[R-P] [Horacio Chitarroni Maceyra] Algunas reflexiones

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Jul 2 11:31:34 MDT 2009


Gentileza de Lido Iacomini

Algunas reflexiones
Horacio Chitarroni Maceyra

Seguramente serán las mismas que habrán hecho muchos de los compañeros 
destinatarios y no les resultarán originales, Pero no quería dejar de 
compartirlas.

¿En qué cosas me hicieron pensar los resultados de las elecciones? Por 
un lado, una obviedad: gran parte de los que castigaron al gobierno K 
–en la provincia, en la Capital y hasta en Santa Cruz- lo hicieron por 
las razones que nos llevaron a la mayoría de nosotros a apoyarlo. Querer 
cambiar algo, en política –por poco que sea- supone una tensión. Hay que 
hacer fuerza cuando se quieren mover las cosas y no cuando se las deja 
donde están. La política, ninguno de nosotros lo ignora, no es 
conciliación ni acuerdo, aunque también incluya esas instancias. La 
sociedad es conflictiva, hay intereses confrontados y la política 
condensa esas confrontaciones.

Pero por otra parte –y siempre se trata de verdades fragmentarias, de 
explicaciones parciales de un fenómeno más complejo- el gobierno cosechó 
algo de su propia siembra. La renuncia a una construcción política 
diferenciada del PJ. En su momento de mayor poder, Kirchner quiso y no 
quiso, pudo y no pudo... Amagó con la transversalidad y no concretó. No 
era fácil, claro está, barrer de un escobazo a la escoria de los 
caciques pejotistas y buscar otra base de sustento más amplia y por 
izquierda. Era un camino incierto: hay que confrontar con esos barones 
del conurbano, con sus redes de poder territorial, entre caudillesco y 
mafioso. En su edición del lunes /Clarín/ mostró sus fotos: nadie debe 
ir preso por portación de cara, pero ¡hay que animarse con esas 
caripelas...!

En vez de seguir el camino escarpado y duro de la construcción propia, 
de la confrontación con esos tipos resbalosos y duros, parecía más 
seguro valerse de ellos. Total, se los podía cooptar con la billetera y 
el poder. Sirven lo mismo para un barrido que para un fregado.

Los tipos huelen el poder y lo respetan. Pero también tienen 
sensibilidad para percibir cuando empieza a mellarse y a cambiar de 
mano. Y entonces, ya lo hemos visto, no se pueden esperar lealtades. Su 
propio poder local está construido sobre las bases del status quo, de 
las cosas tal como están. No tienen por qué apoyar confrontaciones de 
final incierto.

Y este gobierno confrontó en forma espasmódica. Se vio súbitamente 
complicado en batallas que, a veces, ni siquiera parecería haber 
previsto. Y cuando a raíz de esas confrontaciones se vio privado del 
apoyo inicial de los sectores medios, cooptados por la mejoría 
económica, quedó dependiente del aparato del PJ y carente de todo otro 
sustento. Y sin una adhesión militante de parte de los sectores 
populares, sino con un apoyo apático y parcial, que las manifestaciones 
de la crisis –aun atenuadas en la Argentina, en parte por políticas 
activas razonables– se encargaron de evaporar parcialmente.

¿Y ahora?

Y ahora todo parece fluir hacia el Chaunce Gardiner de Santa Fe. Los 
capitanejos del Conurbano comenzarán a ponerle sus fichas. Porque lo 
verán más “del palo” y –sobre todo- con más posibilidades de implante 
nacional que a Macri. Cuando eso suceda, De Narváez, el 
privanacionalizador, le volverá la cara a este último y apuntará, 
también, en dirección a Reuteman.

Por otra parte, si uno hace una suma “pamperonista”, con los votos 
oficialistas, los del peronismo no kircherista y los de la alianza Pro, 
anda por el 60%, en el conjunto del país. Es cierto que esa operación 
aditiva no es del todo legítima, porque De Narváez, por caso, cosechó 
sin duda votos antiperonistas. Pero, probablemente Reuteman sea el 
peronista –por llamarlo de algún modo- que menos rechazo produce en los 
antiperonistas.

Esa alternativa tendría muchas probabilidades de ser exitosa en el 2011, 
porque del otro lado aparece previsible el vicepresidente Cobos, el 
vicepresidente felón, a quien circunstancias que el mismo jamás habrá 
concebido en sus sueños, colocaron en posición expectable. Entre los 
candidatos posibles de la Nueva Alianza, es el único que triunfó con 
claridad en un distrito grande. Y los radicales, aun puteando por lo 
bajo y con justificada desconfianza, acabarán por tenderle una alfombra 
roja para que regrese al viejo partido.

¿Qué hacer? (dijo alguien...)

¿Qué hará el Kirchnerismo en el tiempo que queda? ¿Intentará imponer a 
Scioli como precandidato? Sería una maniobra de dudoso éxito, porque se 
trata de un gobernador derrotado. Y si –muy improbablemente- resultara 
exitosa, sería una victoria pírrica. Con ello, se habría clausurado de 
una vez y para siempre lo que Horacio González llamó, alguna vez, “la 
diferencia”, al referirse el gobierno de Kirchner.

La única alternativa es –muy por el contrario- ampliar “la diferencia”. 
Acaso sea muy tarde, porque las condiciones son mucho menos propicias 
que en el pasado: tanto las políticas como las económicas. Pero sería 
suicida no intentarlo. Es preciso salir de esto –si hay algún modo de 
salir- para adelante.

La presidenta, en su conferencia de prensa, permitió alentar alguna 
expectativa de que la decisión sea esa. Fue cuando dijo que se esperaba 
poder acordar con fuerzas que reprochaban al gobierno la falta de 
profundización en el rumbo de las transformaciones.

Esos acuerdo, sin embargo, no serán fáciles si se confía en la buena 
voluntad de los circunstanciales aliados. Pues Pino Solanas estará ahora 
dedicado –no sin alguna mezquindad, hay que decirlo- a cuidar su nueva 
quinta. No es torpe, por cierto, y sabe bien que su variopinta cosecha 
en la Ciudad incluye mucho voto gorila. Y si pretende conservarlo, habrá 
de cuidarse muy bien de no ser visto en la proximidad, sino en las 
antípodas, del régimen execrado por gran parte del electorado porteño 
bienpensante. Ya ha dado muestras de ello a través de sus más recientes 
declaraciones.

¿Y entonces...?

Hay que pegar primero. No hay mejor defensa que un buen ataque: cuentan 
que esto afirmaba Jack Dempsey, aquel campeón mundial de los pesados que 
sostuvo el mítico enfrentamiento con Firpo, allá por 1923. Y la política 
tiene algunas cosas en común con el boxeo.

Hay temas que el gobierno puede impulsar y que pondrían severamente 
contra las sogas a la oposición. Cosas concretas y posibles. A la vez 
necesarias e incomprensiblemente dejadas de lado.

Casi toda la oposición ha sostenido en sus plataformas la decisión de 
impulsar alguna forma de ingreso para la infancia. Elisa Carrió ha 
mantenido ese tema desde la época en que Lo Vuolo le daba letra 
económica y lo ha hecho suyo la Concertación Cívica, que nunca dijo cómo 
hay que financiarlo y cómo se compatibiliza con un gasto menor, cuya 
necesidad sostiene Prat Gay. Hasta De Narváez -¡qué desvergüenza!- habla 
ahora de eso: dijo que era una de las leyes que impulsaría desde su 
banca, si es que asiste a alguna sesión...

En el gobierno, me consta que una iniciativa de extensión de las 
asignaciones familiares a los trabajadores informales y no registrados 
se estudió e impulsó desde el Ministerio de Trabajo, pero nunca encontró 
el apoyo necesario. La misma CGT llegó a mencionarlo entre sus reclamos. 
Pues bien: hay que impulsar eso, enviarlo al Congreso e invitar a la 
oposición a acordarlo y decidir cómo se lo financia.

El Proyecto Sur no podría negarse, pues es una de sus propuestas 
básicas, largamente sostenida por la CTA desde los tiempos de la CONAPO.

En el mismo sentido, habría que ampliar el programa de becas escolares 
de nivel medio, que este gobierno ya extendió considerablemente. Pero 
habría que hacerlo en mucho mayor medida, transfiriendo a las provincias 
fondos nacionales con ese único destino.

Y a la vez, para financiar estas cosas, sería preciso impulsar reformas 
tributarias consistentes en restituir el impuesto a la herencia 
(eliminado por Martínez de Hoz) y en gravar la renta financiera, cosa 
que hacen casi todos los países del mundo.

Todo esto sería encarar bien en serio la cuestión de la redistribución 
del ingreso, tan cacareada por todos.

Y es probable que lo segundo no alcance para lo primero, lo que será un 
decisivo argumento, de paso, para enfrentar los intentos de reducir o 
eliminar las retenciones, que representan una proporción muy importante 
de la recaudación.

Con eso, seguramente el gobierno habría ganado un round. Aunque es 
cierto que faltan varios para el 2011.

Horacio Chitarroni Maceyra

Julio de 2009



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