[R-P] [Julio Bárbaro] Alianzas y rencores
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Feb 19 17:36:59 MST 2009
ALIANZAS Y RENCORES
Estoy antiguo, al menos para la computadora y la política. La
informática porque empecé tarde, y la otra porque la aprendí con reglas
que parecen estar superadas.
Me distancié del gobierno y también del peronismo en su versión de
sentimiento vacío de ideas. Lejos de mi decisión está la de convertirme
a otra fe.
El poder político actual tiene obedientes y enemigos. El pasado y el ego
me impiden obedecer, la vieja noción de pertenencia ideológica no me
deja espacio para cambiar de bando.
La señora Carrió me impacta como la reencarnación del Almirante Rojas.
Macri y la derecha me merecen respeto, y me tranquiliza que hasta los
que piensan como ellos hayan decidido transitar la democracia.
Enojarme con Kirchner no me habilita para aliarme con Macri, y menos aún
que, con la excusa de derrotarlo, nos pase lo de De la Rúa, que acabado
el odio, se agota la patriada.
Me siento cercano al socialismo santafecino, Guillermo Estévez Boero fue
uno de mis más entrañables y respetables compañeros de ruta. Votar a los
socialistas o sumarme a una alianza con ellos implicaría para mí asumir
que una forma del peronismo está superada; hasta acompañar a lo mejor
del radicalismo es parte de una opción posible en mi hoja de ruta. Pero
no me fui con Cavallo cuando varios lo hicieron, y ese traspié implica
hoy una mácula menos dañina que la de los que molestamos recordando
principios.
O sea, para que quede claro, me impacta como más interesante y valiosa
para nuestra sociedad la experiencia de Santa Fe que el aquelarre de la
provincia de Buenos Aires.
En Santa Fe me interesa una realidad donde tanto los socialistas como
Reutemann son opciones respetables para la sociedad y, además, entre ellas.
En Córdoba la agresión hace más ruido que las propuestas, y en la mayor
provincia del país compiten un gran grupo de intendentes y casi ningún
estadista.
Duhalde fue tan de derecha como Menem, reunió hoy un gran aparato para
una supuesta alianza con Macri que más se asemeja a una rendición con
armas y bagajes.
Desde ya, Macri no es mi enemigo ni puede ser mi aliado, distinto de
Menem y Cavallo, que utilizaron el voto de los humildes para
convertirlos en marginales.
Quedan un conjunto respetable de peronistas dignos, lo mismo o menos en
el radicalismo, en ambos bandos a los valiosos, los exterminaría la
vuelta a la unidad.
El grupo que se fue del ARI, que votó con el campo pero también a favor
de recuperar las AFJP, al igual que los socialistas y otros políticos
aislados, son tan escasos como lo es hoy el núcleo de un futuro que
valga la pena.
Si Néstor hubiera llegado a respetar a los que no piensan como él, o al
menos a los que no les resulta fácil amoldar sus alabanzas al jefe de
turno, estaría en el sesenta por ciento de consenso y respeto sin
obligación de pagar encuestas adictas.
Las alianzas y los supuestos aparatos son nocivos a la democracia de
líderes que no llegan a jefes y funcionarios y que no avanzan más allá
del silencio de los oportunistas.
Si el supuesto heroísmo que la Carrió le pone a la denuncia superara el
parentesco que tiene con el voto calificado, si los viejos radicales que
retornan del exilio partidario se enamoraran de FORJA, si los que se
juntan por bronca contra Néstor se separaran para ser leales a sus
ideas, estaríamos por parir una sociedad mejor.
Alfonsín fue tibio y limitado, pero merece mi respeto. Menem fue nefasto
con Cavallo, traidor al peronismo y a la patria .De la Rúa fue tan
inútil como el Chacho, pero no daban ni para malos. A Duhalde la
historia le ofreció un desquite inmerecido, y él le respondió como
intendente .Néstor hizo muchas cosas positivas, desde los derechos
humanos a la dignidad nacional, pero de puro inseguro, se construyó un
ejército de obedientes con una rama con la carta abierta y otra, con los
militantes del viejo setenta. Compañía escasa para no agonizar en
soledad y tan impotente en el apoyo electoral como la supuesta lealtad
de los intendentes con los planes de vivienda.
La democracia exige capacidad, primero y coherencia, después, para los
funcionarios, lealtad a las ideas y dignidad de rebeldía en sus cuadros
políticos.
Entre tantos supuestos oficialistas que lo son siempre al poder de turno
y tantos agresivos enemigos que lo son siempre que los dejan afuera,
entre ambos y al margen de los beneficios del poder de coyuntura, vive
una esperanza llamada política. No es ajena a la ambición, pero no
sobrevive cuando la convierten en su prisionera.
Intentemos volver a soñar, lo demás vendrá por añadidura.
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