[R-P] ¡Rayos y centellas! ¿Historiadores masones reivindicadores de Don Juan Manuel?
sergio scalise
sscalise_05 en yahoo.com.ar
Dom Feb 8 17:07:25 MST 2009
¡Rayos y centellas! ¿Historiadores masones reivindicadores de Don Juan Manuel?
Es imposible entender la historia sin pensarla, decía Don Pepe Rosa.
Estos dos ejemplos no son los únicos, pero para muestra basta un botón. De yapa agrego una nota sobre otro personaje interesantísimo, Francisco Bilbao, hermano mayor de Manuel y también masón. Murió de tuberculosis exiliado en Buenos Aires por combatir en Chile a los conservadores y al legado militarista-expansionista-ultramontano de Portales.
(Esos datos son extraídos de la página del Instituto Juan M. de Rosas – Sección Académicos)
Manuel Bilbao
Jurisconsulto e historiador, nació en Santiago (Chile) el 26 de Marzo de 1827. Se recibió de abogado en 1850 y su tesis fue "Los Mayorazgos están disueltos". Autor de "Compendio de la historia política del perú" (1856), "Historia de Rosas" y "Vida de Francisco Bilbao" (1866), y "Vindicación y memorias de Don Antonino Reyes" (1833). Falleció en Buenos Aires el 14 de Agosto de 1895.
Adolfo Saldías
Abogado, funcionario e historiador, nació en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1849. Entre sus obras destacamos:“Historia de Rosas y su época” (3 volúmenes editados en París 1881-1887).“Historia de la Confederación Argentina”. En 1888 editó de Rosas, “Las instrucciones para los estancieros” y “Papeles de Rosas” (2 volúmenes editados en La Plata, 1904-1907). “Vida y escritos del padre Castañeda”; y “Juicio Político del Presidente Roca” Falleció el 17 de octubre de 1914 en Bolivia, mientras cumplía una función diplomática.
Francisco Bilbao:REVOLUCIONARIO
Por Alejandro Lavquén
Publicado en Punto Final N° 663 (Junio 12/ 2008)
Después de más de un siglo, se vuelven a publicar las obras completas de Francisco Bilbao Barquín (Santiago, 1823-Buenos Aires, 1865). La edición anterior data de 1894 y hoy es imposible de hallar, por lo cual esta nueva publicación, titulada Francisco Bilbao, el autor y la obra (Editorial Cuarto Propio), resulta un acierto para adentrarse en el pensamiento de uno de los personajes más polémicos del siglo XIX en nuestro país. La edición estuvo a cargo de José Alberto Bravo y viene con un preámbulo metodológico de Miguel E. Orellana Benado. Como base se utilizó la edición de sus obras completas realizada por Manuel Bilbao, hermano menor de Francisco, en 1866. A éstas se sumaron textos inéditos, escritos en diversos períodos en Francia, Italia, Perú, Ecuador, Argentina.
Esta edición, recibió varias críticas de la historiadora Ana María Stuven, en el suplemento Artes y Letras de El Mercurio. Lo central de su cuestionamiento se refiere a que, si bien considera valorable la reedición de las obras de Bilbao, tanto el editor como los autores del prólogo y las notas, adolecieron de falta de prolijidad en sus trabajos. Por ejemplo, dice Stuven, faltó un análisis crítico del pensamiento y obra de Bilbao para orientar al lector. Pues un "marco general para el análisis" no es suficiente. También considera que las notas de Luis G. Mussy a la biografía redactada por Manuel Bilbao, que fue criticada en su tiempo por considerarse poco objetiva, no dan cuenta debidamente de la discusión historiográfica que suscitó en la época de su publicación original. A esto, explica, se suman algunos errores de estilo y redacción. Además aprovecha de expresar juicios de valor sobre el pensamiento de Bilbao, como por ejemplo que
"su obra no tiene valor filosófico" pero "es un excelente pórtico para acercarse a los debates que se daban y se gestaban al interior de la clase dirigente chilena sobre los problemas de actualización de la república". Es decir, continúa la polémica. Habría que ver si Bilbao tuvo algún interés en que su pensamiento alcanzara un "valor filosófico" para ser elogiado por académicos y eruditos, o el fondo de su deseo era que sus escritos crearan conciencia para la acción revolucionaria. Recordemos que Bilbao, junto a Santiago Arcos, fue líder de la Sociedad de la Igualdad, fundada el 14 de Abril de 1850, y activo participante en el alzamiento armado contra el presidente Manuel Bulnes, el 20 de Abril de 1851.
La Sociedad de la Igualdad impulsaba propuestas sumamente progresistas, aunque quizá no novedosas (como acusan sus detractores), pero esto no quita ningún valor a la intención de fondo de los asociados. Bilbao, se desenvolvió en un ambiente donde primaban las ideas más conservadoras de la época, por lo cual recibió ácidas críticas de parte de sus miembros. Sobre todo de la Iglesia Católica. Es en ese contexto en el cual se debe analizar el valor de sus ideas y acciones revolucionarias. Entre los fundadores de la Sociedad, se encontraban un sombrerero, dos sastres y un zapatero junto a destacados hombres ilustrados de la época, incluso con cierto rango social algunos de ellos, pero que adherían a las causas populares. Entre sus planteamientos, por ejemplo, consideraban la formación de una escuela de educación y propaganda para el proletariado político y social. Su opción por los desposeídos había sido manifestada en el primer número del
periódico El Amigo del Pueblo, redactado por el poeta Eusebio Lillo, donde se podía leer: "que el pueblo se rehabilite de veinte años de atraso y tinieblas".
SU PENSAMIENTO
Las ideas de Bilbao, manifestadas a través de los numerosos escritos que dejó, fueron causa de polémica entre sus contemporáneos, y hoy lo siguen siendo. Bilbao, con seguridad, es uno de los hombres más nobles y brillantes de nuestra historia, y a la vez uno de los más olvidados y controvertidos. Su pensamiento y voluntad de querer transformar la sociedad de su época lo convirtieron, para las clases dominantes, en un simple alborotador. Las autoridades civiles y religiosas lo consideraban un indeseable. Cuando contaba con veintiún años, causó escozor al publicar un texto titulado Sociabilidad Chilena en el diario El Crepúsculo, fundado por José Victorino Lastarria. El joven fue acusado de inmoral, blasfemo y sedicioso, siendo llevado a juicio y expulsado de la universidad. Había tenido la osadía de escribir contra la Constitución de 1833, atacar la hipocresía de las clases oligárquicas y la actitud inquisidora de la Iglesia Católica,
que "engañaba y oprimía al pueblo".
Una de las críticas que se le hace a Bilbao, es haber sido un pensador disperso y muchas veces confuso en sus ideas. Incluso se dice que su misticismo religioso no se condescendía con su discurso revolucionario. Otros lo acusan de ser un pensador mediocre e inconsecuente. Sus detractores más acérrimos, se encuentran principalmente entre intelectuales conservadores ligados a la oligarquía, como por ejemplo Alberto Edwards. También ex compañeros suyos en la Sociedad de la Igualdad y en la Sociedad Literaria de Santiago, fueron críticos con él, en distintos grados, al paso del tiempo. Es el caso de Lastarria y Vicuña Mackenna, que como muchos otros revolucionarios del 51 terminaron ejerciendo cargos en las diferentes instancias del Estado que un día pretendieron transformar, lo que no quita, obviamente, sus innegables méritos y aportes al país. Bilbao fue un tipo consecuente, y lo demuestran sus acciones en Chile y otros países. De real
interés al respecto, resultan unos apuntes cronológicos, incluidos en esta edición, enviados por el propio Bilbao, en una carta, a Miguel Luis Amunátegui.
Quienes más critican a Bilbao son sus enemigos de la oligarquía, los de antes y los de hoy. Acaso querían que escribiera para ellos, para satisfacer sus cánones filosóficos y religiosos. Y que mejor que acusarlo de confuso e inentendible. Las críticas a Bilbao me recuerdan las hechas, en su momento, a personajes de nuestra historia, como Manuel Rodríguez, Luis Emilio Recabarren, Pablo de Rokha, Miguel Enríquez, sobre todo las que provenían de sectores progresistas o llamados revolucionarios. Por eso es valiosa la reedición de sus obras completas, más allá de las críticas académicas referentes a metodologías o prólogos. A los académicos e intelectuales convencionales les encantan los prólogos o estudios a veces más extensos que la obra que se lee. Me parece que cualquier persona con un CI un poco más de lo normal puede entender los escritos de Bilbao. Y sobre todo comprender su sentido de justicia y libertad, que superan toda
distorsión o lectura antojadiza de su pensamiento. Fue un revolucionario que venía de una clase que no lo era, y eso no le será jamás perdonado por la oligarquía. Lo importante es su honestidad como ser humano y demócrata verdadero. Esto el lector lo podrá corroborar por sí mismo, dando lectura a esta nueva edición de su vida y obra.
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