[R-P] El diálogo excluye a los pobres, Por Carlos Eichelbaum
eliana gabay
egabay62 en gmail.com
Sab Jul 25 12:06:01 MDT 2009
CITANDO LA FUENTE, EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
[Lo que reitera la oposición: bajar retenciones, cambiar a Moreno y
universalizar asignaciones sociales por hijo ..con que fondos se
aplicaría esto si bajan las retenciones a commodities rentables como
la soja?, porque aplicar asignaciones universales por hijo y no
focalizada? Acaso De Narvaez con su millonaria fortuna tiene derecho a
cobrar una asignación del Estado por sus seis hijos? La oposición
plantea políiticas sociales que de ser universales podrían ser
inviables pero por sobre todo inmorales.Eliana]
Por Carlos Eichelbaum
El diálogo excluye a los pobres
La primera fuerza que concurrió al diálogo, el Acuerdo Cívico. Sin
sorpresas ni alrededor de la mesa específica ni en el entorno, el
Gobierno cerró ayer de acuerdo a lo esperable la ronda de diálogo, de
iniciación del diálogo, con los dos sectores de oposición que
expresan, con sus diferencias, la dimensión político-partidaria del
conjunto de intereses estructurales que desataron la gran ofensiva
contra el kirchnerismo al compás del conflicto del campo desde los
comienzos de 2008.
Ni el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y sus funcionarios
presentes, ni los dirigentes del pan-radicalismo, primero, y los del
Pro-peronismo disidente, ayer, se permitieron cualquier fuga del
libreto previsto para el proceso a partir de una interpretación de los
resultados de la elección del 28 de junio en la que el Gobierno parece
resignar visiones más propias y matizadas para ir asumiendo de manera
creciente la clave de la oposición y los grandes medios de
comunicación.
Así, la agenda de esa oposición se va abriendo paso como la agenda de
todos, respecto de la cual en todo caso pueden plantearse
controversias operativas, o sobre el alcance de las decisiones
adoptadas a propósito. El caso más claro es el del Instituto Nacional
de Estadística y Censos, INDEC, cuestión que el debate entre los
protagonistas de esas rondas de diálogo muestra la tendencia a reducir
al problema de la permanencia o no del secretario de Comercio,
Guillermo Moreno, en su cargo y con intromisión en el organismo.
Aunque los dirigentes de la oposición hicieron algunas alegaciones
sobre el tema, se diría que la figura del execrado o superprotegido
funcionario, según desde donde se lo mire, resulta más importante que
los más de 4 millones de pobres escamoteados de la escena gracias a
las alquimias estadísticas introducidas en el INDEC en marzo de 2007,
precisamente cuando empezaban a arreciar datos sobre el agotamiento
del modelo de crecimiento, sobre todo en relación con su capacidad
para generar empleo o para implementar políticas más serias y
universales de contención social como alternativa a la multiplicación
de la masa de subsidios entregados a los grupos económicos.
Bien a última hora, casi con las elecciones encima, con tanta
improvisación y tan poca convicción como cuando habló de la necesidad
de reestatizar algunos servicios públicos privatizados, el dirigente
del Pro-peronismo Francisco de Narváez había adherido a las propuestas
de universalizar asignaciones sociales por hijo que venían haciendo
desde hace mucho tiempo sectores como la CTA y, algo más tarde, la hoy
Coalición Cívica de Elisa Carrió.
El problema es que, al mismo tiempo, tanto el Pro-peronismo como el
pan-radicalismo, aunque en este espacio con más contradicciones
internas, vienen peleándose por ver cuál de los dos sectores
representa mejor las aspiraciones de las patronales del campo de ver
desaparecidas prácticamente las retenciones a las exportaciones de
granos, precisamente otro de los temas obligados de la agenda del
diálogo inaugurado por el Gobierno.
Está claro que esas retenciones constituyen una de las vías de
ingresos de fondos públicos que serían clave a la hora de replantear
de manera progresiva el financiamiento de políticas sociales, una
dimensión de la gestión en la que el Gobierno viene sumido en una ya
antigua inmovilidad y respecto de la cual, ahora, el nuevo ministro de
Economía Amado Boudou, amaga con una iniciativa a mitad de camino en
cuanto a la universalización de asignaciones. Ya se sabe que, en el
caso de los planes sociales, la universalidad de sus alcances es el
peor enemigo de los manejos clientelísticos que con tanta fruición
practican punteros políticos de todos los colores, y no sólo del
peronismo.
Seguramente no es el fruto de una casualidad el hecho de que, hasta
ahora, ni en los punteos temáticos conocidos del diálogo político, ni
de las conversaciones paralelas con mandatarios territoriales que la
presidenta Cristina Fernández inauguró con Mauricio Macri, ni del
previsto Consejo Económico y Social, desde el Gobierno o desde esos
sectores de oposición –o del poder económico– se hable de otras
fuentes de financiamiento de políticas sociales o, más en general, de
estrategias de redistribución.
Hasta estas horas –hay que insistir: nadie se sale del libreto– no
forma parte de las expectativas de discusión la ya famosa, por
eludida, reforma profunda y progresiva del sistema tributario con eje
en los impuestos directos sobre la renta y la eliminación de
excepciones en la aplicación del impuesto a las ganancias a la renta
financiera o a la compra y venta de bonos y acciones.
Tampoco se agitó la posibilidad de que se debatan medidas drásticas de
control para frenar la fuga de divisas, ese ejercicio delictivo tan
asiduo que los empresarios, poseedores de capital en general y
especuladores suelen justificar en supuestos marcos de “inseguridad
jurídica”, aunque también hayan presionado y logrado muchas
“seguridades jurídicas” –swaps, seguros de cambio, brechas en las
tasas de interés o paridades cambiarias artificiales– para financiar
esas fugas y trasladar los costos a las cuentas públicas.
Una ausencia tan consistente como la del análisis de normas que
obliguen a las empresas mineras multinacionales a ingresar al país las
divisas que obtienen en sus operaciones de exportación de los
minerales extraídos en la Argentina. O que exijan a las empresas
petroleras ingresar el total de las divisas de exportaciones (ahora
sólo deben ingresar el 30 por ciento).
Aunque es fácil de entender, en rigor es obvia, la funcionalidad que
tiene para aquellos sectores de la oposición la interpretación
consagrada sobre los porqués del comportamiento electoral de los
argentinos el 28 de junio, es más difícil de entender que el Gobierno
no haya tomado nota de que sus candidatos, concretamente Néstor
Kirchner, hizo relativamente mejor elección en zonas del interior de
la provincia de Buenos Aires, entre la población más naturalmente
adicta a las posiciones del campo, que en el 2º cordón del conurbano
bonaerense, no sólo baluarte histórico del peronismo sino,
puntualmente, cuna de los sectores que habían recibido más
directamente los beneficios de las primeras épocas de la gestión.
Replantearse la interpretación de la elección podría implicar, tal
vez, que el Gobierno imaginara algo más que recomponer un esquema de
gobernabilidad.
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