[R-P] [Daniel Della Costa] Volver al 45
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Feb 19 12:10:53 MST 2009
[Entre otras cosas, "La Nación" cumple el papel "leninista" de
"organizador colectivo" del bloque oligárquico. Cuando hay que avisar de
algo serio a la clase social, lo hace de inmediato. Bienvenido el
alerta. Ojalá algunos compañeros sepan leer la advertencia contra el
sentido que tienen ciertos divisionismos "izquierdistas" que está
regalándonos, implícitamente, Della Costa.]
Fuente: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1101063
Volver al 45
Daniel Della Costa
Jueves 19 de febrero de 2009
Gran parte de la oposición piensa que las elecciones de octubre van a
ser una fiesta en la que triunfarán los buenos, mientras los Kirchner y
su pandilla iniciarán el regreso a las sombras, aturdidos por un
concierto de cacerolazos y listos para quedar escrachados en la crónica
policial, no bien dejen la Rosada. Porque dada la suma de desaciertos
que acumula el Gobierno, la crisis internacional, el desagradable
vitriolismo que exhala Néstor Kirchner cada vez que ocupa una tribuna y
los negros bochornos que suelen acompañar el desempeño de su cónyuge, no
debería extrañar que en octubre perdiesen por paliza y que dos años
después debieran escabullirse disfrazados, él de bucanero, con un ojo
tapado, y ella de abadesa, con hábito diseñado por Armani. Sin embargo,
sería bueno no gastar a cuenta y que ni Macri se distrajera en exceso de
su función municipal para ensayar la canción de Freddie Mercury que
estrenaría el día en que asumiera la presidencia ni que Felipe Solá
pusiera a enfriar, ya mismo, el champán francés que descorcharía luego
de ser ungido en la Rosada.
Al Gobierno, quién lo duda, lo acechan grandes peligros. Y por más que
tape con macaneo estadístico las cifras de inflación, de desocupación y
de tipos que cartonean o duermen en las calles, igualmente parece que
será alcanzado, en algún momento, por la insuficiencia de recursos, que
tuvo, pero que derrochó alegremente en el festival de subsidios. Y allí,
según los analistas más prestigiosos, arderá, o debería hacerlo, Troya.
Porque no le alcanzarán las manos ni los bolígrafos para firmar leyes y
decretos que le permitan disponer a su arbitrio de los billetes de
cualquier color acumulados por los particulares, así como para
succionarles sus ingresos a través de gabelas extraordinarias,
confiscaciones y salvajes ajustes en los servicios.
Pero más allá de que esto puede no ser tan dramático ni cierto, lo que
no hay que perder de vista es que, en este ajedrez político, nada está
dicho antes del mate final y que el Gobierno también mueve sus fichas.
Y, por lo que se advierte, después de seis años de errar sin rumbo y de
tocar de oído, prometiendo trenes bala e inaugurando piedras inmóviles,
acaso apretado por la crisis y por su propia ausencia de planes e ideas,
se ha subido, parece que ahora sí definitivamente, al herrumbrado tren
del peronismo. Que ya compartía, pero agregándole ahora otros treinta
años de atraso. Y que así como Perón, a contrapelo de la historia que
venía, transformó el país en un corralito de asalariados satisfechos con
alma de fin de mes, nacionalizando servicios, castigando el ahorro,
congelando alquileres, controlando precios y ejerciendo el
proteccionismo, se ensaye hoy, en nombre de la crisis mundial, una
remake de aquel error como arbitrio destinado a proteger el empleo y
firmar un largo armisticio con la CGT. Y, por ende, asegurar su
supervivencia. Logrado lo cual, acaso las urnas ya no les resulten tan
esquivas como hoy parecen serlo. Y como no lo fueron nunca para Perón.
"¡Ah -suspiró, nostálgico, el reo de la cortada de San Ignacio-, volver
al 45! ¿Pero -reaccionó enseguida- ¿a usted le parece que podrían andar
juntos tipos peinados a la cachetada y con trajes Divito con éstos de
ahora, los floggers y los emos, prendidos al celular y con pinchos hasta
en la lengua?"
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