[R-P] [Andrés Soliz Rada] La integración fraudulenta
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Jul 6 09:05:21 MDT 2009
[Andrés Soliz llama la atención sobre el grave riesgo que corre la
unidad de los americanos del Sur si se la plantea como una "megagesta"
desarrollista, que no ataque sustancialmente la penetración imperialista
en nuestras sociedades: si la integración económica queda en manos de
las encanallecidas y cobardes burguesías latinoamericanas, se corre un
serio peligro de que todo lo avanzado en el plano político en los
últimos años se pierda en humo gris.]
LA INTEGRACION FRAUDULENTA
Andrés Soliz Rada
Si la integración de la América morena no se basa en sus recursos
estratégicos continuará reducida a discursos huecos. ¿Acaso la Unión
Europea no comenzó con los acuerdos sobre el hierro y el carbón? Veamos
el curso de nuestra integración en biodiversidad, petróleo y minería. El
gobierno brasileño transfirió el jueves pasado 67.4 millones de
hectáreas (un área del tamaño de Noruega y Alemania juntas) a manos
privadas en la Amazonía. Así legalizó la ocupación de latifundios en
tierras estatales, anteriormente ocupadas por indígenas nativos. Cada
propietario, individual o jurídico, recibirá 1.500 hectáreas, las que
podrá enajenarlas al cabo de tres años.
Con esta medida, Lula venderá más etanol a EEUU. Los grandes ganaderos
ampliarán sus mercados de carne y cueros para los supermercados
británicos y Brasilia seguirá siendo socio de compañías depredadoras del
medio ambiente como Bertin, JBS y Marfrig, así como de empresas que
exhiben conocidas marcas internacionales como Adidas, Clarks, Niké y
Timberland. En semanas previas, Lula afirmó que ningún país tiene un
interés mayor en reducir el impacto del calentamiento global que Brasil
y que por eso está interesado en preservar “nuestro futuro común”.
Evo Morales, al condenar similar política de Alan García, aseguró que
defenderá la vida más allá de las fronteras de Bolivia. Sin embargo,
nadie le escuchó criticar a Lula. Demandar que los países amazónicos
(Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Surinam y Guyana)
coordinen sus políticas es un murmullo inaudible. La Organización del
Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) es tan inútil como el MERCOSUR,
la CAN o el ALBA. Las pocas iniciativas visionarias, como el Banco del
Sur, mueren de inanición prenatal.
En hidrocarburos, la descoordinación entre Bolivia y Argentina hizo
perder el rumbo a la nacionalización boliviana. Los 1.500 millones de
dólares ofrecidos por Néstor Kirchner para desarrollar los mega campos
de Tarija nunca llegaron. Ambos países prefieren tener sus reservas
monetarias en Bancos de Europa y EEUU. Petrobrás se asoció a Repsol para
estafar a YPFB e impide que las empresas estatales de Bolivia, Argentina
y Ecuador proyecten su propia expansión. Venezuela, después de otorgar
valioso soporte a esa nacionalización, terminó de liquidarla al
arrebatar a YPFB el mercado argentino del gas. Las petroleras foráneas
sonríen después de cada discurso “bolivariano”.
La francesa Suez, al tener plantas termoeléctricas ociosas en el norte
de Chile, impide que YPFB venda termoelectricidad a empresas mineras de
esa región. Prefiere que estas importen el contaminante carbón de
Indonesia. El tratado argentino-chileno de minería, de 1997, es un
modelo de despojo de las riquezas mineras de ambos países. Para encubrir
esta tragedia, el euro centrismo alienta la soberbia oligárquica
chilena; tolera que los Kirchner recuperen una línea aérea y fondos de
jubilación de manos privadas, a costa de no interferir en los negocios
mineros y petroleros.
El gobierno boliviano podría entregar el litio a la francesa “Bolloré”.
El asesor Manuel Morales Olivera dice que YPFB se preocupa
prioritariamente del mercado interno y de la industrialización, pero
Bolivia incrementa la importación de diesel, gasolina y GLP, en tanto se
sigue exportando gas sin que una sola molécula tenga valor agregado. En
lugar de contar con una siderurgia, Bolivia sólo será proveedora de
mineral de hierro para las acerías brasileñas. Entre tanto, se trabaja
arduamente en la elaboración de estatutos autonómicos para 36 “naciones”
indígenas, tan disgregadores como los aprobados por oligarquías
separatistas de la “Media Luna”.
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