[R-P] Altamira, desopilante...

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Jun 5 11:21:57 MDT 2009


["Chávez sólo salió a nacionalizar cuando fracasó en todas sus
tentativas para contener los reclamos de los obreros de Sidor, de
Techint, en abril del año pasado."

¿Alguien sabe que alucinógeno toma Altamira...?]



Las elecciones: Un "recurso preventivo de crisis"

Los argentinos concurrirán a votar, el próximo 28, con una
caracterización defectuosa de las elecciones. Algunos supondrán que
son elecciones de "medio término" o parlamentarias, como dicen los De
Narváez o Carrió e incluso Solanas y Sabbatella; y otros pensarán que
son ‘testimoniales', como propagandiza el gobierno. Ni una cosa ni la
otra. Los parlamentarios que se elijan saldrán de las urnas pintados,
porque no podrán ejercer su mandato hasta marzo de 2010. El gobierno,
por su lado, solamente conseguirá reunir, como máximo, un 35% de los
votos, con lo que obtendrá el testimonio de que es una manifiesta
minoría. La expresión que mejor define los comicios que vienen es una
que está en boga por estos días: son "un recurso preventivo de
crisis". Por un lado, fueron adelantadas (o, mejor, improvisadas) para
apresurar los alineamientos políticos de cara a una acentuación de la
crisis capitalista mundial en los países de América Latina; por el
otro, son un remedo apresurado, de ningún modo una salida de conjunto.
O sea que son la antesala de una acentuación de la crisis política.

El fantasma de la nacionalización

Los síntomas precursores están a la vista. Una parte del gobierno y
gran parte de la oposición no dejan pasar un día sin reclamar la
devaluación del peso, a pesar de que esa devaluación ya está en curso
de varias maneras: por un lado, el Banco Central devalúa de a poco;
por el otro, el peso acompaña al dólar, que se está devaluando frente
a las principales monedas, incluso el real brasileño. La totalidad de
las cámaras patronales, por su parte, se ha volcado a una movilización
general para advertir contra probables nacionalizaciones de empresas
en Argentina, en línea con lo ocurrido con las AFJP. Sabe, por
supuesto, que el gobierno está en el rescate de los capitalistas, no
en expropiarlos, como lo demuestra el uso de los fondos de la Anses
para pagar la deuda externa o prestarle a los pulpos de la industria
automotriz e incluso a los bancos, con planes para viviendas,
automóviles y aparatos domésticos. Pero sospecha que la crisis
capitalista puede forzar a los Estados a ir más lejos de lo que tienen
previsto si se enfrentaran a conflictos sociales agudos, provocados
por despidos masivos y suspensiones. Moyano y el ‘metalúrgico' Caló
pueden despotricar contra las nacionalizaciones de Chávez a las
empresas de Techint, pero aquí, en Argentina, la UOM no ha conseguido
aún cerrar la paritaria metalúrgica ni disipar el estallido de un
conflicto agudo en Siderar, de Techint precisamente, donde se están
cocinando despidos masivos. Después de todo, Chávez sólo salió a
nacionalizar cuando fracasó en todas sus tentativas para contener los
reclamos de los obreros de Sidor, de Techint, en abril del año pasado.
Está claro, entonces, que las elecciones son una suerte de ‘recurso
preventivo de crisis' o el ‘ingreso a un proceso de bancarrota', o sea
que inauguran una etapa de confrontaciones en gran escala. Lo ocurrido
el lunes pasado, en la fábrica del vidrio Cive, en Córdoba, es
premonitorio: una masa solidaria se metió en la planta para unirse a
los obreros y expulsar a la intervención judicial que había decidido
restituirla a la patronal vaciadora.

Polarización residual

Un cuadro general de este tipo debería expresarse en una confrontación
política y en una confrontación electoral donde la izquierda fuera uno
de los polos de la confrontación. Pero ocurre lo contrario: la
oposición al kirchnerismo está encarnada por la derecha. El gobierno
alimenta todos los días esta clase de confrontación: pretende
presentarse como un obstáculo a la ‘restauración conservadora'. Se
trata, por supuesto, de una polarización residual, que viene del
choque, el año pasado, por las retenciones a la soja. La crisis
agraria ha entrado ahora en una nueva fase, debido a la implacable
caída del comercio internacional. Sin embargo, el ‘conflicto del
campo' ha deformado el cuadro de las elecciones - entre otras cosas
porque la mayor parte del centroizquierda y la izquierda
democratizante se alinearon con uno de los dos bloques patronales en
pugna, preferentemente con los sojeros. El impacto de la crisis
mundial en la clase obrera y, en general, entre las masas no ha
servido todavía para revertir esta situación. Precisamente para
impedir que eso ocurra se han adelantado las elecciones. Lo que el
‘recurso preventivo de crisis' no puede impedir, sin embargo, es que
aprovechemos la campaña electoral para clarificar la bancarrota
capitalista, denunciar que el gobierno la descarga sobre los
trabajadores (más allá de sus intentos de contención, que se hacen a
expensas del dinero de las masas) y preparar a los explotados y a
nosotros mismos para la etapa siguiente.

De una manera general, la oposición oficial al kirchnerismo se la ha
pasado, como se dice ahora, vendiendo la piel del oso antes de haberlo
cazado. Viene rumiando desde hace un año con el tema del
pos-kirchnerismo. Sin embargo, de acuerdo con las encuestas, no le
gana en la provincia de Buenos Aires. Además, viene exhibiendo una
división cada vez mayor, lo que la invalida, objetivamente, como
alternativa de poder. Las pujas entre Solá y De Narváez, entre
Alfonsín y Stolbitzer, entre Carrió y Cobos crecen todos los días. Por
otra parte, son bloques de oposición localizados (y fragmentados) en
algunas provincias; no tienen presencia nacional. El pos-kirchnerismo
está cantado, pero no hay nada que diga que lo hereden sus oráculos.
El resultado electoral dejará en pie tres bloques capitalistas
minoritarios y fragmentados, que no tendrán expresión parlamentaria
hasta que se inaugure el período 2010. Todas las contradicciones de la
situación actual y del régimen político se acabarán coagulando a
partir del lunes 29.

Las elecciones, un prólogo
El objetivo principal de nuestra campaña electoral es desarrollar
entre los obreros y luchadores más avanzados una comprensión adecuada
de la realidad política en curso (que se caracteriza por la bancarrota
capitalista y la descomposición de los regímenes políticos en
presencia (y en nuestro país por una creciente belicosidad de la clase
obrera) y, a partir de ella, ganarlos para un trabajo metódico y
organizado de conformación de una oposición socialista y
revolucionaria al régimen existente, en manifiesta descomposición. En
este sentido, el plano de la izquierda se encuentra perfectamente
definido. Por un lado, los Sabbatella y Solanas son colectoras
políticas de la clase dominante. Cada uno a su modo trata de
devolverle la vida a una suerte de Frepaso y, con ello, plantear
alternativas inviables en el marco capitalista. Por otro lado, la
vieja izquierda que se une es hoy necrología, vulgares seguidistas de
los intereses capitalistas y de sus politiqueros. Desarrollar una
alternativa de izquierda pasa por completo por el voto al Partido
Obrero.
Jorge Altamira



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