[R-P] Inquietud patronal ante el avance del "estatismo".

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Jue Jun 4 09:20:16 MDT 2009


["Una de las tantas cámaras empresariales que acaba de rechazar las
nacionalizaciones del presidente Hugo Chávez evaluaba anoche, en
absoluta reserva, emitir un comunicado contra lo que considera un
nuevo hostigamiento del Gobierno al sector privado: la prohibición de
reparto de dividendos en Edesur. Sólo la frenaba el silencioso titubeo
de la distribuidora eléctrica. "Si Edesur no se queja, ¿por qué voy a
poner la cabeza yo?", dijo a LA NACION su presidente.

Inquietudes similares sobrevolaron las conversaciones de dos
encuentros de hombres de negocios: por la tarde, en la Asociación
Empresaria Argentina (AEA), que conduce Luis Pagani, y por la mañana,
en la Unión Industrial Argentina (UIA), en la visita de los candidatos
del PJ disidente Francisco de Narváez y Felipe Solá a la sede de la
entidad fabril.

"Es una mancha más para el tigre", resumió después un directivo de la
UIA. Los empresarios argentinos han perdido ya la capacidad de
sorpresa. La imaginación vuela y sospechan de cualquier gesto que haga
el Gobierno. "Todo puede ser -se explayaron en una automotriz-. Edesur
está en la mira hace tiempo. Pero ya todos estamos en la línea de
fuego."]




Avance estatal
Inquietud empresaria por el caso Edesur
El Gobierno no le dejó repartir dividendos
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Francisco Olivera
LA NACION

Una de las tantas cámaras empresariales que acaba de rechazar las
nacionalizaciones del presidente Hugo Chávez evaluaba anoche, en
absoluta reserva, emitir un comunicado contra lo que considera un
nuevo hostigamiento del Gobierno al sector privado: la prohibición de
reparto de dividendos en Edesur. Sólo la frenaba el silencioso titubeo
de la distribuidora eléctrica. "Si Edesur no se queja, ¿por qué voy a
poner la cabeza yo?", dijo a LA NACION su presidente.

Inquietudes similares sobrevolaron las conversaciones de dos
encuentros de hombres de negocios: por la tarde, en la Asociación
Empresaria Argentina (AEA), que conduce Luis Pagani, y por la mañana,
en la Unión Industrial Argentina (UIA), en la visita de los candidatos
del PJ disidente Francisco de Narváez y Felipe Solá a la sede de la
entidad fabril.

"Es una mancha más para el tigre", resumió después un directivo de la
UIA. Los empresarios argentinos han perdido ya la capacidad de
sorpresa. La imaginación vuela y sospechan de cualquier gesto que haga
el Gobierno. "Todo puede ser -se explayaron en una automotriz-. Edesur
está en la mira hace tiempo. Pero ya todos estamos en la línea de
fuego."

El desconcierto surge, en realidad, desde cuestiones tan básicas como
no saber quién es el interlocutor válido y a quién creerle en el
Gobierno. Lo primero que hizo el lunes José María Hidalgo, gerente
general de Edesur, apenas recibió la carta en que el Ente Nacional
Regulador de Electricidad (ENRE) lo obligaba a suspender la
distribución de dividendos, fue llamar al secretario de Energía,
Daniel Cameron. Pero existe aquí una situación anómala desde hace por
lo menos tres años: Cameron no decide absolutamente nada y el sector
energético está en manos de funcionarios como Guillermo Moreno o
Roberto Baratta, dos extraños al mundo de la ingeniería. A punto de
abordar un vuelo desde Río Gallegos a Buenos Aires, Cameron se enteró
en el acto de la llamada, pero se excusó en que la inminencia del
despegue le impedía hablar.

El español intentó en las últimas horas contactarse con todo el mundo,
pero recibió la primera explicación oficial ayer por Radio 10 y la
agencia oficial de noticias Télam, los canales que el ministro de
Planificación, Julio De Vido, elegió para decir: "No existe ninguna
intrusión del Estado en Edesur. Hemos impedido que se distribuyan las
ganancias porque está en contra de lo que dicen los pliegos de
licitación y el contrato, hasta que no esté aclarado que la empresa
haya hecho las inversiones que corresponden y tengan los planes de
inversión aprobados por el ENRE".

El argumento no coincidía en nada con la versión que, desde el propio
ente, recibían ayer todos los ejecutivos del sector eléctrico que,
temerosos, intentaron informarse un poco: que se había tratado de una
jugada inconsulta del presidente del ENRE, Mario de Casas. El
mensajero de estos conceptos fue el vicepresidente del organismo, Luis
Miguel Barletta, que manifestó acaso más de lo que se le pedía: una
interna en el ente. De Casas, un mendocino con ínfulas propias, habría
actuado en soledad desde su tierra natal, aprovechando la visita de
los hombres de De Vido por Santa Cruz, y puso así al Gobierno en
apuros, transmitió Barletta. La versión no es creíble en la Argentina
kirchnerista, pero logró convencer a unos cuantos ejecutivos. "De
Casas lo hizo por prevención", resumieron en una generadora.

Tantas versiones encontradas, y la energía nacional en manos de un
economista y un licenciado en Comercio Exterior abonaron una tercera
interpretación entre los empresarios: De Casas o el Gobierno o quien
haya sido confundieron la cláusula 7.4 del acta acuerdo del contrato
de Edesur con la 7.4 del acta de Edenor, que sí incluye una obligación
sobre el reparto de ganancias: "El concesionario se compromete a no
efectuar pagos de dividendos sin la autorización previa del ENRE",
dice. El documento firmado con Edesur es, en cambio, menos exigente:
le da al organismo 60 días para objetar el plan de inversiones antes
del reparto. Pero pasaron ya 100 días desde que Edesur lo presentó.
Pelear contra muchos

Edesur está controlada en un 56,35% por Distrilec, sociedad a su vez
participada por la española Endesa en un 51,50% y la brasileña
Petrobras en 48,50%. El restante paquete está en poder de dos firmas
de Endesa (Enersis y Chilectra) y una mínima parte la tienen los
trabajadores. La italiana ENEL, uno de los grupos eléctricos más
importantes del mundo, acaba de comprar el control de Endesa. Las
inversiones se expanden por España, Africa, Colombia, Brasil, Perú y
la Argentina. Así, para el Gobierno, pelearse con Edesur no es sólo
pelearse con Hidalgo.

De ahí que las razones del entuerto no estén todavía claras para
nadie. Ni siquiera la hipótesis electoral: las empresas argentinas han
repartido ya dividendos por $ 6431 millones en efectivo y 213 millones
en acciones. Tampoco corre peligro el abastecimiento eléctrico, como
argumentó el ENRE, porque la demanda se desploma desde hace un año. No
por nada, el cauteloso Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía, ha
empezado a buscarles compradores a turbinas del tipo aeroderivadas de
generación que había adquirido para el plan Energía Plus. Las fábricas
prefieren comprarles la electricidad directamente a las distribuidoras
por razones más que atendibles: no falta suministro y cuesta la mitad.



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