[R-P] Ateísmo y militancia [era Re: [Alberto Szpunberg] ¿El año que viene en Jenín?]

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mar Feb 3 19:29:01 MST 2009


María, no se equivoque.

Los ateos no son ajenos a la trascendencia.

A no ser que sean burgueses, quizás los únicos ateos de verdad en el 
sentido de que su vida carece de todo sentido de la trascendencia.

Y llevar adelante una vida trascendente es la mejor definición que puedo 
dar de la actitud militante.

maría Sola escribió:
> Querido Fernando
> permitame decirle que si es un ateo militante ya está usted
> perdido.El ateismo no demanda esfuerzo alguno y menos que menos
> militancia.Si usted tiene que militar para ser ateo yo le diría que se
> cuide.
> cariños de su amiga
> 
> El 3/02/09, Fernando Lavayen <fernando.lavayen en gmail.com> escribió:
>> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>>
>>
>> Impresionante.
>> A mi como ateo militante, solo se me ocurre pedir. Dios, por favor aleja tu
>> dedo de mi. (ese Dios, el mismo de judíos, musulmanes y cristianos. Porque
>> es el mismo. ¿No?
>>
>> El área parece arrasada por un terremoto, con las casas destruidas y sus
>>> paredes dinamitadas por los tanques e incendiadas por los misiles,
>>> lanzados desde los helicópteros Apache en Hawashin, el corazón del campo
>>> de refugiados de Jenín. Bombardearon los colegios de Naciones Unidas, el
>>> centro de salud y también el de purificación de agua.
>>  No son muchos -¿cincuenta, quinientos, mil palestinos?-, pero todos
>>> saben que suman seis millones... Todos ellos han estado en Auschwitz y
>>> saben muy bien qué es Jenín. Y a mi abuelo se le llenan los ojos de
>>> lágrimas. Después de 5.762 años, él no hace planes de futuro -«El año
>>> que viene en Jerusalén»- para discutir las diferencias entre un horno
>>> crematorio y un misil ni si seis millones de judíos son más que
>>> cincuenta, quinientos palestinos. Me acerco un poco más al espejo y me
>>> reconozco: sus lágrimas son mías.
>> Las Caterpiller son la principal arma del ejercito sionista.
>> Son las que aparte de matar destruyen el trabajo de toda la vida y las
>> ilusiones de los sobrevivientes.
>>
>> Son la demostración empírica, de facto, del carácter fascista del sionismo y
>> del estado de Israel como realidad y proyecto.
>>
>> No pensaba meterme activamente, pero no pude, y esto no tiene nada que ver
>> con los judíos en general, o si, pero esa es otra discusión y otro análisis,
>> ahora lo que esta presente es el sufrimiento y la muerte.
>>
>> Fernando Lavayén
>>
>>
>> ----- Original Message -----
>> From: "Nestor Gorojovsky" <nmgoro en gmail.com>
>> To: <fernando.lavayen en gmail.com>
>> Cc: "Lucha de masas para recuperar la Argentina"
>> <reconquista-popular en lists.econ.utah.edu>
>> Sent: Monday, February 02, 2009 1:12 PM
>> Subject: [R-P] [Alberto Szpunberg] ¿El año que viene en Jenín?
>>
>>
>>> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>>>
>>>
>>> Gentileza Lido Iacomini
>>>
>>> El año que viene en Jenín
>>> por Alberto Szpunberg*
>>>
>>> 1.
>>>
>>> El olor dulzón de la muerte impregnaba el aire de polvo y dolor,
>>> mientras un enjambre de moscas sofocaba el campo de refugiados de Jenín.
>>> Con las manos, y sin lágrimas, dos hermanos buscaban el cuerpo de Hamad
>>> Massaud Abu Ba, su padre, sepultado por los bulldozer del ejército
>>> israelí a un metro bajo tierra.
>>>
>>> Yo mismo no sé por dónde empezar. El tecleo siempre es infinitamente más
>>> lento que las ráfagas. Antes de pulsar una sola letra, alguien ya puso
>>> en marcha su bulldozer y avanza, ojo por ojo, diente por diente, sin
>>> distinguir ventanas, paredes, perros, niños, libros, novias, gasas,
>>> platos de sopa aún tibios, ni siquiera ese viejito "¿mi abuelo José?
>>> ¿Qué hace ahí en Jenín, en ese infierno, mi abuelo José?", ni siquiera
>>> ese viejito que se lleva las manos a la cabeza para cubrirse del horror.
>>> Quiero tomarlo por los hombros y apartarlo, quiero gritar, pero es
>>> tarde. ¿Siempre es tarde? La muerte, que no tiene después, siempre es
>>> antes. Y la sangre es el único río en que los seres humanos nos bañamos
>>> dos, doscientas, infinitas veces. Me miro al espejo y no sostengo la
>>> mirada del judío que me mira. Los ojos de mi abuelo José eran
>>> transparentes como la primera estrella. Pero su manera de titilar ahora
>>> es llanto.
>>>
>>> 2.
>>>
>>> .
>>> El área parece arrasada por un terremoto, con las casas destruidas y sus
>>> paredes dinamitadas por los tanques e incendiadas por los misiles,
>>> lanzados desde los helicópteros Apache en Hawashin, el corazón del campo
>>> de refugiados de Jenín. Bombardearon los colegios de Naciones Unidas, el
>>> centro de salud y también el de purificación de agua
>>> Mi abuelo José me contó que Moisés había sido tartamudo «pesado de
>>> lengua» y no me sorprende. Yo mismo lo he leído en su libro «es el Libro
>>> de los Libros», me explicó mi abuelo, y a ese Libro de los Libros lo leo
>>> en hebreo, idioma que me enseñó mi abuelo José. «Es la lengua de Dios
>>> -me dijo- y todo lo que dice es verdad». Fue una revelación. Era una
>>> escritura realmente tartamuda: letras y letras desunidas, blanco sobre
>>> negro, independientes unas de otras, pero todas juntas a coro para que a
>>> través de ellas, incluso a través del blanco que las separa, pueda
>>> expresarse Dios, un Dios tan terrible y, a la vez, tan generoso. Así
>>> está escrito, como los mismos judíos: dispersos, todos diferentes y
>>> todos judíos. Si esta lengua -«pesado de lengua»- es la voz de Dios y
>>> todo lo que dice es verdad, ¿cómo se escribe en hebreo la revelación de
>>> un verdadero crimen sin tartamudear? Mi abuelo José me mira desde el
>>> espejo, se vuelve hacia los fieles que lo rodean y estrecha sus manos.
>>>>  No son muchos -¿cincuenta, quinientos, mil palestinos?-, pero todos
>>> saben que suman seis millones... Todos ellos han estado en Auschwitz y
>>> saben muy bien qué es Jenín. Y a mi abuelo se le llenan los ojos de
>>> lágrimas. Después de 5.762 años, él no hace planes de futuro -«El año
>>> que viene en Jerusalem»- para discutir las diferencias entre un horno
>>> crematorio y un misil ni si seis millones de judíos son más que
>>> cincuenta, quinientos palestinos. Me acerco un poco más al espejo y me
>>> reconozco: sus lágrimas son mías.
>>> 3.
>>>
>>> Abuanas, un empleado del Ministerio de Salud de la Autoridad Palestina,
>>> de 35 años, se ha quedado sin casa, sin ropa, sin futuro. Vio dos cosas
>>> que aun le dan ganas de vomitar. Una, un grupo de soldados israelíes
>>> disparando sobre la ingle de un joven palestino armado para después
>>> pasarle, aún vivo, un tanque por encima....
>>>
>>> Ahora -¿aún estamos a tiempo?- me doy cuenta: pobre Moisés, ser portavoz
>>> de un Dios tan terrible como para pedirle a Abraham que demuestre su fe
>>> con una muerte, nada menos que la de su propio hijo (Génesis, 32), y tan
>>> generoso como para prometerle a una horda de esclavos muertos de hambre
>>> una tierra donde manan la leche y la miel (Éxodo, 3). Eso, toda esa
>>> locura lo volvió a Moisés «pesado de lengua», tanto es así que llegó a
>>> las puertas de la tierra prometida y no pudo alcanzarla. ¿No nos está
>>> pasando lo mismo? Intento explicarle todo esto a quien me mira desde el
>>> espejo, pero apenas tartamudeo, como si mi lengua, pesadísima, teclease.
>>> Estoy a punto de decirlo, lo tengo en la punta de la lengua, pero
>>> siempre, siempre la palabra es más lenta que una ejecución sumaria.
>>>
>>> 3.
>>>
>>> La otra fue ver cómo los bulldozer israelíes abrían una trinchera,
>>> colocaban cuerpos en pleno centro del campo y los cubrían con tierra,
>>> aunque hoy la lluvia haya transformado esta fosa común en un lodazal.
>>>
>>> Yo pertenezco al pueblo elegido por ese Dios tan terrible y tan
>>> generoso. Soy ateo, profunda, tranquila, apaciblemente ateo, pero hay
>>> veces en que querría que el dedo de Dios no me señalase. Finalmente,
>>> elijo ser elegido. De lo contrario, nunca hubiera sido el nieto de mi
>>> abuelo José. El Día del Perdón -del perdón, no del olvido–*, en la
>>> sinagoga, él se cubría hasta la cabeza para que yo me refugiase bajo su
>>> manto sagrado cubierto de letras doradas y flecos sedosos. Al amparo de
>>> esa intimidad invulnerable -ni los alambres de púa de Auschwitz, ni la
>>> picana eléctrica de la ESMA, ni los bulldozer de Jenín podían con ella-,
>>> su dedo tembloroso seguía la lectura de las plegarias como quien sigue
>>> el curso de un inquietante río para que yo no me perdiese en aguas tan
>>> turbulentas, aunque siempre los destinos soñados eran los mismos: paz,
>>> sobre todo paz, y de paso, ¿por qué no?, también salud, comida, buena
>>> suerte. Y cuando era el momento de decir "porque tú nos elegiste entre
>>> todos los pueblos", mi abuelo José se reía, me daba un codazo y me decía
>>> al oído: «para golpearnos.. .» Y su dedo se detenía junto al inquietante
>>> río del versículo. Siempre hay que saber detenerse un instante antes de
>>> que la sangre llegue al inquietante río. Era ese instante en que sus
>>> ojos transparentes se humedecían, cerraba el libro y decía: «El año que
>>> viene en Jerusalem».
>>>
>>> 4.
>>>
>>> Según Hend Alí Oes, una palestina de 50 años, un soldado tomó de los
>>> pelos a Rateb, su nieto de dos años, le puso una pistola en la cabeza y
>>> los intimó: "Salgan todos o le disparo". Cuando salieron, un misil
>>> incendió la casa y la familia se refugió, junto a otras 50 personas, en
>>> la casa de una vecina.
>>>
>>> Muchas veces me pregunto: ¿en qué se parece un judío a otro judío? Hoy
>>> más que nunca lo tengo claro: en lo diferentes que son. Por eso, todas
>>> las mañanas, cuando me miro al espejo, veo que no soy el mismo y
>>> descubro al judío que soy. A veces me veo tan igual, que ni me reconozco
>>> y hasta me olvido de quién soy. Pero siempre hay alguien diferente a mí
>>> que se cruza por mi camino y me lo recuerda. Por lo general, soy yo
>>> mismo; a veces incluso es otro judío. Ahora, por ejemplo, Sharón me
>>> apunta con su dedo y no le tiembla el pulso.
>>>
>>> -¡Antisemita!- le grita mi abuelo José -¡Pogromchik!
>>>
>>> Oigo su grito y entonces sí me reconozco, tranquilo, al lado de mi
>>> abuelo José, que suspira hondamente y, con los ojos húmedos, exclama:
>>> «El año que viene en Jerusalem», y se da vuelta hacia los otros fieles,
>>> y yo con él, y estrechamos la mano de todos, uno a uno: primero, por
>>> supuesto, mi padre, Arieh Leib, en cuyo silencio más profundo resuenan
>>> los nocturnos de Chopin; el señor Bercovich, plomero de manos duras y
>>> corazón tierno; mi tío Enrique, con el mismo traje gris con que fue rico
>>> y cayó en la pobreza; mi tío Manolo, comunista con un halo de noctámbulo
>>> y mujeriego; el infaltable peluquero Piatock; Isaías, el zapatero
>>> remendón que tenía una hija mogólica, y también el otro Isaías, ese que
>>> se acerca y nos dice: «Voy a crear nuevos cielos, una nueva tierra»
>>> (65:17)... Mi abuelo asiente satisfecho desde el espejo y sigue
>>> estrechando las manos de tantos, tantos profetas: Jeremías, Ezequiel,
>>> Oseas, Zacarías, el pastor Amós...
>>>
>>> 5.
>>>
>>> Una bomba está incrustada en la puerta de la casa de Maha Shalabi. «No
>>> avance. Si abrimos la puerta, volamos todos, ¿Dónde voy a ir ahora?»,
>>> pregunta esta estudiante de farmacia de 23 años.
>>>
>>> -¿Amós?- me sorprendo -¿Usted por acá?
>>>
>>> -Sí- me contesta mi profeta preferido -Y ojo, que dos pecados ya
>>> perdoné, pero nunca un tercero (Amós, 1)...
>>>
>>> Y yo me doy vuelta para preguntarle a mi abuelo José: «¿Ya he cometido
>>> el tercer pecado?», pero mi abuelo José no está a mi lado sino enfrente,
>>> y me mira desde el espejo y yo no puedo sostener su mirada. Soy otro. El
>>> bulldozer pasa por encima de un niño de Jenín y nada lo detiene, ni
>>> siquiera Amós, que se aleja de la sinagoga, siempre rumbo a Jerusalem,
>>> pero definitivamente abrazado a un puñado de palestinos -entre ellos él,
>>> yo, mi abuelo José...-, que son llevados al paredón cuyos ladrillos
>>> saltan por los aires y bañan de sangre el espejo. Nunca volveré a ser el
>>> que era. Un Dios terrible, hoy infinitamente más terrible que generoso,
>>> me ha señalado con el dedo. Y como es sabido que un judío habla hasta
>>> cuando sólo gesticula, lo miro de frente, -«panim el panim», leería mi
>>> abuelo en hebreo, «cara a cara», como Moisés hablaba con Dios- y, aunque
>>> tartamudee, no quiero callar: ¿El año que viene en Jerusalem?
>>>
>>> 6.
>>>
>>> -Sé que aquí hay un cadáver, además del de mi hermano Abderrahim, que
>>> sacamos ayer-, declara Huda al Farraj, de 23 años, mostrando una zona
>>> aplastada que hasta hace poco era su casa.
>>>
>>> Sí, hay amores eternos en mi vida -mis hijas, la perra Shila («que en
>>> paz descanse»), el libro de oraciones de mi abuelo José («que en paz
>>> descanse»), la mujer de la que me enamoraré mañana, ese verso de
>>> Ungaretti («que en paz descanse»)-, y entre esos amores, Jerusalem (en
>>> hebreo, «ciudad de la paz»). No puedo dejar de creer que todos mis
>>> caminos -ESMA, exilios, El Masnou, regresos. clandestinidades,
>>> Auschwitz, huidas, combates, Jenín, derechos humanos- algún día
>>> culminarán en Jerusalem. En cualquier rincón del mundo, pero siempre en
>>> Jerusalem. Y entonces habré llegado, como buen judío, acaso para partir
>>> nuevamente. Un día le pregunté a mi abuelo José: «Si ahora estuvieras en
>>> Jerusalem, ¿seguirías diciendo "el año que viene en Jerusalem"?». Mi
>>> abuelo me miró sorprendido. Nunca se le había ocurrido, ni aun estando
>>> en Jerusalem, dejar de decir «el año que viene en Jerusalem». Mucho
>>> menos que a su nieto, este que soy yo frente al espejo, se le ocurriese
>>> una pregunta semejante. Siempre, siempre ha sido y será «el año que
>>> viene en Jerusalem». Sólo la muerte no sabe del año que viene en
>>> Jerusalem. Si todos los judíos se parecen en que son diferentes, ¿cómo
>>> un judío no va a soñar un mundo diferente, donde haya lugar para todos y
>>> todos se parezcan en eso: en que son diferentes? Y no tartamudeo al
>>> decirlo: «el año que viene en Jerusalem».
>>>
>>> 7.
>>>
>>> Cuando la joven empezó a cavar con una pala y la ayuda de cinco
>>> familiares, un olor nauseabundo empezó a salir de los escombros, entre
>>> la ropa y los cristales rotos.
>>>
>>> Y mi abuelo José sigue estrechando la mano de todos. «El principio
>>> teológico judío central, no formulado, no dogmático, sino que subyace y
>>> cohesiona toda doctrina y profecía, es la creencia en la participación
>>> humana en la obra de redención del mundo», le dice Martín Buber. Y mi
>>> abuelo, aunque no sabe qué significa la palabra «teología» ni «doctrina»
>>> ni «redención», me codea para que lo escuche atentamente y estreche su
>>> mano. Y saludo a Baruj Spinoza, Henrich Heine, Franz Rosenzweig, Gershom
>>> Scholem, Leo Löwenthal, Franz Kafka, Shalom Aleijem, Itzjak Babel,
>>> Gustav Landauer, Carlos Marx, Albert Einstein, Sigmund Freud, Ernst
>>> Bloch, Erich Fromm... «¿Maimónides por acá? ¿Pero usted no escribía en
>>> árabe?», pregunta el tesorero de la sinagoga, un falso cabalista que
>>> sólo contabiliza letras en hebreo. «¿Y yo no escribo en idish?»,
>>> interviene Isaac Bathevis Singer. «¿Y yo no en italiano?» sonríe Primo
>>> Levi, a un paso del suicidio. «¿Y yo no con novias y violinistas que
>>> sobrevuelan los tejados del mundo?», protesta Marc Chagall.
>>>
>>> 8.
>>>
>>> Poco a poco van saliendo ancianos, con las manos en alto, madres con
>>> bebés que ven la luz del día por primera vez en once días, y miran las
>>> pilas de basura, esa geografía de demolición y ruinas, como sonámbulos.
>>> Amal carga en sus brazos a su hijo de siete meses; el de cuatro años
>>> ayuda en la mudanza forzada.
>>>
>>> Pero Walter Benjamin advierte a tiempo: «Articular históricamente el
>>> pasado no significa articularlo como realmente ha sido. Significa
>>> adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un momento de
>>> peligro». Mi abuelo palidece. ¿Un momento de peligro? ¿Otro pogrom?
>>> ¿Auschwitz? ¿La ESMA? ¿Kosovo? ¿Bosnia? ¿Jenín?... .
>>>
>>> -¡Cuidado! ¡Abajo de la bota hay una muchacha! -advierte mi abuelo-
>>> ¡Abajo del bulldozer hay un colegio!
>>>
>>> Y mi abuelo me abraza para protegerme de mí mismo. Un muchacho de la
>>> Intifada, que soy yo, recoge una piedra y la arroja. El espejo
>>> relampaguea y salta en pedazos, como letras sagradas, escritas a sangre
>>> y fuego en el vértigo de la historia. Y tartamudeo, claro que
>>> tartamudeo, pero hablo.
>>>
>>> 9.
>>>
>>> A las dos de la tarde, los soldados israelíes y sus tanques regresaron a
>>> Jenín y volvieron a imponer el toque de queda.
>>>
>>> Mi abuelo se cubre de los tanques con el manto sagrado y yo busco la
>>> tibieza que anida en su «kefiah». El muchachito que arrojó la piedra me
>>> lleva por las calles de la capital del Estado Palestino y del Estado de
>>> Israel y me dice: «El año que viene en Jerusalem». Mi abuelo José
>>> asiente. Sus ojos brillan transparentes como la primera estrella. Me
>>> reconozco en su esplendor, que cubre al mundo. Las alambradas de
>>> Auschwitz han desaparecido. Los desaparecidos de la ESMA se acercan a la
>>> luz y en ella se refugian. Los refugiados de Jenín recogen las piedras y
>>> reconstruyen sus casas. Volvamos a la tierra prometida, volvamos al
>>> mundo. «Anoche tuve un sueño y no sé qué significa», le dice el Faraón
>>> de Egipto a José, sí, a mi abuelo José. Él sabe mucho de sueños y le
>>> explica. Pero Sharón no entiende de sueños. Lanza sus bulldozers encima
>>> de la horda de esclavos, pero el Mar Rojo sabe quién pasa y quiénes no
>>> pasarán. Mi abuelo sigue con su dedo el inquietante río de la plegaria.
>>> Al final del versículo hay una tierra donde mana la leche y la miel.
>>> ¿Quién, por Dios, quién no lo entiende?
>>>
>>> * Poeta argentino de origen judío. Premio Antonio Machado, Casa de las
>>> Américas y Alcalá de Henares. Su primer libro: "Poemas de la mano mayor"
>>> (1961) y su último (por ahora): "Apuntes" – "Luces que a lo lejos" (2008)
>>>
>>> El presente texto lo escribió cuando se produjo la matanza de palestinos
>>> en el campo de refugiados de Jenín.
>>>
>>> Miembro del Espacio Carta Abierta
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