[R-P] [Página 12] Redistribuir genera oposición.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Sab Dic 26 00:04:06 MST 2009


"–¿Cómo explica el proceso de caída en la desigualdad registrado entre
2002 y 2007 en América latina?

–Los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, y algunos de
derecha, aprovechando las condiciones externas introdujeron una serie
de reformas económicas inspiradas en un paradigma de “redistribución
prudente con crecimiento”. No se trató de reformas radicales, sino que
privilegiaron los objetivos macroeconómicos ortodoxos aunque con una
clara diferenciación de las políticas impulsadas en los ’90 por el
Consenso de Washington. Mejoró la distribución del ingreso porque los
distintos gobiernos produjeron políticas con ese objetivo. La caída
promedio en el coeficiente de Gini fue de entre 2 y 3 puntos, aunque
en los países gobernados por gobiernos de centroizquierda como
Argentina, Brasil y Venezuela, fue más pronunciada."

ECONOMIA › REPORTAJE A ANDREA CORNIA, ESPECIALISTA EN DISTRIBUCION DEL INGRESO
“Redistribuir genera oposición”

El italiano Giovanni Andrea Cornia vino al país de la mano de Flacso y
PNUD. En esta entrevista con Página/12, repasa las razones que
llevaron a una caída de la desigualdad en Argentina y la región y las
dificultades para profundizar el proceso.
	
  	

 Por Tomás Lukin

Entre 2002 y 2007, la distribución del ingreso en América latina
mejoró en forma generalizada. Para el economista italiano Giovanni
Andrea Cornia, se trató de “un proceso de redistribución prudente con
crecimiento”. Sin embargo, el especialista advierte sobre los
obstáculos políticos y económicos que enfrentan los gobiernos de la
región. Contra el recetario neoliberal, Cornia remarca que crecer no
es suficiente para reducir la desigualdad. Para lograr ese objetivo
son necesarias reformas en el mercado laboral, en la política social y
en el frente fiscal. El italiano, que visitó el país invitado por
Flacso y PNUD, estima que el impacto de la crisis financiera
internacional sobre la distribución del ingreso es limitado y confía
que un posible cambio en la orientación política de los gobiernos de
la región no logrará revertir las mejoras en materia distributiva de
la segunda mitad de la década.

–En los últimos años mejoró la distribución del ingreso en América
latina, ¿considera que esa tendencia está agotada?

–No. La evolución de la desigualdad dependerá de la habilidad de los
gobiernos para sostener las políticas implementadas en los últimos
años en materia laboral, impositiva y gasto social. Las mejoras en la
distribución del ingreso se estancaron el año pasado y en 2009
empeorarán entre dos y tres puntos por el impacto de la crisis
financiera internacional. También subirá la pobreza. Un escenario muy
similar se observa en Argentina. Más allá de la crisis global y pese a
los avances registrados, los países latinoamericanos enfrentan grandes
obstáculos para profundizar las reformas.

–¿Cuáles reformas y qué obstáculos?

–La reconstrucción de un Estado de Bienestar que ofrezca cobertura
universal sin caer en los altos costos del modelo europeo. En este
punto, es muy importante la universalización de las asignaciones
familiares. También, es necesario diversificar el origen de los
ingresos fiscales necesarios para financiar el gasto social. Además,
como se ha visto recientemente en Argentina y Bolivia, las políticas
redistributivas de los gobiernos enfrentan una importante oposición
política de parte de algunos grupos. Por otro lado, el impacto de la
crisis financiera internacional crea en algunos países brechas entre
las respuestas esperadas y lo que pueden hacer en un escenario
recesivo, erosionando así el apoyo electoral.

–¿Cómo se enfrenta en el corto plazo el impacto distributivo que puede
tener la crisis financiera internacional?

–Las políticas fiscales contracíclicas que llevaron adelante durante
la primera parte de la década la mayoría de los países permite
sostener ahora los distintos planes de cobertura social y preservar
las mejoras en la distribución del ingreso conseguidas. Los países se
encuentran ahora con una situación para hacer frente al impacto de la
crisis durante uno o dos años, además ya hay signos de recuperación.
Incurrir en un déficit fiscal en este momento no sería un pecado. No
es algo malo en sí mismo. No se puede tener una situación deficitaria
toda la vida, es insostenible, pero en tiempos de crisis es necesario
tener una política fiscal más expansiva.

–Cree que un advenimiento de la derecha en la región puede revertir
los avances en materia de distribución del ingreso.

–No lo creo. Pueden ralentar la tendencia. Pero yo considero que las
mejoras son en gran parte permanentes. El problema con los gobiernos
democráticos de centroizquierda está en el largo plazo. Se puede vivir
de la soja 10, 15 años más, pero es un proceso que se agota. El
desarrollo económico no es un proceso sencillo y demora tiempo, pero
hay que tomar decisiones.

–¿Cómo explica el proceso de caída en la desigualdad registrado entre
2002 y 2007 en América latina?

–Los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, y algunos de
derecha, aprovechando las condiciones externas introdujeron una serie
de reformas económicas inspiradas en un paradigma de “redistribución
prudente con crecimiento”. No se trató de reformas radicales, sino que
privilegiaron los objetivos macroeconómicos ortodoxos aunque con una
clara diferenciación de las políticas impulsadas en los ’90 por el
Consenso de Washington. Mejoró la distribución del ingreso porque los
distintos gobiernos produjeron políticas con ese objetivo. La caída
promedio en el coeficiente de Gini fue de entre 2 y 3 puntos, aunque
en los países gobernados por gobiernos de centroizquierda como
Argentina, Brasil y Venezuela, fue más pronunciada.

–¿Cuáles fueron las políticas que llevaron adelante para conseguir
esos resultados?

–Las políticas fiscal y monetaria fueron muy prudentes y ortodoxas. Se
acumularon reservas, que sirvieron para enfrentar salida de capitales,
y se redujo la carga de la deuda pública. Se preservó un tipo de
cambio competitivo y estable y se llevaron a cabo ciertas
reivindicaciones en el mercado de trabajo: se subió el salario mínimo,
creció la protección social, mejoraron las jubilaciones, se fortaleció
a los sindicatos y se incentivó la formalización, aunque los niveles
de informalidad siguen siendo elevados. Se empezaron a reconstruir
Estados de Bienestar.

–¿Cuál fue la relevancia de las condiciones externas en ese proceso?

–No es tan significativa. Las condiciones externas mejoraron. El shock
más fuerte vino por el lado de las materias primas. Es cierto que esto
ayudó, pero para nosotros no fue tan relevante.

–¿Por qué?

–Los beneficiarios de la bonanza son los propietarios de las tierras,
entonces el efecto directo no es positivo. Indirectamente sí. Existe
un efecto favorable sobre el crecimiento pero su impacto sobre la
desigualdad no es tan claro. En otras épocas cuando mejoraron los
términos de intercambio no pasó nada con la distribución del ingreso.
Europa oriental también experimentó altas tasas de crecimiento pero
sus condiciones distributivas no mejoraron. Es más, empeoraron.
Tampoco mejoró en los motores del crecimiento mundial como India y
China, donde siguió creciendo la desigualdad.


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http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-137624-2009-12-26.html




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