[R-P] [La Gaceta] El Congreso se inclinó por la monarquía.
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Jul 24 10:46:02 MDT 2009
Una nota muy importante pone Pérez Guilhou cuando recalca qué tipo de
monarquía deseaban los congresales de Tucumán, que eran más
conservadores que los jacobinos hispanoamericanos de Mariano Moreno,
pero mayoritariamente no eran cipayos. Era una reacción americanista
para adaptarse al "legitimismo" del Congreso de Viena, en el que se
apoyaban godos y agodados para lograr por el retorno de nuestros pueblos
a la égida del absolutismo español.
La audacia implícita en la continuidad de la propuesta de fusión
dinástica de las casas de Braganza y de los Incas, aún después del
traslado del Congreso a la Buenos Aires ya dominada por los antecesores
del unitarismo rivadaviano, radica en que trataba de unir lo mejor del
partido carlotino (que tenía tendencias internas, algunas reaccionarias
y otras revolucionarias, como Manuel Belgrano) con la herencia de Túpac
Amaru. Este planteo superaba a todos los demás, superaba con un
mecanismo legitimista la ya insostenible ficción de la "máscara de
Fernando VII", y se oponía a las negociaciones de la fracción portuaria
para poner algún príncipe europeo -como el "príncipe de Luca"- a la
cabeza de las Provincias Unidas en Sud América (Pueyrredón quería un
gabacho).
Los congresales de Tucumán que sostenían esa propuesta tenían en claro
la necesidad de que se tratase de una "monarquía americana" con cierto
vínculo con los sectores mayoritarios de las Provincias Unidas, y no de
una monarquía cualquiera impuesta por la decisión minoritaria de los
sectores privilegiados por un viejo orden que debía saltar por los
aires. El hilo rojo de la revolución pasaba en ese momento más por
Artigas que por el Congreso (que había negado a los delegados de la
Banda Oriental el derecho a la asistencia), pero aún así el proyecto de
unidad seguía vivo en esos congresales que, en el fondo, retomaban un
planteo de Manuel Belgrano.
Pero es cierto que tras repudiar al artiguismo (o sea, al morenismo en
acto y en armas), equivocación que compartieron por un momento con San
Martín, se vieron obligados a quedarse con la autodenominada "parte sana
e ilustrada de los pueblos", y así, aún ellos terminaron derrotados por
la "más sana e ilustrada" de todas esas partes, o sea los balcanizadores
rivadavianos. Es lo que sucede con toda propuesta de unidad abstracta
sin revolución social.
Esta lección del pasado debería ser muy tenida en cuenta en nuestros
días, cuando no son pocos los que intentan adaptar la lucha por la
unidad latinoamericana a la ola reaccionaria que se extiende sobre el
planeta desde el último cuarto del siglo XX. La lucha por la
transformación revolucionaria de las estructuras fundamentales de
nuestras formaciones económico-sociales y la lucha por la reconstitución
de la Patria Grande son una sola, o no serán.
Gracias, Gustavo, por este aporte.
Gustavo Battistoni escribió, reproduciendo un artículo de La Gaceta:
>
>
> El Congreso se inclinó por la monarquía
>
>
> Tres días después de declarada la Independencia en Tucumán, el
> Congreso inició el debate sobre la forma de gobierno, que se
> prolongaría con intervalos durante varias sesiones.
> La investigación histórica moderna ha descartado la versión de que el
> diputado por San Juan, Fray Justo Santa María de Oro, plantó la
> bandera republicana frente a los proyectos monárquicos.
> Fue monárquico, como la gran mayoría de los congresales.
> Dardo Pérez Guilhou hace notar que "invoca la necesidad de la
> consulta, sin manifestarse ni a favor de la monarquía ni en contra de
> ésta; en segundo lugar, su presumible republicanismo se ve desvirtuado
> por sus actuaciones posteriores".
> En efecto, cuando el Congreso -ya trasladado a Buenos Aires- sancionó
> las singulares instrucciones para negociar con el Brasil, en las
> mismas se estipulaba que el Congreso y "la parte sana e ilustrada de
> los pueblos" estaban dispuestos a "un sistema monárquico
> constitucional o moderado".
> Se aceptaba que el monarca inca se uniera por matrimonio a la Casa de
> Braganza, o que se coronase a un príncipe portugués, o a un príncipe
> extranjero que no fuese de España.
> A la hora de votar, Oro no objetó estas instrucciones. Lo único que
> pidió agregar, fue que la monarquía se instalaría cuando el país
> estuviera perfectamente tranquilo y seguro. Y solicitó además que "se
> omita la exclusión expresa de los Infantes de España."
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