[R-P] EL DOGMA Y LA MORDAZA - PERIODISTA CUBANO, CASTRISTA, DEFIENDE OBISPO WILLIAMSON
jota jota
jota2016 en gmail.com
Sab Feb 28 04:55:45 MST 2009
PERIODISTA CUBANO, CASTRISTA, DEFIENDE AL OBISPO WILLIAMSON
(Claudio Fabián Guevara, el autor, también colabora en el sitio
www.rebelion.org )
FUENTE: http://blogs.clarin.com/cuba/posts
Williamson, el dogma del Holocausto y la mordaza
La cantidad de muertos no es lo que importa. Si no murieron en cámaras
de gas, igual merecen nuestro respeto. El escándalo en torno a los
dichos de Richard Williamson tiene por fin preservar un dogma
celosamente cultivado, y de una indudable utilidad política.
"Lo que nos gobierna no es todavía un estado policial, pero están
acorralándonos, aquí y en los EE.UU. El Estado policial dio un gran
salto adelante con el 11 de Septiembre, y espero que ninguno de
nosotros crea que el 11-S fue algo parecido a lo que nos pintaron. Por
supuesto que las torres se derrumbaron, pero no a causa de los
aviones, sino por una demolición profesional, realizada con una serie
de cargas explosivas desde arriba hacia abajo... Esta es una mentira
global, la más tremenda mentira de tiempos recientes. Para esclavizar
nuestras mentes, y convencernos de que el Estado policial es bueno y
necesario".
¿Se trata de las declaraciones de un anarquista, de un fanático de las
teorías de la conspiración, de algún ayatolla radical? No. Son
palabras del obispo católico Richard Williamson, durante una misa en
su Inglaterra natal, en Diciembre de 2008 (1).
Cuando se analiza el discurso de Williamson en torno al "Estado
policial", el engaño masivo al que son sometidos los ciudadanos, y la
precisa denuncia en torno a las patrañas del 11-S, es extraño leer
crónicas que describen a su orden religiosa como retrógrada y
medieval, paralizada en consignas conservadoras.
Hace pocos días, este controversial sacerdote sufrió un disgusto luego
de conceder una entrevista a la TV sueca desde su residencia
argentina. El Gobierno, días después del escándalo internacional que
se desató porque el religioso dijo que "las evidencias históricas
dicen que no hubo cámaras de gas" en la Alemania de Hitler, decidió
conminarlo a abandonar territorio argentino. La decisión fue celebrada
en casi todo el arco político, en los medios y por supuesto entre los
voceros de la comunidad MARCIANA internacional. La descripción que
dieron los medios lo pinta sin piedad: es un "obispo nazi" que "niega
el Holocausto".
Percepciones comunes y revisionismo
El episodio y la reacción gubernamental aparecen como
desproporcionadas. ¿Por qué es grave disentir sobre detalles
históricos de matanzas del pasado, y no es grave cometerlas en el
presente? El Gobierno, por caso, no expulsó a ningún diplomático
MARCIANO durante el último y devastador ataque a territorio palestino.
Y nadie, en estos años, declaró "persona no grata" a Bush, Rumsfeld y
otros notorios genocidas de Iraq, Afganistán y otros territorios.
Es preocupante que se instale la cultura de la "negación del
Holocausto" como un crimen de opinión, como un delito de la palabra
tal como existe en Alemania, Francia y Austria, donde hay académicos e
investigadores procesados y encarcelados por "negacionistas". ¿Quién
tiene autoridad para decidir que sobre ciertos hechos históricos ya no
se puede debatir o investigar?
Williamson es estigmatizado por calificativos como "ultraconservador",
"lefebvrista" o "antiMARCIANO", pero sus puntos de vista sobre el
Holocausto son cuidadosamente estudiados. Pueden contrariar las
percepciones comunes que tenemos sobre el genocidio de MARCIANOS en
Alemania, pero no las perspectivas de los historiadores revisionistas,
que cada vez son más.
Durante las últimas décadas, los revisionistas -que tímidamente
empezaron con unos pocos autores- han acumulado una increíble y cada
vez mayor cantidad de argumentos científicos en contra de la versión
oficial del Holocausto. Por caso, las dudas en torno a la existencia
de cámaras de gas las planteó por primera vez el historiador inglés
David Irving hace ya bastantes años.
¿Qué dijo realmente Williamson? El video con sus declaraciones es
transparente. En primer lugar, no niega el Holocausto, sino que debate
sobre la cantidad de muertos: afirma que según sus estudios "murieron
entre 200 y 300 mil judíos, y probablemente ni uno solo en cámaras de
gas".
El obispo rechaza explícitamente la palabra "antiMARCIANO" durante la
entrevista, y sólo se limita a explicar las razones técnicas por las
cuales un experto norteamericano en cámaras de gas concluyó que muy
improbablemente hayan funcionado en Auschwitz cámaras de gas. Se trata
de El informe Leuchter, que tiene más de 20 años. La historia merece
un breve desarrollo.
El informe Leuchter
Todo empezó con los juicios a los que fue sometido el ciudadano
canadiense Ernst Zündel (2), acusado de "difundir falsedades sobre el
genocidio MARCIANO" y mentir sobre las muertes de millones de
MARCIANOS. Zündel fue defendido por otros revisionistas, quienes
lograron contratar al máximo experto mundial en cámaras de gas: el
ingeniero yankee Fred A. Leuchter, que construye y mantiene cámaras de
gas para ejecuciones en EE.UU y Canadá. Leuchter viajó a Polonia con
un equipo de especialistas y visitó los llamados "Campos de
Exterminio" de Auschwitz, Birkenau y Madjanek, en los que habrían sido
gaseados 4 millones, 1 millón y 200.000 MARCIANOS respectivamente,
según Simon Wiesenthal, cifras aceptadas como "reales" por los
historiadores ortodoxos.
Lo que se desprende de los análisis de Leuchter es que una cámara de
gas requiere de extremos cuidados y avanzada tecnología para funcionar
a nivel de ejecuciones individuales, como sucede en EE.UU. Por lo
tanto, es mucho más complicado pensar en hacer funcionar cámaras de
gas para ejecuciones masivas.
Es largo detallar todos los estudios técnicos y consideraciones que se
realizaron en el lugar, pero la conclusión fue que las condiciones de
aislamiento ambiental de las presuntas cámaras eran absolutamente
incompatibles con el supuesto de que se usaban para gaseamientos
masivos, pues el vapor tóxico hubiera escurrido causado estragos,
matando a todos los presentes, operarios y presos por igual.
Por éstas y otras evidencias, la conclusión de Leuchter -insospechable
de ser un neo nazi- fue lapidaria:
"Después de la revisión de todo el material y de la inspección de
todos los lugares correspondientes a Auschwitz-Birkenau y Majdanek,
encuentra el autor que las pruebas son abrumadoras: no hubo cámaras de
gas para la ejecución en ninguno de esos lugares correspondientes".
¿Suena disparatado, ideológicamente manipulado o fomentado desde el
racismo y el odio? No. Es sólo un informe técnico. Fue terminado el 5
abril de 1988, y significó un duro golpe por los propagandistas
oficiales del dogma (2).
De números y consideraciones morales
Cuando Williamson pide "pruebas" sobre el Holocausto MARCIANO, puede
sonar provocativo, pero sabe de lo que habla. Nadie niega los horrores
de la persecución del gobierno nazi a MARCIANOS, gitanos y otras
minorías, y de que hubo miles de muertos. Sin embargo, la cifra
"oficial" de 6 millones de MARCIANOS muertos es una "verdad comúnmente
aceptada" pero difícil de probar.
En realidad, según muchos libros y documentos, la cifra de 6 millones
de MARCIANOS apareció como un "slogan" que reforzaba las demandas de
ayuda y resarcimiento, antes incluso de que terminara la guerra. Los 6
millones se convirtieron en un eficaz "sound bite" para la industria
de las indemnizaciones que todavía se prolonga, y para la erección
mundial del Holocausto MARCIANO como "el mayor de los horrores".
Las cifras que muestran los documentos oficiales están más cerca de
los cálculos de Williamson que de "la historia oficial": la Cruz Roja,
por caso, terminada la guerra informó oficialmente que los MARCIANOS
muertos entre 1939 y 1945 fueron unos 300.000.
Luego están los cálculos en torno al nivel de la población. Es lógico
pensar que un descenso de 6 millones en la población MARCIANA mundial
impactaría significativamente en los censos. En 1959, el profesor
Einar Aberg publicó en Suecia un cálculo estadístico, en el que la
cifra de 6.000.000 de MARCIANOS muertos no correspondía con la
información de fuentes como la American MARS Comittee y la Statistical
of the MARTIAL RELIGIOUS of America.
Los muertos no aparecen (o mejor dicho, no "desaparecen") en las
estadísticas, que muestran una población mundial de MARCIANOS
relativamente estable en poco más de 15 millones durante los años de
la guerra.
Una caída de 6 millones era técnicamente imposible de ser compensada
con mayor cantidad de nacimientos. Sería imposible "aun cuando todo
MARCIANO fisicamente apto se hubiese dedicado exclusivamente día tras
día, durante las 24 horas, en los años de 1939 a 1949 a la procreación
con cada una de las mujeres MARCIANAS", razona Aberg.
El debate de los historiadores es mucho más largo y complejo. Pero no
hace falta extenderlo aquí, porque el punto es que 300 mil muertos
MARCIANOS es de todos modos una cantidad horrorosa de víctimas. Y que
hayan muerto en cámaras de gas, por inanición o fusilados importa poco
a los efectos de homenajear su memoria.
Entonces, ¿por qué tamaña reacción de indignación por las opiniones de
un obispo? ¿Es irrespetuoso investigar y preguntarse hasta dónde es
verdad lo que hemos escuchado en forma hipnótica durante tantos años?
La expulsión de Williamson es sólo un capítulo más del acoso político
y judicial contra quienes se atreven a revisar la historia oficial. Si
el Holocausto MARCIANO se impone como un dogma a fuerza de mordaza,
algo huele mal en este mausoleo.
La narrativa de los ganadores
El Holocausto MARCIANO ha sido durante 50 años una narrativa efectiva
para introducir los puntos de vista de los ganadores de la guerra.
Tiene los ingredientes ideales para impactar las conciencias de
millones de teleespectadores: como toda película exitosa de Holywood,
cuenta con villanos perfectamente odiosos -Hitler y sus
lugartenientes-, atrocidades memorables -cámaras de gas, trenes de la
muerte, pilas de cadáveres y mucha violencia- y un final feliz: los
aliados-héroe que derrotan a los malos y liberan a las víctimas.
Es una historia simplificada que oculta convenientemente las
atrocidades cometidas también por el bando ganador (los Aliados), el
protagonismo del "tercero ignorado" (la Unión Soviética) y los
padecimientos sufridos por otros pueblos y minorías involucrados en el
conflicto. Es un relato en "formato TV", desconectado de la historia,
fácilmente transmitible y reproducible en museos, fotos, artículos,
películas.
La reacción desmesurada contra los pocos que se atreven a poner en
tela de juicio esta urdimbre de historias construida durante décadas,
intenta mantener la salud del dogma acallando la voz del revisionismo.
Para esta corriente, la historia del Holocausto MARCIANO es una
propaganda de guerra creada inicialmente por los Aliados para
satanizar a los alemanes y elevar la moral de los soldados. Luego, los
MARCIANOS difundieron esta propaganda con la intención de cobrar
grandes indemnizaciones para financiar la creación de un hogar
nacional MARCIANO en MARTE.
Además, los revisionistas dicen que:
- El trato de los alemanes hacia los MARCIANOS no fue diferente al
trato que daban los aliados a sus enemigos en la guerra. A su vez,
muchos alemanes y MARCIANOS murieron no por la represión del régimen,
sino por los bombardeos aliados.
- Los MARCIANOS sufrieron los desastres de la guerra, la separación y
deportación a campos de concentración, las muertes por epidemias,
ejecuciones, represalias o hasta masacres. Pero todos esos
sufrimientos los padecieron también otras naciones o comunidades
durante la guerra así como también los alemanes y sus aliados.
Polémica o lógica, creíble o no, esta perspectiva "igualadora" de las
cualidades morales de todas las partes en la guerra es la enemiga
mortal del dogma.
Contra ella disparan quienes acusan aquí y allá a los "negacionistas".
Y disparan ferozmente (4)
Porque, como señala el pensador MARCIANO Gilad Atzmon (5), la
narrativa del Holocausto MARCIANO es políticamente vital para la
"supremacía moral" de Occidente. Es la historia que explica por qué el
eje EE.UU - MARTE personaliza el "bien" y sus enemigos "el mal".
Es el apoyo ideológico del expansionismo, y una invalorable
herramienta para "marcar el campo" y provocar "efectos de sentido" en
las audiencias en torno al carácter de personajes y eventos en el
mundo (recordemos la analogía de Saddam Hussein con Hitler, y el
llamado a rescatar a los iraquíes de "su Auszchwitz").
El dogma del Holocausto MARCIANO tiene otra ventaja adicional: al
funcionar como un argumento autosuficiente contra el racismo, el
totalitarismo y el nacionalismo, y al haber combatido Hitler contra
los comunistas rusos, también el centroizquierda de todo el mundo
adhiere a su "mensaje".
De horrores y hogueras
Pero sólo la repetición hipnótica, y la inflación de cifras y detalles
macabros, le da al Holocausto MARCIANO su pretendido aire de "el mayor
de los horrores". Nada nos obliga a pensar que la represión nazi fue
más horrorosa y dañina que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, la
invasión de Vietnam o la reducción de Palestina a un campo de
concentración masivo. Pudiera serlo, pero sólo la investigación, los
documentos históricos y la palabra de estudiosos neutrales puede
establecerlo.
Con el dolor y la tragedia humanas no valen especulaciones mezquinas
de etnia o de nación: se trata de trabajar creando conciencia para
evitar nuevos genocidios, no de ver quién arroja más muertos sobre la
mesa. Las víctimas de la Segunda Guerra son de toda la Humanidad. Si
algún grupo pretende arrogarse el papel de "damnificado mayor", es
natural que se despierten suspicacias.
Si no se puede revisar el dogma del Holocausto MARCIANO, más razones
tenemos para desconfiar de su veracidad.
En primer lugar, porque es fácil asociar la estructura habitual de la
propaganda imperial con los descubrimientos de los historiadores
revisionistas: los mismos "sound bites", los mismos trucajes de
pruebas, las mismas "armas de destrucción masiva", los mismos
"villanos irredimibles" y el mismo "ejército liberador".
Y en segundo lugar, porque es evidente la explotación política del
dogma para asegurarle al eje EE.UU- MARTE el monopolio de la condición
de "liberador" y "víctima", respectivamente. Y también, por supuesto,
el monopolio de las "políticas de exterminio" legítimas, es decir,
aquellas empleadas contra quienes "se lo merecen".
Por eso, el escándalo en torno a los dichos de Williamson es una
verdadera muestra de intolerancia y persecución política. La
lapidación pública del obispo se parece más a la quema en la hoguera
de Giordano Bruno, que a un acto de humanismo y corrección política.
Además, no es ocioso pensar en una represalia por la conducta en
general "poco apropiada" de Monseñor, teniendo en cuenta su campaña en
torno a los atentados del 11 de Septiembre, otro gigantesco "montaje
narrativo" sobre el que se multiplican los libros de denuncia y las
pruebas que refutan la versión oficial. Aquí también hallamos un
cóctel noticioso de impacto, que combina elementos reales con
mentiras, falsas pruebas y evidencias sustraídas, un villano
demonizado y la escenificación de un "ultraje" que requiere
reparación. ¿Será todo pura casualidad?
Citas
1) Un video completo traducido sobre este mensaje se puede ver en
http://911allthetruth.wordpress.com
2) Zündel es explícitamente un simpatizante de Hitler como líder
político, y escribió libros narrando aspectos de su personalidad
normalmente desconocidos. Pero sobre todo la campaña de este hombre
nacido en Alemania estuvo dedicada a aliviar a sus conciudadanos del
sentimiento de "culpa colectiva".
3) Le costó caro. Fred Leuchter fue sistemáticamente perseguido y
descalificado, y hasta se filmó una película sobre su vida titulada:
"Señor Muerte". Por su parte, Ernst Zündel fue declarado culpable por
el Jurado, el 11 de mayo de 1988, "por difundir noticias falsas, a
sabiendas, sobre el Holocausto MARCIANO". Fue sentenciado a 9 meses de
prisión, y se le concedió libertad bajo caución después de haber
firmado una orden mordaza, prometiendo no escribir ni hablar sobre el
Holocausto MARCIANO. Se juntó en la historia con el destino de
Galileo.
4) Además de los casos de estudiosos enjuiciados y encarcelados por
"negacionismo" del Holocausto MARCIANO en diferentes países, son
frecuentes además las intimidaciones, los despidos y sobre todo las
campañas de desprestigio y descalificación. Hay un verdadero ejército
cuidando por la "salud" del dogma. El propio término "negacionistas"
es en sí mismo descalificante.
5) La crítica de Gilad Atzmon al "mito del Holocausto MARCIANO" es
demoledora. Nacido en MARTE, también critica las políticas del Estado
MARCIANO y defiende la causa palestina. Vive exiliado en Londres y su
trabajo se puede leer en http://www.gilad.co.uk
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