[R-P] LA GUERRA DE LOS SEIS DÍAS

Prensa Schiavoni prensaschiavoni en arnet.com.ar
Dom Ene 4 08:56:04 MST 2009


Este relato histórico completo de la primera guerra masiva entre israelíes y 
árabes, que pone al desnudo el ánimo expansionista y anexionista del Estado 
Sionista de Israel, cambiando los nombres de los políticos y militares que 
la dirigieron, me alcanza dos reflexiones: la primera es la vieja fábula de 
la ranita y el escorpión (la naturaleza humana las más de las veces no puede 
contra el instinto); y la segunda es el justificado temor de que Israel 
pretenda repetirla, sobre la base de la instigación de todo el mundo 
musulmán a los palestinos para que terminen de una buena vez con el estado 
genocida.

¡Ojalá ésto nunca ocurra y que ya no haya más muertes de inocentes!

¡Saludos domingueros y afectuosos! MINGO


La Guerra de los Seis Días

(De Wikipedia, la enciclopedia libre)

La Guerra de los Seis Días, también conocida como Guerra de Junio de 1967 en 
la historiografía árabe, fue un conflicto bélico que enfrentó a Israel con 
una coalición árabe formada por Egipto, Jordania, Iraq y Siria entre el 5 y 
el 10 de junio de 1967. Tras la exigencia egipcia a la ONU de que retirase 
de forma casi inmediata sus fuerzas de interposición en el Sinaí (UNEF), el 
despliegue de fuerzas egipcias en la frontera y el bloqueo de los estrechos 
de Tirán, Israel, temiendo un ataque inminente, lanzó un ataque preventivo 
contra la fuerza aérea egipcia. Jordania respondió atacando las ciudades 
israelíes de Jerusalén y Netanya. Al finalizar la guerra, Israel había 
conquistado la Península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, 
Jerusalén Este (incluyendo la Ciudad Vieja) y los Altos del Golán.

La Guerra de los Seis Días se inscribe dentro del conjunto de guerras 
libradas entre Israel y sus vecinos árabes, tras la creación del Estado de 
Israel (1948) en la Palestina del Mandato británico. Estos seis días de 1967 
concitaron la atención mundial y resultaron claves en la geopolítica de la 
región: sus consecuencias han sido profundas, extensas y se han hecho notar 
hasta hoy día, teniendo una influencia decisiva en numerosos acontecimientos 
posteriores, como la Guerra de Desgaste, la Guerra de Yom Kipur, la masacre 
de Múnich, la polémica sobre los asentamientos judíos y el estatus de 
Jerusalén, los acuerdos de Camp David y Oslo o la Intifada.

Antecedentes

En 1947, la Organización de las Naciones Unidas estableció un plan para la 
división del Mandato Británico de Palestina en dos Estados, uno judío y otro 
árabe, quedando Jerusalén y Belén bajo control internacional. Los países 
árabes y los líderes de la comunidad árabe palestina rechazaron el plan y 
atacaron al recién creado Estado de Israel el mismo día de su proclamación, 
dando lugar a la Guerra árabe-israelí de 1948, que acabó con la victoria de 
los judíos, su independencia definitiva y la ampliación del territorio de 
Israel. Por su parte, Egipto se apropió la Franja de Gaza y Transjordania 
ocupó Cisjordania y parte de Jerusalén (rebautizando el país con el nombre 
de Jordania).

Los países árabes no aceptaron el resultado de esta guerra y continuaron con 
acciones de guerrilla contra Israel, lo que llevó a este país a intervenir 
junto a Francia y el Reino Unido en la Guerra de Suez (1956). Esta guerra 
fue una victoria militar, pero una derrota política para los tres aliados, 
ya que la gran presión diplomática por parte de los Estados Unidos y de la 
Unión Soviética forzó a Francia, Inglaterra e Israel a retirar sus 
ejércitos. A cambio de retirar sus ejércitos del Sinaí, Israel obtuvo 
indirectamente de Egipto el compromiso de detener sus envíos de armamento a 
las guerrillas que luchaban contra Israel. Como resultado, las relaciones 
entre Egipto e Israel se tranquilizaron (en la medida en que esto era 
posible) por un tiempo. Además, un cuerpo especial de la ONU, conocido como 
UNEF por sus siglas en inglés, fue desplegado en la península del Sinaí, 
interponiéndose entre israelíes y egipcios.

El camino hacia la guerra

Sin embargo, la presión constante de la opinión pública de los países árabes 
forzaba a sus líderes a continuar la lucha contra Israel. Como parte de esta 
lucha, Egipto continuó apoyando guerrillas, e impulsó una alianza militar 
con Siria en 1966. Tanto Siria como Egipto estaban respaldados por la Unión 
Soviética.

El 17 de mayo de 1967, Egipto solicitó formalmente a la ONU la retirada de 
las tropas de interposición (UNEF), y comenzó a remilitarizar el Sinaí y la 
frontera con Israel. El 23 de mayo del mismo año, Egipto bloqueó los 
estrechos de Tirán, lo que según Israel contradecía las Leyes Marítimas de 
la ONU y era causa de guerra. El 30 de mayo, la presión popular en Jordania 
logró apartar al rey Hussein de su tradicional alianza con las potencias 
occidentales y le obligó a unirse a la alianza egipcio-siria, otorgando el 
mando de sus fuerzas a un general egipcio. El 4 de junio Iraq se sumó a la 
coalición.

Aunque el gobierno de Israel no quería la guerra y la temía, los militares 
israelíes consideraban que era necesario atacar inmediatamente porque sin la 
ventaja de la sorpresa, Israel no podría sobrevivir. Israel había movilizado 
a los reservistas y no podía mantener esa movilización indefinidamente. Ante 
la disyuntiva de atacar o desmovilizar, no habiendo recibido garantía alguna 
por parte de EE.UU. de que impulsaría una iniciativa internacional, y con el 
gobierno de Egipto dando muestras públicas diarias de su voluntad de no 
enfriar la situación, el gobierno de Israel olvidó sus reticencias y siguió 
el consejo de sus generales.Otras fuentes dudan de que los árabes, pese a 
toda la intensa retórica belicista y la acumulación de tropas en las 
fronteras, estuviesen realmente dispuestos a atacar a Israel.

Ted Thornton afirma incluso que "los movimientos de las tropas egipcias 
fueron un pretexto, planificado desde hacía tiempo, para que las tropas 
israelíes ganaran más territorio". Esta fuente cita a Isaac Rabin, quién 
declaró un año después de la guerra:

"No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al 
Sinaí en mayo de 1967 no hubiesen sido suficientes para lanzar una ofensiva 
contra Israel. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos". (Le Monde, febrero del 
1968).

Sin embargo es sabido que Egipto no envió sólo dos, sino siete divisiones 
(2ª, 3ª, 4ª, Shazli Force, 6ª, 7ª y 20ª) con 100 mil soldados y 1000 
Tanques, frente a la frontera israelí. 5 Divisiones estaban en el Sinaí y 2 
en Gaza. Estas cifras son coincidentes en otras fuentes, como por ejemplo:

Egipto tenía apostadas siete divisiones, 100.000 hombres y 1000 carros de 
combates.
Álvaro Abós, "Hechos Políticos del Siglo XX" - Tomo 9 La Guerra de los Seis 
Días, página 41.

Por lo que resulta al menos dudosa o sacada de contexto la supuesta cita de 
Rabín, ya que un general de su talla no podía desconocer el despliegue 
egipcio y mucho menos minimizarlo.

Además Israel ofreció la paz en forma oficial ante la ONU el 8 de Octubre de 
1968, proponiendo volver a las líneas de Armisticio de 1949 con un Estatus 
Especial para Jerusalén (Ciudad Unificada y Abierta), lo que desecha de 
plano una guerra de expansión. La propuesta israelí de 9 puntos, fue 
rechazada por los árabes, al igual que las Resoluciones 242 y 194.

Más fuentes que muestran el despliegue de las siete divisiones egipcias: 
.que no podían dejar ninguna duda a Rabín, ni sobre su cantidad (siete), ni 
sobre su disposición, ni sobre su propósito.

Menahem Begin, por aquel entonces del partido Gahal, también dijo años 
después:
"En junio de 1967 otra vez teníamos una opción. La concentración de tropas 
egipcias en Sinaí no probaban que Nasser realmente fuera a atacarnos. 
Debemos ser honestos con nosotros mismos. Nosotros decidimos atacarle a él" 
(New York Times, 21 agosto de 1982).

Sin embargo, a juicio del presidente israelí Jaim Herzog (analista militar 
durante el conflicto), no era ésta la opinión del mando militar israelí en 
1967 ni es tampoco la de otros historiadores militares israelíes que se han 
ocupado extensamente de la guerra, como Michael B. Oren, que generalmente 
sostienen, a partir del estudio pormenorizado de los documentos y de 
entrevistas con sus protagonistas, que Israel no tenía otra opción desde el 
punto de vista militar. Así, Jaim Herzog sostuvo que, en la situación en la 
que se encontraba Israel, rodeado por un enorme ejército árabe que le 
superaba en efectivos, aviones y tanques, no tenía opción a especular sobre 
si estaban o no dispuestos realmente a atacarles, ya que carecía de 
"profundidad estratégica" en la que poder desplegarse y, por tanto, de 
posibilidad de respuesta:

"En 1967, cuando se hizo evidente que la guerra estaba a la vuelta de la 
esquina, el mando israelí llegó a la conclusión de que no debía permitirse 
que los árabes hicieran el primer movimiento porque, por su propio peso, 
conseguirían una ventaja inicial que Israel no podría afrontar" (Jaim 
Herzog, La guerra de Yom Kipur, Inédita, 2004, pág. 32).

Otra prueba que los árabes se preparaban para una guerra total contra Israel 
(y que la misma era "inminente"), es que la prensa árabe preparaba al pueblo 
para la guerra desde el mes de mayo: desde El Cairo y por otras emisoras de 
radio árabes preparaban a la opinión pública para la guerra y prometía la 
muerte y el exterminio de Israel. "Todo Egipto se halla ahora dispuesto a 
lanzarse a una guerra total que pondrá fin a Israel", declaraba el 
comentarista de Saut-al Arab, el 17 de mayo (A. J. Barker, "La Guerra de los 
Seis Días", página 19).

"Nuestro objetivo básico será la destrucción de Israel. El pueblo árabe 
quiere luchar", dijo el Presidente Nasser el 27 de mayo (A. J. Barker, "La 
Guerra de los Seis Días", página 19).

Ahmed Shukairy, presidente de la OLP declaró: "Los judíos que sobrevivan a 
la guerra que inminente, serían autorizados a permanecer en Palestina, pero 
no esperaba que muchos pudieran hacerlo". (A. J. Barker, "La Guerra de los 
Seis Días", página 19).

Según fuentes soviéticas, se estaban produciendo incursiones israelíes en 
territorio sirio, incursiones que provocaron en Egipto la impresión de que 
Israel quería la guerra. Sin embargo, consta que diversos informes de 
inteligencia egipcia y siria, que conocía Nasser, reconocían semanas antes 
del inicio de la guerra que no existía movimiento alguno de tropas 
israelíes.

5 de junio: Operación Foco

La guerra comenzó el 5 de junio, cuando Israel lanzó la Operación Foco, 
ideada entre otros por Ezer Weizman. Esta operación consistía en una serie 
de ataques a primera hora de la mañana contra las bases aéreas egipcias, 
para atrapar a los aviones egipcios en tierra a la vuelta de su tradicional 
primera ronda al amanecer, alrededor de las 8:00 de la mañana. Israel poseía 
una información extremadamente detallada de las bases egipcias a atacar, 
llegando a incluir una lista completa de todos los pilotos egipcios y su 
rango, así que la hora de ataque fue escogida para maximizar el número de 
aviones enemigos en tierra. En los diversos ataques israelíes durante la 
mañana del 5 de junio, Egipto perdió 286 de sus 420 aviones de combate, así 
como 13 de sus más importantes bases aéreas y 23 estaciones de radar. 
Israel, por el contrario, perdió sólo 19 de sus 250 aviones de combate.

Las graves pérdidas sufridas por los egipcios, tanto en aviones como en 
bases de lanzamiento de aviones, dieron a Israel ventaja en los combates 
aéreos durante toda la guerra, explicando en parte el favorable desarrollo 
de la misma para el bando israelí.
Pocos minutos después del comienzo de la Operación Foco, las fuerzas 
terrestres de Israel, divididas en 3 divisiones comandadas por Ariel Sharon, 
Abraham Yoffe e Israel Tal invadieron la península del Sinaí defendida por 7 
divisiones egipcias. Tal no encontró resistencia en el norte del Sinaí, 
ocupando así la Franja de Gaza. Sin embargo, Sharon y Yoffe encontraron una 
fuerte resistencia por parte de las tropas del general Sa'di Nagib en Umm 
Qatef.

En el frente central, Israel tenía la esperanza de que la participación de 
Jordania en la guerra sería sólo testimonial y una confrontación real no 
llegaría a producirse; sin embargo, esta esperanza se vio defraudada cuando 
las tropas jordanas lanzaron, alrededor de las 11:15 de la mañana, una serie 
de bombardeos sobre la parte israelí de Jerusalén y un ataque sobre algunos 
de los principales edificios, entre ellos, la Casa de Gobierno. A las 12:30 
del mismo día, las fuerzas aéreas israelíes atacaron a las fuerzas aéreas 
jordanas, atrapándolas en tierra y destruyéndolas en gran medida.
En el frente norte, Siria usó su artillería ubicada en los Altos del Golán 
para bombardear los asentamientos israelíes de Galilea, mientras que la 
aviación israelí destruía más del 60% de la fuerza aérea siria.

6 de junio: Captura de Umm Qatef y Gaza, cerco de Jerusalén

En la mañana del 6 de junio, las divisiones de Sharon y Tal conquistaron Umm 
Qatef y El-Arish, mientras que Yoffe avanzó por el centro de la península 
del Sinaí en una carrera por ocupar los principales pasos antes que las 
tropas egipcias y lograr así su captura. En Gaza, por el contrario, tras 
cruentos combates que provocaron la mitad de las bajas israelíes en todo el 
frente sur, los principales centros de mando egipcios se rindieron, 
permitiendo a Israel ocupar totalmente la Franja.

La guerra alcanzó ese día también a las tropas de tierra de Israel en el 
frente central, que ocuparon Latrún, Ramala y Jenín, a la vez que se 
completaba el cerco de Jerusalén y las unidades de paracaidistas se 
preparaban para el asalto al centro histórico, la Ciudad Vieja. Las fuerzas 
aéreas israelíes realizaron ataques contra la base iraquí H-3, probablemente 
la última esperanza jordana de recibir cobertura aérea para el resto de la 
guerra.

En el norte, Siria continuó con sus ataques contra los asentamientos 
israelíes, pero se negó a enviar tropas en auxilio de Jordania

7 de junio: Captura de Jerusalén

Con la captura de Sharm el-Sheij el 7 de junio por parte de unidades de la 
marina y de paracaidistas, Israel logró reabrir los estrechos de Tirán, e 
inmediatamente declaró un estatuto de agua internacional de libre paso para 
los barcos mercantes. Al mismo tiempo, las tres divisiones israelíes del 
frente sur apresuraron su marcha, llegando a alcanzar el Canal de Suez. Al 
acabar el día, toda la península del Sinaí -excepto parte de la costa 
occidental- estaba bajo control israelí.

En el frente central se produjo uno de los hechos más significativos de toda 
la guerra, cuando la brigada de paracaidistas del general Mordejai "Mota" 
Gur ocupó la Ciudad Vieja de Jerusalén, incluyendo el Monte del Templo o 
Explanada de las Mezquitas. Asimismo, las divisiones israelíes en 
Cisjordania ocuparon Nablús, Judea y Hebrón entre otras ciudades, llegando 
incluso a cruzar el río Jordán.

8 de junio: Ataque contra el Liberty, propuesta de tregua

El 8 de junio no se produjeron combates de importancia en ningún frente, 
destacando sólo la ocupación de algunas pequeñas localidades en Cisjordania 
y el Sinaí. Sin embargo, debido probablemente a un error de identificación, 
las fuerzas aéreas y navales de Israel atacaron el barco estadounidense 
Liberty, provocando 34 muertos y 173 heridos. Las 13 comisiones oficiales de 
investigación (10 en Estados Unidos y 3 en Israel) han concluido que el 
ataque se debió a un error israelí, aunque algunas fuentes mantienen que el 
ataque fue intencionado.

Asimismo, el 8 de junio se realizó una propuesta de tregua que fue aceptada 
por Egipto pero no por Siria, lo que llevó a Israel a lanzar la campaña 
contra Siria de los días 9 y 10 de junio. A partir de este día, casi no hay 
actividad en los frentes sur y central de la guerra.

9 de junio: Ataque contra Siria

Apoyadas por continuos ataques de las fuerzas aéreas israelíes, las tres 
divisiones del frente norte y una división de refuerzo traída desde 
Cisjordania lanzaron un ataque contra los Altos del Golán. Aunque las 
fuerzas aéreas fueron incapaces de destruir la atrincherada artillería 
siria, consiguieron provocar la huida de un importante número de 
combatientes sirios, permitiendo a Israel ocupar Qala', Tel 'Azziziat y 
otras localidades cercanas. Creyendo que las pérdidas eran mayores de las 
reales, el ejército sirio emprendió la retirada la noche del 9 de junio.

10 de junio: Último día de guerra

Ante la retirada de las tropas sirias, las divisiones israelíes pudieron 
avanzar en todo el frente, llegando a ocupar la importante ciudad de 
Quneitra, y con el camino expedito hacia Damasco. Sin embargo, ante la 
inmensa presión diplomática, Israel aceptó el alto al fuego sugerido por el 
Consejo de Seguridad, terminando así la guerra.

Consecuencias de la guerra

Israel dio por finalizada la Guerra de los Seis Días habiendo aumentado su 
territorio considerablemente, con la incorporación de los Altos del Golán, 
Cisjordania (incluyendo Jerusalén Oriental), la Franja de Gaza y la 
península del Sinaí. Desde el punto de vista militar, tras dos décadas de 
fragilidad estratégica, Israel obtuvo por primera vez en su historia 
profundidad territorial, que le concedería capacidad defensiva para 
defenderse de la artillería árabe lejos de las ciudades israelíes y para 
evitarse en adelante la obligación de realizar ataques preventivos ante cada 
amenaza, con el coste que ello supone a efectos de opinión pública. La 
situación dio por tanto un vuelco geoestratégico y ahora serían las 
capitales árabes (Ammán, Damasco y El Cairo) las que quedaban al alcance de 
cualquier incursión rápida del Tsahal. Además de la expansión territorial y 
del "colchón" defensivo, Israel demostró en el plano psicológico a sus 
vecinos árabes su capacidad para defenderse militarmente, y su voluntad para 
usar dicha capacidad.

En el plano político, y pese a la euforia inicial y al entusiasmo colectivo 
y espiritual por el reencuentro con el Muro Occidental, la situación no fue 
tan favorable a Israel y la guerra envenenó aún más el conflicto 
árabe-israelí. Merced a los territorios conquistados, que inicialmente 
estaban destinados a ser moneda de cambio a cambio de una paz duradera, 
Israel se convertiría en potencia ocupante y permanente de una población 
árabe muy hostil, lo cual estimuló el nacionalismo palestino, creándose 
nuevas amenazas internas en los territorios ocupados y alejándose toda 
perspectiva de una solución negociada a corto plazo. Los efectos de todo 
ello perduran hoy día.

Hubo otro efecto político muy importante y es el hecho de que el conflicto 
árabe-israelí quedó plenamente encajado en los esquemas maniqueos de la 
Guerra Fría: la URSS, junto al bloque socialista, rompió relaciones 
diplomáticas con Tel Aviv e Israel se convirtió a los ojos de una buena 
parte de la opinión pública internacional en agresor y potencia ocupante y 
perdió su prestigio de pequeño país en lucha por su supervivencia. A ojos de 
la retórica antiimperialista y antiestadounidense, Israel se transformó en 
"peón del imperialismo yanqui". Dio comienzo entonces la «satanización» y el 
aislamiento internacional, ilustrado por las sistemáticas resoluciones 
contrarias a Israel en la ONU, y en la idealización y justificación 
incondicional de las acciones de sus enemigos, incluidos aquellos que 
practicaban el terrorismo. Para algunos autores, nació entonces una nueva 
judeofobia, esta vez de cuño ideológico y centrado en el Estado judío.

Por su parte, la derrota sufrida por Egipto, Siria y Jordania fue 
considerada humillante en esos países, que argumentaron una inexistente 
intervención militar de Estados Unidos y el Reino Unido para justificar el 
éxito de la operación Foco israelí. La derrota militar de Egipto y Siria 
produjo un gran malestar en el mundo árabe, lo que llevó a mantener los años 
siguientes una Guerra de Desgaste con Israel y, finalmente, a un ataque 
conjunto egipcio-sirio en la Guerra del Yom Kipur que no alteró el mapa 
geopolítico establecido tras la Guerra de los Seis Días.

Israel devolvió el Sinaí a Egipto como parte de los acuerdos de paz de Camp 
David en 1982, más o menos al mismo tiempo que concedía la ciudadanía 
israelí a los habitantes de Jerusalén Este y de los Altos del Golán, cuyos 
territorios se incorporaron administrativamente a Israel, si bien sólo 
Jerusalén Este ha sido legalmente anexionada (véase Ley de Jerusalén). En 
agosto de 2005, Israel evacuó todos los asentamientos de la Franja de Gaza 
para ceder su control a la Autoridad Nacional Palestina (ANP), siguiendo su 
plan de retirada unilateral israelí. 




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