[R-P] [Reportaje a Eduardo Basualdo] Los sectores dominantes no quieren que siga aunentando la participación de los asalariados
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Dic 23 10:40:57 MST 2009
Gentileza Revista Digital ZOOM
/ENTREVISTA EXCLUSIVA A EDUARDO BASUALDO, COORDINADOR DEL AREA DE
ECONOMIA DE FLACSO/
*"Los sectores dominantes no quieren que siga aumentando la
participación de los asalariados."*
*Por Adrián D’Amore*
Miembro del CELS e investigador del CONICET, Basualdo es una de las
referencias más importantes en el país en materia económica. Cultor del
bajo perfil, en esta extensa charla con ZOOM habla de la
extranjerización de la economía, el rol del Estado, el papel de los
grupos locales en la dictadura, la desmovilización de los sectores
populares, la emergencia sindical y la necesidad de reconstituir el
mercado de trabajo formal. Niega que los aumentos de salarios sean
causantes de inflación y dispara: "La oligarquía eminentemente
agropecuaria está buscando una representación política".
*—¿La crisis de 2001 marca la finalización de un período y el comienzo
de otro con la victoria de los devaluacionistas sobre los dolarizadores? *
—Efectivamente el 2001 constituye un punto de ruptura muy importante
porque se cierra un ciclo de casi 30 años donde la sociedad argentina
tuvo un patrón de acumulación de capital específico, impuesto por la
dictadura militar. Un patrón diferente al agroexportador de las primeras
décadas del siglo XX y al de sustitución de importaciones que vino
después: el de la *valorización financiera*. Se trata de un patrón de
acumulación de difícil comprensión por parte de los sectores populares,
por su componente financiero y porque tiene que ver con el papel del
endeudamiento externo que deprime a buena parte de la economía real,
pero no se entiende como ni por qué.
*—¿Es de difícil aprehensión porque es complicado operar sobre ese
sistema? *
—Y porque es difícil de entender. Durante muchas décadas, la economía
argentina tuvo como eje y sustento la economía real. Ahí se dilucidaban
las relaciones entre capital y trabajo. Del año ‘76 en adelante, el
patrón de acumulación es de una naturaleza muy diferente porque la
variable de ajuste es la economía real, y la relación entre capital y
trabajo se dirime en el ámbito financiero. Con una paradoja: los
sectores centrales del nuevo patrón de acumulación (internos) son
principalmente industriales. Hay una redefinición en el comportamiento
de la economía argentina que alcanza una enorme envergadura. Y es
efectivamente esa característica la que hace que sea complicado
aprehenderla. Dentro de América latina, por las evidencias que hay, el
caso argentino fue el que presentó la mayor exacerbación de la
valorización financiera. Un circuito donde el sector privado oligopólico
se endeuda, valoriza en el mercado financiero interno (porque la tasa de
interés local es mayor a la internacional) y fuga al exterior. Esta es
la enorme compatibilidad o complementariedad que existe entre fuga de
capitales locales al exterior y la deuda externa.
*—No es casual*
—Hay una alta correlación que es el resultado de causalidades entre
ellas. La política económica a partir de 1976 cambia drásticamente, al
adoptarse diversas políticas monetaristas. Hasta ese momento, la
política económica buscaba potenciar la economía real y las variables
financieras se acomodaban a su evolución. A partir del ‘76 es al revés:
la variable de ajuste es la economía real. Ese cambio de política
económica va acompañado de nuevas funciones del Estado. Un patrón de
acumulación de capital implica una modificación sustancial, porque
cambian las alianzas sociales y por lo tanto el carácter del Estado. *El
papel del Estado* en este proceso *es garantizar que la tasa de interés
interna sea mayor que la internacional* porque, si no, no hay
valorización. Ese es el rol estratégico que cumple desde mi punto de
vista la reforma financiera del ‘77, que establece que el Estado ya no
se financie a través del Banco Central, sino que es un tomador de fondos
más en el sector financiero.
Por otro lado, el Estado durante la dictadura y el gobierno
constitucional posterior asume como propia la deuda externa privada,
cosa que no va a suceder en el 2001, a pesar de que hubo algunos
intentos. A estos posicionamientos muy relevantes del Estado se le
agrega otro: el endeudamiento externo del sector público no está en
función de la economía real y de la expansión productiva, sino en
función de la valorización financiera. Esto quiere decir que *el sector
privado saca más de lo que pone. Y la renta que obtiene la remite al
exterior en divisas*, que las provee el Estado mediante su propio
endeudamiento con el exterior.
*El menemismo y la extranjerización*
*—¿Esto se potencia en los ’90? *
—Dentro de los años que median entre 1976 y 2001, la década de los ‘90
implica la etapa superior de la valorización financiera por su impacto
en la economía y en la sociedad argentina. Las privatizaciones son el
mayor cambio en la estructura económica del país durante el siglo XX.
Más importantes, incluso, que la estatización del peronismo original,
momento en que el Estado tenía mucha menor importancia en términos
relativos. A principios de los ’90, las empresas estatales eran las más
grandes de la economía argentina porque ostentaban la mayor
participación en las ventas de las grandes firmas de la economía
nacional. Por lo tanto, tenían un gran impacto en términos de inversión
y de importancia como instrumento de la política económica. Por eso las
privatizaciones fueron un cambio de enorme trascendencia que tiene que
ver con el proceso de valorización financiera. Para los acreedores
implicaba el pago del capital adeudado, caracterizado como impagable por
Alfonsín. Para los grupos económicos internos, ese sector diversificado
de la oligarquía pampeana, implicó un salto notable en términos de su
importancia estructural. Y eso que ya era de por sí muy relevante.
La trascendencia de las privatizaciones se puede apreciar también porque
*no es sólo una fracción del capital la que se queda con las empresas*,
sino que la propiedad de las firmas estatales es compartida entre las
distintas fracciones dominantes del capital. En cada una se verifica un
trípode constituido por un grupo económico, una empresa transnacional
que es la operadora y un banco transnacional que es el agente
financiero. Esto es fruto de un acuerdo: *el mayor cambio estructural de
la historia no podía quedar en manos de un solo bando*, debía ser
compartido. Por eso son escasísimas las excepciones donde una empresa
estatal importante queda en manos de una sola fracción del capital
dominante.
Este cambio estructural trajo aparejado la etapa de oro de Menem, desde
1990 a 1995, porque el bloque de poder está muy cohesionado, se había
constituido una comunidad de negocios. Sin embargo, posteriormente, los
grupos económicos comenzaron a vender estas empresas y a fugar esos
recursos al exterior para realizar ganancias patrimoniales. Habían
comprado barato y venden caro, porque tienen una alta rentabilidad
debido a las regulación estatal o por ser empresas oligopólicas. Esa
elevada rentabilidad es la que les asegura un alto precio de venta,
porque este último se fija en base al nivel de ganancia.
*—Además, en esos años se vendieron muchas empresas privadas de capital
nacional. *
—El proceso de transferencias de capital es más amplio que las empresas
privatizadas. Entre ellas, se encuentran empresas oligopólicas líderes
en la producción industrial. En general, *los grupos económicos, que son
los principales vendedores de activos productivos, se recuestan en
producciones exportables*. Estos capitales, modificaron substancialmente
la composición de su patrimonio. Trajeron parte de fondos fugados al
exterior para incorporarse como accionistas en las empresas estatales,
después venden, fugan al exterior e invierten financieramente. Por eso,
a partir de allí el patrimonio de los grupos tiene un enorme componente
financiero.
De esta manera, *se disgrega esa comunidad de negocios* entre las
diferentes fracciones del capital. Más aún, ese proceso las coloca en
situaciones no sólo distintas sino enfrentadas, porque *mientras los
grupos económicos están dolarizados el capital extranjero tiene
inversiones productivas en la economía real. *
La diferente inserción estructural de estas fracciones a partir de la
crisis del ‘98 que se inicia en Asia y Brasil, se expresa, a su vez, en
proyectos políticos alternativos que buscan reemplazar a la
Convertibilidad. Los grupos económicos van a plantear la devaluación
como salida a la Convertibilidad, mientras que el capital extranjero,
financiero y productivo, impulsa la dolarización de la economía
nacional. No se trata únicamente, de diferencias económicas sino
políticas y sociales. Efectivamente, *en este enfrentamiento se expresan
concepciones diferentes de Nación. * Así por ejemplo, los dolarizadores
plantean como horizonte de la integración económica el *NAFTA*, mientras
que los devaluacionistas el *MERCOSUR*.
Asimismo, los dolarizadores plantean implementar la regionalización, la
fusión de varias provincias en una región y de hecho, avanzaron en tanto
que La Pampa fue instituida como la cabeza de la Región Patagónica, lo
cual significaba que había que rediscutir los recursos coparticipables.
A su vez, esta iniciativa conllevaba una reducción de gastos pero
también de la representación política al modificar la composición de la
representación del Congreso, lo cual indica una *profunda reforma del
sistema político. *
Por su parte, la base fundamental de los devaluacionistas estaba
constituida por los grupos económicos locales que son una expresión de
la oligarquía, es decir del sector fundador del Estado argentino
moderno. Su representación política en ese momento estuvo en la alianza
de Duhalde y Alfonsín, sectores de la iglesia y gremiales, quienes
enfrentan a un sector dolarizador débil en términos de estructura
política y social pero fuerte en términos económicos.
*—Más allá de su posición relativa durante la crisis, los
devaluacionistas no pueden ser considerados los perdedores de la etapa
anterior. *
—No, *fueron grandes ganadores*. De hecho, son una base económica
fundamental de la de la dictadura militar. Pero también son relevantes
en los gobiernos de Duhalde y de Kirchner, aunque entre ambas gestiones
hay diferencias políticas muy significativas.
A partir de 2001/2002, se abre una transición en la Argentina porque no
se define un patrón de acumulación de capital alternativo a la
valorización financiera. El crecimiento está basado en lo preexistente y
en lo que se va generando por la vía de la sustitución de importaciones.
En realidad, hoy no está consolidada una alianza dominante en la
Argentina. Néstor Kirchner ha gobernado buscando aumentar la autonomía
del espacio político respecto a la estructura económica, aprovechando
que, en una etapa de crisis, los sectores dominantes tienen que hacer
concesiones, lo cual ocurrió desde 2002 hasta 2005. No quiere decir que
Kirchner sea un mandadero de los que detentan el poder estructural.
Opera con sus concepciones, buscando ampliar la autonomía del Estado
después de la crisis de 2001. Y lo hace con medidas que están en
sintonía con banderas históricas de los sectores populares. Así es como
definió *una estrategia de alto crecimiento económico que implicó un
fuerte impacto en el empleo del 2002 en adelante*.
Durante estos años hubo un incremento del empleo muy sustancial, un
*mejoramiento evidente de las condiciones de vida de la clase
trabajadora*. Sin embargo, en 2007 su situación relativa en términos de
la distribución del ingreso muestra una participación que se ubica en
parámetros cercanos, pero menores, a la obtenida en 2001.
*Las causas de la inflación*
*—¿Se puede adjudicar la inflación al crecimiento de los salarios? *
*—El costo relativo de la mano de obra para las empresas es mucho más
reducido hoy que en 2001*. El salario tiene dos condiciones, demanda y
costo para las empresas. En estos años, aumentó como factor de demanda
más que como costo. De allí que cuando se analizan los factores
estructurales de la inflación, se debe tener en cuenta esto, ya que no
se le pueda adjudicar al salario real la responsabilidad de la inflación.
La inflación puede ser producto de cuellos de botella muy importantes en
la economía argentina por la creciente utilización de la capacidad
instalada. Sin embargo, más allá de algunos casos específicos, tampoco a
este factor se le puede adjudicar el incremento de precios ya que hubo
una reactivación muy importante de la inversión productiva. Lo que
parece influir decisivamente es *el veto de los sectores dominantes a
que siga aumentando la participación de los asalariados*. Parece que la
consigna de estos sectores es que del nivel de 2001 no se pasa. Allí
radica uno de los contenidos fundamentales de la inflación.
*—¿Hablamos de la operación política de esos sectores sobre la economía? *
—La tasa de *rentabilidad* de las grandes empresas (las de mayores
ventas) *aumentó el 200% entre los años ‘90 y el período 2002-2005. *
Estaba aproximadamente en el 3% y pasó al 9%. *No baja de ahí y quieren
incrementarla*. No lo caracterizaría como operación política: es la
acción concreta del gran capital nacional y extranjero para mantener su
nivel de rentabilidad.
*—Entonces, los sectores dominantes, que durante la crisis se vieron
obligados a hacer concesiones, a partir del año 2005 empiezan un proceso
de recuperación. *
—Este es uno de los problemas que tenía Kirchner y ahora la actual
presidenta Cristina Fernández. Tiene un *desafío mayor: enfrentar a los
sectores de poder para redistribuir el ingreso o alejarse de los
sectores populares*. Es un dilema profundo, que implica el riesgo de
perder su carácter popular e incluye una paradoja: La presidenta está
muy ligada a la redistribución del ingreso en su discurso político y en
su actitud personal, con el contenido político y social de las
movilizaciones en los ‘70. Sin embargo, *uno de los pilares en que se
sustenta su gobierno (los grupos económicos locales) fue antes la
columna vertebral de la dictadura militar. Es una paradoja, * desde mi
punto de vista.
Esta asociación tiene límites y allí radica la apuesta de los sectores
populares. Sin embargo, los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina ,
Fernández deben superar un fracaso político severo. Como consecuencia de
su accionar político, el kirchnerismo se encarna en el PJ que, me da la
impresión, espero equivocarme, no tiene ya la capacidad de convocar a
los sectores populares. Esto es un problema, porque cuando hay que
enfrentar la problemática de la inflación, la movilización conducida por
la gran burguesía pampeana (que tienen raíces muy comunes), con los
medios de comunicación, se requiere de la movilización social y
fortaleza política. *Desde el aparato del Estado se puede empezar a
generar un movimiento político pero no se lo puede remplazar*.
Hoy *se enfrenta el agro y el Estado*, es un conflicto entre esa gran
burguesía pampeana y el aparato estatal, pero *no se percibe que detrás
de este último haya organización política ni movilización social*. El
hecho de que el kirchnerismo se encuentre dentro del PJ es introducirlo
en el corral político del movimiento que ha devenido en expresión de los
sectores dominantes desde hace bastante tiempo. Si se les hace este
planteo a los integrantes del kirchnerismo dicen “y bueno, si no lo
ocupábamos lo iban a usar los otros”. En eso consiste la derrota, en
obligarlos a incorporarse. Ahí empezó el juego.
*—De algún modo se está enfrentando con los mismos grupos que
sostuvieron los primeros años de gestión. *
—No necesariamente, porque la economía argentina como nunca tiene un
grado de extranjerización inédito, una forma de extranjerización que
sintetiza las formas en que se incorporó el capital extranjero en los
distintos modelos económicos. Tiene extranjerizado buena parte de los
servicios públicos, y por otro lado buena parte de la industria. Uno es
típico del modelo agroexportador y el otro de la sustitución de
importaciones.
Este gobierno está impulsando equivocadamente, no en forma declamatoria
sino efectiva, la reconstitución de una burguesía nacional, uno de los
integrantes de la alianza social del peronismo. *Ninguno de los grupos
económicos más conocidos es burguesía nacional*, no tiene la naturaleza
de la burguesía nacional del peronismo. Si uno mira los números de la
promoción industrial comprueba que 5 ó 6 grupos perciben aproximadamente
el 80% de las transferencias fiscales que comprometen esos programas.
Esto implica una doble tergiversación porque esa fracción del capital
local no es la burguesía nacional, ni esta última fue el eje central del
peronismo. *La burguesía nacional fue producto de un movimiento político
de base obrera*. Es decir, si se conforma un movimiento con los
trabajadores se puede generar una burguesía, pero no al revés. *Son
dinámicas sociales y construcciones políticas distintas*. Sin embargo,
sería un error entender que esta situación se origina únicamente en la
política oficial, porque también influye para que sea así el profundo
deterioro del movimiento popular en la Argentina. *Decíamos que la
presidenta tiene que construir organización popular ¿con quiénes lo va a
hacer? *
*El Estado y los sectores populares*
*—Volviendo al racconto inicial ¿en qué cambió el rol del Estado a
partir de 2001? *
—Hay cambios notables, hay una política económica que defiende el
crecimiento contra los ajustes económicos y sociales, que permitió
*reconstituir el mercado de trabajo*. La defensa del crecimiento
económico en las actuales circunstancias es un hecho relevante, porque
permitió la recuperación de la ocupación, lo cual plantea un cambio muy
drástico respecto a los 30 años anteriores. Obviamente, también está
presente la modificación de los precios relativos. Los sectores líderes
en la economía real en los ’90 (las empresas privatizadas), hoy son los
de menor crecimiento. Y los que caían en los ’90 (industria y
construcción) son los que lideran, junto con el agro y la producción
petrolera, el crecimiento económico.
Hay una reversión: lo que era la valorización financiera como forma de
rentabilidad hoy es la economía real. La fuga que hay hoy es inducida
por la política económica. YPF puede no liquidar el 70% de sus divisas
obtenidas por sus exportaciones y dejarlas afuera. Las empresas mineras
no tienen que liquidar el producto de sus exportaciones en el país. Son
distintas políticas que incentivan eso para no presionar sobre la
cotización del dólar.
Estamos ante un contexto internacional que implica altos precios para
los bienes primarios, con una economía con una alta participación del
capital extranjero pero donde no está definida una alianza social
dominante, lo cual significa que transitamos una etapa de transición.
*—¿Qué herramientas de política pública podría poner en juego el
gobierno en su alianza con los sectores populares para mejorar la
participación de los trabajadores en la economía, por encima de la
inercia del crecimiento global? *
—En general, profundizar la distribución del ingreso, criterio que está
esgrimiendo en la negociación con el agro. Estoy de acuerdo con las
retenciones, especialmente porque son efectivamente redistributivas y no
sólo por su carácter fiscal, pero también es necesario indicar que
también deberían tributar otras rentas, como la financiera. Por otra
parte, *hay que reconstituir el mercado de trabajo formal en la
Argentina*. Hay una emergencia sindical en el país, que es necesario
enfrentar porque es un factor que incide directamente en la distribución
del ingreso. Hay en el mercado de trabajo una gama de instrumentos a
utilizar, como diseñar eventualmente un control de precios basado en las
cadenas de valor. Reconstituir un organismo que han destruido (como el
INDEC) y su colapso inhibe la posibilidad de determinar el alcance del
proceso inflacionario, y la situación de la clase trabajadora de la
Argentina.
En términos generales, es necesario, plantearse que *el tema de
distribución no solo es una cuestión de recuperación del salario nominal
sino también una reconstitución de una estructura de protección al
trabajador y de formas de producción*. Respecto a esto último, parece
poco discutible que es necesario instalar nuevas empresas estatales,
distintas a las anteriores, pero sobre aquellos núcleos estratégicos
para la Argentina de hoy. En ese sentido, en vez de proponer que los
administradores de las retenciones sean las cerealeras, tendría que ser
un organismo del Estado.
*—Cambiar el paradigma de las empresas estatales. *
—En general el complejo industrial estatal tenía que ver con un
determinado paradigma productivo, que era el metalmecánico, y con las
áreas estratégicas en ese tipo de economía. Hoy habría que debatirlo.
¿Qué papel le cabe en la electrónica a la Argentina? ¿Tiene que haber
una empresa estatal de telecomunicaciones o no? La industria naval sería
una cuestión bien interesante para la Argentina. Cuando se privatizó
SOMISA, Techint se llevó el tren de laminación de chapa naval que
todavía no había inaugurado esa empresa estatal a Brasil. Hay que
debatir un plan estratégico. Sobre qué líneas y con qué actores, con qué
organización social. Esto no está presente, más allá del debate de
crecimiento o ajuste económico.
*—Si el gobierno dijera “voy a usar 20.000 de los 50.000 millones que
tengo de reservas para estas políticas”, ¿se afectaría en algo la
situación macroeconómica? ¿Se generaría una sensación de inestabilidad
por eso? *
—A diferencia de muchas décadas de economía argentina, el tema crucial
no radica en el debate sobre el nivel de los recursos disponibles. *El
tema central es el contenido de las políticas y el tipo de alianzas
alianzas sociales que se busca*. Quiero decir, caracterizar qué
variables se van a potenciar.
En este sentido, me da la impresión que estamos en esas etapas en las
cuales se gestan las alianzas sociales que darán lugar a un modelo de
acumulación específico y, por lo tanto, se trata de situaciones que se
caracterizan por sus vaivenes, en los cuales los senderos sociales son
sinuosos tanto para los sectores populares como para los sectores
dominantes.
La irrupción de la problemática agropecuaria es un ejemplo de esas
búsquedas. Desde esta perspectiva, es indudable que el paro de los
productores agropecuarios tiene que ver con las retenciones, la
diferente rentabilidad de los pequeños y los grandes propietarios pero
también es indudable que esas problemáticas ocultan otros fenómenos o
búsquedas de la gran burguesía agraria. Al menos como hipótesis, se
puede asumir que *durante el proceso de extranjerización de la economía
argentina, la oligarquía pampeana se quedó sin la conducción que tuvo
desde la consolidación de la industrialización*, que era esa fracción de
la oligarquía que se había diversificado hacia la industria pero cuyos
integrantes seguían siendo grandes terratenientes (tal el caso de Bunge
y Born, Bemberg, Pérez Companc, etc.). No porque ese sector haya
desaparecido de la actividad productiva sino porque *vendieron sus
empresas industriales y cambiaron sus intereses e influencia*. Muchos de
estos grupos pasaron de ser grupos económicos con diversificación
industrial, a ser fuertísimos exportadores y productores agropecuarios.
Es decir, que *los grandes propietarios prevén un horizonte de mediano
plazo de altos precios de sus productos en el mercado internacional y no
tienen conducción ni representación política*. El sector agropecuario
como tal, esa oligarquía eminentemente agropecuaria está buscando un
lugar bajo el sol, una representación política, y la están construyendo,
en un contexto desde el 2005 en que la derecha política y social está
crecientemente movilizada y sectores populares desmovilizados, muy
quietos, con poco poder de articulación y masa crítica.
*—Cuando buscan esa referencia ¿la buscan en el campo político o en un
referente propio? *
— En el propio proceso de construcción política van surgiendo liderazgos
y expresiones nuevas. De Angeli es uno de esos y debe haber varios. Así
surgen los cuadros políticos. En una etapa donde, como dijo Hugo Yasky
(secretario general de la CTA), *los pequeños y medianos son la
infantería ligera de la oligarquía*, las enormes posibilidades de
alianza que abre este movimiento para los sectores dominantes incluye a
las administraciones provinciales. Está incidiendo en ellas la
posibilidad de coparticipar las retenciones al agro. Lo que hicieron con
la renta petrolera, en que participó el propio Kirchner, lo quieren
hacer ahora, con la oposición de Kirchner, con la renta agropecuaria.
Estas reivindicaciones están en sintonía, por supuesto lejana, con la
disputa de los autonomismos en América Latina. Extremando los argumentos
se podría pensar que comprometen una discusión sobre un nuevo formato de
Nación. *Son expresiones de un proceso de transición* que no están
saldadas sino en pleno desarrollo en una época de cambio.
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