[R-P] Andrés Rivera y su pasión por Stalin.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Jul 12 11:26:44 MDT 2009


LA CAPITAL-ROSARIO.


["–Un líder político del siglo veinte.
–Stalin."

Andrés Rivera odia en dosis iguales al peronismo y a la Izquierda
Nacional.En su admiración a Stalin nos da la clave, para él, el
socialismo debe ser burocrático y despiadado;alejado de quienes
buscamos un camino propio latinoamericano.Codovilla sigue manejando
algunas conciencias en la Argentina de hoy.G.B.]



El novelista es hombre de pocas palabras, pero justas. Ideal para el ping pong.

–Sarmiento.
–Uno de los políticos más lúcidos y contradictorios que tuvo este país.
–Roberto Arlt.
–Nos enseñó a todos, no tanto a escribir como a leer la realidad.
–Cortázar.
–El mejor Cortázar está en sus cuentos.
–Rodolfo Walsh.
–Uno de los escritores más talentosos que registra la literatura
argentina. Y en sus últimos días no sólo pensaba en irse del país,
sino en abandonar su militancia en Montoneros.
–Haroldo Conti.
–Para mí, algunos de sus textos son algo abigarrados. Integra, con
Walsh, esa dupla que los organismos de derechos humanos y muchos
colegas ponen de relieve toda vez que hay que condenar a la dictadura.
–Roberto Santucho.
–Lo conocí. Le cuento una anécdota sobre él. Yo vivía en Córdoba y
sólo como testigo asistía a las asambleas de los obreros de Fiat. Año
73 o 74. En una de esas asambleas, en puerta de fábrica, aparece
Santucho. Lo reconocí por las fotos. Y toma del brazo a uno de los
obreros. Lo saca de la asamblea y se lo lleva. Tiempo después ese
obrero aparece muerto en un enfrentamiento con la policía. ¿Qué me
enseñó eso? Una verdad que hay que atribuirle a Lenin: hay que tener
mucha paciencia y hay que trabajar. Los obreros de Fiat eran los mejor
pagos de la Argentina. Cada uno de ellos tenía casa, auto y crédito en
el banco. ¡Y esos obreros hacían huelga! Entonces apareció alguien que
en el seno de una democracia vacilante, pero democracia al fin,
desdijo al marxismo. Marx supo afirmar que es imposible la revolución
en un país donde exista la democracia burguesa. El exigía para la
lucha revolucionaria algo como la Comuna de París, esto es una guerra
perdida por Francia contra Alemania, una situación de conmoción
interior insostenible y levantamiento obrero y popular. O lo que pasó
en la revolución rusa: cuatro millones de soldados muertos, campesinos
desposeídos, obreros hambrientos.
–Mario Firmenich.
–Contesto con otra pregunta: ¿quién es Firmenich? Hay quienes
sostienen que es un agente doble. Esto es, un hombre que informaba a
los servicios de la burguesía de tal o cual movimiento de la guerrilla
o de una acción de masas que se estaba incubando y alguien que
impartía órdenes a un grupo de jóvenes que, proveniente en su mayoría
de la pequeña burguesía e influido por la Revolución Cubana, se había
sumado a las filas de Montoneros. Cuando pienso en Firmenich, siempre
me surge la imagen del capitán de un barco: se dice que el capitán
debe ser el último en abandonar el navío que se hunde o hundirse con
él. No es este el caso.
–¿Tiene sentido del humor?
–Sí, pero siniestro. En la Argentina existe un humor feroz, sobre todo
en las grandes ciudades. Que incluso descalifica al interlocutor.
–¿Le gusta el fútbol?
–Mucho. Soy hincha de Boca. Pero no voy a la cancha hace 40 años, por
la violencia.
–Elija un tango.
–“La cumparsita”.
–Un líder político del siglo veinte.
–Stalin.
–Un poeta.
–César Vallejo.
–Un insulto.
–No se lo puedo traducir en una palabra... El que diría si se me
instalara en el cuerpo el pensamiento de que mi amigo más cercano me
traiciona.



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