[R-P] [Alberto Lapolla] Una reflexión amarga pero que conviene tener en cuenta

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Jul 12 11:44:14 MDT 2009


La derrota del kirchnerismo: la naturaleza del escorpión

Por Alberto J. Lapolla* 9-7-2009

Una derrota muy anunciada

Luego del amargo sabor de las elecciones del domingo 28 de junio, se
hace imprescindible reflexionar sobre los hechos acaecidos y la
perspectiva mediata, dada la peligrosidad de la bestia al acecho. El
gobierno nacional ha sido derrotado en las urnas de manera contundente
–aunque conservando las primeras minorías nacional y parlamentaria-
pero diversificada –es decir no hay un único ganador, más allá del
complejo sojero- por una conjunción comandada por la sempiterna –y hoy
refortalecida- oligarquía terrateniente -hoy sojera- unida a todas las
capas de productores rurales pampeanos (al gobierno le fue bastante
bien fuera de la Pampa Húmeda), unida también al gran empresariado
beneficiado en todos los órdenes por el gobierno kirchnerista; a la
jerarquía católica, a los sectores ultrarreaccionarios que quieren ver
liberados de culpa y cargo a los genocidas hoy presos o en proceso de
serlo, al neoliberalismo PRO y panradical, al nuevo submundo del
narcotráfico que con la mejor metodología maoísta supo ‘crear el agua
para que nade su pez’ –con tatuaje narco incluido-, a los
representantes patronales en el movimiento obrero –ellos mismos
patrones y terratenientes como el Momo Benegas-, al ex senador Eduardo
Duhalde –jefe político de todo este entramado restaurador-, y a
sectores del campo popular que siguen sin entender la trascendencia
continental e histórica del kirchnerismo, más allá de sus defectos y
limitaciones. Todo este conglomerado piloteado y conducido por el
ejército mediático de ocupación, constituido por casi todos los
canales de televisión de todo el país, las empresas de cable de todo
el país, las radios de todo el país, los principales diarios de todas
las ciudades del país, las revistas, los principales portales y
servidores de Internet, elementos todos pertenecientes en un 94% a
tres grupos empresarios, que por supuesto hicieron de toda la
oposición, incluyendo a Proyecto Sur, sus candidatos propios. Cabe
aclarar que en el mundo actual, donde el modelo neoliberal ha
colapsado, las cadenas multinacionales multimediáticas son el
principal reservorio de la restauración neoliberal y fascista contra
el avance de los pueblos. Así puede comprobarse con el golpe de
Venezuela de 2002, el intento de secesión en Bolivia de 2008, el apoyo
al genocida colombiano Uribe
durante su invasión al Ecuador, el reciente golpe en Honduras
–‘casualmente’ coincidente con nuestra elección, mientras Eduardo
Duhalde se reunía en Europa con los jefes de la derecha mundial y los
medios argentinos señalaban ‘que la causa del golpe era la amistad de
Zelaya con Chávez’-, el proceso de destrucción de la avanzada sociedad
italiana de posguerra y la restauración de la Italia fascista con las
Leyes Raciales del Duce incluidas –ahora con exclusión de los judíos,
pero igual que en 1933, contra africanos y gitanos, ahora con el
agregado de nosotros los ‘sudacas’. El rol de este Estado Mayor del
neoliberalismo y la derecha mundiales, fue particularmente devastador
en la derrota del gobierno kirchnerista. Gobierno que bueno es
decirlo, no atinó a aplastar a su enemigo mediático. Cabe una primera
reflexión al respecto, creemos que no se puede ‘jugar a la guerra’ con
Clarín. O se lo aplasta o se acepta su lugar como jefe de la
oposición. Pero poco sirven los juegos de artificio contra tamaño
monstruo dueño de la mente, la cultura y el deseo de buena parte de
los argentinos y las argentinas. Nada impedía al gobierno enviar la
nueva ley de Medios Audiovisuales al Congreso apenas aprobada la
estatización de las AFJP. Nada impedía al gobierno hablar por cadena
nacional por todos los canales públicos, privados y de cable
regularmente, explicando y aclarando los temas necesarios y
difundiendo de primera mano la acción de gobierno. Nada impide al
gobierno lograr que el excelente Canal Encuentro sea visto en todo el
país como canal de aire, dando batalla cultural e ideológica -que de
eso se trata- a los medios del poder colonial. Nada impide al gobierno
que Telesur –canal del cual Argentina es miembro fundante- pudiera ser
visto en todo el país como un canal de aire y gratuito, para ayudar a
entender la nueva situación continental de la que somos parte. En fin,
nada impide al gobierno nacional reeditar la ‘Gazeta de Buenos Aires’
fundada por Mariano Moreno y transformarla en un periódico gratuito
para todos los argentinos, disputando así con calidad, el terreno de
las ideas con los medios de comunicación del complejo oligárquico.
Nada habría impedido al gobierno dotar a todos los movimientos
sociales, sindicales y populares de radioemisoras y canales de
televisión de alcance nacional o regional. Ese dinero hubiera sido
mucho mejor gastado que los subsidios a grupos mediáticos, o que en
comprar -por un rato- la voluntad informativa de mercenarios
periodísticos que utilizan el resto del tiempo para atacar a nuestros
gobiernos hermanos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador o Nicaragua.
Los medios utilizados para influir las tapas de Clarín hubieran sido
mucho mejor invertidos, si se hubieran creado cientos de nuevas
emisoras radiales y televisivas de la CGT, la CMP, la CTA, los
movimientos de derechos humanos y de todos los movimientos sociales
del país. La lucha contra la oligarquía en todas sus formas, como
enseña nuestra historia no puede tomarse a medias: o se la aplasta o
nos aplasta. Aun tenemos tiempo de corregir, pero no podemos dejar
expresar que presentimos, que tal vez ya sea tarde.

El triunfo sojero-monsantiano

En 2008, el gobierno fue sorprendido por la virulencia del conflicto
con los rentistas rurales, sufriendo un desgaste innecesario,
mostrando que el kirchnerismo parecía no tener noción del monstruo al
que estaba enfrentando y al cual había ayudado a crear. El gobierno
perdió allí el ‘consenso de la opinión pública’ y no la pudo recuperar
hasta ahora. Con claro tono vencedor, el principal referente de la
multinacional Monsanto en la Argentina, y principal operador del
conflicto del ‘campo’, el Ing. Héctor Huergo, reflejó nítidamente
desde las páginas de Clarín Rural –casi un folleto de publicidad de
Monsanto en la Argentina- el resultado electoral: ‘Ganó la Argentina
verde y competitiva,’ tituló exultante. Cabría aclarar, ‘ganó la
Argentina enclave agroexportador de "pasto-soja", perdió la Argentina
industrial, productiva inclusiva y distributiva que se estaba
recuperando’. Como muy bien señaló Horacio Verbitzky, ganaron todos
los que se identificaron con el rentismo sojero durante el conflicto
‘del campo’: Cobos, Duhalde, De Narváez, Reutemann, Solá, Juez, Marcri
(aunque perdió en 30 puntos en Capital) y Pino Solanas. Perdieron el
gobierno, la CGT, la CMP, la CTA (aunque algunos de ellos crean que
ganaron), el movimiento de derechos humanos y todos los que queremos
el retorno a una nación justa, libre y soberana. Es decir perdió el
proyecto de volver a una Argentina industrial, tecnológica,
científica, inclusiva, ‘en blanco’, con derechos para todos, y con una
distribución justa del ingreso. También se debilitó la posibilidad de
discutir el modelo sojero y poner en debate la necesidad de repoblar
el país a través de una profunda reforma agraria que cree nuevos
cientos de miles de productores familiares que vuelvan a producir
alimentos sanos en lugar de ‘pasto-soja’ para China o ‘carne basura’
en los feed-lots. Perdió la Argentina de los trabajadores empleados y
desempleados, de los pequeños productores rurales no sojeros –los dos
tercios del total. También perdieron aunque no lo crean y festejen la
derrota de la ‘montonera’, los cientos de miles de pequeños y medianos
comerciantes y empresarios, que se beneficiaron estos seis años de
crecimiento a tasas chinas, que aprovecharon para cambiar el auto o el
departamento, irse de vacaciones cada verano y de miniturismo cada fin
de semana largo, también para comprarse todo lo que necesitaron. Pero
como observa muy bien Enrique Martínez, ese sector no entendió, que le
fue bien por las políticas correctas aplicadas por el gobierno, y no
porque son ‘vivos’ y ‘supieron hacerla’. A veces esclavizando a los
‘bolitas’, o a los peruanos, o superexplotando a los trabajadores en
negro. Todos esos también perdieron, pero festejan su propia derrota,
por ‘la naturaleza del escorpión’ de nuestra burguesía grande, mediana
o pequeña. Esa es la Argentina que perdió. La de la SRA, CRA, la FAA,
Carbap, AAPRESID, Monsanto, De Ángeli, Martínez de Hoz, Grondona,
Biolcatti, Buzzi, el PCR, Clarín, y algunos que mejor no nombrar, esa
ganó. De lo que haga el gobierno en los próximos treinta o cuarenta
días, dependerá si ese triunfo perdurará en el 2011, si las fuerzas
populares podremos revertirlo, o si por el contrario, no habrá 2011,
sino 2010, como pregona don Mariano y prepara don Eduardo Alberto.

La naturaleza del escorpión

El gobierno no pudo recuperar ‘la opinión pública’ luego de la derrota
frente al campo. Esa fuerza atroz, hegemonizada por la alianza de las
6900 familias dueñas de la mitad de la Argentina, la jerarquía
católica, y las viejas –y nuevas- jerarquías militares, judiciales y
policiales que históricamente logró derrotar todo intento de
liberación nacional y social desde Moreno en adelante, incluyendo a
Perón y los ‘70, ha vuelto a triunfar una vez más. Esta vez por medio
de las urnas, utilizando el nuevo púlpito que le regalan los
televisores insertados, en cada hogar, en cada mente de los argentinos
y de las argentinas. Más allá de los errores del gobierno, cabe
señalar que una parte importante de nuestro pueblo, vuelve a quedar
prisionero de las trampas de los medios y de las complejas relaciones
culturales y politicas, surgidas de la brutal desindustrialización de
la nación y la terrible fragmentación social por ella producida. Un
sector de nuestro pueblo parece dispuesto a seguir ‘sosteniendo
nuestras cadenas’, tal como clamaran miles de españoles cuando
Fernando VII retornara al trono y ordenara quemar las lenguas de
quienes habían jurado la constitución liberal de 1808. Los votantes de
De Narvaez, seguramente se arrepentirán de ello, como acaba de ocurrir
con el 50 % de los votantes de Macri del 2007. (Macri es el otro gran
derrotado en esta elección, así como Pino Solanas uno de los grandes
ganadores, ayudado por el poco representativo candidato que pergeñó el
kirchnerismo en Capital, que una vez más prefirió regalar la Ciudad,
sin entender que así entregaba también buena parte del Primer cinturón
bonaerense). Los votantes de Reutemann –escuálido ganador, inflado por
los medios y autotitulado ‘vencedor’ del Peronismo, ¿han olvidado las
lacras de su gobierno, la destrucción de la Santa Fe industrial
chacarera y ferroviaria? ¿Olvidaron las inundaciones y la propagación
desenfrenada de la sojización, con su secuela de cáncer y las
malformaciones? ¿Olvidaron acaso cómo el Lole empobreció esa rica
provincia? Por otra parte, hay que reconocer que hubo políticas del
gobierno que ayudaron a este resultado: la falta concreta de la
resolución de la pobreza profunda del conurbano y de vastas regiones
del país; la no recuperación de los ferrocarriles a nivel nacional que
hubiera creado miles de puestos de trabajo, recuperando inmensos
territorios para una vida digna, hoy marginados. El gobierno también
equivocó el camino al gastar fortunas en las capas medias y en los
intendentes del conurbano, no apostando a invertir esa colosal suma en
la reindustrialización efectiva del país desde el Estado. Debió
abandonar esa teoría, de ‘reconstruir la burguesía nacional’. Cada vez
que se la reconstruye, casi como una maldición, recupera su
naturaleza, es decir ‘la naturaleza del escorpión’, destruyendo a
quien la ayudó a cruzar el charco o a reconstruirse. Pasó con
Irigoyen, Pasó con Perón dos veces, pasó con Illia, y pasó ahora con
los Kirchner. La burguesía nacional, esa a la que apoyaron de todas
las maneras posibles, acaba de decirles que no los quiere. Que no
quieren reindustializarse, ni apostar a un mayor mercado interno.
¿Para qué? ¿Para qué esos ‘negros de mierda’ vuelvan a hacer un 17 de
Octubre, un Cordobazo u otro 19 y 20? ¿Para qué esforzarse en la
reindustrialización si la Argentina es el único lugar del mundo donde
los industriales, los banqueros –y hasta los sindicalistas y políticos
corruptos- se hacen estancieros? En lugar de ello, el gobierno debió
haber fortalecido al movimiento popular, reconstruyendo la clase
trabajadora empleada y desempleada. La de los sindicatos y la de los
movimientos sociales. Al mejorar nítidamente los ingresos de todos los
trabajadores, activos, pasivos, ocupados y desocupados, por todos los
medios posibles, ortodoxos –aumentos de salarios, pensiones,
jubilaciones, planes sociales dignos y verdaderos subsidios de
desempleo- y heterodoxos –monedas paralelas no convertibles, subsidios
masivos, entrega de dinero en masa a la población, créditos blandos
baratos y accesibles, etc, etc-, estas medidas habrían enriquecido
igual a los sectores medios y a la burguesía, pero a diferencia de los
‘planes heladeras, automóviles y lavarropas’, habrían favorecido
nítidamente a los sectores más pobres que habrían así votado al
gobierno sin dudas, tal como hacía Perón, por ejemplo. Y entonces la
elección habría sido ganada claramente por el kirchnerismo en el lugar
más sensible al Peronismo: el conurbano bonaerense, que sigue
esperando su reindustrialización y el retorno de su dignidad perdida.
Claro, eso implicaría que muchos intendentes se quedaran sin el voto
cautivo o clientelístico, liquidando esa asociación mafiosa entre
desempleo, policía, políticos, narcos y delincuencia que caracteriza
la política del conurbano desde 1980. Esto fue expresado sin ambages
por algunos dirigentes del PJ bonaerense el día 29, cuando por lo bajo
decían, ¿cómo que perdimos, si entre las dos listas sacamos casi el
70% ? Este fue tal vez el error estratégico mas serio del gobierno:
los pobres aun siguen siendo pobres y su voto puede ser disputado por
la narco-TV-derecha, pudiendo ser seducidos por alguna prebenda como
las del efedro-colorado. Cosa que no ocurriría si tuvieran empleo en
blanco, sindicatos, comisiones internas, clubes de barrio,
ferrocarriles, transporte digno, organización sindical barrial y
social zonal, trabajo en su lugar, salud y educación dignas, salarios
dignos por ocho horas de trabajo y fácil acceso a la tierra y al
crédito. Esto es, creando miles de empresas allí donde cerraron entre
1976 y el 2001 y un Estado presente, a su lado y en su defensa. Un
conurbano donde se discuta como los niños y jóvenes mejoren cada vez
más su nivel educativo y no cuántos años pasarán en la cárcel o qué
nuevos sistemas represivos se aplicarán contra ellos. Es inconcebible
que un gobierno popular tolere tal cantidad de compatriotas
abandonados en la calle, la pobreza y la indigencia, con su secuela de
droga y delincuencia para sobrevivir, que vemos cotidianamente en las
calles. La no resolución concreta, con políticas activas y directas de
estas situaciones graves, dificultó la comprensión por vastos sectores
populares de la excelente acción macroestructural del gobierno
kirchnerista, la mejor desde 1973 sin dudas. Ese habría sido el
principal antídoto para el veneno de los medios de comunicación. El
gobierno puede revertir la derrota, cambiando el eje de acumulación
política, juntándose con los movimientos sociales, la intelectualidad
de Carta Abierta, la CGT, la CTA, lo mejor del PJ, los sectores medios
aliados, el grueso de los pequeños productores rurales, los sectores
políticos que levantan programas similares, pero también tomando
medidas inmediatas como la reconstrucción ferroviaria hacia el
interior y políticas de redistribución urgentes a favor de los pobres.
Es necesario recrear una nueva alianza política que regenere una nueva
etapa del movimiento nacional y popular, superador claro está, del
pejotismo agotado, tal como había planteado la rebelión popular de
diciembre de 2001. Rebelión que la derecha se prepara para aplastar en
sus efectos mas profundos. Es una posibilidad, la otra ya la conocemos
y nos eriza la piel.


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Néstor Gorojovsky
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