[R-P] Scibona nos trae una novedad...
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Jue Jun 4 09:26:43 MDT 2009
["En lo inmediato, la novedad política es que varias entidades
empresarias comenzaron a poner distancia con el Gobierno al plantear
públicamente inquietudes que antes confesaban en privado. Cuando
embisten contra Hugo Chávez por las nacionalizaciones del grupo
Techint critican por elevación al matrimonio Kirchner; no sólo por su
implícito aval ante ese caso, sino por su creciente intervencionismo
de cabotaje con decisiones sinuosas y sorpresivas."
Chocolate por la noticia...]
La situación
Un camino directo para desalentar inversiones
Néstor O. Scibona
Para LA NACION
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Jueves 4 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa
En ocho meses se modificó totalmente el panorama. Cuando en el
ambiente empresario se habla de la Anses, ya nadie piensa en los
jubilados, actuales o futuros. La referencia apunta al nuevo socio
forzoso que el gobierno kirchnerista ha impuesto en una treintena de
compañías de primera línea, o bien a los recursos que este organismo
distribuye discrecionalmente por órdenes directas de la residencia de
Olivos. Todo bajo el difuso argumento de que la crisis global
justifica la intervención directa del Estado en la economía, sin otras
reglas que los cambiantes discursos oficiales o el grado de cercanía o
lejanía de las empresas de los despachos gubernamentales.
No todas las alusiones son críticas, porque Néstor Kirchner ha
convertido en una constante la polarización de posiciones. Hay
empresas encantadas de haber recibido financiación de la Anses para
reforzar su capital (Pampa Energía, Mercedes-Benz); para otorgar
créditos (Banco Hipotecario); para poner en marcha proyectos que
corrían peligro (General Motors) o para alquilarle al Estado una
planta condenada al cierre (papelera Massuh), por citar las más
relevantes. Otras, en cambio, oscilan entre la preocupación y la
alarma, cuando comprueban que el Estado les impone en forma inconsulta
la designación de directores, invocando la tenencia unificada de
acciones que la Anses heredó de las extintas AFJP.
Nunca se había planteado esa posibilidad cuando se trató la ley de
necesidad y urgencia fiscal que expropió los ahorros de los futuros
jubilados. Ni mucho menos que ahora vendría otra vuelta de tuerca, con
el nombramiento de síndicos de la Sigen bajo el argumento de que se
trata de compañías con participación estatal, que nunca solicitaron ni
promovieron.
Aquí se abre una controversia jurídica: reconocidos abogados sostienen
que la intervención de la Sigen sólo es aplicable a empresas con
mayoría estatal, mientras que funcionarios oficiales rescatan
antecedentes en sentido contrario. Pero el revuelo empresario tiene
una raíz político-ideológica más profunda: el Gobierno se está
infiltrando en los directorios de empresas privadas sin que hasta
ahora nadie pueda precisar por qué o para qué. Nadie tampoco se
aventura a suponer qué ocurriría si no fueran coincidentes las
decisiones políticas de directores privados y estatales. Para alentar
más escozores, la funcionaria número 2 de la Sigen fue asesora de
Cristina Kirchner y es esposa de uno de los directores estatales del
Banco Hipotecario.
* * *
La inocultable impronta política en estos organismos técnicos también
le cabe al ENRE, el ente regulador eléctrico cuyo titular acaba de
prohibirle a Edesur el giro de utilidades a sus accionistas, sin otro
respaldo jurídico que el envío de una carta admonitoria a la compañía,
que en siete años no logró completar la renegociación de su contrato
de concesión. La ley de emergencia económica ha tenido vigencia
permanente en ese lapso.
Todo esto ocurre después de que el Gobierno también obligara de hecho
a empresas de muchos sectores económicos a pedirle permiso, ya sea
para exportar, importar, fijar precios, comprar divisas, remesar
ganancias, ajustar planteles, recibir subsidios, transportar
mercaderías y hasta organizar seminarios en los que podrían objetarse
políticas oficiales.
En lo inmediato, la novedad política es que varias entidades
empresarias comenzaron a poner distancia con el Gobierno al plantear
públicamente inquietudes que antes confesaban en privado. Cuando
embisten contra Hugo Chávez por las nacionalizaciones del grupo
Techint critican por elevación al matrimonio Kirchner; no sólo por su
implícito aval ante ese caso, sino por su creciente intervencionismo
de cabotaje con decisiones sinuosas y sorpresivas.
A más largo plazo, el problema es económico. Esta táctica oficial es
el camino más directo para desalentar inversiones, que es lo que la
Argentina más necesitará para reactivar su economía; y hasta sabotea
el blanqueo impositivo, por la sencilla razón de que no suelen entrar
capitales en los países que no los dejan salir.
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