[R-P] Moralito el hipócrita se saca la careta

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Jul 2 09:09:54 MDT 2009


¡Cuán poco valen las declamaciones institucionalistas del campo oligárquico!

No pasa día sin que alguno de sus representantes se desgañite contra la 
falta de independencia del Poder Judicial y del Poder Legislativo, 
sometidos según ellos, y además inconstitucionalmente, a la prepotencia 
del Ejecutivo.

Sin embargo, ahora que se sienten fuertes, se ríen de la cacareada 
“independencia” del Poder Judicial. Con toda tranquilidad se mandan con 
el insolente e irrespetuoso “Acelere, señor Juez, acelere” de de Narváez 
a Faggionato Márquez (que debe leerse como “a ver si ahora que gané las 
elecciones bonaerenses te atrevés a encausarme, hijo de mil putas”). A 
un nivel más bajo, pero quizás por ello más significativo, se sitúa en 
la misma onda el cuasi desacato del chico rico que “La Nación” denomina 
“el tirador de Belgrano” (y no como corresponde “el asesino de 
transeúntes”): ayer, apenas obtuvo una sentencia absolutoria, dejó de 
hacerse el enfermo mental en pleno juzgado. Son signos del ánimo que 
asiste ahora a los sectores acomodados.

Pero no termina allí la cosa.

Además de lo que mostró hoy F. Cassia en esta lista, y como si no 
estuviera diciendo nada, Joaquín Morales Solá escribe (reitero el link 
que ya indicó F.C.: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1145955) 
que tras las elecciones del 28 de junio los sectores más campocráticos 
del peronismo “cuentan con mayorías suficientes en la Cámara de 
Diputados y en el Senado como para tomar importantes decisiones que 
enfrentarían a esenciales políticas del kirchnerismo (…) Sólo una orden 
de los gobernadores, que vacilan entre la distancia y la abierta 
disidencia, encolumnaría a los dos cuerpos legislativos para derogar la 
ley de superpoderes que le permite a Kirchner manejar los fondos 
públicos a su antojo”.

“Una orden de los gobernadores encolumnaría a los dos cuerpos legislativos”

¿Ya no interesa la independencia del Legislativo, Moralito?

El traspié electoral del domingo 28 ha tenido una virtud: los hipócritas 
se sacan las caretas, cada vez más.

Al pie, para que no me digan que miento, la columna completa de Moralito:

El análisis
Un mago sin magia
Joaquín Morales Solá

LA NACION
Noticias de Política
Jueves 2 de julio de 2009

Los gobernadores peronistas se alejan de los Kirchner. Los senadores 
están más pendientes de Carlos Reutemann que del matrimonio 
presidencial. Los diputados ojean las agendas y leen las palabras de 
Francisco de Narváez y de Felipe Solá, más interesados en esas cosas que 
en las novedades que salen de Olivos.

"El peronismo es una bolsa de gatos y nadie conduce nada", dice un 
importante referente del kirchnerismo. Sólo los Kirchner parecen no 
haber tomado nota de la debilidad tras la derrota. Hasta Daniel Scioli 
tiene problemas para impedir que su convocatoria al diálogo no termine 
convirtiéndose en una plataforma de peronistas hablando mal y en público 
de los Kirchner.

Kirchner es desde el domingo un mago que perdió la magia; todos los 
conejos que saca de su galera están muertos. Pero insiste: dejó 
trascender en las últimas horas que estaba pensando en lanzar su 
candidatura presidencial para 2011. ¿Lo está pensando en serio? No, pero 
es la forma que encontró para frenar la hemorragia interna del 
peronismo. Cree, como Carlos Menem en 1997, que su candidatura 
presidencial operará como un freno para las otras ambiciones. "Sólo 
complicará más las cosas y no resolverá ningún problema", estalló un 
gobernador que lo seguía hasta el domingo.

De Narváez y Solá están pidiendo la renovación integral del peronismo, 
incluidas elecciones abiertas para elegir la próxima fórmula 
presidencial. Reutemann rectificó ayer el elogio al dialoguismo de 
Scioli. Ya no atiende las llamadas del gobernador bonaerense y no se 
reunirá con él. "Hablará en público del problema del campo, de la 
economía y de la gripe A", dijeron a su lado; es la mejor forma de 
convertirse él mismo en un presidenciable sin decirlo.

De Narváez, Reutemann y Mauricio Macri han establecido nexos de 
comunicación permanente. La futura fórmula presidencial saldrá, 
probablemente, de una combinación de esos dirigentes. Por ahora, los 
asusta el statu quo al que los somete el kirchnerismo, invitándolos a un 
diálogo entre iguales. "No podemos aceptar que Carrió y Binner terminen 
teniendo razón y que todos estemos juntos, como si nada hubiera pasado", 
señaló la fuente del peronismo disidente.

Scioli ensaya una fórmula que semeja el escenario temido por los 
contestatarios: hablar con todos y hacerlos iguales a todos. Tiene otras 
razones: el gobernador está más preocupado por su propia gobernabilidad 
que por los problemas del peronismo. Los intendentes del conurbano ya 
están hablando con De Narváez. "Hay que sumarse a él o él ganará la 
gobernación sin nosotros. ¿Qué será de nosotros en ese caso?", se 
desesperó uno de los devaluados barones del conurbano. Ellos están 
dispuestos a perder hasta la dignidad, pero no el poder.

Los gobernadores peronistas (varios ex kirchneristas entre ellos) 
conspiraban ayer para convocar al Consejo Nacional del justicialismo y, 
eventualmente, al Congreso, el máximo organismo de conducción 
partidaria. Aspiran a un proceso de elecciones internas para elegir la 
conducción del partido gobernante que reemplazaría a la actual mesa 
elegida por el dedo, otrora arrollador, de Kirchner. "La conducción de 
Scioli es producto de una abdicación casi monárquica. Pertenece a un 
tiempo que se murió el domingo", señaló un mandatario provincial.

Con todo, nada les será fácil a los disidentes y arrepentidos. Kirchner 
les está aplicando la receta que a ellos menos les conviene: los 
ningunea. Incluso la renuncia de Ricardo Jaime, ayer, no fue tanto un 
producto de la derrota electoral como de la inminente persecución de los 
jueces al funcionario kirchnerista más denunciado por presuntos hechos 
de corrupción. La historia es siempre así en la Argentina: las derrotas 
nunca vienen solas, sino acompañadas por un destino de intensos paseos 
judiciales.

Disidentes y arrepentidos detestan la sola idea de que ellos deban 
hacerse cargo desde el Congreso de todos los conflictos del país. Ya 
cuentan con mayorías suficientes en la Cámara de Diputados y en el 
Senado como para tomar importantes decisiones que enfrentarían a 
esenciales políticas del kirchnerismo. Podrían, por ejemplo, bajar las 
retenciones a la soja en un trámite casi relámpago. La Cámara de 
Diputados ya tiene los 20 diputados que le faltaron hace unos dos meses 
para tomar esa decisión. "En el Senado no se podrá contar con los 
senadores de La Pampa, Chubut y el Chaco en ese caso", se desmoronó un 
senador kirchnerista. El oficialismo quedaría en franca minoría.

Sólo una orden de los gobernadores, que vacilan entre la distancia y la 
abierta disidencia, encolumnaría a los dos cuerpos legislativos para 
derogar la ley de superpoderes que le permite a Kirchner manejar los 
fondos públicos a su antojo. "Esa ley es como el símbolo del 
autoritarismo derrotado el domingo y nadie pondrá el pecho por ella", 
pronosticó un kirchnerista que se bate, casi solo, en las últimas líneas 
de fuego parlamentarias.

No obstante, disidentes y arrepentidos creen que el Congreso debería 
enviar cuanto antes al Gobierno una señal de realismo con aquellos dos 
proyectos sobre las retenciones y sobre la derogación de los 
superpoderes. "Kirchner sólo entiende el idioma del rigor y no se 
notificará de ningún apuro con meros argumentos teóricos", explicaron. 
Una comprobable furia crecía entre los disidentes.

El peronismo está pendiente de dos datos electorales del domingo: la 
resurrección del radicalismo y la consolidación de populares figuras 
políticas en el espacio no peronista. "El peronismo ya no tiene la 
hegemonía del electorado y puede perder elecciones en cualquier momento 
y lugar", aceptó un importante dirigente del partido oficialista.

El sistema de poder que creó Kirchner, conduciendo un equipo asustado 
que se niega a llevarle malas noticias, está profundizando su 
aislamiento. Por ejemplo, Kirchner repitió hasta la mañana del domingo 
que ganaría la provincia de Buenos Aires por más de 10 puntos. Nadie lo 
contradecía, aunque ya nadie le creía. Ahora, Kirchner sigue dando 
órdenes e imaginando vanas estrategias políticas desde la casona de 
Olivos. Nadie tomó ni toma la decisión de advertirle que la sublevación 
está tocando las puertas de su palacio.



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