[R-P] Un comunicado de las FARC

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Ene 5 07:03:46 MST 2009


Gentileza Bob Weiss
[Se puede acordar o no con la táctica de las FARC. Se puede creer que
es necesario que el grupo se desactive militarmente. Lo que no se
puede hacer es cerrar los ojos ante la realidad colombiana que
describe este comunicado. Un país donde las grandes empresas
imperialistas financian bandas armadas que a su vez tienen, como
mínimo, la condescendencia del Estado.
Las FARC bien pueden estar estar condenadas a no subsistir más que en
las "montañas de Colombia", lateralmente a la política colombiana en
general, cosa que no discutimos aquí. Pero "la política colombiana en
general", en muchos casos, se parece al apagón en el pueblo jujeño de
Libertador General San Martín para asegurar por vía de la muerte, la
tortura y la desaparición los beneficios del Ingenio Ledesma. Un
apagón en todo el territorio nacional, enorme, interminable,
horroroso…
Las FARC no se equivocan cuando afirman que "El monstruo de la
narco-para-política se tomó a Colombia y compromete a toda la cúpula
del Estado". Eso es el poder real en la Colombia uribista. Cómo
cambiar las cosas, es otro tema. Pero hay que empezar por ver lo que
realmente existe.]
Rebeliòn – España -01-01-2009
Comunicado íntegro
Las FARC hacen balance del año y llaman a una "paz democrática"
Rebelión
Al pueblo colombiano:
Culmina otro año vergonzoso para los colombianos caracterizado como
nunca por una sucesión de crímenes, corrupción y gravísimos escándalos
en las más altas esferas del poder. Un año que será recordado por la
infame cadena de asesinatos, violencia y terror cometidos por la
fuerza pública contra nuestro pueblo, lo que ratifica una verdad que
hemos gritado ante el mundo entero desde hace más de 40 años: en
Colombia hay un régimen de terrorismo de Estado.
No obstante, este 2008 también será recordado como el año en que se
fue descorriendo el velo del inmenso y engañoso fraude que han
significado los 6 años del gobierno fascista encabezado por el
dictador Álvaro Uribe Vélez; porque fue un fraude su reelección
alcanzada con engaños, sobornos, truculencias y traiciones; fue un
fraude su promesa de acabar con el paramilitarismo que, por el
contrario, creció y mostró que sus tentáculos y ramificaciones
llegaron a dominar no solo organismos de inteligencia como el Das,
sino que alcanzaron la propia casa de Nariño; fue un fraude su
política de acabar con la corrupción y la politiquería, pues no conoce
la historia de Colombia administración más corrupta que la actual.
Pasaron los años y este congreso será recordado en la posteridad como
un parlamento, (con honrosas excepciones de la oposición) plagado de
delincuentes confesos, mafiosos, componenderos y paramilitares con las
manos tintas en sangre de compatriotas.
Fue un fraude su política anti drogas, pues en estos años aumentó la
producción de cocaína y se develó con meridiana claridad que los
paramilitares son una mafia del narcotráfico nunca combatida por las
fuerzas militares, que contaron y cuentan con la protección oficial y
que en nefanda alianza asesinaron sin compasión a millares de
inocentes en campos y poblados. Fue un fraude su proclamada victoria
contra la insurgencia. Las abultadas cifras de muertos engañosamente
presentadas a la opinión como pruebas de los pretendidos triunfos
contra la guerrilla alcanzados por sus falsos "héroes," devinieron de
la horrenda masacre de miles de humildes compatriotas, asesinados en
un festín de muerte, llegando al extremo de legalizar cadáveres y
crear carteles para cobrar recompensas por ellos, o, en su degradación
moral, utilizarlos para obtener un permiso o una licencia de
vacaciones. Tras la hipócrita denominación de "falsos positivos" lo
que se esconde no es más que un nauseabundo y espantoso crimen de lesa
humanidad contra los colombianos que apenas da una idea de la honda
dimensión de un genocidio ejecutado sistemáticamente durante décadas
por la fuerza pública contra nuestro pueblo y que reclama no
destituciones compensadas con embajadas, sino condenas penales
ejemplarizantes. Proponer, como lo hizo Uribe, que en las Unidades
militares se reciban las denuncias sobre violación de los DD.HH., es
como si Hitler le hubiera pedido a las SS que recibieran las quejas de
los abusos cometidos por la Gestapo.
Esta engañosa salida no es más que otra estafa al dolor de miles de
colombianos que claman por conocer la verdad, sobre la suerte corrida
por sus familiares asesinados a manos de las Fuerzas Militares del
régimen. Lo que el Gobierno pretende es eludir la cuestión fundamental
de todo este drama y no responder qué pasó realmente con el asesinato
de miles de nuestros compatriotas, ni por qué fueron retirados 27
altos mandos militares incluidos varios generales, a tiempo que otros
renunciaron incluyendo al comandante del ejército. El qué, el cómo, el
cuándo y el por qué de toda esta tragedia, son preguntas que aún están
sin respuesta.
No puede ser casual ni coyuntural una crisis que se repite
cíclicamente y por años. Estamos ante la evidencia de un hecho
denunciado y negado mil veces. Escándalos que se tapan con otros
escándalos producto de crímenes y de masacres: Mapiripán, La Rochela,
El Aro, San José de Apartado, Urabá, El Naya, Jamundí, Guaitarilla,
Cajamarca son nombres ligados ya por la memoria colectiva a otras
tantas tragedias y a los nombres de generales como Rito Alejo del Río,
Uscátegui, Manosalva, Montoya, Yanine, Iván Ramírez, Bedoya Pizarro,
Mora Rangel, Ospina y al mismo presidente Uribe. El velo de las
mentiras se está corriendo y más temprano que tarde brillará la verdad
plena, para bien de la Patria.
Es la concepción mafiosa de la Seguridad Nacional y del Estado, la que
está en entredicho. Es la legitimidad de unas Fuerzas Militares, que
reclaman el monopolio de las armas de la República y se valen de ellas
para mancillarlas y para asesinar a su propio pueblo, lo que está en
juego. Es la propia legitimidad del Estado la que está cuestionada
porque detrás de la mentirosa retórica de la mal llamada "Seguridad
Democrática" lo que se esconde es la guerra sucia contra el pueblo: el
terrorismo del Estado. Está comprobado que las Fuerzas Militares
actuando conjuntamente con los paramilitares han desplazado a mas de 4
millones de personas, desaparecido a más de 25 mil compatriotas,
lanzando sus cuerpos a los ríos, convirtiendo a estos en cementerios
sin tumbas, o en ocasiones arrojando vivas a sus víctimas a las fauces
de cebados cocodrilos, como solían hacerlo en la hacienda de Miky
Ramírez en Bolívar y en la hacienda "Villa Sandra", en Puerto Asís
(Putumayo). En los últimos 5 años, han asesinado a más de 1.800
indígenas y 2.570 sindicalistas.
Las confesiones de los jefes paramilitares sobre sus espeluznantes
matanzas, de sus estrechas relaciones y su financiamiento por parte de
empresas nacionales y multinacionales sorprendieron al país nacional,
pero no al establecimiento. Empresas como Postobón, Bavaria,
Coca-Cola, Carbones del Caribe, Brasilia, Copetran, Vikingos,
Palmicultores del Magdalena, Cafeteros de la Sierra Nevada, Carboneras
del Cesar, Ecopetrol, Prodeco, Pizano, Maderas del Darién; Maderas de
la Cuenca del río Truandó, Transportadores de Carbón del Monte,
Bancol, Drumond, Hyundai, Corcel, Club Vacacional Mendihuaca,
Caribbean Resort, algunos contratistas de Gases del Caribe, Chiquita
Brands (le regaló 3.000 fusiles a los paramilitares), Dole, Probán,
Unibán y Sociedad Emilia Hazbún y Cia., han utilizado al
paramilitarismo para imponer relaciones laborales precapitalistas y en
otros casos, para realizar sus grandes proyectos arrasando por
completo con pueblos de pobres y de indígenas como sucedió en la
Sierra Nevada de Santa Marta, para la construcción de la represa sobre
el río Bessote; la represa de Urrá en Córdoba, donde sin contemplación
desalojaron a todos los Embera katíos; y en Urabá, para el desarrollo
de los proyectos de palma africana y banano, donde el mismo
paramilitar H.H. reconoció sin rubor, haber asesinado a más 3.000
personas.
El monstruo de la narco-para-política se tomó a Colombia y compromete
a toda la cúpula del Estado, empezando por el propio Uribe cabecilla
principal del paramilitarismo, al Vicepresidente Francisco Santos
inspirador del "Bloque Capital", a la Comandancia del Ejército y de la
Policía (los Montoyas, los Padillas y los Naranjos), al ministro de
defensa Juan Manuel Santos (que conspiró


con Carlos Castaño), al exjefe del Das Jorge Noguera y a más del 35
por ciento del Congreso. Este régimen terrorista del gran capital y
del latifundio genera una profunda corrupción. Nunca antes las
instituciones se habían enlodado tanto por descender tan bajo, ni
tampoco la delincuencia organizada había subido tan alto, al punto,
que la augusta Casa de Nariño conocida históricamente como residencia
presidencial y sede del gobierno de turno, ha sido convertida por el
presidente Uribe en algo así como el "Basurero de doña Juana", de cuyo
fondo emanan tóxicos y pestilencias que a diario envenenan el
organismo de la Nación y contaminan el ambiente más allá de las
frontera patrias. Porque todo en este gobierno hiede. Como el inmoral
caso de la Yidis política, que estremeció al país cuando se conoció
que la aprobación de la primera reelección en el Congreso, fue
producto del pago en prebendas a Yidis Medina y Teodolindo Avendaño
por parte de los Ministros de la Protección Social e Interior, Diego
Palacios Betancourt y Sabas Pretelt respectivamente y que hoy se
repite agigantada, la inmoralidad que pretende una repudiable segunda
reelección de Uribe, sostenida sobre trampas, narco-dineros, sobornos
y engaños a la población.
El derrumbe de las pirámides, de las que hace parte la familia
presidencial y cuyos costos tratan de descargar sobre los hombros de
la gente humilde, es otra muestra del engaño, la corrupción y las
componendas de la narcotizada clase política colombiana. Todo esto
acontece en medio de una crítica situación social deteriorada al
extremo por la Reforma Laboral uribista que cercenó las conquistas
obtenidas por los trabajadores tras años de intensas luchas y que
generalizó el esclavista sistema de las Cooperativas de Empleo para
explotar más a los obreros y empleados, situación afectada también
porque una buena cantidad de hospitales han sido cerrados, muchas
universidades públicas están sin presupuesto y otras
paramilitarizadas, las empresas estatales más rentables fueron
entregadas a precio de ganga al capital trasnacional (sobre todo
gringo y español), el


desempleo sigue su línea ascendente, los salarios son bajos y la
depauperización permanente, el déficit de vivienda aumenta, la
cobertura social del sistema de salud es absolutamente precaria, las
insuficiencias educativas son crecientes, gran porcentaje de los
municipios del país carecen de agua potable, el arrasamiento del
equilibrio ecológico presagia catástrofes, los damnificados de la
violencia se sumen en el olvido oficial, se mantiene la desnutrición
secular de franjas importantes de la niñez colombiana, todo esto como
manifestaciones de la política de un estado y de una oligarquía voraz,
que solo piensa en su chequera y que como si fuera poco pretende
comprometer al país en un oneroso e inaceptable tratado comercial
(TLC) con los Estados Unidos. Y mientras campea esa miseria social, el
Gobierno colombiano gasta anualmente 22. 21 billones de pesos, un 6,5
por ciento del producto interno bruto (PIB) que asciende a 351,2
billones de pesos. Si el Estado destinara a educación y salud el total
del gasto militar, con ese dinero podrían construirse 3.666 escuelas y
220 hospitales de tercer y cuarto nivel.
Pero no, todas las llaves que puedan conducir al mejor estar del
pueblo están cerradas, el único grifo que dejan abierto para que el
pueblo lo utilice hasta saciarse, es el de la muerte. A tal
despilfarro militar se suman los cerca de 10 mil millones de dólares
gastados por el gobierno de los Estados Unidos durante los últimos 6
años en su guerra contra el pueblo colombiano a través del imperial,
inútil y fracasado Plan Colombia, porque la verdad es que nuestra
soberanía está completamente deshilachada, ya que la injerencia
norteamericana es cada vez más grande y mayor la sumisión de Uribe, a
quien el imperio le designó en Latinoamérica el mismo papel de Caín
que juega Israel en el Medio Oriente. Por ello conspira y provoca
buscando desestabilizar los gobiernos de Chávez y Correa.
Vale recordar que el capitalismo mundial vive su peor crisis en muchos
años y que los efectos del colapso neoliberal y del capitalismo
salvaje atropellan a millones de seres humanos y al mundo, sin que el
sistema vislumbre en su horizonte ninguna perspectiva para superarlo,
aunque en los Estados Unidos hayan elegido como Presidente a Barack
Obama, quien a pesar de las expectativas que ha generado, difícilmente
podrá colmar las esperanzas que muchos han depositado en el. Sólo la
iniciativa creadora de los pueblos y sus luchas pueden corregir el
rumbo del actual caos, y el Socialismo se yergue otra vez, como el
único que puede humanizar el planeta y enrumbar a la sociedad por
caminos de paz, igualdad, justicia, desarrollo, bienestar y felicidad
social. Es la enseñanza que surge de los procesos en marcha bajo el
influjo actuante de las mayorías, en el Viejo Mundo, en nuestra
América y en el Caribe.
En este gran contexto nacional y mundial germinan fundadas razones
para el optimismo. Se levantan con inagotable fuerza, grandes
manifestaciones sociales de campesinos, trabajadores, indígenas,
estudiantes, del movimiento popular y de las fuerzas democráticas,
como esa formidable corriente de opinión que constituyen los
"Colombianos por la paz". A todos ellos desde aquí, nuestro saludo
combativo colmado del irrevocable compromiso por la solución política,
hacia una verdadera paz con justicia social. En esta gesta heroica,
los mandos y combatientes de las FARC-EP estaremos, como desde
Marquetalia, acompañando al pueblo en sus más altos empeños hasta
alcanzar la Nueva Colombia, porque los farianos nos nutrimos e
inspiramos de las invencibles luchas de nuestro pueblo, de las
certezas que nos han acompañado durante 44 años de lucha
revolucionaria, del ejemplo y sacrificio de Raúl, Iván, Felipe,
Camilo, Dago y tantos otros caídos y especialmente del ejemplo y
enseñanzas del invencible y legendario conductor de guerrillas,
Comandante en Jefe, Manuel Marulanda Vélez.
Saludamos y les manifestamos nuestra solidaridad militante en las
cárceles del régimen a los guerrilleros y a todos los presos
políticos, a Sonia, Simón e Iván Vargas, a todos les reiteramos que no
cejaremos la lucha por cristalizar un Acuerdo Humanitario. Saludamos a
los guerrilleros y guerrilleras de las FARC-EP, a las Milicias
Bolivarianas, Partido Clandestino, Movimiento Bolivariano, otras
organizaciones revolucionarias, organizaciones de masas, fuerzas
democráticas, a nuestros simpatizantes y amigos los alentamos a
redoblar esfuerzos. Los colombianos no podemos tener como destino las
actuales desgracias, porque el futuro nos pertenece es que debemos
labrarlo desde siempre, y eso solo será posible mediante la unidad y
la convergencia del esfuerzo colectivo.
Al pueblo colombiano le proponemos trabajar por un nuevo Gobierno,
Patriótico, Democrático, Bolivariano con rumbo al Socialismo, que
desarrolle la Plataforma Bolivariana, trabaje por una constituyente
que sea respetada en sus decisiones, representativa de todos los
sectores de muestra nacionalidad, que aborde los temas vedados a la
constituyente de 1991 y así cimentar sobre sus bases la paz
democrática que anhelamos la enorme mayoría de los colombianos.
En Bolívar nos encontramos todos
Honor y gloria a nuestros combatientes caídos!
Hasta la victoria siempre!
Hemos jurado vencer y venceremos!
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP.
Montañas de Colombia, Diciembre 22 del 2008


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Néstor Gorojovsky
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