[R-P] [Clarín] Clase e inmovilidad social .

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Jul 26 11:42:06 MDT 2009


["Pero hay otras trampas de pobreza perpetua, que muestran estudios de
economía no tradicional. Raquel Fernández, de la Universidad de Nueva
York, dice que en América latina el nivel de casamientos "intra clase
social" es mucho más elevado que en Europa y EE.UU.: al contrario de
lo que sucede en las telenovelas, es raro que un rico se case con
alguien pobre. "]



INMOVILIDAD SOCIAL: INFORME DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
En la Argentina, la pobreza se hereda mucho más que la riqueza
Según el estudio, el 40% de los que nacen pobres permanecerán así toda su vida.
Por: Sebastián Campanario

"Algún día, hijo mío, todo esto será tuyo". En la Argentina, el "todo
esto" de la frase se refiere con mayor frecuencia a deudas, miseria y
falta de oportunidades que a bienes materiales. Al contrario de lo que
sucede en países como EE.UU., Chile e Italia, a nivel local la pobreza
se hereda más que la riqueza. Puesto en términos económicos: es más
probable que el hijo de un padre pobre siga siendo pobre que los
descendientes de un rico permanezcan toda su vida en la franja más
adinerada de la población. La conclusión surge del primer estudio de
"Movilidad intergeneracional del ingreso", realizado por las
economistas salteñas Mónica y Maribel Gimenez en la Universidad
Nacional de La Plata (UNLP). Y revela otro dato inquietante: la
movilidad (posibilidad de mejorar la situación económica con respecto
a los padres) en la Argentina es menor entre las mujeres. Casi cuatro
(un 38%) de cada diez chicos que nacen en un hogar ubicado en el
quintil más bajo de la pirámide socioeconómica (el 20% más pobre)
permanece en esa condición el resto de su vida. En contraposición,
sólo un 22% de los hijos de padres que están entre el 20% más rico de
la Argentina sigue estando en ese "quintil" en su vida adulta. Aquí se
cumple el proverbio chino de que la riqueza no "aguanta" tres
generaciones: una la amasa, la otra la gasta y la tercera entra en
quiebra. Este último dato contrasta fuerte con la evidencia para
EE.UU., Italia y Chile, donde casi la mitad de los hijos de los más
ricos conservan su estatus económico. Para las hijas mujeres, la tasa
de inmovilidad (la probabilidad de que no cambien de clase social)
aumenta entre un 2% y un 3% con respecto a los varones.

"La desigualdad económica percibida como desigualdad de oportunidades
es, probablemente, una de la principales fuentes de descontento e
inestabilidad social y política", dicen las economistas, que hablan de
un "efecto túnel" para las capas más desfavorecidas: la imposibilidad
de ver una luz al final del pasillo provoca un desaliento que refuerza
el círculo vicioso. Por la escasez de estadísticas (la Encuesta
Permanente de Hogares (EPH), de la cual surgen los datos de pobreza,
no se divulga desde 2007), el trabajo de la UNLP es uno de los pocos
que existen sobre esta temática. Pero las economistas advierten que la
falta de movilidad entre los pobres podría ser mayor que la que revela
el estudio: la EPH se releva en los grandes centros urbanos, y se
supone que en las zonas rurales la persistencia intergeneracional de
la miseria es más alta.

La pelea por las estadísticas y el INDEC abrió una fuerte grieta entre
el Gobierno, que acusa una pobreza del orden del 16%, y los
economistas privados, que la ven por encima del 30% si se tiene en
cuenta la "inflación real". Los más de 10 millones de argentinos bajo
la línea de pobreza a pesar de que en los últimos seis años el país
creció un 50% hace que sociólogos como Artemio López hablen de una
"pobreza perpetua", un núcleo duro impenetrable para las políticas
públicas que hace que convivan en la misma casa abuelos, padres e
hijos indigentes. ¿Cuáles son las "trampas" que generan esta pobreza
perpetua intergeneracional? La inflación y los bajos salarios son
parte de la película.

Leonardo Gasparini, el mayor experto argentino en desigualdad y
director del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de
la UNLP hace énfasis en el factor educacional como "explicador" de la
petrificación social: son pocos los hijos que superan el nivel
educativo de sus padres. Y la divisoria entre ricos y pobres se da
sobre todo en el nivel terciario, aún un privilegio de las clases más
altas.

Pero hay otras trampas de pobreza perpetua, que muestran estudios de
economía no tradicional. Raquel Fernández, de la Universidad de Nueva
York, dice que en América latina el nivel de casamientos "intra clase
social" es mucho más elevado que en Europa y EE.UU.: al contrario de
lo que sucede en las telenovelas, es raro que un rico se case con
alguien pobre. Y Sebastián Ludmer, un economista argentino de la UBA
que investigó en Princeton junto al Nobel John Nash ("Una mente
brillante") descubrió una trampa que tiene aportes de la Psicología:
los ricos, al no pasar necesidades, tienen menos tentación que los
pobres a consumir, ahorran más y refuerzan así el círculo vicioso.


La desigualdad crece en el país
Hasta los 70, Argentina competía con Uruguay y Costa Rica por los
primeros lugares. Con las crisis macroeconómicas de los 80 y 90
(grandes destructoras de clase media), el país se acercó al promedio
de América latina, el continente más desigual del mundo. En la región,
la desigualdad más marcada se da en países pobres como Bolivia o
Haití. Brasil -históricamente con una concentradísima estructura de
ingresos-, viene mejorando firme con las políticas de Lula. A nivel
local, el avance en materia distributiva del primer kirchnerismo se
estancó desde 2007, estima el director del CEDLAS Leonardo Gasparini.




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