[R-P] PTS o la verdad revelada...
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Jul 10 12:01:32 MDT 2009
[Lean la nota, yo me divertí más que leyendo "Barcelona"...]
La Verdad Obrera / La Verdad Obrera Nº 333 / Editorial
Miércoles 8 de julio de 2009
‘Es la clase trabajadora, estúpido’
Por Manolo Romano y Ruth Werner
Parafraseando a Bill Clinton, que tomó como lema de campaña “es la
economía, estúpido” para llamar la atención del problema crucial del
momento, hoy se podría decir que lo principal que surge del resultado
electoral no es ni “el fenómeno Pino” ni “el voto inteligente” del que
habla la derecha (aquel que supuestamente “repartió el poder
equilibradamente” entre varios sin dárselo a ninguno). Lo relevante es
la crisis de representación política abierta en la clase trabajadora
concentrada en la Provincia de Buenos Aires con la derrota del
peronismo oficial en su propio bastión.
Los recientes cambios en el gabinete que decidió Cristina Kirchner son
apenas un reemplazo de figuras dentro del mismo elenco kirchnerista
que es completamente insuficiente para “oxigenar” al gobierno
despertando alguna nueva expectativa. Parecen destinados, además de
“tirar lastre” como en el caso del inexistente ministro de Economía y
poner allí al “exitoso” titular de la Anses Amado Boudou, a dar una
señal de que el rumbo continuará, aún en medio de las presiones de la
oposición para que “escuchen el mandato de las urnas”. A los reclamos
de “diálogo y consenso” que viene haciendo la UIA, ahora la Mesa de
Enlace agraria se presentó nuevamente en público para reclamar una
solución a la baja de las retenciones y, sobre todo, para recordar
quiénes son los padres del “voto no positivo” del 28J.
Los que desvarían sobre el “voto castigo” para explicar la derrota
electoral del gobierno diluyen en una generalidad aclasista el
contenido de la resultante política de la elección: el triunfo de los
candidatos que se postularon como representantes del “bloque agrario”
de la clase dominante que, luego de torcerle el brazo al gobierno en
la puja por la 125, ahora coronan el triunfo en las elecciones, aunque
esos más de 10 millones de votos estén dispersos entre Unión Pro,
Reutemann, Cobos o la Coalición Cívica. En su mayoría refleja un giro
a derecha de amplios sectores de las clases medias urbanas y rurales
que, como en todo el continente, son permeables a las oposiciones
“republicanas” (que en Honduras ensayen un golpe “constitucional”), a
los gobiernos que sucedieron a los neoliberales luego de la crisis de
2001. La franja de un millón de votantes que se inclinaron por la
centroizquierda de Solanas en la Capital o Sabatella en Buenos Aires,
y el medio millón de votos de la izquierda, muestran un incipiente
polo en sentido contrario.
Pero el fenómeno de mayor importancia es, sin duda, la crisis política
abierta con la derrota del PJ sobre la masa de votantes de la clase
obrera de la Provincia de Buenos Aires. Como venimos sosteniendo, en
la mayoría de los trabajadores sindicalizados, en la que se apoya la
CGT, caló la propaganda oficial de “mantener lo conquistado”,
conservar el empleo votando “lo seguro”. La derrota electoral dejó en
crisis política el núcleo central del aparato peronista, la CGT y el
PJ bonaerense, el eje del gobierno en que depositaron expectativas
millones en los últimos 6 años de crecimiento económico y ahora entra
en debacle. Esta crisis ya tiene un primer reflejo superestructural en
la cúpula de la CGT. Hugo Moyano, al mismo tiempo que sale a pulsear
con el gremio de Camioneros reclamando el 25 % de aumento ante el
avance de las corporaciones patronales que aprovecharon la derrota
oficial y salieron a proponer la postergación de las paritarias a
cambio de la preservación del empleo, ha declarado que “no está en
contra de que Duhalde vuelva a ocupar un cargo de relevancia en el
PJ”, quizá tratando de contener a los sectores de la cúpula cegetista
que una vez más se están pasando de bando en el peronismo y abriendo
nuevas divisiones en la burocracia sindical. Pero también se están
dando síntomas “desde abajo” que expresan esta crisis, como las
inéditas muestras de rebeldía en las grandes fábricas industriales de
la alimentación que, mediante la acción directa, exigieron licencias y
medidas sanitarias contra la Gripe A, así como la ebullición que se
vivió en los trabajadores de hospitales, escuelas y dependencias
estatales de la provincia que concentra la mayoría de los casos de
enfermedad. Algo que no sólo puede explicarse como reacción por temor
al contagio de la pandemia sino por la debilidad del aparato de
contención de las masas obreras y populares en las grandes
concentraciones de trabajadores.
La clase trabajadora de la Provincia de Buenos Aires se ha
transformado en un terreno de disputa ante el lugar “vacante” que deja
la conducción del PJ oficialista y la CGT bajo mando de los Kirchner.
Todos los esfuerzos de los revolucionarios deben estar puestos en
multiplicar los lazos en empresas y barrios del conurbano donde se van
a librar grandes combates de clase y surgirán nuevos fenómenos
políticos al interior de las organizaciones obreras, como ya lo
anuncia la multiplicidad de agrupaciones antiburocráticas que están
surgiendo en la gran industria siderúrgica o los jóvenes delegados
independientes que se eligen en las secciones de las plantas de las
automotrices claves del SMATA.
Resumiendo: Uno, comenzó la crisis del peronismo en la clase
trabajadora, que tiene sus fuerzas intactas, sin haber sufrido grandes
derrotas ni un proceso de desmoralización por despidos en masa, como
había sucedido antes de que se precipitara la caída de De la Rúa. Dos,
continúa el proceso del llamado “sindicalismo de base”, con la
elección de nuevos delegados y el surgimientos de activistas que
tienden a enfrentar a las patronales y las burocracias sindicales.
Tres, una parte importante de la clase obrera que vino apoyando al
kirchnerismo puede ser interpelada si nos dotamos de una adecuada
política de transición hacia la construcción de un partido de la clase
trabajadora.
Los buenos resultados en el conurbano bonaerense del Frente de
Izquierda que encabezó el PTS deben ser aprovechados para una
orientación audaz hacia las masas trabajadoras y sus sectores más
avanzados. La unidad alcanzada con los compañeros de la izquierda
clasista que hacemos extensiva, una vez más, a los compañeros del PO,
debe ser una palanca para proponer ampliamente a todos los dirigentes
sindicales que estén dispuestos a dar pasos en esta pelea por la
independencia de clase, la construcción en común de una corriente en
los sindicatos en la perspectiva de la formación de un gran partido de
trabajadores.
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