[R-P] De Mendicurren contra el salario mínimo...

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Jul 26 11:24:39 MDT 2009


Página 12.

ECONOMIA › JOSE IGNACIO DE MENDIGUREN SE MANIFESTO EN CONTRA DE UN
SALARIO MINIMO UNICO, A TRES DIAS DEL CONSEJO DEL SALARIO
En la UIA creen que dar el mínimo es mucho

El dirigente industrial señaló que “en medio de la crisis no se puede
unificar el salario mínimo, hay que dejar que cada sector negocie”.
Sorpresa en todos los sectores por el planteo. El sentido social del
salario mínimo y el riesgo de su vaciamiento.

  	

 Por Raúl Dellatorre

Pese a que la reunión entre el ministro de Trabajo y el titular de la
UIA, el viernes último, concluyó en términos cordiales acerca de las
perspectivas para la discusión del martes próximo en el Consejo del
Salario, las declaraciones que ayer largó el secretario de la UIA,
Ignacio de Mendiguren, parecieron un intento de dinamitar ese mismo
espacio. El dirigente textil cuestionó la idea de discutir un salario
mínimo universal –-justamente el leitmotiv de la convocatoria del
martes– y sugirió que “hay que dejar que cada sector en particular
negocie”. “En medio de una crisis no se puede unificar”, planteó De
Mendiguren para justificar su particular punto de vista.

Fuentes oficiales y sindicales se mostraron asombradas por la postura
de De Mendiguren. Sobre todo después de la reunión de Héctor Méndez
(titular de la UIA) con Carlos Tomada del viernes, en la que no habían
surgido estas trabas. Lo más significativo, sin embargo, fue la
reacción en el sector empresario, donde tampoco llegaron a entender el
sentido de los dichos del dirigente de la central fabril.

Nadie quiso expresar con nombre y apellido su opinión, particularmente
en el sector empresario –para evitar fisuras antes del martes–.
Igualmente, desde el flanco patronal se admitía que sería muy difícil
sostener en la mesa del Consejo del Salario una postura de negociación
por sector, cuando “el salario mínimo, lo que plantea, es un piso para
los trabajadores no convencionados, es decir los que no participan en
paritarias”. Desde la propia cartera laboral ratificaban este
concepto, señalando además que “la oportunidad del llamado al Consejo
del Salario siempre se elige en función del período de negociaciones
colectivas, para que el salario mínimo se fije una vez conocidos los
convenios firmados y no reabra las discusiones”. Es decir que el
salario mínimo que se acuerda siempre está en el escalón inferior del
convenio más bajo, o en un nivel más bajo.

De Mendiguren formuló sus polémicas declaraciones ayer por una radio
porteña. Al ser consultado sobre cuál debe ser el nivel del salario
mínimo, el empresario textil se quejó de que “hoy, en dólares, es el
mayor de América latina”. Lo que para muchos sería una buena noticia,
para el dirigente de la UIA es una justificación para no seguir
aumentando los sueldos mínimos. “Desde la explosión de la
Convertibilidad hasta acá, el salario mínimo tuvo un crecimiento muy
importante”, repasó. Precisó que “la industria tuvo una recuperación
salarial por encima del 40 por ciento sobre la inflación de estos seis
años, y en el sector servicios fue del 7 por ciento”.

Por eso, sostuvo que “el problema es cuando se quiere poner el tema
salarial todo en una misma bolsa”, considerando que “hay que
desagregar por sectores” la discusión. “Hay que dejar que cada sector
vea su realidad” y recién entonces “dar los debates fuertes para
obtener su recomposición”.

Las discusiones del salario mínimo en el consejo, práctica que se
retomó con carácter anual hace ya cuatro años, no habían recogido
hasta ahora un planteo de rechazo del carácter universal del piso de
haberes. Lo que sí existió es una demanda, por parte de las patronales
del comercio (CAC y CAME), de contemplar las diferencias de poder
adquisitivo en el Sur y en el Norte del país. “No es lo mismo 1200
pesos en Jujuy o Formosa, que en Santa Cruz o Chubut”, habían
argumentado el año pasado, aludiendo a que pagar el mismo costo
salarial en las provincias del Norte significa un sacrificio desigual.

Tomando en cuenta que la discusión de base del salario mínimo vital es
garantizar un mínimo de ingresos al trabajador que cumple una tarea de
tiempo normal, argumentos como el sostenido por las cámaras
comerciales sólo tendrían sentido si derivaran en un aumento del piso
salarial en las provincias del Sur, donde el poder adquisitivo es más
alto, y no en una baja en las del Norte. En cambio, segmentar la
definición del salario mínimo por sector, negando el ajuste del mínimo
a aquellos sectores con dificultades por nivel de actividad o por baja
rentabilidad, sería pretender hacerles pagar parte de la crisis a los
que se encuentran en el escalón más bajo de ingresos. Es decir,
olvidando el sentido de garantizarle un ingreso mínimo a todo
trabajador.

De Mendiguren, finalmente, refirió que “el retraso salarial está en la
informalidad”, y advirtió que “cada vez la brecha es más grande” entre
trabajadores formales e informales. “Siempre estamos negociando sobre
el (empresario) que está formalmente inscripto, (pero) llega un punto
en que no tiene nada más para dar, mientras dejamos de ocuparnos del
sector más importante de la economía, que es el más grande, el que
trabaja en negro. El empresario que está en orden tiene una
competencia desleal, ya que el sueldo formal es el doble de la
informalidad”, opinó.

Un dirigente sindical recordó ayer que “De Mendiguren proviene de un
sector, el textil, que tiene los niveles más altos de marginalidad y
trabajo en negro, con talleres clandestinos que trabajan para grandes
marcas. La colaboración de las empresas que están en orden con las
campañas contra el trabajo en negro ha sido poca o nula. La
reglamentación contra el trabajo a domicilio, la forma en que se
enmascara una parte de la explotación, jamás pudo legislarse por
diversas presiones”.


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