[R-P] El diario de Ana Frank lo escribió Meyer Levin

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Mie Feb 11 16:45:53 MST 2009


El caso de Ana Frank

http://www.periciascaligraficas.com/v2.0/resultados.php?contenidosID=30
Pedro Varela: Carta Nº 10 Otoño/Invierno 1996



Reproducción del artículo del "New York Post" del 9.10.1980
Se confirma que Anne Frank no pudo haber escrito con tinta de
boligrafo su Diario, porque todavía ¡no había sido inventado el
bolígrafo!

El siguiente texto es fruto de un trabajo universitario de
investigación presentado por Pedro Varela mientras cursaba sus
estudios de Historia Contemporánea, incluido dentro de una
documentación más extensa solicitada por el profesor de la materia en
torno a los orígenes y consecuencias del Juicio de Nuremberg ante el
Tribunal Militar Internacional.

El texto fue igualmente publicado como Carta circular con el objeto de
ofrecer a los vecinos de la Calle Séneca de Barcelona la posibilidad
de cotejar otras informaciones que compensaran las ya de por sí
unilaterales recibidas hasta el momento desde la "Plataforma Cívica
Ana Frank" y otros profesionales del victimismo político.

Se trata también del único texto escrito por Pedro Varela, de entre
todos los incluidos en la acusación que contra él ha coleccionado la
policía autonómica catalana y la fiscalía, del que podrían extraerse
opiniones personales, a pesar de que se citan en todo momento las
fuentes de información.

El Fiscal General de Cataluña, Sr. Mena, opina que en el "caso Varela"
"persigue el odio y no una ideología". Cabe preguntarle al Sr. Mena y
a todos los lectores que ahora tienen a su alcance esta "prueba del
delito", ¿en qué momento denota esta investigación de Pedro Varela
odio de ningún tipo?

Lea y decida por sí mismo.

EL CASO DE ANA FRANK

"El mito, ¿o tendríamos que decir el timo de Anne Frank?, es
probablemente ambas cosas a la vez, a raíz de las investigaciones que
hemos podido resumir al respecto. Conocida en el mundo entero por su
famoso Diario, Anne Frank es sin duda la "víctima del Holocausto" más
celebrada. En lo que se refiere a su impacto en el público afirma el
"caza nazis" judío Simon Wiesenthal que el Diario de Anne Frank es
"más importante que los juicios de Nuremberg" (The Washington Post, 1
de Abril de 1979, pág. H3)[1].

Organizaciones de influencia y la mayoría de los medios de
comunicación occidentales, promueven un culto casi religioso por Anne
Frank. El mensual británico History Today (edición de Marzo de 1995),
afirma que "el impacto del Diarioha sido inmenso, especialmente en las
jóvenes generaciones, niños de colegio, adolescentes y estudiantes".

En Alemania desarrollaron una especie de culto a Anne Frank en los
años cincuenta similar a los movimientos despertados por Santa Teresa
y Santa Bernadette. En 1957, la emoción de masas fue canalizada en un
peregrinar de dos mil jóvenes, desde Hamburgo a Bergen-Belsen, incluso
lloviendo, durante la ceremonia en la que se depositaron flores en las
fosas comunes, en una de las cuales fue enterrada Anne Frank"[2].

Pero lo cierto es que el caso de Anne Frank no es diferente al de
muchos otros judíos sujetos a la política de medidas antisemitas en
tiempo de guerra llevadas a cabo por las potencias del Eje, no en
menor medida justificada por la declaración de guerra que la nación
judía realizó contra Alemania ya en 1933, es decir seis años antes de
iniciarse el conflicto bélico.[3]

Como parte del programa de evacuación de judíos de Europa occidental,
Anne, de 14 años, y otros miembros de su familia fueron trasladados
por tren de Holanda al campo de trabajo de Auschwitz-Birkenau
(actualmente en el sur de Polonia). Varias semanas más tarde, ante el
avance del ejército soviético fue evacuada en ferrocarril de
Auschwitz, junto a otros muchos deportados judíos, más de 400 Km., al
campo de Bergen-Belsen en Alemania del Norte.

Fue allí donde junto a otros compañeros del campo, Anne cayó enferma
de tifus, enfermedad de la que murió a mediados de Marzo de 1945. No
fue ejecutada ni asesinada. Anne Frank pereció, al igual que millones
de no judíos en Europa durante los meses finales del conflicto, como
otra víctima indirecta de la guerra más devastadora. Su padre, Otto
Frank, cayó igualmente enfermo de tifus y fue transferido por los
alemanes a la enfermería del campo de Auschwitz, donde se recuperó.
Finalmente formó parte de los miles de judíos que débiles o enfermos
quedaron allí al abandonar los alemanes el campo, cuando en Enero de
1945 los soviéticos entraron.

Otto Frank murió en Suiza en Agosto de 1980. Pero si la política
alemana hubiera sido realmente la de asesinar a Anne Frank y a su
padre, nunca hubieran sobrevivido a Auschwitz. Su caso, todo lo
trágico que se pueda considerar, no merece ser falseado por intereses
políticos y económicos. La pretensión de la así misma auto-titulada
"Plataforma pro Calle Anne Frank", que pretende cambiar el nombre
actual de la "Calle Séneca" por el de Calle Anne Frank, con una breve
anotación que remarque su condición de símbolo de las víctimas del
Holocausto, no se tiene en pie.

La primera víctima de la guerra fue la verdad, cuya tergiversación era
utilizada como arma de guerra psicológica.

"No sé cuánto tiempo más podremos mantener que los alemanes están
matando judíos en cámaras de gas. Es una mentira grotesca, como la de
que los alemanes en la I Guerra Mundial fabricaban mantequilla con los
cadáveres de sus enemigos"..."Se trata de una mentira que puede poner
en peligro nuestra propaganda".

Esta fue la respuesta del jefe de la propaganda británica a Winston
Churchill, desaconsejándole firmar dicha acusación contra Alemania,
propuesta por el P.W.E. (Political Warfare Executive), departamento
inglés responsable de la "guerra psicológica".

La idea fue recogida inicialmente según los rumores propagados por
polacos y judíos en agosto de 1942. El "Foreign Office" enseguida se
dio cuenta de que se trataba de una mentira, pues los polacos y los
judíos siempre estaban mintiendo para predisponer a Inglaterra contra
Alemania"[4]. No obstante el P.W.E. decidió utilizar y ampliar estas
historias como base en la guerra propagandística contra los alemanes.
Es dentro de este contexto de "guerra psicológica" y de "propaganda de
atrocidades" en el que hay que enmarcar la historia de Anne Frank.
Pero no únicamente. Como bien indica Felderer[5]en su momento no sólo
ha servido para denigrar a Hitler y la Alemania nacionalsocialista,
también se ha demostrado útil a la causa de los israelíes en Medio
Oriente, otorgándoles la sensación de que sus pretensiones sobre
Palestina eran legítimas. Harwood[6]añade que con esta y otras
historias similares, se ha pretendido acobardar todo nacionalismo, a
partir de ese momento siempre sospechoso de criminal, en favor de un
internacionalismo útil a las pretensiones de la Alta Finanza de un
gobierno mundial.

¿QUIEN FUE EL AUTOR DEL "DIARIO"?

Pero, ¿quién escribió el Diario de Anne Frank?

Se dice que "inicialmente, la publicación del Diario fue rechazada por
numerosos editores"[7]. Desde 1952, en que fue editado por vez primera
en París, la primera edición holandesa apareció en el verano de
1947[8], se han hecho más de cincuenta ediciones en todos los idiomas
importantes, contabilizando hasta la fecha más de 25 millones de
ejemplares vendidos[9], muchos de ellos a la fuerza[10], amén de una
hollywoodense película de gran éxito, obras de teatro y numerosas
adaptaciones transmitidas por radio y televisión.

Pretende ser el verdadero diario íntimo de una niña judía de
Ámsterdam, de 12 años de edad, escrito durante la ocupación alemana,
mientras permanecía escondida con su familia en los fondos de una
casa; posteriormente fueron arrestados (4 de Agosto de 1944) y
trasladados a campos de concentración, donde Anne falleció a los 14
años de edad, en Marzo de 1945, víctima de una epidemia de tifus que
se extendió en la zona[11].

Señalemos aquí que la detención de los Frank la llevó a cabo la
policía holandesa (Policía Verde) y que Anne fue trasladada
primeramente al campo de tránsito para deportados judíos de Westerbork
(Holanda)[12], posteriormente, el 2 de Septiembre de 1944, al campo de
trabajo de Auschwitz-Birkenau y en Diciembre del mismo año a
Bergen-Belsen, donde el fin de la guerra y el caos inherente producido
por los bombardeos aliados sobre ciudades y líneas de comunicación y
avituallamiento llevarían al hambre y el tifus. Es decir que fue
paseada por toda Europa.

Uno se pregunta si no suponía todo esto un esfuerzo por perder la
guerra, puesto que en un momento de máxima necesidad, los alemanes se
dedicaban a trasladar a los presos de naciones enemigas de campo en
campo, con el consiguiente consumo del escaso combustible que hacía
falta en el frente y utilización de numerosos trenes útiles en otros
menesteres.

Si la intención de los alemanes era "exterminar" a la población judía,
tampoco se comprende que Anne pasara tres meses en Auschwitz sin ser
"gaseada" para ser trasladada a Bergen-Belsen, que en ningún caso era
un campo de exterminio (según el Institut für Zeitgeschichte de
Munich, instituición paraoficial del gobierno alemán, ni en
Bergen-Belsen ni en todo el antiguo territorio del Reich existieron
cámaras de gas para el exterminio de seres humanos)[13].

Añadamos que el padre, Otto Frank, fue hospitalizado en Auschwitz para
ser curado de sus dolencias[14]. Resulta en cualquier caso
sorprendente este interés de los alemanes para que los teóricamente
destinados a la cámara de gas entraran en ella gozando de salud.

Según Otto Frank, el "Diario" fue encontrado por casualidad, por él
mismo, escondido en una cavidad que, casualmente, se hallaba entre la
viga y el techo del lugar donde habían estado recluidos, antes de caer
en poder de los alemanes. Ese encuentro fortuito ocurrió, según Otto
Frank, bastante después de finalizada la guerra, en 1952[15], si bien
esta fecha no coincide con la de publicación de las primeras ediciones
(1947)[16]. Para Wolfgang Benz (Die Bauernschaft, Junio de 1995) el
diario fue hallado por Miep Gies, una vecina de la familia Frank en
Prinsengracht 263 de Ámsterdam, el mismo 4. 8. 44, día de la
detención.

Se dice que Anne Frank escribió su diario a escondidas. Así lo afirma
en su prólogo George Stevens, quien afirma no sólo que el diario era
pequeño, sino también "que sólo Anne tenía conocimiento de él"[17].
Aquí surge un problema, ¿cómo es que un libro que, según las
ediciones, tiene unas 230, 240 ó 290 páginas, puede ser incluido en un
diario pequeño que podía ser escondido detrás de unas libretas de
apuntes del colegio?

A pesar de hallarse todos los ocupantes escondidos en un desván
relativamente pequeño, ninguno de ellos la vio escribir[18], lo cual
no deja de ser difícil, teniendo en cuenta que se trataba de un
escrito voluminoso. Otros autores no coinciden sobre este punto[19].
Según el historiador español J. Bochaca, que una niña de doce años
escriba, en la segunda página de su diario, un ensayo filosófico sobre
las razones ontológicas que la impulsan a hacerlo; así como que una
niña de tan corta edad sea capaz de redactar una historia de la
familia Frank, sin notas a la vista; y que, confinada en una
buhardilla esté al corriente de la legislación y las medidas
antisemitas de los "nazis", incluyendo fechas, números de decretos y
nombres propios, supone un caso impar en la historia de la literatura
universal[20].

El mismo autor hace notar que las ediciones inglesa y alemana del
"Diario" difieren tan fundamentalmente, que las diferencias no pueden
ser atribuidas, racionalmente, a criterios de traductor. La verdad
sobre el diario de Anne Frank fue revelada, inicialmente, por la
publicación sueca "Fria Ord", en 1959, en una serie de artículos
diarios aparecidos en marzo. En abril de aquel mismo año, la revista
americana Economic Council Letter (15 de Abril de 1959) resumió los
artículos de su colega sueco, con la siguiente gacetilla: "La historia
nos proporciona muchos ejemplos de mitos que tienen una vida más rica
y más larga que la verdad, y que, sin duda, pueden llegar a ser más
efectivos que la verdad"[21].

Nuestras dudas aumentan cuando leemos en el New York Times del 2 de
Octubre de 1955, que en el diario de Anne Frank "sólo figuraban
aproximadamente 150 inscripciones donde se consignan cronológicamente
las sensaciones e impresiones de una adolescente" (mamita me trata a
veces como un bebé, y no lo puedo soportar) y adicionalmente muy pocas
que no podrían considerarse como pertenecientes a esa categoría ("temo
mucho que nos descubran y que seamos fusilados"). [22]

No obstante, continúa Richard Harwood, el "Diario" publicado consta de
293 páginas y su texto no concuerda con la relación que acabamos de
citar entre numerosas inscripciones propias de una adolescente y "muy
pocas" de mayor o menor referencia política. De hecho, no sólo las
observaciones de carácter político del diario, sino su contenido
general y su estilo, presuponen un conocimiento de interrelaciones
históricas, juicio y arte de la expresión poco comunes incluso entre
adultos.

La edición "original" del Diario nunca fue publicada, puesto que el
padre, Otto Frank, decidió expurgar del mismo fragmentos escabrosos de
una adolescente o críticas a la madre. Más tarde Otto admitió que
requirió los servicios de la escritora judía Anneliese Schütz, de Isa
Cauven y del periodista holandés Albert Cauven "para colmar algunas
lagunas en el diario"[23].

Incluso el poco sospechoso semanario Der Spiegel, instrumento
principal de la reeducación del pueblo alemán, admitió que "el Diario
en su conjunto no es auténtico". Para Der Spiegel queda claro que
"aquello que ha hecho emocionar al mundo, no proviene enteramente de
la mano de Anne Frank. En la edición el "Diario" ha sido transformado
por numerosas manipulaciones..."[24].

La investigación oficial llevada a cabo por la Dra. Hübner deduce que
el "Diario" publicado está compuesto de 177 capítulos (cartas), que
proceden de cuatro diferentes fuentes:

a) 4 del Diario,

b) 5 de un libro de relatos,

c) 69 de dos diarios, que la Dra. Hübner define como primera
elaboración del Diario,

d) 99 procedentes de hojas sueltas, que la investigadora define como
segunda elaboración del Diario.

JUICIO ESCLARECEDOR

Mayores sospechas nos asaltan, al estudiar el pleito en que se
enzarzaron el conocido escritor judío norteamericano Meyer Levin y el
padre de Anne Frank. El juicio transcurrió entre 1956 y 1958 ante el
County Court House de la ciudad de Nueva York, obteniendo el
demandante Meyer Levin un fallo a su favor que condenaba a Otto Frank
a abonarle una indemnización de 50.000 dólares de la época por
"fraude, violación de contrato y uso ilícito de ideas"; el pleito, que
se arregló privadamente después de la sentencia por mutuo interés
obvio, versaba sobre la "dramatización escenográfica" y venta del
"Diario".

El juez, también judío, era Samuel L. Coleman, condenó a Otto Frank a
pagar a Meyer Levin "por su trabajo en el diario de Anne Frank"[25].
Para cualquier interesado, todo lo referente al caso Levin-Frank está
archivado en la Oficina del Condado de Nueva York (N. Y. County
Clerk's Office) con el número 2241-1956 y también en el New York
Supplement II, Serie 170, y 5 II Serie 181 (26)[26]. Así pues, la
sentencia del juez, de un juez judío, determina que el autor del
Diario es Meyer Levin y no la niña[27].

Lo que interesa hacer notar es que de la lectura de la numerosa
correspondencia privada entre Otto Frank y Meyer Levin que fue
aportada al juicio como prueba de las partes, surge la grave
presunción "juris tantum" de que el "Diario" "es substancialmente una
falsificación"[28], y que el autor material de esa falsificación fue
el igualmente judío Meyer Levin, quien en legítima defensa de sus
derechos de autor, además de demandar al Sr. Frank por cuatro o cinco
millones de dólares por su labor de parafrasear el manuscrito "para el
fin que tenía que cumplir...", pleiteó igualmente contra el productor
de cine Kiermit Bloombarden, pues en la película, del mismo título que
la obra, aparecen también escenas escritas por él y que no estaban
contenidas en el Diario original[29]. Meyer Levin había sido
corresponsal en España durante la guerra civil y más tarde enviado de
la Agencia Telegráfica Judía durante los enfrentamientos con los
palestinos entre 1945 y 1946. La Enciclopedia Judaica le reconoce como
"el primer escritor en poner en escena el Diario de Anne Frank (1952)"
(Vol. 11, pág. 109).[30]

UN BOLIGRAFO PREMATURO

Pero no acaba aquí todo. Nuestra duda se convierte en decepción cuando
descubrimos, como lo ha hecho el historiador británico David Irving
tras su investigación[31], que en el "Diario" de Anne Frank había
tinta de bolígrafo.

Así lo determinaron unos expertos que acudieron expresamente a Suiza
para comprobar el manuscrito original en posesión de Otto Frank. Según
estos, parte de los diarios habían sido escritos con bolígrafo
(inventado en 1949 y cuya aparición en el mercado data como temprano
de 1951) algo imposible al haber fallecido Anne Frank de tifus[32] en
1945.

Dos ciudadanos alemanes, Edgar Geiss y Ernst Roemer, pusieron
públicamente en duda, una vez más, la autenticidad del famoso
"Diario". El Tribunal del Distrito de Hamburgo encargó a la Oficina
Federal Criminal Alemana (BKA) un examen de los textos para determinar
científicamente si la escritura de éstos se había llevado a cabo
durante los años 1941 a 1944, basándose en los análisis del papel y la
escritura del manuscrito original.

Este análisis químico-técnico fue llevado a cabo en abril de 1981,
bajo la dirección del Doctor Werner[33]. A pesar de su publicación, la
ley del silencio de los "mass-media" intentó dar la menor publicidad
posible a los resultados de los análisis. Sí lo hizo el New York Post
del 9 de Octubre de 1980 mencionando el hecho. Según este análisis,
las correcciones, comentarios y añadidos en las hojas de parte del
manuscrito fueron hechas en tinta azul, negra, roja, a lápiz y en
BOLIGRAFO de tinta negra, verde y azul. Por tanto, como tanto los
comentarios como el texto principal son de una misma mano, el libro
tuvo que ser escrito por alguien después de la guerra o cuando menos
lo finalizó pasada la contienda. El original consta de tres libretas
encuadernadas y 324 páginas sueltas.[34]

DIFERENCIAS EN LA ESCRITURA
Un calígrafo pudo comprobar, además, que todo había sido escrito por
la misma mano y que, por tanto, no podía ser la de Anne Frank. Se
trata de Minna Becker, perito calígrafo judía, quien afirmó ante el
juez, repetidamente, que toda la escritura del diario pertenece a una
misma mano[35]. Para aclarar este tema sólo hizo falta acceder a las
auténticas cartas que Anne Frank escribió de niña a unas amigas, y que
fueron publicadas en los Estados Unidos; la letra de estas cartas sí
tiene el aspecto normal de una niña de 10 ó 12 años, lo que no es el
caso del "manuscrito original", que nos revelan a un autor de mayor
edad.

Las cartas fueron adquiridas por el "Instituto Simon Wiesenthal" y,
siempre según David Irving, son auténticas, no así el diario[36].
Bochaca confirma, como han hecho posteriormente otros autores,
refiriéndose a Paul Rassinier, que la escritura que se afirma es la de
Anne Frank, reproducida en el libro Spur eines Kindes, de Ernst
Schnabel, difiere totalmente de la escritura de Anne Frank en el
manuscrito original.

El Profesor Faurisson, de la Universidad de Lyon, cuya especialidad es
la crítica de textos y documentos, y que mantuvo varias conversaciones
personales con el padre de Anne Frank, insiste en este tema
otorgándole el peso suficiente para llevar al escepticismo sobre el
"Diario" de Anne Frank.

Su primer trabajo sobre el caso fue publicado en francés en 1980. Una
traducción del mismo apareció en el verano de 1982 en el volumen del
The Journal of Historical Review con el título "Is the Diary of Anne
Frank Genuine?" (págs. 147-209). [37]
Entonces señalaba dos ejemplos de la letra manuscrita atribuida a Anne
Frank, ambos escritos cuando ésta contaba aproximadamente 13 años,
pero extrañamente la primera (datada el 12 de Junio de 1942) parece
mucho más madura y similar a la de un adulto que la supuestamente
escrita sólo cuatro meses más tarde (10.10.42).

Respondiendo a dicho escepticismo sobre la autenticidad del "Diario",
el State Institute for War Documentation de Amsterdam (Rijksinstituut
voor Orloogsdocumentatie (RIOD), publicaba un libro en 1986 que
incluía el facsímil de una carta supuestamente escrita por Anne el 30
de Julio de 1941.

El descubrimiento en los EE.UU. de otras cartas con la letra
manuscrita fue anunciado en 1988. Se incluían dos cartas fechadas el
27 y el 29 de Abril de 1940 y una postal, escritas a alguien en
Danville (Iowa). Estas últimas, como las del 12 de junio de 1942 y 10
de octubre de 1942, creaban un nuevo problema al Instituto de
Documentación de Guerra de Amsterdam, dado [38]que la letra manuscrita
que aparece en ellas es completamente diferente que la escritura de
adulto de la carta del 30 de Julio de 1941, así como la mayor parte
del manuscrito en cuestión.

Estos descubrimientos confirman la creencia del Prof. Robert Faurisson
de que la letra manuscrita de "adulto" atribuida a Anne es, en
realidad, muy parecida a la letra manuscrita de una de las personas
que oficialmente "ayudaron" a Otto Frank a preparar el "Diario" para
su publicación después de la guerra. Para Mª Paz López y su artículo
en "La Vanguardia", estas diferencias de escritura son normales (!) en
un adolescente (ver las reproducciones adjuntas).

Igualmente soslaya, al tratar el tema del informe pericial encargado
por el RIOD, el asunto de la escritura a bolígrafo, mencionando
exclusivamente las anotaciones a lápiz del padre. Podemos concluir
pues, que no se trata de un "Diario", sino de una novela, basada en un
manuscrito escrito después de la guerra por Otto Frank o sus
colaboradores, y redactado por Meyer Levín, con algunos añadidos
posteriores del holandés Albert Cauven. El historiador alemán Udo
Walendy es definitivo: "El Diario de Anne Frank, es una
falsificación".[39]

ANNE FRANK A LA FUERZA

Conviene advertir aquí que para evitar dudas y desbancar las
crecientes sospechas sobre la autenticidad del libro, fue impuesto por
las autoridades alemanas actuales como "lectura obligatoria" en las
escuelas (¡increíble negocio para los propietarios de derechos --
Fondo Anne Frank -- y editores!) y se llegó al extremo de adoptar
medidas disciplinarias (por ejemplo el retiro de la "venia docendi")
contra maestros y profesores que osaran manifestar sus dudas al
respecto. [40]

El Profesor Stielau, de Hamburgo, fue expulsado de su cátedra, en
1957, por el mero hecho de haber osado poner en duda la autenticidad
del Diario. ¡Increíble!. Todavía en 1976, el padre de Anne, Otto
Frank, lleva a cabo acciones y denuncias contra Heinz Roth, de
Odenhausen, en un juicio tendente a prohibir publicaciones que
sostengan que el diario, tal como se publicó, no puede haber sido
escrito por una niña de 12 años. Ejemplos estos que demuestran cuán
estrecho es el margen de la libertad de pensamiento cuando se rozan
ciertos temas tabú[41].


UN TIMO MORAL

Richard Verrall (que publica bajo el nombre literario de Harwood)
advierte que la falsedad del mito de Anne Frank va mucho más allá, es
muchísimo más profunda que la eventual falsificación del texto. Reside
en la "unilateralidad" y en la "recurrencia infinita" del tema: una
perfecta aplicación política de la propaganda actual del viejo tema de
la niña inocente atrapada por la maldad exclusiva de los otros, pero
que triunfa incluso después de muerta.

El mito de Anne Frank, por la fuerza de su impacto sobre la
sensibilidad colectiva, se convierte no sólo en símbolo de la
"inocente" nación judía perseguida, sino más aún y contra todas las
reglas de la lógica, en "prueba indiscutible" de la maldad intrínseca,
inmedible, de los perseguidores. Reconozcámoslo pronto, en efecto, no
importa desde un punto de vista humano que el "Diario" de Anne Frank
sea una falsificación o no. Esta niña falleció, víctima del tifus -- y
no en una "cámara de gas" inexistente en Bergen o convertida en
"pastillas de jabón" que se han revelado una falacia, todo hay que
decirlo --; y el padecimiento y muerte de cualquier niño es siempre
lamentable.

Pero es importante constatar que los posibles sufrimientos de una niña
judía de 14 años, en tiempo de guerra, no son más significativos por
el "hecho" de que hubiese escrito un diario, que los sufrimientos
tanto o más terribles de otros posibles niños judíos; o que las
desgracias infinitamente más numerosas de otros niños alemanes,
italianos, japoneses, polacos, rusos o de otras nacionalidades que han
sufrido horriblemente por muchos otros motivos en esa misma guerra:
despedazados, quemados vivos a millones, mutilados o inválidos para
toda la vida a causa de los bombardeos masivos de población civil
efectuados por los aliados contra ciudades abiertas alemanas;
abandonados en medio del caos ante la muerte o desaparición de sus
padres; violados, corrompidos por la barbarie de buena parte de las
tropas enemigas.

Sólo en el Holocausto alemán de Würzburg, durante los últimos días de
la guerra, fueron quemadas 5.000 personas, de entre las cuales más de
100 niñas y mujeres se llamaban Anna, convertidas en cenizas durante
la noche del 16 de Marzo de 1945[42]. ¿Pero quién se acuerda de tal
suma de horrores sufridos por los no judíos? ¿Quién llora por el niño
alemán que, en Dresde, junto a otros 250.000 civiles, mujeres y niños
principalmente, corre aullando envuelto en el fuego inextinguible del
fósforo líquido? ¿Quién por la niña alemana violada varias veces hasta
la muerte por una sucesión de bestias animadas a ello por el judío
soviético Ilya Ehrenburg?

¿Quién escribe novelas lacrimógenas por los no menos reales e
inocentes niños japoneses de Hiroshima y Nagasaki? ¿Quién por los
niños de la misma edad de Anne Frank, masacrados en Paracuellos del
Jarama, que en su propio país tampoco cuentan con una calle?

Nadie.

No hay "best sellers" para ellos, no hay "dramatizaciones", ni 50
ediciones, ni cine, ni teatro, ni bombardeo televisivo, ni campañas en
su nombre, ni recogidas de firmas, ni movilizaciones entre los
partidos políticos del sistema y sus parlamentarios, ni
manifestaciones públicas cincuenta años después, ni nadie que quiera
recordarles cambiando el nombre de una calle, por pequeña que esta
fuera.

¿Por qué?

¿Tal vez porque no cuentan con un lobby que haga del dolor un negocio
sin precedentes? ¿Porque les falta la conveniente orquestación de los
"mass-media", que hacen del sufrimiento ajeno un arma política, con la
intención de desarmar moralmente a quienes denuncian semejante
hipocresía? ¿O deberíamos ser más atrevidos y decir que, simplemente,
porque no son judíos?

Habría que denunciar y perseguir igualmente a aquellos que por dinero
o por oscuros intereses políticos y personales hacen, con los niños
que han padecido en el pasado, discriminaciones en razón de su raza,
religión o ideas políticas de los padres y sólo se acuerdan de unos
niños muy concretos y minoritarios, soslayando a los demás. Se trata,
sin duda, de un agravio comparativo.

¿Una calle para una niña o para una falsificación?

"El Ayuntamiento de Bergen niega el nombre de Anne Frank a una calle".
Efectivamente La Vanguardia informaba de un caso similar al que nos
ocupa con el pobre Séneca, con ocasión del intento de imposición de
una "Calle Anne Frank" en la ciudad de Bergen, en cuyo municipio se
encontraba el campo de Bergen-Belsen, y cuyo ayuntamiento se ha negado
de plano a dar el nombre de Anne Frank a la calle que lleva al
monumento recordatorio del campo. La propuesta fue hecha después de
que años atrás se intentara dar -- sin éxito -- dicho nombre a una
escuela.

Con todo, entre el 12 de Mayo de 1995 y Otoño de 1996, la
autodenominada "Plataforma cívica (!) Anna Frank" bombardeaba a las
230 familias que habitan en la calle Séneca de Barcelona con la
petición de cambio de nombre y recogida de firmas consiguiente para
solicitar su apoyo en semejante despropósito y lograr dicha permuta
del Ayuntamiento y su Consejo Municipal del Distrito. El fin confesado
de la campaña es "boicotear las actividades de la Librería Europa", es
decir la libertad de expresión de los demás.

Según los organizadores cuentan con el apoyo de más de sesenta
organizaciones. Pero aparte del cabezal impreso de un papel de cartas
y algunos grupos marginales, las manifestaciones no son en absoluto
numerosas[43]y mucho menos representativas de los ciudadanos de
Barcelona o los habitantes de la calle Séneca, que no se sienten
identificados con los "libertarios" y anarquistas violentos del Barrio
de Gracia, ni con los homosexuales, las lesbianas o la extrema
izquierda incendiaria, cuyo único hecho patente ha sido arruinar la
calle Séneca con pintadas indecibles y reiteradas de bajo nivel
cultural, cuando no lanzando piedras y cócteles molotov con grave
riesgo para los vecinos.

Una triste historia, ciertamente.

Un señor se hace millonario a costa de su hija, muerta, haciéndola
pasar como autora de una novela que ella no ha escrito. Y encima debe
ser puesto ante los tribunales para que pague al auténtico autor. El
periodista Gil Mugarza recomienda acertadamente que lo más decoroso y
oportuno en relación con la desventurada muchacha, ajena a cuanto haya
podido ser un lucrativo éxito editorial y un gigantesco éxito político
y económico para la causa sionista, es el dejarla descansar
sencillamente en paz.

Es lamentable que la joven, muchos lustros después de su muerte, deba
ser sacrificada nuevamente, una vez tras otra, víctima de
especulaciones que utilizan a los muertos para solaz y distracción de
los vivos."




[1]Weber, Mark: Anne Frank. Publicado en The Journal of Historical
Review de Mayo/Junio de 1995, pág. 31.
[2] Ídem.
[3] Telegraph 24.3.1933 y Daily Express de misma fecha.
[4] Irving, David: Pruebas contra el Holocausto. Conferencia en el
Hotel Majestic de Barcelona, el 17 de Noviembre de 1989.
[5] Felderer, Ditlieb: Il Diario di Anna Frank: una Frode. Edizioni La
Sfinge, Vía Marchesi, 30, Parma (Italia), 1990, Pág. 6.
[6] Harwood, Richard (Richard Verrall): ¿Murieron realmente seis
millones?. Historical Review Press, Inglaterra, 1977.
[7] Enciclopaedia Judaica, citada en Felderer, opus. cit. Pág. 14
[8] Benz, Wolfgang: Legenden, Lügen, Vorurteile: Ein Wörterbuch zur
Zeitgeschichte. DTV Deutscher Taschenbuch Verlag. 2ª Edición, 1992 y
Felderer, pág. 13: Enciclopedia Brockhaus, Vol. (6-450).
[9] Paz López, María: La niña que contó lo inexplicable. La Vanguardia
de Barcelona, el Miércoles día 15.3.95, pág. 2 de "Revista". Según
Benz opus. cit., esta cifra en 1992 era de 16 millones.
[10] Bochaca, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade No 170 de
Marzo de 1989. Págs. 18 a 20
[11] "Anne Frank "Diary" a fake". Publicado en el periódico Holocaust
News, No 1, pág. 3, del Centre for Historical Review. London. Así
mismo Enciclopaedia. Judaica pág. 53 y Felderer op. cit.
[12] Enciclopaedia Judaica, pág. 53. Jerusalén, Israel, 1971-1972.
[13]Roth, Heinz: Anne Frank's Tagebuch, ein Schwindel. 1979.
[14] Enciclopedia Británica. Citado por Felderer.
[15] Bochaca, opus cit.
[16] Felderer, opus. cit. pág. 13 y pág. 22.
[17] Felderer, opus. cit. pág. 13 y pág. 22.
[18] Bochaca, opus cit.
[19] Paz López, opus. cit.
[20] Bochaca, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade p.18-20.
[21] Bochaca, J.: El mito de los seis millones. Ed. Bausp, Barcelona,
1978; pág. 100.
[22] Harwood, opus. cit.
[23] Bochaca, opus. cit. y también Felderer, opus. cit. p. 14.
[24] Citado por "Kommentare zum Zeitgeschehen". Folge 269. September
1993, p. 65.
[25] BOCHACA, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade. Págs. 18 a 20.
[26] BOCHACA, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade. Págs. 18 a 20.
[27] BOCHACA, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade. Págs. 18 a 20.
[28] BOCHACA, J.: "El mito de Anne Frank". Revista Cedade. Págs. 18 a 20.
[29] Gil Mugarza, Bernardo: "Réquiem por Anne Frank", Arriba, 9 de mayo de 1959
[30] Felderer, opus. cit. Pág. 15
[31] Irving, David: "Pruebas contra el Holocausto". Hotel Majestic,
Barcelona, 17 de noviembre de 1989
[32] Paz López, opus cit.
[33] Bochaca, opus. cit.
[34] New York Post del 9 de Octubre de 1980.
[35] Bochaca, opus cit.
[36] Irving, opus. cit.
[37] Ver Faurisson, Prof. Robert: "Anne Frank's Handwriting".
Publicado en el The Journal of Historical Review, Vol. 9, Nr 1, Spring
1989. Pág. 97-101. IHR, California. Pruebas caligráficas. Y Vol. 3, Nr
2, summer 1982: "Is the Diary of Anne Frank Genuine?" Así como "Le
Journal d'Anne Frank est-il authentique?" en Serge Thion, Vérité
Historique ou Vérité Politique? Paris, La Vielle Taupe, 1980.
[38] Bochaca, opus. cit.
[39] Roth, Heinz: Anne Frank's Tagebuch, ein Schwindel. Odenhausen,
Julio de 1979.
[40] Bochaca, opus cit.
[41] Harwood, opus. cit.
[42] Gil Mugarza, opus cit.
[43] En su mayoría, a la media docena de homosexuales, lesbianas, o
marginales de extrema izquierda, se suman una cantidad casi siempre
doble de periodistas y cámaras, dispuestos a extrapolar el hecho, para
mayor beneficio de aquellos que después de salir en las fotos, aspiran
a ser subvencionados por el Ayuntamiento y la Generalitat en base a
impuestos que pagan los ciudadanos.




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