[R-P] Y SARMIENTO¡¡¡¡ era El auge de la narcoviolencia en Perú
Enrique C. Picotto
listas en picotto.net
Mie Feb 18 22:58:41 MST 2009
Querida María:
El tema que iniciaste —SARMIENTO «y la «cantidad de escuelas
e instituciones que fundó»—, pareciera de pronto haberte dejado
de interesar.
Acaso estés leyendo a Marcos P. Rivas «Sarmiento, mito y realidad».
Fijate, en este caso, allí donde dice:
... Sarmiento intentó hacer valer el discutible grado militar
el 22 de diciembre de 1885 para conseguir que el gobierno le
acordara una cesión de 16.000 hectáreas de las tierras quitadas
a los indios. El presidente Roca desestimó la solicitud porque
según el dictamen del ministerio de guerra no constaban los
antecedentes militares del peticionante.
Aquí tenés al multitalento Sarmiento también como GENERAL TRUCHO,
tratando de participar del «mal que aqueja a la Argentina» con
los Martínez de Hoz y consortes con apenas 16.000 hectáreas. Pero
en 1885 el «mal» —o sea «la extensión»— ya estaba curado, pues se
lo habían repartido ya entre los dueños de la Patria. La máquina
frigorífica ya estaba inventada, y las hectáreas con vacas no eran
lo de antes. Roca, que ya tenía «La Larga» y otras estanzuelas más
con casita «comme il faut» para su bataclana y todo, lo largó duro.
Este fallido y algo tardío intento de ingresar en el sanctasanctórum
de la argentinidad —la posesión de una estancia con unas puntas de
vacas inglesas— no le impidió escribir antes de morir:
... sin fortuna, que nunca codicié, porque era bagaje
pesado para la incesante pugna, espero una buena
muerte corporal...
Claro, todo puede ser pesado, menos 16.000 hectáreas.
Besos, María
Enrique C.
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maría Sola wrote:
>CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
>No solo se cargaron la Argentina de Yrigoyen y Perón y Roca
>sino...¡¡¡.la de Sarmiento¡¡.
>El otro día recibí un raro libelo acerca de la cantidad de escuelas e
>instituciones que fundó. Estuve reflexionando en que este tipo, por
>lacayo que fuera, se tomaba en serio la teoría acerca de la
>CIVILIZACION y la BARBARIE . [...]
>
Estimada María Sola:
Sobre CIVILIZACIÓN Y BARBARIE, el mismo Sarmiento dice que
no es más que un CAMELO:
... obra improvisada, llena por necesidad de inesactitudes,
a designio a veces, no tiene otra importancia qe la de ser
uno de tantos medios tocados para ayudar a destruir un gobierno
absurdo, i preparar otro nuevo.
Carta del Sarmiento al manco Paz, 22 de diciembre de 1845
A Paz, a quien no le podía macanear porque era un «insider»
le dice que era una obra creada «a designio», pero al amable
y siempre ingenuo público argentino le enrosca la víbora
afirmando que la obra estaba escrita
... en honor de la verdad histórica y de la justicia...
(ver Facundo, XV, Presente y porvenir).
Que Sarmiento hubiera fundado escuelas, es otro de los
tantos mitos que nos inculcaron, y por eso andamos como
todos aquellos que se alimentan de mitos. Te recomiendo,
si lo encontraras, leer de Marcos P. Rivas «Sarmiento,
mito y realidad»
José María Rosa informa sobre la política educacional
de Sarmiento en su Historia Argentina, VII, 248 con las
palabras de Nicolás Avellaneda, presidente de los argentinos
(1874 -1880): «Su ministro de instrucción pública, Nicolás
Avellaneda, en un Apunte de 1874, que se editó en 1910 en
sus Escritos y discursos, se atribuyó el mérito único,
pero reconociendo que el presidente facilitaba su nombre
de educador:
"Bajo mi ministerio – dice Avellaneda – se dobló en número
de los colegios, se fundaron las bibliotecas populares, los
grandes establecimientos científicos como el Observatorio,
se dio plan y organización a los sistemas escolares,
y provincias que encontré como La Rioja sin una escuela
pública llevaron tres mil o cuatro mil alumnos...
Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo
pie quiero consignar mi nombre. ¿Cuál fue la intervención
del señor Sarmiento en estos trabajos, que absorbieron
mi vida por entero durante cinco años? El nombre del
señor Sarmiento al frente del gobierno era por sí solo
una dirección dada a las ideas y a la opinión en favor de
la educación popular; su firma al pie de los decretos era
una autoridad que daba prestigio a mis actos.
Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral.
Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares
y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido
los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas,
y éstas convertídose en una pasión pública.
El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones
y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno.
Esto es todo y es la verdad".
Nicolás Avellaneda, Escritos y discursos, VIII, 397.
El "Apunte" de Avellaneda no estaba destinado a la publicidad;
es un desahogo íntimo de quien ve a otro atribuirse un mérito
propio.»
Sin embargo, Avellaneda «no corre» para nada en materia
educacional, pues todo el «bombo» le fue dado a Sarmiento,
que tiene que ser el único en este aspecto.
El título de «Maestro de América» es otra de nuestras mitologías.
Sarmiento comparte este «título» con muchos otros pues, como es
natural en nuestra idiosincrasia latina, cada país tiene más
o menos su «Maestro de América», cuando no tiene varios:
México nombra a José Vasconcelos, aunque también a Justo
Sierra Méndez como «Maestro de América». En Venezuela
encontramos al Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa como
"Maestro de América", si bien don Simón Rodríguez sería
«el Primer Maestro de América», donde tampoco dejó de
titularse «Maestro de América» a don Andrés Bello.
Eugenio María de Hostos, nacido en Puerto Rico, suele
llamarse también "Maestro de América". Para Cuba, el
«Maestro de América» es naturalmente José Martí, pues
así lo llamaba Rubén Darío. Otro «Maestro de América»,
esta vez para los peruanos, es Víctor Raúl Haya de la
Torre. Y no caben dudas de que habrá algunos más.
En cuanto al epíteto de «Padre del aula», quizá le haya sido
otorgado por haber embarazado a una educandita en Pocura,
Chile, María Jesús del Canto, madre de Ana Faustina, que
nació el 18 de julio de 1831.
Querida María: sería hora de que DEJÁRAMOS DE CHUPARNOS EL DEDO.
Te aseguro que hombres grandes hay MUY, MUY POCOS en el mundo,
y menos entre nosotros. Si no, con todos los que supuestamente
habría, ya no nos tocarían el culo ni con una caña. Pero la
realidad es otra, como te la cuenta Nicolás Avellaneda.
Besos
Enrique
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