[R-P] GALASSO Los aliados posibles y el enemigo principal

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Lun Feb 2 09:28:34 MST 2009


Los aliados posibles y el enemigo principal

 Por Norberto Galasso *
Días atrás, se publicaron en este diario notas de opinión de Hugo Barcia y 
Alcira Argumedo referidas a declaraciones de Pino Solanas donde 
responsabilizaba por la mortalidad infantil no sólo al Gobierno, sino 
también a "cómplices, mentores intelectuales, etc.", entre los cuales se 
hallaría el grupo Carta Abierta. Alcira no refutó las apreciaciones 
correctas de Barcia sobre la mortalidad infantil, sino que fundamentó el 
furibundo antikirchnerismo de Proyecto Sur en siete puntos, entre los cuales 
los puntos 2, 3, 4 y 6 corresponden a uno solo: la política del Gobierno 
respecto a los recursos naturales; el punto 1 se refiere al Tren Bala, 
proyecto que puede considerarse frustrado, el 4 al blanqueo de capitales y 
el 7 a la prórroga de las licencias a los medios de comunicación. Además, 
ratificó las críticas de Pino a Carta Abierta. Estas posiciones no son 
nuevas en Proyecto Sur: en La Nación, Pino ha señalado que "Kirchner es un 
traidor a la patria e hipotecó el futuro" (29/9/2007), en Perfil sostuvo que 
"Kirchner continúa a Menem" (20/5/2007) y últimamente calificó a este 
gobierno de "antinacional y antipopular". Si esto lo pregonasen Altamira, 
Ripoll o Alderete, no escribiría estas líneas pues la izquierda abstracta, 
liberal o antinacional, como se la quiera llamar, se ha especializado, desde 
Yrigoyen hasta hoy, en ser funcional a la reacción, en nombre del socialismo 
y sólo la izquierda nacional ha sabido comprender a los movimientos 
nacionales cabalgando a su lado mientras intentaba mantener su independencia 
política, ideológica y organizativa, aunque también allí hubo claudicaciones 
como la de Ramos frente al menemismo. Pero como estas críticas (confundiendo 
al posible aliado con el enemigo principal) provienen de compañeros con los 
cuales hemos transitado caminos de lucha, como en el frustrado Proyecto Sur 
de 2002/03, alguien que pertenece a las bases de Carta Abierta, orienta la 
Corriente Política E. S. Discépolo y dirige el periódico Señales Populares, 
se ve obligado, con el dolor que provoca criticar a antiguos compañeros, a 
intervenir en la polémica.
A las críticas de Alcira, podemos oponer:
1) La avanzada política de derechos humanos del kirchnerismo.
2) La avanzada política latinoamericana que contribuyó a hundir el proyecto 
del ALCA, que desde el Unasur contribuyó a evitar el golpe de Estado en 
Bolivia y que ha logrado la simpatía y apoyo de Chávez y Fidel, quienes, 
según parece, saben algo de imperialismo y cuestión nacional.
3) La depuración de la Corte Suprema de Justicia con la incorporación de 
figuras de capacidad y conducta incontrovertible.
4) El recupero de los aportes previsionales al tomar las AFJP, dando un 
fuerte golpe al poder financiero.
5) La reconversión de una economía de especulación por un modelo productivo 
que permitió una importante disminución de la desocupación y la pobreza.
6) El intento de redistribuir el ingreso a través de la Resolución 125, 
afectando la renta agraria diferencial, en el mismo sentido que lo hizo 
Perón en el '46 a través de los tipos de cambio selectivos. (En este caso, 
no vale el argumento de Alcira acerca de la votación de Lozano, pues la AFIP 
(resolución 1898/2008) inició acción contra las grandes exportadoras por los 
1700 millones de pesos evadidos (El Cronista, 22/1/2009). Y aun cuando no lo 
hubiera hecho, esto obligaba, por lo menos a la abstención y no a ser 
cobertura de izquierda de la nueva Unidad Democrática que están conformando 
Carrió, Morales, López Murphy y otros.)
7) El recupero del rol del Estado: en Correos, Aguas, transporte aéreo, 
astilleros, algunos ramales ferroviarios, proyecto de tomar la fábrica de 
aviones de Córdoba y el canal Encuentro.
El kirchnerismo es pues todo esto y es también buena parte de lo que dice 
Alcira, como ocurre normalmente con los movimientos nacionales en gestación, 
policlasistas, contradictorios, clientelistas, pragmáticos, conciliadores, 
con "amigos del poder" que hacen negocios. ¿Se lo tenemos que decir 
nosotros, desde la izquierda nacional, justamente a los peronistas? Diría 
Jauretche, ¿dónde se ha visto que los hijos enseñen a los padres cómo se 
hacen los hijos? ¿Qué hubiera hecho Pino cuando Perón se negó a expropiar a 
la corrupta y recorrupta CADE? ¿Hubiera dicho que era "un gobierno 
antinacional y antipopular"? Claro, desde la izquierda abstracta es fácil 
decir, ¿por qué Perón no desarrolló fuertemente la minería?, ¿por qué apenas 
dio el puntapié inicial con Somisa cuya primera colada es de la época de 
Frondizi? ¿Y el contrato petrolero con la California? ¿Habría dicho acaso: 
"¡Qué antinacional y antipopular es este Perón!"? Pino dice en otro 
artículo: "Perón no estaría hoy en el PJ". Yo pregunto: ¿era mucho mejor el 
PJ del '54? ¿No había entonces "amigos del poder" que hacían negocios? 
¿Quiénes eran Jorge Antonio y Silvio Tricerri? ¿O entonces resulta que 
Codovilla tenía razón siendo funcional al imperialismo para que sanease a la 
Argentina emporcada por los "negros peronistas" del '45?
Por otra parte, somos ya lechuzas demasiado cascoteadas para entrar en la 
moralina boba de la Carrió: la corrupción es intrínseca al capitalismo y 
cuando está la reacción en el poder disimula sus negocios con leyes a su 
conveniencia; cuando estamos los del pueblo algunos violan esas leyes y 
hacen sus negocitos. Pregúntenle a Chávez, que sabe de esto, como también de 
la clase media de Caracas escandalizada moralmente, aunque, igual que la 
nuestra, evade impuestos con toda naturalidad.
Por momentos me asombro, porque parece que hay que enseñarles peronismo a 
los peronistas. Ningún gobierno, decía Perón, cumple el 100 por ciento de 
los objetivos nacionales y populares, porque está el enemigo que también es 
fuerte. Cuando cumple el 50 por ciento o más ya el balance es favorable. 
Jauretche le decía a Jorge Del Río cuando se deslizaba a la oposición porque 
Perón no expropiaba la CADE: "Es importante, sí, pero usted no puede ver la 
historia por el agujerito de la cerradura de la CADE".
El balance general es el que interesa. Escuchen esto mis viejos y queridos 
amigos: "Hay muchos actos, y no de los menos trascendentales por cierto, de 
la política interna y externa del general Perón que no serían aprobados por 
el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí 
no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. 
En el dinamómetro de la política, esas transigencias miden los grados de 
coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo 
de sus intereses y de su conveniencia. No debemos olvidar en ningún 
momento -cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones 
que nos ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de 
optar entre el general Perón y el arcángel San Miguel. Se trata de optar 
entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón, 
fortalece a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico 
de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país" 
(1947). No hace falta que te diga a vos, Pino, que hiciste recientemente una 
película sobre "los hombres que están solos y esperan", que el autor es Raúl 
Scalabrini Ortiz. Por eso, como decía Jacques Prevert, es muy peligroso 
dejar que los intelectuales jueguen con fósforos porque, retomando a 
Jauretche, combatir lo bueno ("desgastando", creando "clima destituyente") 
puede significar que en vez de lograr lo mejor, sirvamos para que vuelva lo 
malo.
En esta Argentina de hoy hay que luchar para profundizar este proceso, 
cabalgándole al lado, marcando críticas, proponiendo soluciones superadoras, 
empujando, pero no atacando desde enfrente, presionando para que fracase, 
porque la única opción que hay hoy la conocemos y viene de lejos: Bullrich 
Luro Pueyrredón, Pinedo, Estensoro, López Murphy, Grondona, Anchorena, los 
grandes pulpos mediáticos... y el Tío Sam.
Por esta razón, Proyecto Sur debería sumarse a Carta Abierta en vez de 
arrojarle críticas y trabajar desde allí, para incorporar a la lucha a los 
sectores populares, para movilizar, exigiendo al Gobierno que profundice lo 
realizado, porque -y vuelvo a decir, me da vergüenza explicarlo a compañeros 
de larga militancia- aquí hay una cuestión nacional argentina y 
latinoamericana por resolver. Y estamos frente a una oportunidad como nunca 
tuvimos antes. Lo saben Fidel, Chávez, Evo, Correa y muchos otros y lo 
intuyen los pueblos. Quienes socaven este proceso -con planteos que 
desconocen la correlación de fuerzas existente- asumen una grave 
responsabilidad si se frustra esta gran oportunidad para ir dando pasos 
hacia una América latina unida y soberana, marchando en el camino del 
socialismo del siglo XXI.
* Historiador y ensayista. 

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