son los prerrequisitos básicos de todo Proyecto Nacional. Desde
esa perspectiva los gobiernos K están en deuda con el pueblo argentino
y con la Patria. Más que las palabras, lo que importa son los hechos.
Pues de nada sirve confrontar sólo con discursos encendidos. Debe
procederse a implementar las medidas necesarias para poner en caja a
los sectores del privilegio que creen que su accionar no tiene frenos.
Ahora resulta que ciertos empresarios se consideran autorizados hasta
para establecer las política exterior del gobierno, reclamando por la
intervención a favor de las empresas (que pasan por argentinas pero
son multinacionales) que van a ser expropiadas en Venezuela por el
Presidente Chávez.
No enfrentar a estos sectores o favorecerlos arbitrariamente en sus
negocios no los aplacará; les dará más impulso pues ellas debilitarán
el soporte popular del gobierno. La meta de los sectores gorilas está
puesta en el 2011. Se está gestando la unidad del frente antinacional
para dar una gran batalla por el control del Estado; ya estamos
presenciando los aprestos de la partidocracia más canalla, los
empresarios más retrógrados y el coro de intelectuales y hasta de
sindicalistas que se sumarán para compartir el botín del saqueo de la
Patria. A esa batalla los sectores populares deben llegar con su
capacidad plena para enfrentar a la reacción. El gobierno debe
diferenciar claramente su política concreta de los postulados de esta
runfla perversa que va por todo; sólo así se podrá contar con el apoyo
de las mayorías populares que, como siempre, defenderán la Causa
Nacional.
Nuestra tarea será apoyar todo lo que apunte en ese sentido y
denunciar los renuncios y retrocesos del gobierno. Así se ha se ha
expresado también Pino Solanas. Ello debe quedar muy claro, para
desmentir a quienes sostienen que esta posición le hace el juego a la
oposición. Nada más inexacto: se favorece a la oposición cuando no se
avanza decididamente por el sendero del Proyecto Nacional, cuando se
toman medidas que favorecen los peores intereses antinacionales,
cuando se difiere la implementación de políticas a favor del Pueblo,
cuando ellas se otorgan con cuentagotas y cuando se cometen errores
mayúsculos, producto de una autoimpuesta y evitable debilidad frente a
los intereses concentrados. Los casos del tren bala, el veto a la ley
de defensa de los glaciares, las prórrogas ilegales de muchas
concesiones, la permisividad con mineras y bancos, los magros ajustes
en las jubilaciones son claros ejemplos, junto a muchos otros actos y
omisiones del gobierno.
Concebimos a Proyecto Sur como un eje de agrupamiento de sectores
nacionales. Desde allí se podrá contribuir a la formación de un gran
Frente Patriótico con miras al 2011. Si el gobierno se decide a tomar
ese rumbo nos contará entre sus aliados. Tendremos así la libertad de
opinar y juzgar sobre su accionar con más independencia que si
estuviéramos dentro de un espacio que genera, hasta ahora, muchos
interrogantes. Nuestro aporte será criticar los desvíos y colaborar
con los buenos propósitos. Lo primero parece imposible de realizar
dentro del kirchnerismo, aunque buena falta le hace. Se tira mejor de
este carro estando fuera de él. Podemos marchar separados y golpear
juntos, si acordamos con una acción de gobierno que debe despejar
todavía muchas dudas.
Agrupación Causa Nacional
con Pino Solanas
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