[R-P] [Carlos Girotti] Votos, votantes y construcción política

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Jul 1 08:56:57 MDT 2009


Fuente: http://www.mpliberacion.com.ar/VOTOS-VOTANTES-Y-CONSTRUCCION.html

VOTOS, VOTANTES Y CONSTRUCCIÓN POLÍTICA. Por Carlos Girotti.

Miércoles 1ro de julio de 2009

VOTOS, VOTANTES Y CONSTRUCCIÓN POLÍTICA. Por Carlos Girotti.

Desde diciembre de 2001 a la fecha una misma obsesión ha sido el 
denominador común de todos los actores políticos: cómo construir poder. 
Desde aquel eco lejano que clamaba que todos se fueran, pasando por el 
estrépito de los piquetes y las cacerolas unidos en una sola lucha y, 
más tarde, la apuesta kirchnerista por la transversalidad, devenida 
luego en una concertación plural que, por último, recaló en el anclaje 
territorial y estatal del PJ inoxidable, pareciera haberse ensayado 
todo. Sin embargo, “la vida te sorpresas”, como dice aquella canción 
caribeña.

Sorpresa es el nombre que corona la performance electoral de Pino 
Solanas en la Capital Federal. Sorpresa es también Cleto Cobos en 
Mendoza, como lo es De Narváez en la provincia de Buenos Aires. Ya menos 
sorprendentes son las fugas de votos de Macri/Michetti, por un lado, y 
de Prat Gay/Carrió por el otro, aunque ambas propuestas circunscriban en 
conjunto a la mitad de los sufragios porteños que nunca ocultaron su 
raíz de centro derecha.

La elección de ayer, con mucha más dramaticidad que las que la 
precedieron desde 2003, pone en el orden del día la imperiosa necesidad 
de diferenciar votos de votantes, porque si los primeros remiten a una 
cantidad, los segundos llevan a la calidad. En este sentido, asombra que 
Pino Solanas haya concitado la atención de votantes que, por origen 
social y tradición política, jamás se los hubiera identificado con una 
propuesta como la de Proyecto Sur. Resultaba lógico que el tercer lugar 
fuera disputado entre Solanas/Basteiro y Heller/Nenna puesto que, más 
allá de las diferencias ostensibles entre ambos encuadramientos, todo 
indicaba que se postulaban ante un universo electoral que poco y nada 
tenía que ver con identidades o perfiles conservadores. Pero el despegue 
de Solanas indica que los votos recibidos, esto es, la cantidad 
concreta, no remiten ni directa ni mecánicamente a la calidad de los 
guarismos. Es decir, el ascenso de Solanas no es el ascenso de un 
entramado orgánico de nuevos actores sociales que, al tiempo que se 
expresan en los comicios a instancias de una nueva identidad política, 
ostentan de antemano la capacidad de modificar la agenda pública. Por el 
contrario, la mitad de los votos recibidos por Solanas no tiene 
vinculación social ni política con la otra mitad, aquella que es genuina 
de origen y perfectamente identificable en el proceso de construcción 
que culminó en la presentación de Proyecto Sur. De hecho, en 
declaraciones previas al acto electoral, Solanas admitía sin eufemismos 
que ya había detectado la tendencia de votantes de centro que el día 28 
se volcaría a su lista de candidatos y que esta tendencia le preocupaba 
a Elisa Carrió. ¿Qué vieron estos votantes en Pino Solanas? Con toda 
seguridad vislumbraron más a un censor del kirchnerismo que al líder de 
un proyecto propio.

Por otra parte, el binomio Heller/Nenna padeció un fenómeno inverso ya 
que es evidente que el aparato del PJ porteño optó por apostar un parte 
de sus fichas en otras mesas de juego (la imagen timbera no es un 
antojo) y, de este modo, punir el gesto de Kirchner de otorgarle su 
confianza a dos cabezas de lista que no provenían, ni de lejos, de la 
estructura tradicional del justicialismo porteño. Luego se le podrá 
criticar a la oferta oficialista que destinó más esfuerzos en defender 
lo realizado desde 2003 que en acentuar aquello que falta y proponer 
medidas para resolverlo. De hecho, el elector joven no se entusiasmó 
tanto con el pasado como con la promesa de un futuro de rupturas cuando, 
en verdad, el futuro no puede ser sino una disrupción respecto a lo 
conocido.

Ya habrá tiempo para un análisis más detallado y profundo, pero esta 
urgente visión sumaria de algunos aspectos de la elección se justifica 
en la medida en que si algo queda planteado como desafío para todos los 
actores es, precisamente, la cuestión de la construcción política. Es 
decir, la construcción política sigue siendo el denominador común 
porque, desde 2001 a la fecha, la disputa por una nueva hegemonía en la 
sociedad permanece abierta. Estas elecciones no han cerrado esa disputa, 
a pesar de que algunos candidatos electos y ciertas usinas mediáticas se 
afanen por decretar el fin de todo una etapa asimilando ésta, por 
cierto, al kirchnerismo como fenómeno político. Se trata de una astucia, 
un ardid que procura ocultar que todavía no hay quien pueda dirigir al 
conjunto de la sociedad y, mucho menos, haciéndole creer a ésta que 
puede y debe soportar ajustes, reprivatizaciones, relaciones carnales y 
ese largo y penoso etcétera que ha reverdecido ahora, precisamente ahora 
que las tácticas de construcción política escogidas por el kirchnerismo 
no se han fundado en el protagonismo popular y, por ende, le han costado 
votos y votantes.

Para poder pensar en 2011, considerando los resultados del domingo, lo 
que hasta ayer era correctamente planteado como un dilema hoy adquiere 
la dimensión de una opción de hierro: o se profundizan los cambios, 
teniendo como único norte y garantía de ello al protagonismo directo de 
las mayorías populares, o la restauración conservadora avanzará de un 
modo inexorable. La disputa sigue abierta, pero que nadie imagine que 
será por un tiempo eterno.-

(*) Sociólogo, Conicet 28 junio 2009. 21:00 NOTA PARA BAE



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