[R-P] (PSI).- “A MI HIJO LO MATÓ UN FRANCOTIRADOR MILITAR”
José María Cavalleri
ingcavalleri en yahoo.com.ar
Mar Jul 7 07:39:21 MDT 2009
. TEGUCIGALPA, 7(PSI).- “A MI HIJO LO MATÓ UN FRANCOTIRADOR MILITAR”, ACUSÓ EL PADRE DE UNO DE LOS MUERTOS. (Nota del enviado especial de la Agencia Télam) Isis Obed Murillo es el nombre que grafica la peor parte de este golpe de estado que sólo niegan los gobernantes de facto hondureños. Isis Obed Murillo cayó asesinado el domingo en las inmediaciones del aeropuerto mientras esperaba la frustrada llegada de su líder, el depuesto presidente Manuel Zelaya, y se transformó en la primera víctima mortal de esta absurda crisis política.
"La marcha de ayer al aeropuerto era totalmente pacífica, todos vivábamos por Mel (como se conoce aquí al destituido presidente Zelaya) cuando el canal de televisión Televicentro, que está al servicio de los golpistas, empezó a mentir diciendo que los manifestantes provocábamos. Ahí la gente se enfureció y todo fue cambiando", relata David Murillo, padre del joven asesinado, revelando los momentos previos a la furia y a la muerte.
David Murillo tiene 57 años, aunque la dureza de la vida le fue dejando marcas que lo hacen parecer de más edad aún. Accedió a hablar luego de que este enviado confirmara que se trataba de un medio extranjero, argentino, "porque los medios de Honduras están casi todos comprados por este régimen de (Roberto) Micheletti".
Santa Cruz de Guayape, 140 kilómetros de distancia de Tegucigalpa pero muchos miles más de lo que debe ser la dignidad de las personas para vivir. Pobreza extrema en el interior más profundo de Honduras, promesas olvidadas en las paredes de alguna elección tan antigua como la injusticia que relata el dolorido pero entero padre.
Télam fue el único medio extranjero que se acercó hasta el alejado pueblo donde nacieron los Murillo. Tan sólo un equipo de Radio Globo, la única emisora opositora y por eso perseguida en Tegucigalpa, tuvo la dignidad de llegar a reflejar la otra verdad. "Obed tenía 19 años y era mi sexto hijo de 12, estudiaban en el segundo ciclo y también trabajaba en el supermercado La Colonia", rememora David, por momentos recostado sobre el féretro aún no descendido de la camioneta en la que lo trasladaron desde la morgue judicial de esta capital. Nada de ambulancias, mucho menos de camioneta fúnebre. "Eso es para los ricos, señor, para nosotros queda lo que podamos..."
Tres horas de viaje nos separan de Santa Cruz de Guayape, una pequeña localidad que pertenece al departamento de Olancho, el mismo de donde es oriundo Zelaya. Zona de montaña, camino permanente de ladera a un lado y precipicio al otro, con más semejanza a un sendero, y un abandono que no desentona con el resto del paisaje.
Los ranchos de madera tienen apenas el tamaño que permite ocultar ciertas vergüenzas, pero que no alcanza para colocar dentro un féretro. Una especie de parra que regala una escuálida sombra, tal vez sirva para ubicarlo y dar el último adiós.
¿Cómo fue el fatal momento, David? "Fue un momento provocado por el Ejército. Nos empezaron a mostrar bombas de gas lacrimógeno y nos gritaban que eran para matarnos, que ninguno saldría vivo. Entonces empezamos a correr y ahí lo vi, vestido con el uniforme verde, llamó primero a varios más para que lo rodearan con sus escudos, se agachó y se puso en posición. Apuntó y fue un solo disparo".
En ningún momento se le quiebra la voz, tal vez porque sentados en la caja misma de la camioneta, como velando anticipadamente a Obed, aún estaban seis de sus otros hijos. Sin embargo, busca en su bolsillo y saca un casquillo de bala de grueso calibre como la que usan los militares.
"Cuando escuché el disparo me tiré al suelo, la cara pegada al piso y sólo escuché al asesino decirme: 'sos un huevón, sos un huevón'. Todavía no sabía qué había pasado, pero alcancé a tomar este casquillo por las dudas y fíjese señor, terminó siendo la bala que mató a mi niño", relató antes de remarcar: "Ayer no hubo una balacera, fue un francotirador que disparó a matar, porque a Obed la bala le entró por la nuca..."
David es pastor evangélico, predica el amor y la no agresión pero con contenido social. Por eso no duda en afirmar que no soportan más "la explotación de este país bajo la bota de los militares" y denuncia que tras la represión del domingo "está Billy Joya, un coronel de las Fuerzas Armadas dado de baja en 1980 por gravísimas violaciones a los derechos humanos y que ahora es asesor de este gobierno".
¿Volverán a las protestas?, preguntamos. "Si nosotros abandonamos la lucha, heredaremos a nuestros hijos sólo harapos", responde sin dudar este integrante también del Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras (COFADE).
Nos esperan tres horas más para desandar un camino en donde los bueyes sin ataduras ni alambrados parecen ser dueños y las plantaciones de bananos recuerdan a cada paso que estamos en Centroamérica. David estrecha la mano, casi nos ruega que "contemos la verdad para que el mundo se entere de lo que está pasando" y suelta una reflexión final: "Sólo vamos a darle sepultura a Obed si la lucha sigue".- XXX
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