[R-P] [Felipe Noguera] Efecto campo.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Sab Jul 4 09:36:30 MDT 2009


   [Uno de los referentes intelectuales del "campo"]

Opinión
El resultado electoral sintió el efecto campo
Por Felipe Noguera
Para LA NACION
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Sábado 4 de julio de 2009 | Publicado en edición impresa


De los resultados electorales del domingo, el campo surge como un
factor determinante para la derrota del modelo actual y también como
un sector que logró para sus propuestas el apoyo mayoritario del
electorado. Ahora se encuentra frente a un desafío aun mayor. ¿Cómo
poner este nuevo poder político al servicio de una transformación que
beneficie a todos los argentinos?

El gobierno de Cristina Fernández llegó con poco más del 45% de los
votos. A poco de comenzar el conflicto, las encuestas mostraban que
volvería a votarla un 25%. Había perdido el apoyo de más de la mitad
de los que la votaron - alrededor del 25% del electorado-, y sumado
sólo el 5% de los que no. Este "efecto campo" del orden de -20% se
mantuvo a lo largo de la parte álgida del conflicto, y luego se redujo
un poco en el segundo semestre del 2008 y en la campaña electoral.

Con sus encuestas en mano, el Gobierno apuntó a lograr al menos un 35%
del voto nacional, y a definir su victoria como ganar la provincia de
Bs.As. Esto equivaldría a reducir el "efecto campo" del 20% al 10%. Al
final, el efecto fue de al menos 15%.

Quizá lo más interesante es que el efecto no sólo se produjo con mayor
fuerza entre quienes tienen un contacto directo con la producción
agropecuaria (donde CFK había ganado en 2007), sino también entre
quienes le daban la razón al campo en las encuestas. Esta proporción
siempre se mantuvo de dos a uno para arriba a favor del campo, y
muestra la importancia que tuvo la comunicación y la opinión pública
en el proceso.
Amplio apoyo al sector

A través del seguimiento de los resultados electorales realizado por
las entidades, se convalida este apoyo a las propuestas del campo,
también en una proporción de casi dos a uno (59% a 32% en términos de
cuantos votaron por las diversas listas).

Así, el campo ha ido pasando de la movilización que se produjo en el
primer semestre del 2008, a un proceso de participación, por medio de
diversos canales institucionales y de comunicación. Primero lo hizo al
insistir en el diálogo, y al llevar la 125 al Congreso. Luego, y aún
con el adelantamiento de las elecciones, el campo logró consensuar
posiciones y propuestas, impulsar candidatos, aportar fiscales, y
participar en el debate en los medios de comunicación.

El mantenimiento de la unidad de la Comisión de Enlace merece un
comentario aparte. Fue uno de los aspectos más valorados por la
población y seguramente sirvió de ejemplo, para otras iniciativas de
construcción política, en este caso netamente partidarias, como el
Acuerdo Cívico, o la alianza Macri-De Narváez-Solá.

Después del colapso de las estructuras político partidarias en el
2001, hay una gran demanda de reconstrucción, y el electorado parece
haber premiado a todos en este sentido. El trabajo en redes es
aceptado como método que funciona, y además va asomando el uso de las
redes sociales en Internet como soporte técnico para el mismo.

En particular esto se ve en el tema de la fiscalización de la
elección. Cada día se van oyendo más informes sobre situaciones
concretas en las mesas y en los centros de votación, que se hubieran
resuelto de otra manera sin la mayor presencia de fiscales. Que el
tema fraude no haya sido noticia después de las elecciones no
significa que la iniciativa de fiscales haya sido innecesaria. Por el
contrario, significa que funcionó.

Habiendo logrado tal impacto en las elecciones, el campo hoy se
consolida como actor político. Está claro que sigue habiendo una gran
oportunidad histórica para la Argentina de la mano del campo y que
ésta requiere un cambio de políticas para poder aprovecharla.

No es ilegítimo ni malo que el campo, desde su nueva posición,
defienda sus propios intereses. Así funcionan las democracias hoy.
Pero si quiere una situación estable y a largo plazo, debe dejar en
claro cómo todos los argentinos estaremos mejor con dichos cambios.

Podríamos decir que el campo sembró bien, y cosechó bien. Pero esa
cosecha sólo tiene un valor real, si sirve para que todos se
alimenten.

El autor es consultor político.



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