[R-P] La espiral del caos

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Mie Feb 18 16:23:58 MST 2009


La espiral del caos nos conduce al muladar



Ismael Medina


http://www.vistazoalaprensa.com/firmas_art.asp?id=5050
¿ RETORNAMOS a la teoría de que el desorden es manantial de nuevo
orden? Si la vertemos sobre el actual derrumbe económico habríamos de
convenir en que asistimos a la implosión final de la espiral del caos.
O dicho de otro modo, al colapso del paradigma relativista desembocado
en las ideologías liberalista y marxista. Los dos brazos operativos de
la Orden de los Iluminados (capitalismo liberalista y capitalismo de
Estado), destinados a engendrar la criatura totalitaria del Gobierno
Mundial.

Primero se derrumbó el capitalismo de Estado marxista, a causa sobre
todo de un desmesurado proceso entrópico que Andropov y Gorbachov
pretendieron solucionar mediante fórmulas de liberalismo económico en
el marco disciplinario de un totalitarismo político. Como ahora China.
Una combinación difícil de armonizar. Algo así como un emulsión de
agua y aceite que, una vez pasada la fase de agitación, uno y otro
componentes vuelven a su estado natural: aceite por un lado y agua por
otro.

Ahora asistimos al derrumbe del paradigma liberalista-capitalista,
igualmente aquejado del cáncer de una pavorosa entropía. El objetivo
final del Nuevo Orden Mundial se asentaba sobre la estrategia de una
atrofia partitocrática del sistema democrático, subordinada a una
creciente concentración del poder financiero en pocas manos. Esas de
las que se ha dicho que mueven el mundo. ¿Y cómo conseguirlo? Los
hechos lo ponen de manifiesto: sustraer a la sociedad su capacidad de
ahorro familiar y personal para que su posesión pasara a las grandes
corporaciones. Y ahí reside la clave del consumismo desaforado, del
control por una minoría de los circuitos comerciales, de la
supeditación de éstos al sistema bancario y de un consecuente y
generalizado endeudamiento.

Si dejamos a un lado las caretas ideológicas descubriremos que el
proceso no difiere del marxista en sus estructuras básicas. No fue
insólito, en efecto, que tras el derrumbe de la URSS surgieran
gigantes financieros y empresariales de los que se adueñaron, sin
arriesgar un solo rublo, jerarcas más o menos notorios del PCUS, no
pocos de los cuales situaron enormes sumas en los circuitos
financieros y comerciales europeos. ¿Y de dónde, sino de la clase
dirigente comunista, han emergido los actuales multimillonarios rusos?
Y ahora los chinos a los que alimenta el Estado?

Otro punto común entre liberalismo capitalista y capitalismo de Estado
marxista reside en la destrucción de los valores morales de la
sociedad, difícilmente separables de la religión cristiana. Ya
sentenció Adam Smith que la moral es incompatible con la ley del
mercado. Y lo mismo el marxismo con su proclamación de que la religión
es el opio del pueblo. Pero el ansia despiadada del poder por sustraer
a la sociedad de su independencia económica y convertirla en rebaño,
tras despojarla de sus valores religiosos y morales, desembocó en un
pavoroso proceso que antepuso la economía especulativa a la economía
productiva. Ahí reside la causa profunda del actual estallido de la
descomunal burbuja entrópica, inflada durante varias décadas a costa
de periódicas y calculadas crisis económicas.

Luis M. González Mata, antiguo jefe de estancia de la CIA en España,
publicó en 1976 "Les vrais maîtres du monde" (Ed. Grasset) cuya
original versión en español no pudo editar en nuestro país. Además de
informaciones bastante precisas sobre ominosos acontecimientos, como
el asesinato de Carrero Blanco, denunciaba las líneas maestras de
actuación del Nuevo Orden Mundial, de las que eran influyentes brazos
operativos (lo siguen siendo) el Club de Bilderberg y la Comisión
Trilateral: estrategia de las tensiones, de la que el terrorismo era
parte; la estrategia del hambre, de la que el control del comercio
mundial de alimentos y materias primas configuraba pieza
indispensable; y la estrategia de la corrupción, como instrumento
parta el control y subordinación de los gobiernos.

El libro de González Mata fue víctima de la inquisición democrática,
unas veces mediante la descalificación y otras el silenciamiento. Pero
releído ahora, transcurridos 32 años, el análisis de lo acontecido
confirma hasta la saciedad que no iba descaminado en sus denuncias. Y
más aún si se acude como complemento a dos libros que he citado en más
de una ocasión: "La guerra secreta del petróleo" (1968), de Jacques
Bergier y Bernard Thomas, y "Ha empezado la tercera guerra mundial.
Interterror en acción" (1976), de Jacques Bergier, ambos de Plaza y
Janés en su edición española.

La reunión del Foro de Davos durante la pasada semana nos proporciona
una referencia inequívoca de que la espiral del caos ha desbordado y
hecho saltar por los aires cualesquiera previsiones. Contrariamente a
las pasadas ediciones se desvaneció la euforia y fueron inocultables
el desconcierto, la confusión y la incapacidad para avanzar soluciones
plausibles al derrumbe. Faltaron importantes financieros y
empresarios, antes asiduos y seguros del terreno que pisaban y hoy
atrapados por la recesión. También se restringió la presencia de los
barones mediáticos, tantos de ellos en la cuerda floja de la crisis.
Se pretendió disimular esas bajas con una más ostensible presencia de
políticos en el poder entre los que estaba ausente la primera línea
española. Bien es cierto que no se les echó de menos. Gracias a
Rodríguez, España no cuenta. Está descuartizada como nación, hundida
su economía más que las restantes y entregadas a manos extranjeras sus
principales empresas básicas. Tenemos un gobierno mediocrático y
quinquicrático inclinado a cambiar parcelas de soberanía por una foto
de Rodríguez con cualquier político extranjero que se preste a la
pantomima. Y a lo que sea para ser recibido por Obama en la Casa
Blanca.

¿Y qué hace Obama para sacar a los Estados Unidos de la opresiva
dinámica del derrumbe? Sus primeras medidas, a fuer de tópicas y
trasnochadas, ponen de relieve que es presa de pareja confusión a la
que emergió en el Foro Económico de Davos. Sus recetas no pasan de una
mezcla de proteccionismo y keynesismo resurrecto que hieden a
cadaverina histórica. Tiene en su torno un gobierno impuesto por el
NOM y prendido con alfileres en el que se mezcla una apariencia de
coalición para tiempos de excepción con un retorno inquietante a la
era Clinton y un forzado subproducto de imagen encubridora de la
extrema gravedad de la coyuntura.

Se ha promocionado desde el NOM a un mulato, negro de color y blanco
de madre, formación y talante, como imagen de un cambio inexistente.
Un hábil engaño publicitario encaminado a anestesiar al electorado y
seducir a la progresía internacional para que le sea fiel. Se apunta,
por ejemplo, al rollo del cambio climática y a las energías
renovables. Pero no por que crea que ahí radica la solución a uno de
los grandes problemas de los Estados Unidos y de la humanidad.

La cuestión es otra que ya apunté: el cártel del petróleo quiere
precios de congrua rentabilidad mediante la congelación de nuevas
perforaciones en sus grandes reservas marinas del Pacífico, frente a
la iniciativa de MacCain-Palin de su explotación que haría disminuir
los precios internos y poner aún más de relieve los elevados costes de
las energías renovables, salvo la nuclear. Y conviene recordar al
propósito que el gran negocio del petróleo no reside tanto en los
carburantes, sino en sus múltiples derivados petroquímicos.

Ha muerto el paradigma de la ciencia mecanicista, inseparable del
relativismo materialista, y se precisa un nuevo paradigma, apenas
alumbrado por la ciencia cuántica. Tomo de "El nuevo paradigma", de
Luís Racionero y Luís Medina (Ed. PPU, 1990): "La razón ha llegado al
final de su viaje. El presente se ha enjaulado en un tiempo abstruso,
incoherente y en contradicción constante con su propia esencia
evolutiva de destino (…) El racionalismo ha transformado la visión del
mundo en un camino sin corazón, en un rodar a la deriva, reiterando
los pasos dados. Sin embargo, y ahora más que nunca, la realidad
pertenece a los poetas".

¿Verdad que a algunos nos suena esa música? No creo, sin embargo, que
la escucharan los autores de este libro. Pero suele suceder que
quienes atisban nuevos horizontes puedan coincidir no sólo en
sentenciar la muerte del viejo paradigma. También en las claves
primigenias del nuevo por amanecer.

El monarca pidió angustiado a los españoles que nos confabuláramos
para tirar todos del carro. En una crónica relacionada con el discurso
del monarca preguntaba: ¿Pero de qué carro? Ni se sabe ni de qué carro
tirar ni hacia donde conducirlo. Agoniza un ciclo histórico y se
carece de ideas para escapar de la ciénaga.

Obama apeló a los valores patrióticos, morales y religiosos para
persuadir a la sociedad norteamericana de que arrime el hombro para
sacar al carro del atasco. ¿Pero qué hay detrás de esas frases
efectistas y débilmente hilvanadas? Ya lo he dicho: recetas viejas
para problemas nuevos. Y compromiso con el NOM para progresar en la
estrategia de la corrupción moral de los pueblos sojuzgados o por
sojuzgar, uno de cuyos mecanismos es el aborto.

Es ahí, en la descomposición moral de la sociedad, dónde anida la
clave más profunda del derrumbamiento del sistema pretendidamente
democrático en que braceamos. A los pueblos no se les puede exigir
sacrificio y esfuerzo, como ahora se les reclama, si a su frente no
hay una clase dirigente que predique con el ejemplo y entusiasme con
una oferta atractiva de nuevos horizontes. Y si no es así, apenas si
le caben dos opciones: una resignada acomodación al pesebre
empobrecido, o una rebelión embravecida.

El doble juego de una retórica enmascaradora de la realidad y la
persistencia en socavar los soportes religiosos y morales de la
sociedad es tan estéril como el mulo resultante del cruce entre un
asno y una yegua o de caballo y burra. Nada de insólito encierra que
el desenlace a que nos ha conducido el NOM, llevado hasta el paroxismo
por Rodríguez, haya desembocado en un muladar, según la acepción de
"lo que ensucia material y moralmente".




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