[R-P] (Gideon Levi) ISRAEL Y LA GUERRA DE GAZA
hugopresman en yahoo.com.ar
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Dom Feb 1 13:27:20 MST 2009
ISRAEL Y LA GUERRA DE GAZA
Un fracaso total
Por Gideon Levy
Según el autor, no se alcanzó ninguno de los objetivos que se había
propuesto el gobierno de Ehud Olmert. Como se vio en los últimos días, no se
logró poner fin a los ataques con cohetes Qassam, no se pudo evitar el
contrabando, Hamas no fue disuadido de cesar en sus ataques y cuestiona la
calificación de "éxito militar" que se atribuyen las Fuerzas de Defensa de
Israel.
El día en que regrese el último soldado israelí desde Gaza podremos afirmar
con la mayor certeza que todos ellos fueron allí en vano. Esta guerra
resultó un fracaso total para Israel.
Se trata de algo que va más allá del profundo fracaso moral, lo que es ya
una cuestión grave por sí misma. Atañe más bien a la incapacidad de Israel
para alcanzar los objetivos que se propuso. Dicho de otro modo, el dolor no
armoniza con el fracaso. No hemos ganado nada en esta guerra, salvo cientos
de tumbas, algunas de ellas muy pequeñas, miles de personas mutiladas, mucha
destrucción y el deterioro de la imagen de Israel. Lo que a unas pocas
personas les había parecido desde el principio una guerra predestinada a
convertirse en un desastre, irá revelándosele gradualmente como tal a muchos
otros una vez que el sonido atronador de las trompetas de la victoria
amaine.
El objetivo inicial de la guerra era poner fin a los ataques con cohetes
Qassam. Los cohetes siguieron lloviendo sobre el territorio israelí hasta el
último día de la guerra. La interrupción de los ataques sólo se logró
después de un cese del fuego que ya había sido arreglado. Los funcionarios
de la defensa israelí estiman que Hamas todavía cuenta con mil cohetes.
El segundo objetivo de la guerra, evitar el contrabando, tampoco se logró.
El jefe del Shin Bet calcula que el contrabando se reanudará dentro de un
par de meses.
Por otra parte, la finalidad de la mayor parte del contrabando que se está
realizando es proveer de alimentos a una población sitiada y no la obtención
de armas. Pero aun si aceptamos la campaña de amedrentamiento a propósito
del contrabando, con todas sus exageraciones, si esta guerra sirvió para
algo fue para demostrar que por los túneles subterráneos que comunican la
Franja de Gaza con Egipto sólo pasaron armas rudimentarias y de muy mala
calidad.
También resulta dudosa la capacidad de Israel para lograr su tercer
objetivo. Disuasión, un cuerno. La disuasión que supuestamente logramos
imponer en la Segunda Guerra del Líbano no ha surtido el menor efecto en
Hamas, y la que supuestamente logramos ahora, no está dando mejores
resultados: los ataques esporádicos con cohetes desde la Franja de Gaza se
renovaron en los últimos días.
El cuarto objetivo, nunca declarado, tampoco se alcanzó. Las Fuerzas de
Defensa de Israel no han recuperado su capacidad. No habrían podido, de
todos modos, en una cuasiguerra contra una organización lamentable y
pobremente equipada que sólo cuenta con armas improvisadas y cuyos
combatientes apenas pueden ofrecer resistencia.
Las heroicas descripciones y los poemas escritos para celebrar el "triunfo
militar" no servirán para cambiar la realidad. Los pilotos volaron en
misiones de entrenamiento y las tropas de tierra hicieron ejercicios de
combate que consistían en reunirse y disparar sus armas.
La descripción de la operación como un "éxito militar" que ofrecieron los
diversos generales y analistas que participaron en ella es sencillamente
ridícula.
No hemos debilitado a Hamas. Una abrumadora mayoría de sus combatientes
sigue en sus puestos y el apoyo popular del que gozaba la organización es
más masivo que antes. Su guerra ha intensificado el ethos de la resistencia
y la entereza para afrontar decididamente la adversidad. Un país que ha
imbuido a una generación entera del ethos de la fuerza de los débiles
debería saber apreciar eso a estas alturas de los acontecimientos. No hay
ninguna duda acerca de quién fue David y quién Goliat en esta guerra.
La población de Gaza, que ha soportado un golpe tan terrible, no se va a
inclinar ahora por la moderación. Al contrario, el sentimiento nacional se
volverá más que antes contra quien ha infligido ese golpe, es decir el
Estado de Israel. Así como la opinión pública en Israel se vuelca hacia la
derecha después de cada ataque que recibimos, lo mismo ocurrirá con la
opinión pública en Gaza tras el megaataque que nosotros emprendimos contra
ellos.
Si alguien resultó debilitado por esta guerra fue Al Fatah, a cuya actitud,
al retirarse de Gaza y abandonarla a su suerte, se le ha adjudicado ahora
una significación especial. A la serie de fracasos que acumula esta guerra
hay que agregarle, por supuesto, el fracaso de la política de asedio a la
Franja. Hace ya un tiempo que logramos darnos cuenta de que es ineficaz. El
mundo la boicoteó, Israel mantuvo el sitio y Hamas llegó al gobierno (y
sigue gobernando).
Pero el balance de esta guerra, en lo que concierne a Israel, no está
completo si nos limitamos a verificar que no hubo ningún logro. Durante un
tiempo, tendremos que seguir soportando el peso de todas sus consecuencias.
Cuando evaluemos la situación internacional de Israel no deberemos dejarnos
engañar por el teatral apoyo de los líderes europeos, quienes aprovecharon
la oportunidad para aparecer en una foto con el primer ministro Ehud Olmert.
Las acciones de Israel le han infligido un duro golpe al apoyo que la
opinión pública le presta al Estado. Aunque esto no siempre se traduce en
una situación diplomática inmediata, a la larga, la onda expansiva se hará
sentir. El mundo entero vio las imágenes de la guerra. Esas imágenes
escandalizaron a cada uno de los seres humanos que las vieron, aunque hayan
dejado indiferentes a la mayoría de los israelíes.
La conclusión es que Israel es un país violento y peligroso, que no respeta
ningún límite, ignora descaradamente las resoluciones del Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas y al que la ley internacional le importa un
bledo. Las investigaciones están en marcha.
Más grave aún es el daño que sufrirá nuestra integridad moral. Un daño que
se pondrá de manifiesto cuando tengamos que responder algunas preguntas
comprometedoras acerca de qué es lo que hicieron las Fuerzas de Defensa de
Israel en Gaza, algo que ocurrirá a pesar de los intentos de los medios
adictos por desacreditarlas.
Entonces, ¿qué fue lo que se logró en definitiva? Vista como una guerra
emprendida para responder a cuestiones de política interna, el éxito de la
operación ha superado ampliamente todas las expectativas. Según las
encuestas, la imagen del presidente del Likud, Benjamin Netanyahu, se ha
fortalecido. ¿Por qué? Porque no logramos cansarnos de la guerra.
*Periodista israelí del diario Haaretz.
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