[R-P] Teoría del Imperialismo..

jorge tribo jorgetribo en yahoo.com.ar
Mar Dic 29 05:31:03 MST 2009


Hace muchos años leí este libro (Imperio), considero que tiene algunas falacias, pero mas que nada, para explicar sus errores, rescato la idea marxista de que el "ser social", determina la conciencia.

Esta definición, no la limito al concepto de "clase" solamente, sino al conjunto de condicionamientos que incluye la clase, pero en la que también juegan otras variables, pienso que Negri escribe desde la experiencia de ser un ciudadano del G7 (y prisionero del sistema, al igual que Gramsci), así como Marx jamas podría haber escrito el capital y desarrollado el materialismo histórico a partir del concepto de contradiccion antagónica entre burguesía y proletariado.

Si hubiera nacido en una colonia de Latinoamérica, (o África o Asia), donde el modo de producción dominante consistía en grandes plantaciones con mano de obra esclava (café, banano, tabaco, algodón, etc.) o la producción minera (extracción de oro, plata, fundamentalmente), y con instituciones como la mita, el yanaconazgo, las encomiendas de indios, etc. lo que significaba una sociedad dividida en castas de nacimiento, obviamente que su visión de la realidad hubiera sido radicalmente distinta...

Hubiera pensado que la burguesía y el proletariado (aunque esta última, subordinada) eran las clases dominantes de los países centrales sobre los periféricos del sistema capitalista mundial, y que la revolución industrial era financiada por la gran masa de esclavos y castas inferiores tanto de Asia, como de Latinoamerica o África.

¿Si los mismos monarcas que gobernaban los países europeos centrales, gobernaban también sus colonias conquistadas a sangre y fuego, ¿a partir de que criterio podemos definir al capitalismo mundial como mano de obra asalariada, si el grueso de la mano de obra del sistema capitalista monarquico estaba en la producción primaria de las colonias en condiciones de esclavitud?, el esclavismo durante siglos fue el modo de producción fundamental del capitalismo, ya que el sistema es mundial y uno solo.

Se dice que el colonialismo español era un capitalismo mercantil, en contraposicion del capìtalismo industrial, pero los países bajos (flandes), es donde da inicio a uno de los primeros polos de la revolucion industrial, junto a Inglaterra, ya que era una provincia de España (si me equivoco en este concepto, el que tenga mas conocimiento del tema, que me rectifique lo dicho), ademas las monarquias estaban cruzadas por lazos de parentesco, lo que transformaba al mundo en bienes de familia.

Aunque la ideología burguesa, con su capacidad de segmentar la realidad (y su contrafigura, las ciencias especializadas), con inteligencia presentó al mundo como realidades diferenciadas (un norte civilizado y un sur salvaje) en vez de mostrarlo como lo que fue, un sistema mundial esclavista y sanguinario, con una revolución industrial en las metrópolis y disputas entre distintas potencias colonialistas por ver quien se quedaba con la mejor parte del reparto colonial.

Por último, recuerdo que Atilio Borón hizo mierda el concepto de "no lugar", mostrando el listado de los mas grandes millonarios del mundo: en primer lugar, pertenecen a los Estados Unidos, seguidos por Europa y Japón, y algún jeque árabe.

Jorge

Message: 1
Date: Mon, 28 Dec 2009 22:12:24 -0300
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Subject: [R-P] [Alberto J. Franzoia] Teoría del Imperialismo..
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Cc: Lucha de masas para recuperar la Argentina
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Volver al núcleo duro de la teoría del imperialismo*

Por Alberto J. Franzoia

Introducción

Durante el breve recorrido de este nuevo siglo, a partir de un trabajo
de Toni Negri y su discípulo Michael Hardt, se popularizó la
utilización del concepto ?imperio?. Según Negri él sigue siendo
comunista, sin embargo su obra, que lleva por título el citado
concepto, lo que en realidad intentó fue negar la vigencia de la
teoría del imperialismo formulada por Lenin en 1916.

Que dicha teoría debía ser examinada a la luz de nuevos fenómenos del
capitalismo mundial que no podían ser previstos por el intelectual
ruso hace casi 100 años, es una verdad incontrastable y negarlo es
ajeno a un abordaje dialéctico de la realidad; pero de allí a negar la
existencia del imperialismo media una distancia abismal. Una cuestión
es abordar con rigor cuáles son las nuevas características del
comportamiento mundial del capital financiero con sede en las naciones
dominantes del sistema capitalista; otra muy distinta tiene que ver
con la supuesta desaparición de la contradicción país opresor-país
oprimido, relación que a su vez lleva al oprimido por las naciones
capitalistas constituidas hace un largo tiempo, a la imposibilidad de
desarrollarse también ellas como naciones.

Sin embargo, más allá del significado atribuido al ?imperio? en el
discurso de Negri y Hardt, discurso funcional a los intereses de las
clases dominantes independientemente de cuál haya sido el objetivo
buscado por los autores, hay una nueva utilización del concepto a
partir de la apropiación llevada adelante por representantes de los
sectores populares (Hugo Chávez, Evo Morales) que no se puede
desconocer y es necesario reivindicar. Sobre algunas de estas curiosas
vicisitudes, vinculadas al destino del imperio-imperialismo en el
devenir de los escasos años transcurridos desde el inicio del siglo
XXI, tratan las siguientes reflexiones.


El concepto imperio en su acepción actual

?Imperio? es un texto ampliamente difundido durante los primeros años
del siglo XXI en el mundo intelectual. Dijo de este libro Néstor Kohan
(1):
?Ecologistas y marxistas, feministas y economistas neoliberales, posmodernos y
postestructuralistas, nacionalistas tercermundistas y populistas de
variado pelaje, todos al unísono, se sienten desafiados e interpelados
por Imperio. Este texto genera odio o adhesión inmediata. Rechaza las
medias tintas y los matices. Es un libro apasionante y apasionado. Sus
lectores no pueden permanecer pasivos luego de transitarlo. Su prosa
es taxativa y terminante. Fuerza los argumentos de tal manera que los
hace rendir frutos hasta el límite. Siguiendo el estilo de su maestro
Louis Althusser, los planteos de Negri se proponen invariablemente
como tesis, afirman posiciones, dictaminan sentencias. Quizás por eso
su texto sea tan provocador y haya generado instantáneamente tanto
aleteo en el mundo filosófico y en la política, en las ciencias
sociales y en la cultura de nuestros días?.

En el terreno personal ese trabajo me condujo al siguiente juicio:
?...el título del libro analizado no es antojadizo ni anecdótico, ya
que simboliza un claro cambio de orientación en los estudios de estos
pensadores, afirmando una tendencia que también hemos constatado en
nuestra América Latina. ?Imperio? no es otra cosa que el concepto
utilizado para dar cuenta del fin del imperialismo. La concepción
leninista, si bien debe ser actualizada, y hay estudios propios del
materialismo histórico que van en esa dirección, establece algunas de
las características esenciales del fenómeno. Independientemente del
tiempo transcurrido desde que ?El imperialismo fase superior del
capitalismo? fue producido en 1916, hay una cuestión central para
considerar, el imperialismo es producto de la expansión
fundamentalmente económica de los países centrales que buscan
maximizar sus ganancias aprovechando las ventajas que se obtienen en
las economías periféricas. Esto genera dos realidades bien distintas
dentro de un mismo sistema capitalista, a saber: la presencia de
países opresores y países oprimidos.
¿Por qué Imperio no es lo mismo que imperialismo? Porque, como nos
informan Hardt y Negri, el imperio es una nueva estructura mundial en
la que los estados nacionales tienden a desaparecer, absorbidas por un
poder omnipresente que carece de un territorio específico. A la hora
de analizar la relación que a lo largo de la historia han tenido el
estado y el capital nos dicen:
?Hoy ha madurado plenamente una tercera fase de esta relación, en la
cual las grandes compañías transnacionales han superado efectivamente
la jurisdicción y la autoridad de los estados-nación... ¡el estado ha
sido derrotado y las grandes empresas hoy gobiernan la Tierra!?
Y en una entrevista concedida posteriormente por Negri agrega:
?Pensamos que no hay un lugar de centralización del imperio, que es
preciso hablar de un no lugar? (2)

A cuatro años de aquel juicio sigo pensando que si lo característico
de esta nueva etapa es que el poder económico reside en un no lugar,
las luchas de liberación nacional carecen de sentido porque la
polaridad nación opresora--nación oprimida habría desaparecido. El
concepto ?imperio? tal como ha sido definido en la posmodernidad por
los intelectuales referidos va asociado a la noción de finitud tan
difundida en los años noventa, cuando el neoliberalismo hacía estragos
entre nuestros intelectuales. Representa el supuesto fin del
imperialismo, así como la sociedad posmoderna estaba marcando el ?fin
de la historia? (entendida como conflicto) tal como sostenía el
filósofo de las apariencias Francis Fukuyama, o la ciencia también
concluía su historia como espacio generador de nuevas y
revolucionarias teorías (como la de la Relatividad) según el
periodista científico John Horton.

Claro que esta omnipresencia de la finitud nada tiene que ver con la
conceptualización objetiva de la realidad actual, sino con el
predominio de una visión de mundo, la neoliberal, que logró acaparar
casi todos los espacios prestigiados por la intelectualidad hasta no
hace mucho tiempo. Pero como a su vez muchos de esos intelectuales son
la expresión simbólica de los intereses materiales de la burguesía de
los países opresores y sus satélites sociales ubicados en la periferia
(oligarquías nativas), nos encontramos con una proliferación de
cientificistas (científicos al servicio del gran capital), tecnócratas
(expertos en el manejo de técnicas muy ?empiristas? y por lo tanto
desvinculadas de la reflexión teórica, que acceden al poder en calidad
de modernizadores) y doxósofos (filósofos de las apariencias que no
logran captar el funcionamiento concreto de las cosas)

El caso de un veterano como Negri, responsable central de la
producción y difusión de la teoría sobre el fin o superación del
imperialismo, ha sido grave. No sólo porque la falsedad de su teoría
resulta fácilmente comprobable con sólo recoger y analizar sin
anteojeras los datos que diariamente produce la globalización del
capital, sino porque es un intelectual de mucha experiencia, que
vinculado históricamente con la izquierda más radical de Italia,
terminó coptado por la ideología dominante. No es el único ni será
último caso, en Argentina tenemos no pocos ejemplos para considerar,
pero sus efectos son quizás de los más contundentes por el ?impacto?
mundial que su teoría generó entre los intelectuales. ¡Si lo sabrán
muchos de nuestros académicos tan propensos a ser deslumbrados por las
teorías de moda importadas desde los países hegemónicos del
capitalismo! Vale la pena subrayar que ?Imperio? trascendió mucho más
por la función que cumplió a favor del imperialismo que por sus
demostrables méritos como producción teórica. Que pensadores y
científicos ubicados habitualmente en la izquierda terminen aceptando
las tesis centrales de la burguesía imperialista (el fin del
imperialismo), es un favor que se retribuye con buenas campañas
publicitarias, acceso rápido a espacios que prestigian al intelectual,
facilidades multiplicadas para la reedición del texto y nuevas
publicaciones, cuando no con cargos políticos. La integración de
intelectuales críticos por parte de la superestructura del gran
capital, transformándolos en dóciles servidores o en el mejor de los
casos en una oposición blanda, representa un triunfo que opera con un
gran efecto multiplicador, de allí que algunos de los integrados
durante la globalización, terminan recibiendo recompensas muchas veces
superiores a las recibidas por quienes han actuado siempre como
intelectuales orgánicos de las clases dominantes. Otro caso
paradigmático al respecto es Pío Moa, un ex integrante de la secta
GRAPO (Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre) de
España, hoy convertido en periodista-historiador mimado por la derecha
ultramontana gracias a que se ha convertido en un duro crítico de las
fuerzas republicanas (sobre todo de su izquierda) que operaron durante
la guerra civil española.

Concepto no pertinente para la teoría revolucionaria

Si el concepto ?imperio?, tal como se lo ha aplica a partir de Hardt y
Negri, está indicando el fin del imperialismo, cualquier planteo
teórico revolucionario en América Latina, es decir cualquier planteo
que apele a la necesidad de un cambio estructural para romper los
vínculos de dependencia que nos han condenado a un subdesarrollo
crónico, con todas sus implicancias sociales, culturales y políticas,
debería prescindir de su utilización o recurrir a una redefinición del
mismo. El concepto carece de pertinencia revolucionaria porque empieza
por negar aquello que encierra el núcleo duro de la teoría que ha dado
cuenta de nuestra frustración permanente como integrantes de la nación
latinoamericana: la expansión imperialista del capital financiero y la
consecuente dependencia y subdesarrollo que ésta genera. Por otra
parte, rescatar el ?aporte? de los autores analizados incorporando la
noción de ?un imperialismo desterritorializado?, como ha llegado a
plantear algún ?filósofo? argentino, es un error monumental por dos
motivos esenciales:

1- Implica desconocer o negar el significado que adquirió el concepto
imperialismo a partir del trabajo de Lenin ?El imperialismo etapa
superior del capitalismo?. En dicho abordaje el imperialismo es la
forma en que se manifiesta el capital a partir de su gran
concentración (que lo lleva a constituirse como monopolio) en los
países desarrollados del sistema, los que van a penetrar en los países
atrasados oprimiéndolos para maximizar así sus tasas de ganancia.

2- Y en segundo término implica una soberbia desorientación con
respecto a la utilización que hacen Hardt y Negri del concepto
imperio, ya que precisamente recurren al mismo porque quieren negar lo
que sostenemos en el punto 1, por lo que el concepto imperialismo
sería inaplicable.

Como bien afirma Arturo Roig: ?La principal categoría con que se
pretende caracterizar al ?imperio? es con la de ?poder difuso?: los
intereses dominantes no tendrían un centro único, ni habría un país en
particular desde el que se ejercería el poder mundial, ni siquiera los
Estados Unidos? (3)

Por lo dicho no es posible confundir imperialismo con ?imperio?, ya
que en la actualidad han adquirido significados opuestos. Mientras que
el primer caso se refiere a un poder concentrado en pocos países, y
sobre todo en uno (países opresores, dominantes o imperialistas), el
segundo caso se refiere a un poder difuso que no tiene nacionalidad.
La utilización por lo tanto del concepto compuesto ?imperialismo
desterritorializado? se inscribe en el territorio del absurdo, porque
cada uno de los términos que lo componen niega al otro: el capital
financiero es imperialista o está desterritorializado.


Redefinición práctica del concepto ?Imperio? a la luz de la
recuperación del núcleo de la teoría del imperialismo

No podemos dejar de considerar en los últimos años, sin embargo, la
utilización del concepto imperio con más de un sentido reconocible
según el contexto teórico en el que sea inscripto. Los liberales,
sobretodo si son progresistas de ?izquierda?, pero también no pocos
conservadores, pueden recurrir al mismo adoptando la definición de
Hardt y Negri sin dudar, ya que todos están convencidos de la
presencia de un poder difuso en la posmodernidad. Sin embargo, resulta
extraño encontrarlo en los discursos actuales de revolucionarios como
Hugo Chávez o Evo Morales. Pero cualquiera que analice dichos
discursos con un mínimo de rigor intelectual, buscando a su vez la
correspondencia con sus prácticas políticas, comprobará que no están
recurriendo a la definición blanda del concepto tal como acostumbra la
posmodernidad, sino a una interpretación dura, propia de la
modernidad. Cuando Chávez o Evo mencionan al ?imperio? expresan algo
muy distinto a la dispersión del poder en la ?aldea global?. Más bien
se están refiriendo a lo contrario, es decir, al lugar donde reside la
manifestación más concentrada del poder: Estados Unidos. Poder que
además de ser económico puede recurrir, si resulta imprescindible, a
su manifestación más violenta, expresada a través de la agresión
militar a otros países como consecuencia del control monopólico que
ejerce sobre las armas de destrucción masiva.

En una entrevista (que analizamos hace algunos años) a un ex agente
del poder económico estadounidense, comprobamos a través de sus
propias palabras la presencia de distintas instancias a las que puede
recurrir el imperialismo cuando actúa en aquellos países que intenta
someter:
?John Perkins, miembro de la comunidad financiera internacional,
publicó en 2004 un libro autobiográfico (Confesiones de un sicario
económico) en el que relata como ayudó a Washington a apoderarse de la
economía de países del tercer mundo. Amy Goodman, conductora del
programa ?Democracia Ahora? de la Radio Nacional de Estados Unidos,
entrevistó al personaje en cuestión, logrando confesiones que
constituyen verdaderas perlitas del accionar imperial de la
?democracia yanqui? a partir de la finalización de la Segunda Guerra
Mundial. De la extensa entrevista se infiere sin dificultades que el
manual del imperialismo incluye tres tácticas básicas llevadas
adelante por el estado para favorecer la realización de los intereses
de la clase que representa:
1- conquista pacífica de países de la periferia a través de los
?sicarios económicos?(manipuladores económicos, tramposos y
estafadores),

2- si hay resistencias a la acción del sicario vienen los chacales
(agitadores, desestabilizadores políticos y asesinos),

3- y si todo esto falla, se recurre a las Fuerzas Armadas de EE.UU.? (4)

En cualquier caso, lo que hemos querido explicitar en este análisis
teórico, es que la definición posmoderna de ?imperio? dada por Hardt y
Negri no resulta pertinente para la lucha revolucionaria de los
pueblos de nuestra América Latina. Hemos sostenido con frecuencia en
varios trabajos que el imperialismo actual ha incorporado algunas
nuevas modalidades, por lo que ciertas hipótesis de la teoría
leninista deben ser actualizadas. Sin embargo, es imprescindible
preservar su núcleo duro, que constituye la negación del ?Imperio? en
su acepción posmoderna. Dicho núcleo incluye dos tesis fundamentales:

1- Existe un poder, sobretodo económico (los monopolios u oligopolios
capitalistas) localizado en unos pocos países convertidos en países
opresores o dominantes, que explota y domina a otros países (la
mayoría) con el objetivo de maximizar su tasa de ganancia como
consecuencia de los factores favorables que allí encuentra.

2- De esta primera tesis si infiere que: la posibilidad de que esa
mayoría de países oprimidos o dominados se liberen completa y
definitivamente pasa por una práctica política revolucionaria que
apunte, por lo tanto, a modificar las relaciones de producción en una
dirección socialista.


A modo de consideración final

La subestimación o desconocimiento de los límites reales que presentan
las visiones de mundo capitalistas (en la etapa imperialista más
globalizada del capital) para el desarrollo de capitalismos nacionales
en el actual concierto internacional, implica un enorme error teórico
y práctico que se paga con la derrota política. Es cierto que los
países de un capitalismo subdesarrollado que luchan por su liberación
tienen aún tareas democrático-burguesas por resolver, y de allí surge
la aconsejable táctica para los socialistas de orientación nacional
(que en nuestra tierra es lo mismo que decir latinoamericanista) de
apoyar a cada movimiento de liberación que le dispute el poder, aunque
sea precariamente, a las anacrónicas clases dominantes nativas y
extranjeras (oligarquías y burguesías imperialistas) Pero esas tareas
se deben combinar a la vez, con la necesidad de avanzar en una
dirección que estratégicamente apunte al cambio revolucionario de las
relaciones de producción. Porque sólo el avance sinuoso, no lineal ni
exento de contradicciones, pero impostergable hacia el socialismo
latinoamericano, nos permitirá consolidar progresivamente los logros
que se van conquistando con tanto esfuerzo; lo contrario significaría
perpetuar las condiciones objetivas y estructurales que han servido
históricamente para reactivar la reacción de grupos desestabilizadores
comprometidos con el pasando.

Defender como estrategia, en la actual etapa del sistema, la
posibilidad de un capitalismo latinoamericano autónomo y desarrollado,
implica una visión tan idealista (por desconocimiento o negación de
condiciones objetivas muy distintas a las existentes en los años 40 o
cincuenta) como combatir a los movimientos populares actuales por
falta de pureza socialista, como gustan hacerlo las sectas de
izquierdistas despistados que abundan en nuestra Patria Grande. El
socialismo se construye analizando con rigor las condiciones objetivas
de nuestra práctica, y desarrollando a partir de ellas las tácticas y
estrategias que nos permitan ser revolucionariamente operativos. Por
lo tanto, como se puede constatar en algunos planteos, el voluntarismo
es un error político que juega a dos puntas: por un lado está la
desviación ultraizquierdista de muchos marxistas a los que el mismo
Lenin catalogó en su momento como expresión de una enfermedad
infantil; por otro está la defensa irrestricta en la actualidad del
pensamiento nacional-burgués como posibilidad estratégica para cambiar
las reglas de la globalización del capital. Desde nuestra perspectiva
resulta impostergable rescatar desde la madurez política el núcleo
duro de la teoría del imperialismo y actuar políticamente en
consecuencia.

La Plata, diciembre de 2009





1- Kohan Néstor: ?El Imperio de Hardt y Negri?: más allá de modas,
?ondas y furores?, Red de bibliotecas virtuales de América Latina y el
Caribe de la red CLACSO.

2- Franzoia Alberto: ?La teoría de los doxósofos?, publicado
digitalmente en octubre de 2004 ?Investigaciones Rodolfo Walsh?:

http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article184

3- Roig Arturo: ?Necesidad de una segunda independencia?, pagina 62,
en ?Marx Ahora?, Revista Internacional, La Habana (Cuba), N°15, año
2003.


4- Franzoia Alberto: ?Tres tácticas del imperialismo?, publicado en
diciembre de 2005 en Reconquista Popular:

http://lists.econ.utah.edu/pipermail/reconquista-popular/


*Publicado originalmente en La Tecl@ Eñe


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