[R-P] Grecolatino, occidental y cristiano

Bambú Press boletinbambu en yahoo.com
Vie Feb 13 16:40:03 MST 2009


--- El vie 13-feb-09, maría Sola <mariadelsola en gmail.com> escribió:

> ....existe una identidad que nos abarca , a todos los de
> esta lista al
> menos  que es lo que se llama " ser occidental"
> que probablemente
> incluye un fuerte componente judío y greco latino que hace
> de matriz
> por  sobre otras identidad.

--- El vie 13-feb-09, maría Sola <mariadelsola en gmail.com> escribió:

> bueno Fernando...sin griegos y sin judíos no habría
> humanismo.
> Llamarle de otro modo no significa decir cosas distintas.
> Eso es ser occidental y cristiano. 


Cada vez que se habla de civilización “judeocristiana” o “grecolatina” o de mundo “occidental y cristiano”, se tiende a olvidar el aporte de los olvidados de siempre o a desconocer el legado de los desconocidos también de siempre: los árabes y los persas. Aquéllos no hubieran estado completos del todo sin el aporte de éstos. Fundamentalmente en lo que atañe a filosofía, matemáticas y medicina. Nada menos.

Seguro que podemos citar sin dificultad la ecuación SOPA [recurso mnemotécnico al que recurrí en primer año de secundaria para recordar cronológicamente a Sócrates, Platón y Aristóteles). Pero no podemos abrir la boca si nos mencionan a Al-Razi, Ibn-Sina, Ibn Rusd, Al Manzur y Al Raschid. Ni siquiera si a “Ibn-Sina” lo traducimos como Avicena y a “Ibn Rusd” como Averroes.

Qué va. Si nuestra pertenencia “occidental y cristiana” se basa en la civilización “grecolatina”, que es lo que sostenía y predicaba en mis tiempos de estudiante en la Universidad de La Plata el filólogo Carlos Disandro, mentor ideológico de la Concentración Nacionalista Universitaria (CNU).

Por falta de tiempo y para no abusar del espacio, resumo de Babilonia - La Gran Ramera, publicado en 2003. Son pantallazos, nomás.

En tiempos de Mahoma los médicos árabes usaban una pasta de moho -que se formaba en los arneses de los burros de carga- para curar con éxito heridas infectadas. Ese hongo fue redescubierto en 1928 por el médico escocés Alexander Fleming, quien lo utilizó como antibiótico. El derivado de ese moho se conoce como penicilina.

Antes de cumplirse cien años de la muerte de Mahoma, los árabes traducen a los principales filosóficos griegos y poemas épicos como La Ilíada y La Odisea, que en Occidente se consideraban no religiosos por sus alusiones mitológicas. 

Y doscientos años después de la muerte de Mahoma, los árabes ya son dueños de toda la sabiduría médica del mundo. Está concentrada en Bagdad, recolectada en China, Persia, la India. Muchos de los especialistas son judíos y cristianos, unos y otros “arabizados” en gratitud a sus protectores. El médico de cabecera del califa Al Mansur, es un cristiano que arabizó su nombre: Ibn Bajtischu.

La Iglesia Ortodoxa bizantina, en cambio, considera “herejes” y persigue a quienes se dedican a la ciencia de curar. 

El historiador Rolf Palm escribe en Los Árabes - La Epopeya del Islam: 

“Las familias nestorianas de eruditos, expulsadas de la ortodoxia constantinopolitana del imperio bizantino, en su equipaje de fugitivos llevaron a su nueva patria mucha literatura científica que se convirtió en indeseable en su país. Y así como también en nuestro siglo los Einstein, obligados a la emigración por ideologías totalitarias, enriquecen la escena científica de sus países de asilo, así en la Bagdad tolerante y progresista, la medicina de Hipócrates y Galeno se abre como una nueva flor”. Galeno ha nacido en la actual Turquía.

Dos médicos se destacan en Bagdad. Abu-Bakr Mohammed Ibn-Zakaria al-Rasi (865-925), originario de Teherán, será conocido en Europa muchos años después como Rhases. 

El otro se llama Ibn-Sina (980-1037) y es hijo de un astrónomo; será venerado más tarde en Occidente como Avicena por su avanzado Canon de la Medicina. También filósofo, Avicena es autor de unos clarificadores Comentarios Acerca de la Obra de Aristóteles.

Al-Rasi logra destilar en su laboratorio algo que aún lleva el nombre que él le dio: alcohol (del árabe, “al-kuahl”). También fabrica jarabe (“jarob”), para hacer más tolerables sus preparados a los pacientes, logra azucarera -o candear- frutas (“kand”: caña de azúcar) y crea las grageas dulces que se chupan hasta hoy.

No muy lejos de allí, el califa Muawia, fundador de la dinastía umaida en el siglo VII, convirtió a Damasco en la capital del imperio, construyó los primeros hospitales, orfanatos y manicomios de la historia e inició la época gloriosa del Islam.

Abu Al-Walid Muhammad ibn Rusd (1126-1198), nacido en Córdoba (España) y conocido como Averroes, se destaca en todas las ciencias que estudia: medicina, filosofía, derecho, matemáticas y astronomía. Sus doctrinas filosóficas, inclinadas hacia el materialismo y el panteísmo, fueron condenadas por la Universidad de París y el Vaticano. Los señores feudales europeos de la época, en contraste, no sabían leer, ni escribir o, mucho menos, hacer un elemental cálculo geométrico.

Cito a José Martínez Gázquez, Catedrático de Filóloga Latina en la Universidad Autónoma de Barcelona, en Los Árabes y el Paso de la Ciencia Griega al Occidente Medieval:

“A lo largo de un extenso proceso los árabes habían ido recibiendo los fundamentos de la cultura, la filosofía y la ciencia griega y los supieron incorporar al legado cultural, filosófico y científico que transmitieron a Occidente. A través del helenismo y posteriormente del cristianismo de habla griega de las iglesias orientales, especialmente nestorianos y monofisitas, quienes realizaron las primeras traducciones siríacas de la filosofía griega, los árabes se inician en la filosofía y la ciencia, que desarrollaron en muchos de sus ámbito y llevaron consigo a los países conquistados en su rápida expansión hasta la Península Ibérica. En contacto con ellos los cristianos latinos inician el proceso de redescubrimiento y asimilación de los autores griegos con los comentarios de los tratadistas árabes y se ponen las bases de la recuperación cultural y científica del Occidente latino, que llevó hasta el desarrollo científico del
 Renacimiento y de la Edad Moderna europea”. 

El Islam lleva sus conocimientos a los confines. La primera escuela de Medicina establecida en Europa es obra de los árabes en Salerno (Italia). Lo mismo sucede con el primer observatorio astronómico, erigido en Sevilla (España).

Durante la Edad Media, en Occidente el catolicismo opone el exorcismo a cualquier competencia médica que opere científicamente. En lugar de ocuparse de la higiene del pueblo, los monarcas católicos intentan seguir el ejemplo bíblico de Cristo... y curan con la mano. En el siglo XI, Eduardo, confesor de Inglaterra, pasa su mano a más de mil enfermos por día y afirma: “Yo te toco, Dios te cura”.

Pasa mucho tiempo -y 25 millones de muertos en tres años- antes de que se sepa que no es el pecado el origen de las pestes, sino la prohibición de bañarse. A eso se suma la contaminación ambiental: carencia de desagües, basura en todas partes y cadáveres putrefactos de animales en las calles. En el siglo XIV Europa contrasta con las ciudades árabes, donde hay limpieza en las calles, hábito del baño y control sanitario de alimentos.

Trescientos años antes, Avicena es director de un hospital de Bagdad e inicia la costumbre de tomar exámenes de capacitación para médicos. Tomando como base sus autorizaciones por escrito para ejercer la práctica, los historiadores modernos logran establecer cuántos médicos había en la ciudad de dos millones de habitantes: 860, uno cada 2 mil 325 personas, una cifra récord para la época.

Avicena descubre que la meningitis y la tuberculosis son infecciosas y que el cáncer no aparece localmente delimitado, sino que indica una afección del sistema. Su Canon sigue siendo una sensación para Occidente medio siglo después de su muerte.

Occidente “descubre” a posteriori cuestiones que ya se conocían en Oriente. El ginecólogo Ali Ibn-Abbas, inventor del espéculo vaginal, escribió un tratado -mil años antes que el naturalista y fisiólogo Charles Darwin- acerca de las adaptaciones de los órganos a sus funciones. 

Otro, llamado Abdul Kassim, practica la ligadura de arterias con la misma técnica que un cirujano francés quedará registrado en la historia de la medicina seiscientos años después. 

Ibn an-Nafis, jefe médico de un hospital de El Cairo, describe la circulación sanguínea en el siglo XIII, cuatrocientos años antes que el inglés William Harvey, a quien se atribuye el descubrimiento.

Bajo el reinado de Al Manzur (753-775), la residencia del gobierno se trasladó a Bagdad, donde se fundaron escuelas de medicina, jurisprudencia y astronomía. Durante el califato de los Abásidas, que comenzó en 762 y se extendió hasta la invasión de los mongoles en 1258, Bagdad era llamada “la Ciudad de Paz”. Fue capital cultural del Islam y cabecera de uno de los imperios más grandes de la historia, que se extendía desde la India hasta España.

El nieto de Al Manzur, Harun Al Raschid, conocido como El Justo, continuó con su obra. Gobernó de 786 a 809 e inauguró escuelas destinadas al pueblo, creó universidades de Letras para que los lectores árabes accedieran a los autores griegos y multiplicó los hospitales y las academias de medicina. Durante su mandato, fueron copiadas a lápiz varias versiones de Las Mil y una Noches.

Para la Iglesia católica, en cambio, la “Gran Babilonia”, simboliza el poder pagano. Es “la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra”. En el Apocalipsis (18:2-5) se lee: “Caída es la grande Babilonia, habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles. Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites”.

Antes, los condenaban. Ahora, los ignoramos. Ellos, los que llevaron Grecia a la Europa ignorante y en penumbras, no pertenecen a la civilización “judeocristiana” o “grecolatina” ni al mundo “occidental y cristiano”. 

Exactamente lo mismo que decía del llamado “tercer mundo” el canciller Nicanor Costa Méndez antes de tener que bajar el tono e ir a abrazarze con Fidel a La Habana para agradecer el apoyo de los No Alineados.

Y aún queda mucho en el tintero. Salú.



      ¡Sé el Bello 51 de People en Español! ¡Es tu oportunidad de Brillar! Sube tus fotos ya. http://www.51bello.com/




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular