[R-P] [Rubén Dri] La iglesia y el golpe.
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Jul 5 22:38:24 MDT 2009
Página 12.
EL MUNDO › OPINION
La Iglesia y el golpe
Por Rubén Dri *
La Iglesia Católica hondureña, a través de su órgano superior, la
Conferencia Episcopal, ha dado su pleno apoyo al golpe militar que
destituyó a la autoridad constitucional y militarizó el país, en
acciones que nosotros demasiado conocemos. En el comunicado en el que
da su aprobación al golpe cita la orden de captura de la Suprema Corte
en la cual se acusa al gobierno constitucional de “traición a la
patria, abuso de autoridad y usurpación de funciones en perjuicio de
la Administración Pública y del Estado de Honduras”. Ello quiere decir
que en Honduras todo se ha hecho de acuerdo con las normas
constitucionales.
Después de esta clara aprobación del golpe, la máxima jerarquía
eclesiástica reproduce en lenguaje meloso e hipócrita los llamados al
“diálogo, el consenso y la reconciliación” que harían posible la paz
de acuerdo con la recomendación de Jesús, según la cita del evangelio
de Juan con la que termina el documento eclesiástico: “Les dejo mi
paz, les doy mi paz; la paz que yo les doy no es como la que les da el
mundo. Que no hay entre ustedes angustia ni miedo”.
Ahora bien, ¿cuál es la paz que da el mundo? ¿Qué se entiende aquí por
“mundo”? “Mi reino no proviene de este mundo”, dice Jesús, traducido
normalmente por “mi reino no es de este mundo”. “Este mundo” es el que
está en manos de Satanás, o sea, del imperio romano. De él, de sus
valores, de sus principios, no proviene el reino de Jesús. Proviene de
otros principios, con otro concepto del poder, el poder que es
servicio, que fue simbolizado en la escena del lavatorio de los pies
que Jesús realiza con sus discípulos.
Ese nuevo mundo, el de Jesús, da la verdadera paz, no como la da el
mundo. Claro y contundente el enfrentamiento entre dos concepciones de
la paz. La que da el mundo, es decir, el imperio, la paz del
cementerio, la que propone la Jerarquía eclesiástica hondureña, y la
que propone Jesús, la paz que se construye entre hermanos, enfrentando
al imperio. Frente a la pax romana basada en la aniquilación de los
que no se someten, la paz que se construye entre pueblos hermanos.
La tergiversación de la paz que propone Jesús, interpretándola como la
paz que propone el poder de dominación, tiene la misma larga historia
de los poderes dominadores. Ya en el siglo IV Eusebio de Cesarea
sintetizaba la visión teológica de la Iglesia en tres principios, un
solo Dios, una sola Iglesia, un solo Imperio, que dio pie a la
afirmación de Pablo Orosio, según la cual “la paz de Cristo es la paz
del imperio”, la célebre “pax romana”.
La jerarquía eclesiástica es coherente. Siempre está en contra de los
movimientos populares y de los gobiernos que los expresan cuando éstos
plantean determinadas reformas a las que las grandes corporaciones se
oponen. Así sucede en Venezuela, en Bolivia y en Ecuador, por citar
los casos más significativos. Así es también en nuestro país.
* Filósofo. Profesor de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).
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