[R-P] Acerca de los dinosaurios

hugopresman en yahoo.com.ar hugopresman en yahoo.com.ar
Dom Feb 1 13:34:28 MST 2009


La única verdad
La negación del Holocausto es coherente con la negación de cualquier verdad 
fuera de la Iglesia Católica, que el papa Ratzinger viene practicando en 
forma sistemática. Cómo repercutirá en el catolicismo argentino el indulto a 
los lefebvristas, que asesoraron a la dictadura militar. A medio siglo del 
Concilio y en la fecha de conmemoración del Holocausto, ningún pedido de 
disculpas disminuye la claridad del mensaje.
 Por Horacio Verbitsky
La negación del Holocausto por parte del obispo Richard Williamson es sólo 
el aspecto estridente de un episodio cuyo alcance va mucho más allá de ese 
ex sacerdote anglicano, convertido al catolicismo en 1972. El mismo papa 
Benedicto XVI autorizó que volviera a leerse el Viernes Santo la plegaria 
por la conversión de los judíos, para que reconocieran la luz de la Verdad 
de Cristo y pudieran salir "de sus tinieblas". El levantamiento de la 
excomunión de Williamson y de otros tres obispos consagrados por el 
arzobispo Marcel Lefebvre en 1988 (Bernard Fellay, el español naturalizado 
argentino Alfonso de Galarreta y Bernard Tissier de Mallarais), acentúa el 
golpe de timón impreso por el pontífice alemán desde su coronación en 2005. 
Cuesta creer que esta decisión se haya anunciado al cumplirse medio siglo de 
la convocatoria al Concilio y en vísperas de conmemorarse el Holocausto por 
mero azar o error de cálculo.
El bote de salvamento
El Superior de la Fraternidad, Bernard Fellay, la definió como "un pequeño 
bote de salvamento en un mar en tempestad" y expresó su satisfacción de que 
ahora también "la voluntad del Santo Padre vaya en esta dirección". El 
principal gestor del acercamiento fue el cardenal colombiano Darío 
Castrillón, presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, que consiguió 
que Benedicto XVI recibiera a Fellay en 2005 y 2007. Durante la última, 
Fellay mencionó entre los logros de la Fraternidad la denuncia que condujo a 
la prohibición en Córdoba de la píldora del día después por la jueza 
Cristina Garzón de Lescano y la "increíble actitud" del obispo de Córdoba, 
Carlos Ñañez, que "nos llamó terroristas". El Papa le dijo que la forma de 
pertenecer a la Iglesia Católica era "interpretar el espíritu del Concilio 
Vaticano II a la luz de la Tradición", que es lo que él mismo está haciendo.
La Sociedad San Pío X sólo oficia la misa en latín, de espaldas al pueblo, 
tal como describe el poeta latino Horacio el acto litúrgico del pontífice 
romano, que asciende la escalera hacia la divinidad y le habla de lo que 
ocurre abajo. Pero éste es apenas el símbolo de una discrepancia mayor. El 
teólogo y filósofo José Pablo Martín explica la novedad:
-¿Vuelven a ser obispos, como Bergoglio o Laguna, o sólo son readmitidos en 
las bases del pueblo de Dios?
-El levantamiento de la excomunión de cuatro obispos no es un acto religioso 
para aliviar la situación espiritual de los interesados. En este caso es un 
acto jurídico entre personas y estructuras eclesiásticas, para anular los 
efectos de graves desobediencias anteriores y recomponer la "comunión" entre 
el Papado y los obispos, que regresan con todos sus atributos 
institucionales. Fueron ordenados obispos por Lefebvre, en desobediencia 
hacia el Papa, pero la Iglesia reconoce la validez de esta ordenación, y con 
el levantamiento de la excomunión ella pasa a tener todo su vigor 
sacramental e institucional. Se convierten en obispos como Bergoglio y 
Laguna. Aunque yo diría un poquito más que Laguna y Bergoglio, porque pasan 
a gozar de la comunión con el Vaticano sin haber abandonado sus posiciones. 
Estas posiciones acentuaban la convicción de que ellos son la "verdadera 
Iglesia". La Iglesia de Bergoglio y Laguna permanece así la católica de 
siempre, pero un poquito "menos verdadera".
Un paso adelante
Williamson lo interpreta del mismo modo. En una declaración firmada el 24 de 
enero en La Reja sostuvo que la remisión del decreto que el 1 de julio de 
1988 lo excomulgó era un paso adelante para la Iglesia, cuyas autoridades se 
acercaban a la verdad, sin ser una traición por parte de la Sociedad San Pío 
X, que no se comprometió a "aceptar las decisiones del Concilio", sino sólo 
a sostener "conversaciones", que son una oportunidad de acudir "al rescate 
de la Iglesia" en la propia Roma. Sus opiniones no son tímidas. Según 
Williamson, el gobierno demócrata estadounidense recurre a "una solución 
comunista para salvar al capitalismo". En otro comentario sostuvo que, 
contra la versión de "nuestros asquerosos medios", los del 11 de setiembre 
de 2001 fueron autoatendados. Para fundamentarlo analizó la temperatura a la 
que se funde el hierro y la forma vertical en que se derrumbó la Torre Sur. 
La entrevista con la televisión sueca fue grabada en noviembre en la 
archicatólica ciudad bávara de Regensburg, la Ratisbona latina, donde 
Williamson asistió a la ordenación de un sacerdote sueco de la Fraternidad. 
La fiscalía del tribunal de Regensburg le inició juicio por negar el 
Holocausto y el obispo de Regensburg, Gerhard Ludwig Müller, lo declaró 
persona no grata por blasfemo y declaró que "Williamson ya no pertenece a la 
comunidad eclesiástica". Enero le traería una desagradable sorpresa.
La cruzada
Aunque Williamson y Galarreta podrían incorporarse a la Conferencia 
Episcopal, ninguno de sus integrantes formuló comentario alguno. Tal vez 
porque el Episcopado ya sufrió un duro contraste en 2001. Bajo la conducción 
de Estanislao Karlic había propiciado la clausura de los seminarios de otra 
institución tradicionalista, el Instituto del Verbo Encarnado, pero el 
Vaticano ordenó reabrirlos. El mismo año, la Sociedad San Pío X pidió su 
inscripción en el registro de cultos de la Cancillería, pero no fue 
aceptada. La Fraternidad lefebvriana tiene en la Argentina uno de sus 
principales centros de irradiación mundial, cosa que no ocurrió por 
casualidad. Durante el Concilio, Lefebvre trabó una relación especial con el 
presidente de la Conferencia Episcopal y al mismo tiempo vicario general 
castrense, Antonio Caggiano, y con quien sería su continuador en ambos 
cargos, el arzobispo de Paraná Adolfo Tortolo. El mismo Lefebvre narró que 
Caggiano estuvo entre los tres cardenales que acompañaron sus posiciones 
críticas, aunque fueron cautos porque temían "perder sus posiciones, que 
consideraban podían ser útiles más adelante". También dijo que por "su 
fidelidad al rito tradicional" Tortolo no pudo ser cardenal ni primado de la 
Argentina. La oposición de Lefebvre y Ca-ggiano se concentró en el esquema 
de libertad religiosa Dignitatis Humanae y en la Declaración Nostra Aetate. 
Con la primera se hundió el pilar central de la intolerancia católica: el 
concepto de que no hay derechos para el error, es decir para las otras 
confesiones. La segunda rechazó como contraria al espíritu de Cristo toda 
discriminación por motivos de raza o de color, de condición o de religión. 
Caggiano y Tortolo apadrinaron a la organización integrista francesa Cité 
Catholique y su filial Ciudad Católica, y les dieron acceso a los cuarteles, 
donde adoctrinaron a la generación castrense que llevaría a las Fuerzas 
Armadas a la bancarrota de la que recién se están recuperando ahora. El 
líder espiritual de Cité Catholique, el sacerdote francés Georges Grasset, 
realizó periódicos retiros espirituales en el Convento lefebvrista de La 
Reja, cuyo seminario es dirigido por Williamson. Durante su investigación 
para el libro Escuadrones de la Muerte, la periodista francesa Marie-Monique 
Robin llegó hasta La Reja. Un cura francés de la Fraternidad le dijo que el 
problema en la Argentina eran los curas comunistas y que para salvar sus 
almas no bastaba con rezar por ellos: había que matarlos. Según el abad 
Christian Bouchacourt, Superior del Distrito América del Sur de la 
Fraternidad, "pese al fracaso de la guerrilla marxista y de la teología de 
la liberación, todos los países de América latina, salvo Colombia, son 
gobernados ahora por ex comunistas, a menudo salidos de las filas de las 
guerrillas de ayer". Entre las pruebas, cuenta la sanción del divorcio en 
Chile y el desconocimiento en la Argentina del ex obispo castrense Antonio 
Baseotto, otro oficiante del rito tridentino.
La guerra santa
Para llegar al Seminario Nuestra Señora Corredentora, en la calle Regimiento 
de Patricios, es preciso recorrer la Avenida Argentinidad, que antes se 
llamaba Beato Escrivá de Balaguer. El convento en estilo neocolonial 
español, con paredes de piedra y techo de tejas, fue inaugurado en 2000 en 
una ceremonia a la que asistieron un grupo de generales y el embajador de 
Francia, Paul Dijoud, acusado de complicidad en el genocidio en Ruanda. Otro 
asiduo visitante de la Fraternidad fue el líder de Comunión Tradicionalista 
de España, Sixto Borbón y Parma, lisiado desde un accidente automovilístico 
que sufrió en la Argentina. Antes, encabezó un disparatado intento de golpe 
de Estado, en el que participaron argentinos de la Triple A. En 1974 el 
periodista Ignacio González Janzen se encontró con dos viejos camaradas de 
Tacuara. Le dijeron que habían sido reclutados por López Rega y que después 
de la muerte de Perón se incrementarían los ataques contra locales y 
militantes de la Tendencia Revolucionaria. Uno de ellos había decidido irse 
del país. Le organizaban una cena de despedida en el Círculo Militar, a la 
que invitó a González Janzen. Los invitados escucharon una exhortación a la 
guerra santa del sacerdote integrista Raúl Sánchez Abelenda, uno de los 
seguidores de Lefebvre. Sánchez Abelenda fue decano de Filosofía y Letras, 
donde se lanzó a la persecución de masones, ateos, liberales y marxistas. Al 
ponerlo en funciones, el interventor de la Universidad Nacional de Buenos 
Aires, Alberto Ottalagano, advirtió contra la "denominada sociedad 
pluralista, cuyas consecuencias están a la vista". Dijo que "poseemos la 
verdad y la razón, los otros no, y como tales los trataremos". Sánchez 
Abelenda murió en 1996 y fue sepultado en La Reja.
Un gobierno de orden
En agosto de 1976, luego de la misa oficiada en latín en Lille, Lefebvre 
propuso como ejemplo a la dictadura argentina, "un gobierno de orden, que 
tiene principios" y con el cual "la economía se recupera". Al año siguiente 
visitó Buenos Aires y se reunió con Jorge Rafael Videla. Según el archivo de 
Inteligencia de la policía bonaerense, que hoy administra la Comisión 
Provincial por la Memoria, en Ezeiza lo recibieron Sánchez Abelenda, el 
ingeniero Roberto Mateo Gorostiaga, que había sido ministro de Onganía; 
Horacio Calderón, ex Director de Prensa de la UBA, que en su primer discurso 
denunció "infiltración judía en las filas de la Iglesia"; Alejandro Aliaga, 
de Falange de Fe, y representantes de los grupos Caballeros de María Reina, 
Guardia de San Miguel y las revistas Verbo y Cabildo. Cosme Beccar Varela 
intentó alquilar el Luna Park para que desde allí predicara Lefebvre, pero 
Tito Lectoure se negó. Un parte de la Inteligencia policial del 21 de julio 
de 1977 dice que la custodia de Lefebvre, que estaba a cargo de la SIDE, la 
Policía Federal y la Fuerza Aérea, recibió una tarjeta del jefe de Estado 
Mayor del Ejército, general Roberto Viola, que solicitó una audiencia con 
Lefebvre. Desde entonces cada año volvió al país, donde levantó cuatro 
conventos y dos iglesias. Durante su primera visita, Lefebvre ofició misas 
tridentinas en los departamentos del escribano Ferrari, en la calle 
Libertad, y de Nicolás Carlos Mihanovich, en la calle Tagle, y en la capilla 
de la quinta La Leonor, de Hurlin-gham, propiedad del arquitecto D'Erico.
Los integristas asesoraron al gobierno de Videla en la represión, incluso 
dentro de las propias filas católicas. Durante el juicio a los ex 
Comandantes de 1985, el ex prisionero Gustavo Contepomi contó que en un 
mimeógrafo incautado a un detenido los capitanes González y Ernesto 
Guillermo Barreiro imprimieron folletos de Tradición, Familia y Propiedad, 
de Falange de Fe y de adhesión a Lefebvre. González se hacía llamar Juan 
XXIII y le dijo al secuestrado Eduardo Porta que "quería asegurarme una 
rápida ascensión al Cielo y que para eso era necesario que aquello fuera un 
infierno para mí". El cardenal Juan Carlos Aramburu se quejó por esa 
propaganda insidiosa y la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal 
resolvió enviar un mensaje de fidelidad al Papa ante los cuestionamientos de 
Lefebvre. El cardenal Raúl Primatesta comentó consternado que se producían 
requisas de la Biblia Latinoamericana y que el Ejército había irrumpido en 
una misa para universitarios. "Se están grabando los sermones", dijo. El 
gobierno también declaró prescindibles a profesores de colegios católicos 
sin consultar con sus autoridades. En agosto de 1977 un grupo castrense 
vinculado con el integrismo denunció que una revista católica aprobada por 
la Santa Sede, El Mensajero de San Antonio, había publicado un poema del 
"obispo rojo Pedro Casaldáliga" que ofendía "la dignidad y el sacrificio de 
los integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, muertos para defender 
la Patria que nos legaron los mayores". El coronel Luis Leoni Houssay 
dirigió su denuncia a la Cancillería, a la jefatura de Inteligencia del 
Ejército y a Lefebvre y el gobierno ordenó una investigación.
Un camino coherente
La readmisión de los integristas es coherente con las otras respuestas al 
Concilio que Joseph Ratzinger dispensó durante dos décadas, como guardián de 
la ortodoxia y luego como Papa:
- En 1992 forzó el alejamiento del teólogo de la liberación Leonardo Boff.
- En 2000 firmó la declaración Dominus Iesus, según la cual no hay salvación 
fuera de la Iglesia Católica, la única verdadera.
- En 2004 se opuso al ingreso de Turquía a la Unión Europea, porque 
"histórica y culturalmente tiene pocas cosas en común con Europa".
- En 2006, en la Universidad alemana de Ratisbona, identificó al Islam con 
la violencia.
- En mayo de 2007 dijo en Brasil que "el anuncio de Jesús y de su Evangelio 
no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas 
ni fue una imposición de una cultura extraña".
- En junio de 2007 aprobó el documento de la Congregación para la Doctrina 
de la Fe Respuestas a algunas preguntas acerca de ciertos aspectos de la 
doctrina sobre la Iglesia. Ante "interpretaciones erradas", reinterpreta la 
constitución dogmática Lumen Gentium del Concilio Vaticano II y sostiene que 
la única Iglesia de Cristo es la Católica Apostólica Romana.
- El 7 de julio de 2007 reimplantó con el motu proprio Summorum Pontificum 
la antigua misa en latín, y con ella la plegaria por la conversión de los 
judíos instituida en el Concilio de Trento de 1570. Cada Viernes Santo se 
oraba "por los pérfidos judíos para que Dios quite el velo de sus corazones, 
a fin de que reconozcan con nosotros a Jesucristo Nuestro Señor". Recién 
cuando Dios les curara la ceguera, la luz de la Verdad de Cristo les 
permitiría salir "de sus tinieblas". En 1962 Juan XXIII suprimió esa oración 
porque era ofensiva y fomentaba el odio y las persecuciones antisemitas. Por 
mandato del Concilio, Pablo VI aprobó en 1969 un nuevo misal en el que se 
oraba a Dios para "que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en 
plenitud la redención". Es decir, ya no pérfido, ni ciego, ni necesitado de 
Cristo para salir de las tinieblas. Benedicto XVI restauró la oración 
tridentina, con la sola exclusión de la referencia a la perfidia judía.
- En agosto de 2007 recibió al director de la radio antisemita polaca María, 
el sacerdote Tadeusz Rydzdk.
- En marzo de 2008 convirtió al periodista musulmán Magdi Allam, subdirector 
del diario Corriere della Sera, que eligió como nombre de bautismo 
Cristiano.
- En su encíclica Spe salvi, del 30 de noviembre de 2007, volvió a plantear 
el enfrentamiento con la modernidad. Ratzinger rechaza el concepto de 
progreso, como una ideología nefasta y competitiva con la esperanza del más 
allá. La constitución Gaudium et spes relacionó los esfuerzos por la vida, 
la justicia y el progreso con la esperanza de un reino después de la muerte. 
Spe salvi los opone y llega a sostener que "lo que cotidianamente llamamos 
vida, en verdad no lo es" y menciona a Jesús diciéndoles a sus discípulos: 
"Yo he vencido al mundo". El Papa también escribió en Spe salvi que Jesús 
"no era un combatiente por una liberación política". Como una coreografía 
bien planeada, luego de cada paso en esa dirección el propio pontífice o 
alguno de sus voceros declaró el amor de Ratzinger por los cristianos de 
otras confesiones, los judíos, los indígenas americanos o los musulmanes, a 
quienes por supuesto no había querido ofender. ¿Por qué se enojan, si él 
sólo dijo la verdad, que es única e inmutable?
Muy ocupadas en defender los bombardeos israelíes sobre civiles en Gaza, la 
DAIA y la AMIA no se han pronunciado sobre esta clamorosa reaparición del 
antisemitismo católico. 

__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis! 
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular