[R-P] [Raúl Wiener] Estados Unidos y los golpistas hondureños

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Jul 13 11:01:50 MDT 2009


Estados Unidos y los golpistas hondureños
por Raúl Wiener
 
Ricardo Letts se plantea la siguiente hipótesis sobre Honduras: (a) no 
es posible que los golpistas hubieran actuado si no consultaban antes 
con la Embajada de Estados Unidos; (b) la respuesta de la Embajada, al 
margen de lo que podía pensar el embajador, debía mantenerse en línea 
con Washington, lo que significa que debe haber recomendado que no hagan 
el golpe; (c) pero el golpe se dio, poniendo en delicada posición al 
señor Obama, lo que hace suponer que otros sectores del Estado, como 
podría ser el Pentágono, le dieron carta libre; (d) la posibilidad de un 
sistema militar estadounidense actuando al margen del presidente plantea 
un escenario sumamente delicado para el funcionamiento del sistema 
político de ese país y sus relaciones con el resto del mundo.
 
Voy a tratar de profundizar en este razonamiento, empezando por lo que 
es más evidente, la operación en Honduras es un hecho inconveniente para 
la imagen que pretende proyectar Barak Obama que es la del nuevo diálogo 
con América Latina, lo que supone alguna forma de coexistencia con los 
regímenes de Cuba y Venezuela. Pero el presidente de Estados Unidos 
tampoco puede avanzar demasiado en su condena a los golpistas, sin 
aparecer como demasiado blando con los “enemigos de Norteamérica”, que 
ya sabemos quienes son. De ahí que nadie quede contento con  el hecho 
consumado, que es más o menos lo mismo que hizo Israel cuando invadió 
Gaza en los días anteriores al traspaso de gobierno en Estados Unidos y 
obligó al nuevo presidente a discutir en una situación de fuerza.
 
Pero Honduras no es Israel. Por lo tanto no está dentro de lo lógico que 
Micheleti y el general Vásquez se atrevan a desafiar a la Casa Blanca 
por su propia cuenta. Lo que se vislumbra con el golpe del 28 de junio 
es la muy alta posibilidad de que sectores de la derecha latinoamericana 
y estadounidense hayan decidido mover la pieza centroamericana para ver 
hasta dónde podía conmoverse un escenario hemisférico que estiman cada 
vez más desfavorable. Un hasta aquí nomás, después de las elecciones 
salvadoreñas, y que pretende establecer un hito para la reversión a 
partir de Honduras. El punto, en este caso, no es tanto la existencia de 
esta coordinación internacional, que es casi obvia, sino si ella alcanza 
el interior del poder estatal que formalmente encabeza Obama.
 
Visto desde esa perspectiva, el mensaje que viene de Tegucigalpa sería 
que el presidente de los Estados Unidos debe empezar a acomodarse a una 
situación de golpes que se “legalizan” a posteriori, sobre los que se 
arma una discusión sobre atribuciones de las instituciones que toman 
parte en ellos, y que en sustancia apuntan al concepto de que, con sus 
defectos, la fórmula permite salir de gobiernos indeseados, ¿o qué de 
otra forma podría sacarse a Chávez?, que es como se pregunta más o menos 
abiertamente, si con elecciones nunca vamos a poder. Las debilidades de 
la administración Obama para presionar por una reversión de la situación 
de facto, revelan las dudas que se han sembrado en el presidente con el 
regalo de los últimos días. ¿Estará el Pentágono marcando la pauta? 
 
07.07.09





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