[R-P] Esopo (¿Jaime Durán Barba?) y la postmodernidad

Marcelo Felipe Gil mfelipegil en yahoo.es
Mie Jul 1 06:54:48 MDT 2009


Esopo vivió en el siglo VII A.C. en Grecia. Era un fabulador... bah, un escritor de fábulas donde usualmente animales entablaban un diálogo o nos narraban una historia -"relato" drían hoy- cuyo objeto era transmitirnos una ensañanza (moraleja).

Se dice que nació esclavo y que en virtud de la calidad de sus fábulas su amo lo liberó. (diferente fue la suerte de otro esclavo, Espartaco, ya en la Roma Imperial. Cuestión de métodos, digamos... otra moraleja).

En la siguiente fábula la protagonista no es una cigarra, ni una hormiga, ni una rana, sino una lechera -que también es un ser humano, cabría recordar-. La versión corresponde a Félix María de Samaniego (s. XVIII).

** La Lechera ** 
  
  Llevaba en la cabeza
  una lechera el cántaro al mercado
  con aquella presteza,
  aquel aire sencillo, aquel agrado,
  que va diciendo a todo el que lo advierte
  ¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte!
  Porque no apetecía
  más compañía que su pensamiento,
  que alegre le ofrecía
  inocentes ideas de contento.
  Marchaba sola la feliz lechera,
  y decía entre sí de esta manera:
  "Esta leche vendida,
  en limpio me dará tanto dinero,
  y con esta partida
  un canasto de huevos comprar quiero,
  para sacar cien pollos, que al estío
  merodeen cantando el pío, pío"
  "Del importe logrado
  de tanto pollo mercaré un cochino;
  con bellota, salvado,
  berza, castaña engordará sin tino;
  tanto que puede ser que yo consiga
  ver como se le arrastra la barriga"
  "Llevarélo al mercado:
  sacaré de él sin duda buen dinero;
  compraré de contado
  una robusta vaca y un ternero,
  que salte y corra toda la campaña,
  hasta el monte cercano a la cabaña".
  Con este pensamiento
  enajenada, brinca de manera
  que a su salto violento
  el cántaro cayó. ¡Pobre lechera!
  ¡Qué compasión! Adiós leche, dinero,
  huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.
  ¡Oh loca fantasía!,
  ¡Qué palacios fabricas en el viento!
  Modera tu alegría;
  no sea que saltando de contento,
  al contemplar dichosa tu mudanza,
  quiebre tu cantarilla la esperanza.
  No seas ambiciosa
  de mejor o más próspera fortuna;
  que vivirás ansiosa
  sin que pueda saciarte cosa alguna.
  No anheles impaciente el bien futuro:
  mira que ni el presente está seguro.

Obviamente uno entiende porqué el amo de Esopo lo liberó, lo peor es que esta fábula se sigue enseñando a los chicos en las escuelas de todo el mundo "occidental".

Nótese que todo proyecto que se aleje de lo que "el destino" nos asignó es paradójicamente denominado como "enajenación"... y, para rematarla, una frase del postmodernismo del siglo XXI:

"No anheles impaciente el bien futuro: mira que ni el presente está seguro."

Marcelo


      



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