[R-P] La diplomacia del Real
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Ene 4 06:47:38 MST 2009
[Hemos alertado muchas veces, y lo seguiremos haciendo, contra todo
intento de asimilar al imperialismo la expansión de la esfera de acción
económica de los países latinoamericanos más poderosos en el ámbito de
la Patria Grande. Pero una cosa es luchar en contra de estos
predicadores de la balcanización, y otra muy distinta es cerrar los ojos
ante ciertos rasgos profundamente negativos que adquieren estas
expansiones en ausencia de revolución nacional. En la medida que el
Brasil realmente existente es el Brasil "mitrista" dominado por el
núcleo oligárquico de S. Paulo desde el 64, es natural que en la marcha
hacia la integración latinoamericana surjan severos riesgos derivados de
una suerte de "nacionalismo parroquial" brasileño que nada bueno hace
prever]
Gentileza Bob Weiss
APM Agencia Periodìstica del MERCOSUR - 31/12/2008
Escenarios
Brasil y el anzuelo financiero
La diplomacia del Real
La matriz brasileña de préstamos millonarios a países de la región
arroja datos e indicios de una vieja doctrina del expansionismo
estadounidense. Desarrollo del Sur ¿con o para el Gigante amazónico?
El Real, el BNDES y los roces que Lula tiene en la región.
Fotos: Reuters y Archivo
Por Sebastián Pellegrino | Desde la Redacción de APM
El Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y Social de Brasil
(BNDES) se halla en el centro de la crisis diplomática que divide a los
gobiernos de Quito y Brasilia, desde que el presidente Rafael Correa
anunció la decisión de “revisar” la deuda contraída con dicha
institución para la construcción de una represa hidroeléctrica en Ecuador.
Y es que el Gobierno de Correa aun trabaja en la auditoria de sus deudas
externa e interna por considerar “ilegítimas” las condiciones de gran
parte de los pasivos financieros del Estado. La deuda pública externa
del país andino asciende a 9.943 millones de dólares y el gran paquete
está en_la_mira.
Por ahora, la prioridad de la investigación está enfocada en el crédito
de 243 millones de dólares que el BNDES otorgó a Ecuador para que la
empresa brasileña Odebrecht construya la represa de San Francisco, obra
terminada hace un año y ya paralizada por fallas estructurales.
Tras cuatro años y medio de otorgado el préstamo, los intereses
acumulados llegaron a 88 millones de dólares que luego fueron
capitalizados. En la actualidad el crédito es de 331 millones de la
moneda verde, mientras la lógica de la usura continúa reproduciendo
intereses, e intereses de los viejos intereses. Tal uno de los
principales puntos del reclamo de Ecuador.
Ahora bien, todo acontecimiento de la coyuntura debe ser analizado desde
la perspectiva histórica y dentro de procesos amplios y perdurables en
el tiempo que exceden los datos de actualidad. Para ello debemos retomar
la titulación del presente artículo (La diplomacia del Real) y su
alusión al pasado (no tan pasado).
Si cambiamos la mención de la moneda brasileña por la divisa de Estados
Unidos tendremos la síntesis con la que se conoce el proceso
expansionista del vecino del norte hacia América Latina durante la
administración de William Howard Taft (1909-1913).
”Dólares en vez de balas” fue la frase con la que Taft promocionó su
política exterior hacia lo que progresivamente se convertía en el Patio
Trasero de Washington. Millonarios préstamos se otorgaron durante la
gestión del republicano a las corporaciones estadounidenses para
invertir en América Latina aunque el “Garrote” de su predecesor, Teodoro
Roosevelt, nunca fue abandonado.
Repasemos el sueño de Howard Taft: ”No está lejano el día en que tres
banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la
extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal
de Panamá, y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro,
de hecho como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro
moralmente”.
El camino para cumplir el objetivo sería alcanzar la seguridad
continental mediante la aplicación de fórmulas de carácter económico que
dieran estabilidad a una región frecuentemente azotada por el caos
político y el desorden financiero, circunstancias que hacían temer a
Washington una indeseada intervención de potencias extracontinentales.
Las primeras décadas del siglo XX fueron las del auge de la influencia
de Estados Unidos en América Latina, situación que se extiende en gran
medida hasta la actualidad. Y la “Diplomacia del Dólar” sentó las bases
de la eficaz herramienta financiera para la absorción de los mercados
del sur y la determinación de políticas nacionales, alineadas con los
intereses de Washington.
En este orden de ideas, Brasil parece haber incorporado las enseñanzas
de Howard Taft en la búsqueda de la supremacía regional e internacional.
La pujante economía alcanzó tan grandes proporciones como para que en
nuestros días el Gigante sudamericano pueda acumular grandes masas de
divisas para la financiación de proyectos de infraestructura en el
vecindario.
Cabe detener el análisis para realizar algunas observaciones a fin de
evitar cualquier interpretación extrema y absoluta, ya que ni se puede
prescindir de los esfuerzos e iniciativas que impulsa Brasil para el
desarrollo de la región, ni tampoco es viable legitimar determinadas
acciones del Gigante del sur como las que aquí serán tratadas sólo
porque el vecino sea indispensable para el futuro del continente.
No es éste un intento de forzar los ejemplos para asimilar la política
exterior brasileña con la del vecino del norte, sino que el objetivo es
tomar en cuenta los antecedentes y comparar la utilización del brazo
financiero como herramienta eficaz para la injerencia política en otros
países.
Y aquí reaparece el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico y
Socialde Brasil (BNDES) fundado en 1952, durante el gobierno de Getúlio
Vargas, con el objetivo de dinamizar el acceso al crédito en el marco de
un proyecto político industrial y modernizador del aparato
productivo_brasileño.
Desde 1990 el Banco cuenta con el área de Comercio Exterior. Según el
portal digital del BNDES, “el proceso de integración sudamericana, una
de las bases de la política externa del gobierno federal, ha merecido
atención especial. Con el apoyo de BNDES, las empresas brasileñas de
ingeniería se han habilitado a realizar diversos proyectos de
infraestructura en el continente.
”Con ello, las financiaciones de BNDES a las exportaciones de máquinas y
equipos, aviones, ómnibus, plataformas de petróleo, carnes, frutas,
calzados, muebles, servicios y proyectos de ingeniería, entre otros
productos, han contribuido de forma expresiva para el incremento de la
base y de la capacitación exportadora de las empresas del_país”.
No quedan dudas del éxito del BNDES como soporte de la expansión de las
grandes empresas brasileñas. En base a datos del 2006, el Banco cuenta
con un presupuesto de 30.000 millones de dólares, 10 por ciento mayor
que el presupuesto del Banco Mundial (BM).
Se calcula que el área de Comercio Exterior del BNDES ya realizó
préstamos de 5 mil millones de dólares a casi todos los países de la
región: Argentina y Venezuela mil millones cada uno, Paraguay y Ecuador
300 millones, Chile y Colombia 250 millones, Uruguay 228 y Perú 200
millones de dólares, siempre para obras de infraestructura.
Los términos financieros para las obras en el continente exigen la
contratación de constructoras brasileñas y todo el equipamiento debe ser
también importado del mercado brasileño.
Los datos tienen su reflejo en las colosales corporaciones de Brasil y
su expansión en los mercados regionales: el caso de Petróleos de Brasil
(Petrobrás) es impactante: es la empresa más grande del país, produce
más de 2 millones de barriles de petróleo diarios, y forma parte del
selecto grupo de las empresas más grandes del mundo.
En Bolivia controla los dos principales yacimientos de gas y el 20 por
ciento de los puestos de venta de gasolina. Cabe recordar que Bolivia es
uno de los países sudamericanos más golpeados por las asimetrías
provenientes del comercio energético regional. Abasteciendo al gigante
vecino con más del 50 por ciento del gas que consume, el país andino
recibe beneficios muy por debajo de los valores del mercado de
hidrocarburos.
En Argentina, Petrobras controla el 58 por ciento de la empresa
petrolera Pérez Companc y el total de Petrolera Santa Fe y la compañía
de gas Mega. Y la lista continúa respecto a los demás países de la_región.
En Uruguay, de las diez primeras empresas exportadoras, cinco son
brasileñas. De los 1.511 millones de dólares que exportaron esa decena
de empresas entre julio de 2007 y junio de 2008, el 43 por ciento
pertenece a una arrocera y cuatro frigoríficos comprados por capitales
de Brasil.
La constructora Odebrecht, principal exportadora brasileña de servicios,
se está expandiendo por el continente. A fines de 2004 tenía 14.885
puestos de trabajo en Brasil y siete mil en otros países, la mayor parte
en Sudamérica.
Actualmente Odebrecht construye buena parte de las obras del pasillo
Manaos-Manta, que forma parte de la IIRSA (Iniciativa para la
Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), y conecta el
Amazonas con el Pacífico, por donde salen las mercancías brasileñas
rumbo a Asia.
Dicha firma es una de las favoritas para la materialización de los
megaproyectos previstos por IIRSA que supone la construcción de 300
carreteras, puentes, hidroeléctricas, gasoductos y otras obras a un
costo de 50 mil millones de dólares a lo largo de una década. Andrade
Gutierrez, Camargo Correa, Queiroz Galvao, engrosan la lista de las
principales constructoras brasileñas.
Por otra parte, en Argentina la inversión brasileña llegó a 14.000
millones de dólares en los últimos 15 años, en gran medida gracias a la
financiación del BNDES. La mencionada corporación Camargo Correa contó,
hace algunos años, con créditos de más de 1.000 millones de dólares para
la compra de_Loma_Negra.
La expansión empresarial de Brasil se inscribe en el marco del auge de
las multilatinas (multinacionales latinoamericanas) favorecidas por la
demanda de recursos naturales y la coyuntura financiera de los últimos
años.
De las 100 principales multinacionales emergentes 11 son de Brasil, país
que en 2007 alcanzó la formidable suma de 35.000 millones de dólares en
concepto de Inversión Extranjera Directa (IED), superando la entrada de
capitales en el país que fue de 19.000 millones según la Comisión
Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Además de las controversias con Ecuador y Bolivia, Paraguay merece
atención especial. Respecto al reclamo del presidente Fernando Lugo
sobre el valor de la energía que genera la binacional represa de Itaipú,
remitimos al lector a lo ya dicho en APM. (Ver: “Paraguay reclama y
Brasil mira para otro lado”. APM 21/09/2008)
En las últimas semanas el Gobierno paraguayo decidió auditar la deuda de
Itaipú por considerarla “injusta” según lo establecido por el tratado
bilateral. Dicha deuda asciende a 19.600 millones de dólares, y Paraguay
exige la cancelación de los pasivos mediante la división proporcional
según la energía utilizada por cada parte.
De prosperar el reclamo, Paraguay asumiría 600 millones de la moneda
verde y Brasil los 19.000 millones restantes. Sin embargo, la polémica
iniciativa está lejos de llegar a una solución, ya que un consejero en
asuntos internacionales de Lula Da Silva afirmó, días atrás, que “no
vamos a perdonar la deuda, mas no queremos un Paraguay_pobre”.
Las deudas públicas de la región son cada vez más sospechadas por las
administraciones nacionales. A partir del ejemplo de Ecuador, los
rumores de revisión y consulta internacional de los pasivos sospechados
de ilegítimos son cada vez_más_resonantes.
Bolivia, Paraguay y Venezuela consideran la posibilidad de auditar sus
deudas, incluidos los créditos provenientes del BNDES que de ser
desconocidos por los estados mencionados pasarían a ser una carga del
Tesoro público de Brasil.
La reacción del Gigante no se hizo esperar. "Todo eso tiene un olor de
desastre", aseguró un asesor de la Presidencia brasileña, en tanto que
el Canciller Celso Amorin aclaró que de prosperar el desconocimiento de
las deudas, estaría en juego la política de financiamiento a las
exportaciones de bienes y servicios brasileños a países de la región.
Sombrío panorama para la integración latinoamericana, más aun si se
tiene en cuenta los últimos movimientos militares de Brasil en la
frontera sur, lindante con Paraguay. Sobre esto último cabe hacer
mención del reciente decreto firmado por Lula Da Silva que reglamenta el
Sistema Nacional de Movilización destinado a enfrentar una "agresión
extranjera".
El decreto señala que la expresión incluye "amenazas o actos lesivos a
la soberanía nacional, la integridad territorial, al pueblo brasileño o
a las instituciones nacionales, aunque no signifiquen invasión del
territorio nacional". Es decir, un claro resabio de la doctrina
expansionista brasileña de Fronteras Vivas, según la cual la soberanía
del Estado actuará hasta donde lleguen los intereses y ciudadanos_de_Brasil.
Diplomacia del Real y Fronteras Vivas, dos riesgos latentes (y muchas
veces presentes en la realidad), a los que se enfrenta el anhelo de
integración real de los países emergentes del Sur.
El futuro y los límites a la expansión económica y financiera (y
política por extensión) de Brasil dependerá en gran medida del tipo de
liderazgo que edifique la gran potencia del atlántico sur. Pero
principalmente de la actitud que adopten los grandes del vecindario,
Argentina, Venezuela y México, como contrapesos necesarios del
crecimiento de la región.
El debate debe pasar necesariamente por la cuestión del desarrollo del
Sur y si ello será con o para el Gigante amazónico, líder indiscutido
del subcontinente, potencia mundial y brazo financiero de los sueños
incumplidos, anhelados y en caminos de concreción.
spellegrino en prensamercosur.com.ar
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