[R-P] LUCHA CONTRA LOS PUEBLOS por DESCARTES

Dr. Rodolfo E. Parbst drparbst en arnet.com.ar
Mie Jul 1 13:15:16 MDT 2009


Quiero en estos momentos y en este día recordar al querido "viejo"
Rodolfo Parbst

LUCHA CONTRA LOS PUEBLOS por DESCARTES
En el año 1951 el general Perón escribió una serie de artículos  publicados 
semanalmente en el Diario Democracia, titulados Política Y  Estrategia ( no 
ataco critico)
Los mismos que el firmaba con el seudónimo de Descartes, en estos hace 
referencia a diversos temas políticos. Semanalmente iremos publicando los 
distintos artículos del tres veces presidente de los Argentinos, desde donde 
podremos observar la vigencia de su pensamiento, el desarrollo de su 
ideología, y la lucidez de su pluma, de la que hoy aun no se ha encontrado 
referencia ni punto de comparación.

(Artículo del Gral. Perón en el diario "Democracia" - 31/07/1952)

Generalmente los dirigentes políticos piensan que ellos son quienes dirigen 
y encauzan la evolución de los pueblos, aunque a menudo se ven defraudados 
por su pensamiento. Ello sucede porque se apartan del pueblo.
" La Hora de los pueblos"
Es así que las transformaciones político-sociales se encauzan por los 
grandes movimientos populares que llevan a " LA HORA DE LOS PUEBLOS". En la 
evolución de la humanidad esa hora llega de la humanidad esa hora llega muy 
de tanto en tanto y caracteriza a las grandes revoluciones. El interregno 
entre dos de ellas suele ser de calma y evolución. En las revoluciones los 
hombres son el instrumento del pueblo y las oligarquías se destruyen o 
desaparecen. En las épocas de calma, los pueblos suelen ser instrumento de 
los hombres y las oligarquías proliferan, se fortalecen y dominan.
La lucha del pueblo
Por eso la historia del mundo ha sida la lucha del pueblo con la oligarquía. 
Grecia, Roma, la Edad Media , no son sino largas etapas de esa lucha. La 
Revolución Rusa son dos fases violentas que la patentizan. Los imperialismos 
actuales son otras etapas de los pueblos en lucha contra la esclavitud 
interna e internacional.
Hoy, como en todas las épocas de la historia universal, deben vencer los 
pueblos.
Poder al pueblo
Muchos han despreciado el ingenio y el poder del pueblo, pero, a largo 
plazo, han pagado caro su error. Los pueblos siguen la táctica del agua. Las 
oligarquías, la de los diques que la contienen, encauzan y explotan. El agua 
aprisionada se agita, acumula caudal y presión, pugna pro desbordar; si no 
lo consigue, trabaja lentamente sobre la fundación, mimándola y buscando 
filtrarse por debajo; si puede, rodea. Si nada de esto logrea, termina en el 
tiempo por romper el dique y lanzarse en torrente. Son los aluviones. Pero 
el agua pasa siempre, torrencial y tumultuosamente, cuando la compuerta es 
impotente para regularla.
Impulso avasallador
Con los pueblos pasa lo mismo; los dos, torrente o pueblo, son fuerzas de la 
dinámica universal y actúan con leyes y mecánica semejantes.
Los viejos diques del imperialismo, las oligarquías y las plutocracias 
comienzan a ceder, esta vez en el mundo, como cedieron en Francia en 1789 y 
en Rusia en 1918 ante el impulso incontenible y avasallador de los pueblos.
Doble dominación
Los hombres superficiales suponen al mundo regido por las estrechas reglas 
de sus estados. Piensan que todo se reduce a sojuzgarlo por el dinero o a 
dominarlo mediante una política impulsada por la fuerza o la amenaza.
La reunión del capital y poder político, a través de las guerras mundiales, 
ha llevado a una doble dominación: del hombre en lo interno, de los pueblos 
en las colonias o en las naciones, en lo internacional. En consecuencia, 
dentro de cada pueblo hay dos procesos en marcha que coinciden en sus 
propósitos, si bien pueden diferir en sus objetivos inmediatos o en las 
formas de ejecución.
Germen de rebelión
En el mundo actual, con ideologías o sin ellas, en cada pueblo está latente 
el germen de la rebelión política y social. Contra los imperialismos, en las 
colonias o en los países independientes, pero dominados; contra el 
capitalismo o el comunismo, en los pueblos explotados por cualquiera de 
estas dos formas de expoliación. En cada lugar de la tierra se levantan 
puños amenazadores del pueblo, y lo peor es que se levantan con razón en 
demanda de la justicia y la libertad, siempre ofrecidas pero jamás 
alcanzadas.
Las oligarquías, obedientes a los imperialismos, luchan por detener lo que 
ellas llaman comunismo, capitalismo, nacionalismo etc. Es el anuncio de que 
llega la hora de los pueblos que hoy padecen sumisión y explotación, frente 
a los cuales no podrán resistir.
"Honor inmerecido"
De un tiempo a esta parte se nos ha hecho un honor inmerecido; cuando los 
movimientos populares se manifiestan son acusados de "peronismo".
Cuando Getulio Vargas fue postulado para la presidencia del Brasil los 
diarios imperialistas lo acusaron de ser un instrumento peronista financiado 
desde Buenos Aires. Otro tanto dijo de Chávez en el Paraguay. Velasco Ibarra 
en Ecuador ha sido acusado de lo mismo. La revolución boliviana, que llevó a 
Paz Estensoro al gobierno, según los imperialistas y sus secuaces fue obra 
del peronismo argentino. En Chile está ocurriendo igual cosa con el general 
Ibáñez. ¿Cómo no se les ocurrirá pensar que son los pueblos?
Los pueblos imponen
El error de la política imperialista estriba precisamente en el hecho de 
engañarse a sí misma, atribuyendo sus fracasos a factores que nada tienen 
que ver con sus propios errores e incapacidades. Por eso pasan su tiempo 
"peleando con la sombra" mientras los pueblos imponen paulatinamente sus 
designios.
La lucha de los imperialismos por meter a los pueblos detrás de la "cortinas 
de hierro" o detrás de la "cortina del dólar" les ha cegado al extremo de no 
ver sino enemigos por todas partes. Como no les da la habilidad, recurren a 
la fuerza o a la injusticia, y por ese camino es difícil persuadir a los 
pueblo. Con los gobiernos solos no se va lejos en este camino.
"Parábola de la gallina"
Para explicar la actual situación de los pueblos hemos oído exponer la 
"parábola de la gallina". A este noble animal se lo puede matar, desplumar, 
meter en el horno, asarlo y aún comerlo. Todo eso puede hacerse con él. Lo 
que no se puede es hacerle poner un huevo a la fuerza. Lo que los 
imperialismos necesitan de los pueblos son sus "huevos"y esos no se los 
podrán hacer poner a la fuerza.
Con los métodos actuales se dominarán gobiernos impopulares, impondrán 
sacrificios y dolores a los pueblos, los conquistarán por la fuerza si es 
preciso, pero jamás contarán con su apoyo afectuoso o su cooperación si no 
lo merecen. Para merecerlo hay un medio: la justicia y la libertad, 
materializadas en LA INDEPENDENCIAECONOMICA , LA JUSTICIA SOCIAL y LA 
SOBERANÍA POLÍTICA de las naciones. El justicialismo lo ha hecho. Ahora 
queda por ver si los imperialismos se animan y son capaces de hacerlo.
(Artículo del Gral. Perón en el diario "Democracia" - 31/07/1952)

 




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