[R-P] la cosa no está fácil....y puede ir peor
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Sab Feb 14 19:22:30 MST 2009
La Nación 14/02/09
Una victoria que esconde una importante derrota
Paul Krugman
The New York Times
Una victoria que esconde una importante derrota
Obama, ayer, junto a su hija Malia Foto: EFE
NUEVA YORK.- Según los parámetros políticos
normales, la aceptación en el Congreso de un
paquete de estímulo económico fue una gran
victoria para el presidente Barack Obama.
Consiguió más o menos lo que había pedido: casi
800.000 millones de dólares para rescatar la
economía, con la mayoría de ese dinero asignado a
gastos más que a recortes impositivos. ¡Ya
podemos destapar el champagne! O tal vez no.
Estos no son tiempos normales, de manera que los
parámetros políticos normales no se aplican: la
victoria de Obama parece un poco una derrota.
La ley de estímulo parece útil pero inadecuada,
especialmente cuando se la combina con un
decepcionante plan de rescate de los bancos. Y la
política de la lucha sobre el estímulo ha
convertido en una insensatez todos los sueños pospartidarios de Obama.
Empecemos con la política. Uno hubiera esperado
que los republicanos actuaran al menos un poco
como gente que ha recibido un escarmiento durante
estos días, teniendo en cuenta las palizas que
recibieron en las dos últimas elecciones y la
debacle económica de los últimos ocho años.
Pero ahora queda claro que el compromiso del
partido con el vudú profundo -impuesto en parte
por los grupos de presión, dispuestos a producir
retadores de las primarias contra los heréticos- es tan fuerte como nunca.
Tanto en la Cámara de Representantes como en el
Senado, la mayoría de los republicanos apoyó la
idea de que la respuesta apropiada para el
abyecto fracaso de los recortes impositivos de la
era Bush era más reducciones impositivas al estilo Bush.
Y la respuesta retórica de los conservadores al
plan de estímulo -que costará considerablemente
menos que lo que la administración Bush invirtió
en recortes impositivos o que lo que gastó en Irak- ha sido casi desquiciada.
Es "un robo generacional", dijo el senador John
McCain, sólo unos días después de votar a favor
de recortes impositivos que hubieran costado
cuatro veces más durante la próxima década.
Es "destruir el futuro de mis hijas. Es como
sentarme aquí a ver cómo mi casa es saqueada por
una banda de salvajes", dijo Arnold Kling, del Instituto Cato.
La suciedad del debate político importa porque
suscita dudas acerca de la capacidad del gobierno
de Obama de volver por más en el caso de que,
como parece probable, la ley de estímulo resulte inadecuada.
Porque, aunque Obama consiguió más o menos lo que
había pedido, casi con seguridad no pidió lo
suficiente. Oficialmente, la administración no
deja de repetir que el plan es adecuado para las necesidades de la economía.
Pero pocos economistas están de acuerdo. Y se
cree en general que las consideraciones políticas
llevaron a plantear un plan que era más débil y
contiene más recortes impositivos de los que
debería? que Obama hizo concesiones anticipadas
con la esperanza de conseguir un amplio respaldo
bipartidario. Y acabamos de ver lo bien que funcionó.
Ahora, las posibilidades de que el estímulo
fiscal pueda llegar a ser adecuado serían mayores
si se lo acompañara con un efectivo rescate
financiero, un rescate que descongelara los
mercados crediticios y volviera a impulsar la circulación de dinero.
Pero el muy esperado anuncio del plan de Obama en
ese frente, que también se produjo esta semana, cayó con un golpe seco.
El plan esbozado por Tim Geithner, el secretario
del Tesoro, no era exactamente malo. En cambio,
era vago. Dejó a todo el mundo preguntándose
adónde quería ir verdaderamente la administración.
¿Esas sociedades entre la esfera pública y la
privada terminarán por ser una manera encubierta
de rescatar a los banqueros a expensas de los
contribuyentes? ¿O la "prueba con esfuerzo"
requerida actuará como una salida hacia la
nacionalización temporaria de los bancos (la
solución favorecida por un creciente número de
economistas, incluyéndome a mí)? Nadie lo sabe.
El efecto general fue el de patear la lata para
que avanzara unos metros en la calle. Y eso no alcanza.
Reacción insuficiente
Hasta ahora, la respuesta de la administración
Obama a la crisis económica se parece demasiado a
la de Japón en la década de 1990: una expansión
fiscal suficientemente importante como para
evitar lo peor, pero no suficiente para impulsar
la recuperación; apoyo al sistema bancario, pero
reticencia a obligar a los bancos a enfrentar sus pérdidas.
Todavía es temprano, pero ya estamos descendiendo
por la pendiente. Y no sé ustedes, pero yo tengo
una fea sensación en la boca del estómago? la
sensación de que los Estados Unidos no están a la
altura del mayor desafío económico de los últimos 70 años.
Es posible que los mejores no carezcan de
convicciones, pero parecen alarmantemente
dispuestos a conformarse con medidas a medias.
Y los peores, como siempre, están colmados de
apasionada intensidad, ajenos al grotesco fracaso
que su doctrina experimentó en la práctica.
Todavía hay tiempo para revertir la situación.
Pero Obama debe ser más fuerte de ahora en adelante.
De otra manera, el veredicto de esta crisis puede ser: "No, no podemos".
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