[R-P] El PTS hace su balance...

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Jul 3 15:45:57 MDT 2009


[El Morenismo con sus dislates de siempre:
"La clase trabajadora de las grandes concentraciones de la provincia
de Buenos Aires acaba de expresarse mayoritariamente en apoyo al
gobierno con un voto conservador, en especial en los sectores
sindicalizados en los que se apoya la CGT, donde caló la propaganda
oficial de “mantener lo conquistado”. El resultado de la elección abre
una crisis en esta conciencia ante la defección de sus supuestos
“protectores”.

Esto no es más que la repetición de aquel artículo de Milcíades Peña
sobre la conciencia de clase "atrasada" del trabajador peronista...
Nunca se preguntan porque los laburantes hace 60 años que siguen
votando al peronismo.La realidad es una masa de objeciones para sus
estrechas cabezas.
Son obreristas sin obreros, revolucionarios de plazoleta a los que
nunca nada les viene bien.
Los leo porque me divierten más que la revista Barcelona...]


La Verdad Obrera / La Verdad Obrera Nº 332 / Editorial

Jueves 2 de julio de 2009
Las elecciones abrieron una crisis política nacional


Por Manolo Romano y Ruth Werner

El resultado de las elecciones del 28J derivó en la apertura de una
verdadera crisis política nacional. La “gobernabilidad” que fue
esgrimida como argumento ante la crisis capitalista internacional para
el adelantamiento de las recientes legislativas y su transformación en
un Plebiscito General, terminó siendo lo que quedó en crisis. El
gobierno y el peronismo fueron derrotados en su propio terreno, la
provincia de Buenos Aires que habían elegido para “jugar de local” y
con el “mejor candidato”, el gobernador Scioli, para acompañar al
propio Kirchner. A todo o nada, se quedaron sin nada: el gobierno
intenta capear la situación echando lastre como con la renuncia del
Ministro de Transporte Jaime pero es tarde. Ha quedado debilitado en
la provincia más importante del país. El principal partido del
régimen, el PJ, está dirigido por los perdedores de la elección,
incluyendo a Moyano a su vez al frente de la CGT.

La mentada “reorganización del peronismo” está así dificultada por la
desautorización de su actual conducción. Reutemann, el ganador en su
provincia que podría realinear a todas las fracciones hacia las
presidenciales acaba de desconocer a Scioli como jefe del PJ, mientras
los menemistas como Romero son recibidos por De Narváez que a su vez
mantiene una alianza con Macri que tensiona hacia un proyecto político
por fuera del peronismo. En tanto en el pan-radicalismo, Cobos es
quien se ha posicionado como la figura presidenciable eclipsando a
Carrió, pero el Acuerdo Cívico de conjunto sigue sin mostrarse como
una alternativa estable de gobernabilidad para la burguesía ni poder
superar la frontera del voto antiperonista tradicional. El bloque
agrario consigue bancas en distintas listas, pero no un partido que
sea alternativa de poder. La “crisis de gobernabilidad” no es sólo
producto de la derrota oficial sino también de la falta de un partido
de sus opositores patronales que pueda acudir en reemplazo del fin de
ciclo kirchnerista. Estamos ante una nueva evidencia de una crisis en
el régimen de partidos que se muestra fragmentado.

Esta crisis estratégica de la clase dominante no puede hacer perder de
vista que la elección expresó, coyunturalmente, el giro a la derecha
de amplios sectores de las clases medias que se venía dando desde el
conflicto con el campo. El triunfo electoral tanto de De Narváez como
de los sojeros Reutemann en Santa Fé y Cobos en Mendoza, ha sido leído
por las corporaciones patronales como una señal. La unidad que no
consiguen partidariamente, la están intentando las corporaciones
patronales. La UIA fue la vanguardia en proponer unificarse con la
Mesa de Enlace agraria, para imponer condiciones. “En breve se le
sumará el resto del Grupo de los Siete (G-7), que también incluye a la
Bolsa, los bancos, las constructoras, el comercio y el campo. El
objetivo es ‘abrir nuevos canales de diálogo’ para imponer una serie
de reclamos que arrastraban desde antes de los comicios: postergación
de las negociaciones salariales por la crisis, rebaja de impuestos y
retenciones, coto a la intervención del Estado en la economía y
reapertura de las negociaciones con el Club de París y los bonistas
que rechazaron el canje de 2005” (Crítica 1/7/09). El frente de las
corporaciones patronales intenta por ahora una política de sitiar al
desgastado gobierno de los Kirchner para imponer sus condiciones,
tratando de que la sangre no llegue al río de una desestabilización.
Esta presión incluirá necesariamente ataques a los trabajadores para
modificar en el terreno la relación de fuerzas.

El resultado de las elecciones y la clase trabajadora

La clase trabajadora de las grandes concentraciones de la provincia de
Buenos Aires acaba de expresarse mayoritariamente en apoyo al gobierno
con un voto conservador, en especial en los sectores sindicalizados en
los que se apoya la CGT, donde caló la propaganda oficial de “mantener
lo conquistado”. El resultado de la elección abre una crisis en esta
conciencia ante la defección de sus supuestos “protectores”. En tanto,
un sector de la clase trabajadora ‘no peronista’ de la Capital,
mayoritariamente docentes, estatales y de los servicios, fue un
componente del apoyo que recibió el emergente de Pino Solanas como
expresión de un discurso contra la derecha macrista gobernante y un
intento de superación ‘por izquierda’ del kirchnerismo. Tanto los que
tienen ilusiones en esta nueva variante, como aquellos trabajadores
que en la industria olfatean que el triunfo de la alianza neomenemista
de De Narváez envalentonará a las patronales, tendrán planteado
enfrentar acontecimientos convulsivos en la crisis política nacional
que está en curso.

Las fuerzas de la clase trabajadora están intactas y darán duras
luchas de resistencia, más allá de los niveles de conciencia con que
sus distintos sectores entren a la lucha y despierten a la vida
política. La crisis capitalista que se ha iniciado a escala
internacional mostrará la intransigencia de la que es capaz la clase
empresaria que buscará por todos los medios alistar sus instrumentos
contra los trabajadores. El abogado de las patronales Julián A. de
Diego (quien fuera defensor de los viejos dueños de Zanon) ha
planteado el enemigo a vencer: “lo que ha crecido es un cierto estado
de rebelión en el mundo laboral, que ni siquiera está promovido en
forma explícita y mucho menos controlado por los sindicatos y sus
líderes. (...) el estado asambleario creado en muchas empresas líderes
o con grandes dotaciones, a propósito del cuestionamiento a la
representatividad de los distintos estamentos de la estructura
sindical”. (El Cronista, 29/06/09).

Tenemos plena confianza que en este proceso madurará la experiencia
política con el peronismo, y las ilusiones en la centroizquierda serán
un fenómeno pasajero porque no se puede parar a la derecha con
discursos. Los dirigentes de la CGT que participan en la conducción
del PJ y buscan el “pacto social” con los empresarios no dudan en
mandar las patotas de matones contra los trabajadores que se organizan
para resistir despidos. Los dirigentes de la CTA que alientan el
proyecto de Pino Solanas no tuvieron ningún empacho en ubicarse en el
campo de las patronales agrarias en medio de un lockout patronal que
fue el que le dio base al actual corrimiento a la derecha, y fue el
propio Víctor De Gennaro quien dijo que había que construir un
movimiento político que exprese a los miles y miles que estaban en la
ruta.

Tanto para defenderse de los ataques que las patronales lancen contra
lo conquistado como para impedir que la resolución de la crisis
política nacional derive en un cambio hacia la derecha impuesto por
los bloques patronales que acaban de salir triunfantes de las
elecciones, se necesita conquistar la más intransigente independencia
política de la clase trabajadora. La campaña que con el Frente de
Izquierda hicimos en las elecciones por esta perspectiva no tiene
ningún futuro si no la continuamos con una pelea en las propias
organizaciones de lucha, en los sindicatos y en los lugares de
trabajo, para conquistar una poderosa corriente clasista que impulse
la construcción de un partido de trabajadores.

‘Trabajame, contagiate’

Mientras los expertos sanitaristas y la propia ex ministra de Salud,
Ocaña, habían aconsejado suspender las elecciones para evitar la
propagación del virus de Gripe A, y la provincia de Buenos Aires es la
que concentra más casos de enfermos, el gobierno y la justicia
decidieron mantener “la madre de todas las batallas” en una actitud
que raya lo criminal. En lugar de estar en función de informar las
medidas de prevención y la verdadera gravedad de la pandemia, el
aparato de “información” del Estado y los medios de comunicación
actúan al servicio de la propaganda de uno u otro bando capitalista,
es decir de su propia reproducción, a costa de la salud del pueblo.
Días después de las elecciones, el diario de De Narváez, El Cronista,
titula en su tapa “La pandemia de Gripe A amenaza con paralizar la
actividad económica” y calcula: “Por cada día sin actividad, el país
puede perder hasta u$s 500 millones, como equivalente al 50% del
Producto Interno Bruto diario” (1/07).‘Trabajame, contagiate’, podría
resumir el matutino del empresario Diputado de Unión Pro. El nuevo
ministro de Salud, Juan Manzur, declaró al asumir que “Hay medidas
simples y concretas que hay que ir tomando en esa dirección que pasa
desde ciertas medidas de higiene personal, de seguridad, y criterios
estrictamente técnicos y sanitarios”. Ni una palabra de dar asueto
para los millones que viajan a sus lugares de trabajo hacinados en el
transporte público, otro de los principales lugares de contagio como
denuncia el Cuerpo de Delegados del Subte.



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