[R-P] EL MATÓN DEL BARRIO ATACA DE NUEVO

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Dom Ene 4 07:58:49 MST 2009


EL MATÓN DEL BARRIO ATACA DE NUEVO
Masacre palestina
Con más de 370 muertos y 1.700 heridos, la feroz y desproporcionada 
represalia del gobierno de Israel contra los ataques de cohetes de Hamas en 
Gaza ha generado el repudio de la comunidad internacional y preanuncia un 
agravamiento brutal de la crisis política en Oriente Medio. El análisis de 
un reconocido periodista israelí, crítico de su gobierno.
Israel se ha embarcado en otra funesta e innecesaria guerra. El 16 de julio 
de 2006, cuatro días después del comienzo de la Segunda Guerra del Líbano, 
escribí: "En todos los barrios hay uno, un matón que habla a los gritos y al 
que no se lo debe provocar haciéndolo enojar. No es que el matón no tenga 
motivos. Pero cuando reacciona, ¡qué reacción la suya!".
Dos años y medio después, estas palabras se pueden repetir, para nuestro 
horror, sin que haya que cambiar una coma. En el lapso de unas pocas horas, 
un sábado por la tarde, las Fuerzas de Defensa israelíes sembraron la muerte 
y la destrucción en una escalada tal que los cohetes Qassam, que cayeron 
sobre Israel, nunca alcanzaron en todos estos años, y la operación "Plomo 
fundido" recién está en pañales.
Una vez más, las respuestas violentas de Israel, aun en el caso de que haya 
una justificación, son totalmente desproporcionadas: rebasan todos los 
límites que imponen los principios de humanidad y moralidad, y violan 
abiertamente la ley internacional.
Lo que empezó el sábado 27 en Gaza no es otra cosa que un crimen de guerra y 
la expresión inequívoca de la insensatez de un país. Amarga ironía de la 
historia: un gobierno que emprendió una guerra fútil dos meses después de 
haber asumido el poder -hoy casi todo el mundo lo reconoce- se embarca en 
otra guerra fatídica dos meses antes de la conclusión de su mandato.
En el ínterin, Ehud Olmert, uno de los primeros ministros que más 
valientemente se expresó en la historia de Israel, tuvo el noble ideal de la 
paz a flor de labios. El noble ideal de la paz a flor de labios, y dos 
guerras infructuosas en su mochila. A su lado está su ministro de Defensa, 
Ehud Barak, líder del partido que se identifica a sí mismo como de 
izquierda, y que juega el papel de cómplice principal de este crimen.
Israel no agotó los recursos diplomáticos antes de embarcarse en otra 
espantosa campaña de muerte y devastación. Los Qassams que llovieron sobre 
las comunidades cercanas a Gaza se hicieron insoportables, aun cuando no 
sembraron la muerte. Pero la respuesta a esos ataques debería ser 
fundamentalmente diferente: esfuerzos diplomáticos para restablecer el cese 
del fuego -el mismo que, no debemos olvidarlo, fuera violado por Israel 
cuando bombardeó innecesariamente un túnel- y luego, si esos esfuerzos 
resultaran infructuosos, una respuesta militar gradual y mesurada.
Pero no. Es todo o nada. Las Fuerzas de Defensa israelíes desencadenaron una 
guerra cuyo fin, como de costumbre, es esperar que alguien se ocupe de 
nosotros.
Ahora, la sangre correrá como agua. Gaza, la ciudad de los refugiados, 
sitiada y empobrecida, será la que pague el precio más alto. Pero también 
sangre nuestra será innecesariamente derramada. En su insensatez, Hamas ha 
atraído esta desgracia sobre sí y sobre su pueblo, pero esto no justifica la 
exagerada reacción de Israel.
La historia de Oriente Medio se repite con una regularidad desesperante. 
Sólo que los episodios funestos son cada vez más frecuentes. Si disfrutamos 
de nueve años de tranquilidad entre la Guerra de Yom Kippur y la Primera 
Guerra del Líbano, ahora desatamos una guerra cada dos años. En ese sentido, 
Israel está probando que no hay conexión alguna entre sus declaraciones 
públicas a favor de la paz y su conducta claramente beligerante.
Israel también está probando que no ha aprendido las lecciones de la guerra 
anterior. Una vez más, esta guerra fue precedida por un diálogo público 
espantosamente uniforme en el que se oyó una sola voz: la de los que 
exhortaban a atacar, destruir, reducir al hambre y matar, es decir, la de 
los que incitaban reiteradamente a cometer crímenes de guerra.
Una vez más, los comentaristas se sentaron en los estudios de televisión y 
glorificaron a los aviones de combate que bombardearon las comisarías en las 
que trabajan los funcionarios responsables de mantener el orden en las 
calles. Una vez más, se pronunciaron enfáticamente contra la moderación y a 
favor de redoblar los ataques. Una vez más, los periodistas describieron las 
imágenes de la casa destruida en la ciudad israelí Netivot como "una 
situación difícil". Una vez más, tuvimos el descaro de quejarnos de cómo el 
mundo estaba transmitiendo las imágenes de lo que estaba ocurriendo en Gaza. 
Y, una vez más, necesitaremos esperar unos días hasta que una voz 
alternativa finalmente se alce desde las sombras, la voz de la moral y la 
prudencia.
Dentro de una o dos semanas, los mismos iluminados que exhortaban a dar 
golpe tras golpe competirán entre ellos a ver quién criticó más esta guerra. 
Y, una vez más, será desastrosamente tarde.
Las imágenes que inundaron las pantallas de la televisión en todo el mundo 
mostraron un desfile de cadáveres y heridos cargados y descargados de los 
portaequipajes de los autos particulares que los transportaban al único 
hospital de Gaza que merece el nombre de tal. Tal vez necesitemos recordar 
una vez más que estamos tratando con una desdichada y golpeada franja de 
tierra habitada en su mayor parte por hijos de refugiados que han soportado 
tribulaciones inhumanas.
Durante dos años y medio han sido enjaulados y condenados al ostracismo por 
el mundo entero.
La corriente de pensamiento que afirma que mediante la guerra ganaremos 
nuevos aliados en la Franja, que maltratar a sus habitantes y matar a sus 
hijos los hará tomar conciencia, y que una operación militar será suficiente 
para hacer caer un régimen atrincherado para así reemplazarlo con otro que 
tendrá una actitud más amistosa con nosotros sólo expresa una visión 
disparatada de la situación.
Hezbollah no resultó debilitada tras la Segunda Guerra del Líbano, al 
contrario. Hamas no resultará debilitada debido a la guerra de Gaza, al 
contrario. En poco tiempo más, después de que termine el desfile de 
cadáveres y heridos, arribaremos, como ocurrió después del Líbano, a un 
nuevo cese del fuego que será exactamente igual al que podría haber sido 
alcanzado sin esta guerra superflua.
Mientras tanto, dejemos que las Fuerzas de Defensa de Israel triunfen, como 
dicen ellos. Héroes contra débiles, el sábado 27 bombardearon docenas de 
blancos desde el aire, y las fotografías que registran la sangre y el fuego 
no hacen sino mostrarles a los israelíes, a los árabes y al mundo entero que 
la fuerza del matón del barrio no ha amenguado. Cuando el matón está hecho 
una furia y anda destrozándolo todo a su paso no hay quién lo pare.
* Periodista israelí del diario Haaretz 

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